1, pasado, presente y futuro, por 1
El fenómeno conocido como 1 x 1; es decir, por cada emisión de radio de corte musical de cada canción de un artista extranjero se coloque una canción de un artista nacional, no es un fenómeno de la década de los 80, sino que se remonta a mucho antes.
1964. En Radio Caracas Televisión y ante el fallecimiento de Víctor Saume (el conocido "Tío Saume”) se cancela “El Show de las Doce”, y para sustituirlo se plantea que Renny Ottolina pase su “Show de Renny” que se transmitía en la noche una vez a la semana sea pasado al mediodía en el mismo horario que ocupaba Saume, todos los días de la semana. Es aquí que Renny se convierte en la figura importante que aun en estos tiempos ha demostrado ser, equilibrando la cuota de artistas extranjeros que siempre presentaba con artistas nacionales a los cuales les daba apoyo. De cuando en cuando ponía en pantalla a artistas de música folklórica como un efecto remanente de lo que fue la televisión en la década anterior con aquello del “Nuevo Ideal Nacional” propulsado por Pérez Jiménez. Pero en 1964 ya el gusto del público televidente se inclinaba por sonidos más internacionales y en consecuencia, Renny complacía a su auditorio con lo que éste le pedía.
Todo lleva al episodio que desencadenó esto. La cantante de música folklórica María Laya, suerte de cruce entre Magdalena Sánchez y Adilia Castillo, hace audiencia para exhibir su espectáculo en “El Show de Renny.” Ottolina, conocedor e intérprete del gusto del público, la rechaza para su programa alegando que su espectáculo no es atractivo para la televisión. Esto la lleva a plantear el caso ante el antiguo Sindicato de Trabajadores de Radio, Televisión y Afines del Distrito Federal y Estado Miranda por discriminación. El caso derivó en una multa irrisoria para la cantidad de dinero que ganaba Renny, e hizo que el sindicato formulara una ley que implicara que en toda transmisión radiofónica debía colocarse una interpretación de un artista nacional por cada una de un artista extranjero.
Sin embargo, pasarían 10 años para que fuese aprobada por el Congreso de la República y por el presidente del momento: Carlos Andrés Pérez bajo el decreto 590 del año 1974. Pero en aquél entonces Venezuela vivía la era saudita, el venezolano promedio viajaba al extranjero y su educación musical se vio influenciada por las modas mundiales –disco music en especial-, dejando de lado al artista nacional para el mes de junio: el llamado “Mes del Artista Nacional” donde el encendido en radio bajaba en forma alarmante. El público no se equivoca.
1983. Llega el “viernes negro” y con él el control de cambio monetario, por lo que ya no se pueden traer artistas del extranjero so pena de gastar mucho dinero y no recuperar la inversión (un lado bueno tuvo esto y fue que ya no había que sufrir en televisión viendo en “Sábado Sensacional” a Olivia Newton-John con traje criollo cual Yolanda Moreno bailando joropo.) Las casas disqueras se asocian con los canales privados de televisión, y para llenar el vacío por la ausencia de artistas extranjeros, se dan a la tarea de producir discos de artistas nacionales, más no de música criolla, sino de adaptaciones nefastas de pop, rock y música latina en general. Ese mismo año gana Jaime Lusinchi la presidencia del país con el apoyo de artistas nacionales (Mirla, Pilín León, entre otros) y Lusinchi, aprueba en 1984 el decreto 1 x 1.
Esto trajo como consecuencia varias cosas, a saber: artistas nefastos (Ilan, Melissa, Karina, Yordano, Pablo Manavello, Elisa Rego, Franco De Vita, Carlos Mata, Adrenalina Caribe, Daiquiri, Alberto K, Ankla, Luz Marina, Radio Clip, Guillermo Dávila, ¡suficiente!, la cuenta del psiquiatra me salir cara este mes); música mala tocada peor; versiones libérrimas de éxitos mundiales (para el olvido las rendiciones de Melissa de “Sweet Dreams (Are Made Of This)” de Eurythmics y “Open Your Heart” de Madonna) y en especial, el aislamiento de Venezuela de músicos e influencias musicales determinantes que sucedían en otras latitudes (salvo contados casos, pocos en esa época escuchaban bandas como Roxy Music, The Smiths, Echo & The Bunnymen, New Order, Depeche Mode, los primeros discos de U2, Bauhaus, Oingo Boingo, INXS, Prince, Simple Minds, Nick Cave, Beastie Boys, Missing Persons, The Fixx, Talking Heads, Kate Bush y Ultravox, entre otros; de hecho se transmitió en diferido 5 meses después de sucedido “Live Aid” por televisión).
El decreto se vino a pique a partir de 1987 debido a cuatro factores principales, los cuales eran: en primer lugar, la expansión del espectro radioeléctrico en 1998 con la aparición de FM 107.3; la primera estación comercial de radio FM que llevó a descubrir a los radioescuchas lo bien grabado que sonaban los discos y los artistas extranjeros en contraste con los del patio además de que la música volvía otra vez a sonar bien allende las fronteras, en segundo lugar la tecnología de grabación de los estudios “profesionales” del país donde hasta el sol de hoy no existe uno que se encargue del matrizado correcto y de acuerdo a parámetros internacionales, en tercer lugar la llegada del compact disc; el cual significó costos mayores de grabación para una música que no merecía la pena hacer el esfuerzo, y en cuarto lugar la liberalización en la tenencia de antenas parabólicas junto con el ascenso de la televisión por cable y la llegada de nuevos canales de televisión que llevaron a los espectadores a conocer nuevos programas y nuevos artistas; amén del cansancio por escuchar lo mismo todos los días obligado y sin novedad en el frente. Por ello el 1 x 1 pasó a mejor vida. Hasta hoy...
Con la implementación por parte del régimen de la ley mordaza, el asunto de lo que uno pueda escuchar o no se convirtió en ley, y por lo tanto, no sujeta a modificación salvo un caso de fuerza mayor en que se revierta todo el “orden creado.” Es por ello, que el 1 x 1 ha regresado en todo su vigor con el adicional de que ahora en las emisoras musicales se debe de transmitir obligatoriamente 50% de su programación de música nacional, y de ese total, la mitad debe ser de música autóctona sin importar el género de la misma, ni de la emisora.
Ante semejante aberración, es probable que el encendido en las radios haya bajado sino en unos puntos, por lo menos en unas décimas; aparte del hecho de que todo aquello que es a la fuerza genera repudio y repulsión no importa que haya sido hecho acá, si es malo será malo, aunque hay que admitir que internacionalmente no hay artistas que valgan la pena tampoco. Lo cierto es que el futuro, si es que no sucede algo, se avizora dominante, controlado, con vendas en los oídos y en los ojos, con estupidización del gusto y aceptación sin capacidad de discernir. Pero depende de uno averiguar, escuchar, ver y dar a conocer lo bueno. Y eso, amigos míos y caballeros Jedi, es algo que está dentro de uno mismo.
1964. En Radio Caracas Televisión y ante el fallecimiento de Víctor Saume (el conocido "Tío Saume”) se cancela “El Show de las Doce”, y para sustituirlo se plantea que Renny Ottolina pase su “Show de Renny” que se transmitía en la noche una vez a la semana sea pasado al mediodía en el mismo horario que ocupaba Saume, todos los días de la semana. Es aquí que Renny se convierte en la figura importante que aun en estos tiempos ha demostrado ser, equilibrando la cuota de artistas extranjeros que siempre presentaba con artistas nacionales a los cuales les daba apoyo. De cuando en cuando ponía en pantalla a artistas de música folklórica como un efecto remanente de lo que fue la televisión en la década anterior con aquello del “Nuevo Ideal Nacional” propulsado por Pérez Jiménez. Pero en 1964 ya el gusto del público televidente se inclinaba por sonidos más internacionales y en consecuencia, Renny complacía a su auditorio con lo que éste le pedía.
Todo lleva al episodio que desencadenó esto. La cantante de música folklórica María Laya, suerte de cruce entre Magdalena Sánchez y Adilia Castillo, hace audiencia para exhibir su espectáculo en “El Show de Renny.” Ottolina, conocedor e intérprete del gusto del público, la rechaza para su programa alegando que su espectáculo no es atractivo para la televisión. Esto la lleva a plantear el caso ante el antiguo Sindicato de Trabajadores de Radio, Televisión y Afines del Distrito Federal y Estado Miranda por discriminación. El caso derivó en una multa irrisoria para la cantidad de dinero que ganaba Renny, e hizo que el sindicato formulara una ley que implicara que en toda transmisión radiofónica debía colocarse una interpretación de un artista nacional por cada una de un artista extranjero.
Sin embargo, pasarían 10 años para que fuese aprobada por el Congreso de la República y por el presidente del momento: Carlos Andrés Pérez bajo el decreto 590 del año 1974. Pero en aquél entonces Venezuela vivía la era saudita, el venezolano promedio viajaba al extranjero y su educación musical se vio influenciada por las modas mundiales –disco music en especial-, dejando de lado al artista nacional para el mes de junio: el llamado “Mes del Artista Nacional” donde el encendido en radio bajaba en forma alarmante. El público no se equivoca.
1983. Llega el “viernes negro” y con él el control de cambio monetario, por lo que ya no se pueden traer artistas del extranjero so pena de gastar mucho dinero y no recuperar la inversión (un lado bueno tuvo esto y fue que ya no había que sufrir en televisión viendo en “Sábado Sensacional” a Olivia Newton-John con traje criollo cual Yolanda Moreno bailando joropo.) Las casas disqueras se asocian con los canales privados de televisión, y para llenar el vacío por la ausencia de artistas extranjeros, se dan a la tarea de producir discos de artistas nacionales, más no de música criolla, sino de adaptaciones nefastas de pop, rock y música latina en general. Ese mismo año gana Jaime Lusinchi la presidencia del país con el apoyo de artistas nacionales (Mirla, Pilín León, entre otros) y Lusinchi, aprueba en 1984 el decreto 1 x 1.
Esto trajo como consecuencia varias cosas, a saber: artistas nefastos (Ilan, Melissa, Karina, Yordano, Pablo Manavello, Elisa Rego, Franco De Vita, Carlos Mata, Adrenalina Caribe, Daiquiri, Alberto K, Ankla, Luz Marina, Radio Clip, Guillermo Dávila, ¡suficiente!, la cuenta del psiquiatra me salir cara este mes); música mala tocada peor; versiones libérrimas de éxitos mundiales (para el olvido las rendiciones de Melissa de “Sweet Dreams (Are Made Of This)” de Eurythmics y “Open Your Heart” de Madonna) y en especial, el aislamiento de Venezuela de músicos e influencias musicales determinantes que sucedían en otras latitudes (salvo contados casos, pocos en esa época escuchaban bandas como Roxy Music, The Smiths, Echo & The Bunnymen, New Order, Depeche Mode, los primeros discos de U2, Bauhaus, Oingo Boingo, INXS, Prince, Simple Minds, Nick Cave, Beastie Boys, Missing Persons, The Fixx, Talking Heads, Kate Bush y Ultravox, entre otros; de hecho se transmitió en diferido 5 meses después de sucedido “Live Aid” por televisión).
El decreto se vino a pique a partir de 1987 debido a cuatro factores principales, los cuales eran: en primer lugar, la expansión del espectro radioeléctrico en 1998 con la aparición de FM 107.3; la primera estación comercial de radio FM que llevó a descubrir a los radioescuchas lo bien grabado que sonaban los discos y los artistas extranjeros en contraste con los del patio además de que la música volvía otra vez a sonar bien allende las fronteras, en segundo lugar la tecnología de grabación de los estudios “profesionales” del país donde hasta el sol de hoy no existe uno que se encargue del matrizado correcto y de acuerdo a parámetros internacionales, en tercer lugar la llegada del compact disc; el cual significó costos mayores de grabación para una música que no merecía la pena hacer el esfuerzo, y en cuarto lugar la liberalización en la tenencia de antenas parabólicas junto con el ascenso de la televisión por cable y la llegada de nuevos canales de televisión que llevaron a los espectadores a conocer nuevos programas y nuevos artistas; amén del cansancio por escuchar lo mismo todos los días obligado y sin novedad en el frente. Por ello el 1 x 1 pasó a mejor vida. Hasta hoy...
Con la implementación por parte del régimen de la ley mordaza, el asunto de lo que uno pueda escuchar o no se convirtió en ley, y por lo tanto, no sujeta a modificación salvo un caso de fuerza mayor en que se revierta todo el “orden creado.” Es por ello, que el 1 x 1 ha regresado en todo su vigor con el adicional de que ahora en las emisoras musicales se debe de transmitir obligatoriamente 50% de su programación de música nacional, y de ese total, la mitad debe ser de música autóctona sin importar el género de la misma, ni de la emisora.
Ante semejante aberración, es probable que el encendido en las radios haya bajado sino en unos puntos, por lo menos en unas décimas; aparte del hecho de que todo aquello que es a la fuerza genera repudio y repulsión no importa que haya sido hecho acá, si es malo será malo, aunque hay que admitir que internacionalmente no hay artistas que valgan la pena tampoco. Lo cierto es que el futuro, si es que no sucede algo, se avizora dominante, controlado, con vendas en los oídos y en los ojos, con estupidización del gusto y aceptación sin capacidad de discernir. Pero depende de uno averiguar, escuchar, ver y dar a conocer lo bueno. Y eso, amigos míos y caballeros Jedi, es algo que está dentro de uno mismo.

