Michael, el juicio y el veredicto
El día de hoy (lunes 13 de junio de 2005) se hizo el anuncio del jurado referente a las acusaciones que pesaban contra Michael Jackson sobre pedofília, conducta indecente y otros cargos presentados por la familia de un menor de edad. Luego de 8 días de deliberaciones, el veredicto del jurado compuesto por 12 personas lo halló inocente de los 10 cargos presentados en su contra.
Independientemente de si es culpable o no (en lo particular sí es, no importa que sea un adulto atrapado en la preadolescencia mental o corporal; a esa edad ya saben diferenciar lo que está bien y lo que está mal), es de analizar el veredicto en primer lugar. El jurado halló evidencia no concluyente para enjuiciarlo; ahora bien, cabe preguntarse: si un asesino que haya confesado en público sus asesinatos y es llevado a juicio, si no existe evidencia de que cometió los crímenes sino la palabra del acusado, ¿es motivo suficiente para absolverlo?. En el caso de Jackson, él confesó en el especial de hace dos años con el periodista Martin Bashir que le gustaba la compañía de niños y que compartía la cama con ellos. Eso significa que de ahora en adelante le dejaremos el cuidado de nuestros hijos a los extraños y que sean sus compañeros de cama; total, serán declarados inocentes en un juicio. Esto demuestra un jurado deslumbrado por el hecho de enjuiciar a una celebridad y no me extraña que sean fanáticos del occiso.
En segundo lugar, es de hacer notar la conducta del propio Michael. Hay que reconocer que al menos tuvo la dignidad de presentarse en el sitio para observar el juicio, pero habrá que preguntarse si en su conciencia tendrá paz, o si acaso no le remorderá y pueda pensar que ahora tiene carta blanca para hacer y deshacer lo que quiera por ser Michael Jackson. Aparte del hecho de la conducta no heterosexual, sino gay total de Michael al preferir niños varones por encima de las hembras. ¿Por qué no termina de decir en público sus gustos de género?, a fin de cuentas ya no tiene nada de estigmatizante en Norteamérica declararse gay; Ellen De Generes lo hizo con gracia y clase y ganó más fanáticos. De hacer eso, ganaría más que perder.
En tercer lugar, el circo de medios alrededor del caso. Desde que O.J. Simpson fue hallado inocente del asesinato de su esposa y de su amante, todas las grandes cadenas noticiosas alrededor del mundo han hecho de cualquier caso que involucre los males de la sociedad y que incluya a una personalidad de por medio, de una nota de página roja a eventos de primera plana. Es decir, se ha elevado el chisme de la categoría de conversación entre conserjes y vecinas veleidosas al mismo nivel de la Guerra en Irak, los eventos del 11 de septiembre de 2001, la caída del Muro de Berlín, etc. No significa que estos sucesos no requieran un tratamiento noticioso; es el halo de trascendental con que lo quieren vestir. Para no hablar de la cobertura de los canales y espacios dedicados al entretenimiento (E! Enterteainment Televisión, Enterteainment Tonight, Access Hollywood, y otros de igual calibre).
En cuarto lugar, es alarmante el papel de la sociedad en el establecimiento de valores familiares, no sólo en Norteamérica sino en todas partes del mundo. Con este dictamen, se aprueba la conducta de que los padres pueden maltratar y explotar artísticamente a sus hijos en aras del beneficio económico (el caso de Joe Jackson contra sus hijos mientras eran los Jackson 5); así como la infidelidad que pueda cometer el padre de familia contra su esposa (las muchas mujeres que Joe Jackson tuvo como amantes); la incapacidad de ciertas mujeres para tomar las riendas de su vida y decir: ¡Basta ya! (la madre de Michael que se refugió en los Testigos de Jehová para no ver lo que hacía su esposo con sus hijos y contra ella misma), y la negligencia u omisión ante la conducta de sus hijos si estos no se comportan de manera decente (un padre que se respete debería poner carácter y amor si sus hijos cometen actos indecentes contra la moral).
Y por último, el lado musical. Literalmente, Michael Jackson es un cadáver musical por: no capitalizar el momento de gloria que tuvo cuando el éxito de “Thriller”; por servir de pasto a la prensa amarillista con su reclusión, sus excentricidades y sus gustos pederastas; por no saber entender el gusto musical y de estilo del público (un buen ejemplo de ello en el mundo del pop es Madonna, 22 años en la palestra y todavía se mantiene); y por no saber adaptarse a la corriente de cambios del mundo del espectáculo. Y una derivación de lo anterior es el poco fanatismo que despierta en Norteamérica, y por el contrario, el delirio enfermizo que todavía despierta en Europa, Asia, y no me extraña que también suceda en Latinoamérica; la masa de compradores y quemadores de música en general delira por cualquier cosa.
Así que Michael queda libre. Pero ¿dónde va a estar la sociedad de aquí en adelante?. ¿Dónde va a quedar su reputación?. ¿Dónde quedan los miles de niños maltratados sexual y psicológicamente?. ¿Dónde quedan los explotados en aras del entretenimiento baladí?. ¿Dónde quedan los medios en su afán por hacer de los malos artistas un ejemplo de rectitud?. ¿Dónde quedan las madres maltratadas, engañadas y conformes con hombres abusivos?. ¿Dónde queda la familia si acepta que uno de sus miembros haga el mal con tal de que satisfaga los caprichos del grupo?. ¿Dónde queda el mundo musical si vuelve a aceptar la repetición, el sonido fácil y blandengue del pop?. ¿Dónde quedan las mentalidades de los miles de fanáticos de artistas malos?. Y por sobre todo: ¿dónde te vas a esconder ahora, Michael Jackson?
Independientemente de si es culpable o no (en lo particular sí es, no importa que sea un adulto atrapado en la preadolescencia mental o corporal; a esa edad ya saben diferenciar lo que está bien y lo que está mal), es de analizar el veredicto en primer lugar. El jurado halló evidencia no concluyente para enjuiciarlo; ahora bien, cabe preguntarse: si un asesino que haya confesado en público sus asesinatos y es llevado a juicio, si no existe evidencia de que cometió los crímenes sino la palabra del acusado, ¿es motivo suficiente para absolverlo?. En el caso de Jackson, él confesó en el especial de hace dos años con el periodista Martin Bashir que le gustaba la compañía de niños y que compartía la cama con ellos. Eso significa que de ahora en adelante le dejaremos el cuidado de nuestros hijos a los extraños y que sean sus compañeros de cama; total, serán declarados inocentes en un juicio. Esto demuestra un jurado deslumbrado por el hecho de enjuiciar a una celebridad y no me extraña que sean fanáticos del occiso.
En segundo lugar, es de hacer notar la conducta del propio Michael. Hay que reconocer que al menos tuvo la dignidad de presentarse en el sitio para observar el juicio, pero habrá que preguntarse si en su conciencia tendrá paz, o si acaso no le remorderá y pueda pensar que ahora tiene carta blanca para hacer y deshacer lo que quiera por ser Michael Jackson. Aparte del hecho de la conducta no heterosexual, sino gay total de Michael al preferir niños varones por encima de las hembras. ¿Por qué no termina de decir en público sus gustos de género?, a fin de cuentas ya no tiene nada de estigmatizante en Norteamérica declararse gay; Ellen De Generes lo hizo con gracia y clase y ganó más fanáticos. De hacer eso, ganaría más que perder.
En tercer lugar, el circo de medios alrededor del caso. Desde que O.J. Simpson fue hallado inocente del asesinato de su esposa y de su amante, todas las grandes cadenas noticiosas alrededor del mundo han hecho de cualquier caso que involucre los males de la sociedad y que incluya a una personalidad de por medio, de una nota de página roja a eventos de primera plana. Es decir, se ha elevado el chisme de la categoría de conversación entre conserjes y vecinas veleidosas al mismo nivel de la Guerra en Irak, los eventos del 11 de septiembre de 2001, la caída del Muro de Berlín, etc. No significa que estos sucesos no requieran un tratamiento noticioso; es el halo de trascendental con que lo quieren vestir. Para no hablar de la cobertura de los canales y espacios dedicados al entretenimiento (E! Enterteainment Televisión, Enterteainment Tonight, Access Hollywood, y otros de igual calibre).
En cuarto lugar, es alarmante el papel de la sociedad en el establecimiento de valores familiares, no sólo en Norteamérica sino en todas partes del mundo. Con este dictamen, se aprueba la conducta de que los padres pueden maltratar y explotar artísticamente a sus hijos en aras del beneficio económico (el caso de Joe Jackson contra sus hijos mientras eran los Jackson 5); así como la infidelidad que pueda cometer el padre de familia contra su esposa (las muchas mujeres que Joe Jackson tuvo como amantes); la incapacidad de ciertas mujeres para tomar las riendas de su vida y decir: ¡Basta ya! (la madre de Michael que se refugió en los Testigos de Jehová para no ver lo que hacía su esposo con sus hijos y contra ella misma), y la negligencia u omisión ante la conducta de sus hijos si estos no se comportan de manera decente (un padre que se respete debería poner carácter y amor si sus hijos cometen actos indecentes contra la moral).
Y por último, el lado musical. Literalmente, Michael Jackson es un cadáver musical por: no capitalizar el momento de gloria que tuvo cuando el éxito de “Thriller”; por servir de pasto a la prensa amarillista con su reclusión, sus excentricidades y sus gustos pederastas; por no saber entender el gusto musical y de estilo del público (un buen ejemplo de ello en el mundo del pop es Madonna, 22 años en la palestra y todavía se mantiene); y por no saber adaptarse a la corriente de cambios del mundo del espectáculo. Y una derivación de lo anterior es el poco fanatismo que despierta en Norteamérica, y por el contrario, el delirio enfermizo que todavía despierta en Europa, Asia, y no me extraña que también suceda en Latinoamérica; la masa de compradores y quemadores de música en general delira por cualquier cosa.
Así que Michael queda libre. Pero ¿dónde va a estar la sociedad de aquí en adelante?. ¿Dónde va a quedar su reputación?. ¿Dónde quedan los miles de niños maltratados sexual y psicológicamente?. ¿Dónde quedan los explotados en aras del entretenimiento baladí?. ¿Dónde quedan los medios en su afán por hacer de los malos artistas un ejemplo de rectitud?. ¿Dónde quedan las madres maltratadas, engañadas y conformes con hombres abusivos?. ¿Dónde queda la familia si acepta que uno de sus miembros haga el mal con tal de que satisfaga los caprichos del grupo?. ¿Dónde queda el mundo musical si vuelve a aceptar la repetición, el sonido fácil y blandengue del pop?. ¿Dónde quedan las mentalidades de los miles de fanáticos de artistas malos?. Y por sobre todo: ¿dónde te vas a esconder ahora, Michael Jackson?

