Hace 30 años atrás...
Hace 30 años atrás se estaba gestando el punto de quiebre en la música contemporánea. En 1975 se estilaba que si una canción no duraba como mínimo 10 minutos no era comerciable; además, si el sonido no era amigable para las radioemisoras (southern rock tipo Eagles o Linda Ronstadt) no tenía cabida en ningún espacio. Sin embargo, subterráneamente se estaba incubando el germen del regreso a lo básico: batería, guitarra eléctrica y bajo, amén de temas sencillos en las canciones en vez de la floritura y tecnicismo presente en el art rock y en el rock sinfónico.
Es así como a principios de esa década bandas como The Stooges (con su voz líder Iggy Pop) y los MC5 entre varios artistas de igual tendencia abrieron posibilidades, pero era algo que al gran público no le interesaba. Al mismo tiempo, con la apertura del CBGB Omfug en el área del Bowery neoyorkino, se estaba cultivando una cultura decisiva, en primer lugar con la figura de Patti Smith, heroína de lo que vendría de inmediato, Blondie (antes de hacer música de discoteca), Talking Heads (con el primero en la lista de internos en el manicomio: el señor David Byrne), Television, Richard Hell, The Voidoids y quienes nos ocupa en este instante: The Ramones. Sí señores, señoras y señoritas, hace 30 años atrás se publicaba el primer disco de The Ramones conocido como... "Ramones.” Hace 30 años se iniciaba el movimiento punk.
The Ramones trajo a la palestra la estética punk de Nueva York diferente a la planteada por Londres: aspecto convencional, letras masca chicle –de acuerdo con Joey Ramone-, sonido rápido y preciso (célebre el intro de cada canción con el consabido “one, two, three, four...”), y canciones que no duraban más de tres minutos, tal como había sucedido en décadas previas. Por supuesto que las radios les hicieron mueca de asco y no se convirtieron en iconos en ese instante, al igual que con todos los demás artistas punk, quienes eran catalogados como fenómenos y de gusto para periodistas subterráneos (consideremos que la utopía hippie había muerto, la guerra de Vietnam había terminado con su costo de vidas y psicológico y Norteamérica quería evadirse entre Quaaludes, cocaína, música disco y Studio 54).
No hizo falta que “Judy Is A Punk” por citar una de las canciones del disco fuera un éxito; la eternidad esperaba del otro lado del Atlántico. “Ramones” fue el disco aglutinador para el nacimiento del movimiento punk en Inglaterra, el cual fue algo gigantesco comparado con su contraparte de Estados Unidos. En el Reino Unido la consigna punk de “cualquiera puede tocar música” se convirtió en un dogma de fe. Es célebre el caso de Sid Vicious (bajista de la quitaesencial banda de punk Sex Pistols) el cual aprendió a tocar el bajo escuchando “Ramones”, al igual que The Clash, Damned y muchas otras agrupaciones. Amén de que el punk británico fue más extremo en todos los aspectos: político (recordemos “God Save The Queen” o “Anarchy In The UK”), filosófico (el “No Future”) y de moda (cortes de pelo mohawks, ropa S & M) entre muchas tendencias impulsadas desde Inglaterra.
Pero aparte de generar el movimiento punk británico, este primer “Ramones” ayudó a la expansión del punk por sitios donde el rock no había tenido cabida en su forma sinfónica (nuestro país por citar un caso era un semillero de bandas punk, sino recuerden estas dos palabras: Sentimiento Muerto) haciendo más fácil el proceso de iniciación a la música para muchas personas. Además, el punk tanto norteamericano como inglés ayudó en la pasada década a la creación del movimiento grunge; el último gran movimiento musical hasta que aparezca otro (aquí no se incluye –debería de hacer que la lengua se me haga chicharrón por lo que voy a decir- el reggaetón ¡GUÁCALA!) que dé la cara por los amantes de la buena música. Incluso, el punk ayudó a un joven a definir su camino en cuanto a lo que quería hacer musicalmente influenciado por los Sex Pistols, que a su vez estaban influenciados por The Ramones. El muchacho: Kurt Cobain; la banda: Nirvana.
Si no creen lo anterior, una cita para el recuerdo: en los MTV Video Music Awards del 2001 (6 días antes del 11 de septiembre) el premio a la vanguardia en video fue para U2 (esa entrega estuvo dedicada en buena medida a la desaparición de la cantante Aaliyah acaecida un par de días antes.) Al recibir su premio, Bono llamó la atención sobre la muerte de ella, pero mucha más sobre que había una banda que merecía más dicho premio que ellos, porque los influenciaron para hacer música y nadie les había dado el reconocimiento que se merecían, y acto seguido, rechazaron el premio para entregárselo a The Ramones. Los raperos y hip hoperos aplaudieron por cortesía, los fans del punk, del rock y de la buena música en general aplaudieron hasta que el Radio City Music Hall casi se cae de los aplausos y vítores para The Ramones. Para los que vimos la entrega por televisión, era lo mejor que había pasado en mucho tiempo en música.
Si en algún momento tienen el dinero y ven “Ramones” en cualquier discotienda, llévenselo en el acto (más aun que la edición digitalizada y remasterizada incluye muchos bonus tracks.) Será una de las mejores experiencias musicales de su vida, y quien sabe. Pueden hasta que se animen y decidan formar su propia banda; total en el punk todo vale. “One, two, three, four...”
Es así como a principios de esa década bandas como The Stooges (con su voz líder Iggy Pop) y los MC5 entre varios artistas de igual tendencia abrieron posibilidades, pero era algo que al gran público no le interesaba. Al mismo tiempo, con la apertura del CBGB Omfug en el área del Bowery neoyorkino, se estaba cultivando una cultura decisiva, en primer lugar con la figura de Patti Smith, heroína de lo que vendría de inmediato, Blondie (antes de hacer música de discoteca), Talking Heads (con el primero en la lista de internos en el manicomio: el señor David Byrne), Television, Richard Hell, The Voidoids y quienes nos ocupa en este instante: The Ramones. Sí señores, señoras y señoritas, hace 30 años atrás se publicaba el primer disco de The Ramones conocido como... "Ramones.” Hace 30 años se iniciaba el movimiento punk.
The Ramones trajo a la palestra la estética punk de Nueva York diferente a la planteada por Londres: aspecto convencional, letras masca chicle –de acuerdo con Joey Ramone-, sonido rápido y preciso (célebre el intro de cada canción con el consabido “one, two, three, four...”), y canciones que no duraban más de tres minutos, tal como había sucedido en décadas previas. Por supuesto que las radios les hicieron mueca de asco y no se convirtieron en iconos en ese instante, al igual que con todos los demás artistas punk, quienes eran catalogados como fenómenos y de gusto para periodistas subterráneos (consideremos que la utopía hippie había muerto, la guerra de Vietnam había terminado con su costo de vidas y psicológico y Norteamérica quería evadirse entre Quaaludes, cocaína, música disco y Studio 54).
No hizo falta que “Judy Is A Punk” por citar una de las canciones del disco fuera un éxito; la eternidad esperaba del otro lado del Atlántico. “Ramones” fue el disco aglutinador para el nacimiento del movimiento punk en Inglaterra, el cual fue algo gigantesco comparado con su contraparte de Estados Unidos. En el Reino Unido la consigna punk de “cualquiera puede tocar música” se convirtió en un dogma de fe. Es célebre el caso de Sid Vicious (bajista de la quitaesencial banda de punk Sex Pistols) el cual aprendió a tocar el bajo escuchando “Ramones”, al igual que The Clash, Damned y muchas otras agrupaciones. Amén de que el punk británico fue más extremo en todos los aspectos: político (recordemos “God Save The Queen” o “Anarchy In The UK”), filosófico (el “No Future”) y de moda (cortes de pelo mohawks, ropa S & M) entre muchas tendencias impulsadas desde Inglaterra.
Pero aparte de generar el movimiento punk británico, este primer “Ramones” ayudó a la expansión del punk por sitios donde el rock no había tenido cabida en su forma sinfónica (nuestro país por citar un caso era un semillero de bandas punk, sino recuerden estas dos palabras: Sentimiento Muerto) haciendo más fácil el proceso de iniciación a la música para muchas personas. Además, el punk tanto norteamericano como inglés ayudó en la pasada década a la creación del movimiento grunge; el último gran movimiento musical hasta que aparezca otro (aquí no se incluye –debería de hacer que la lengua se me haga chicharrón por lo que voy a decir- el reggaetón ¡GUÁCALA!) que dé la cara por los amantes de la buena música. Incluso, el punk ayudó a un joven a definir su camino en cuanto a lo que quería hacer musicalmente influenciado por los Sex Pistols, que a su vez estaban influenciados por The Ramones. El muchacho: Kurt Cobain; la banda: Nirvana.
Si no creen lo anterior, una cita para el recuerdo: en los MTV Video Music Awards del 2001 (6 días antes del 11 de septiembre) el premio a la vanguardia en video fue para U2 (esa entrega estuvo dedicada en buena medida a la desaparición de la cantante Aaliyah acaecida un par de días antes.) Al recibir su premio, Bono llamó la atención sobre la muerte de ella, pero mucha más sobre que había una banda que merecía más dicho premio que ellos, porque los influenciaron para hacer música y nadie les había dado el reconocimiento que se merecían, y acto seguido, rechazaron el premio para entregárselo a The Ramones. Los raperos y hip hoperos aplaudieron por cortesía, los fans del punk, del rock y de la buena música en general aplaudieron hasta que el Radio City Music Hall casi se cae de los aplausos y vítores para The Ramones. Para los que vimos la entrega por televisión, era lo mejor que había pasado en mucho tiempo en música.
Si en algún momento tienen el dinero y ven “Ramones” en cualquier discotienda, llévenselo en el acto (más aun que la edición digitalizada y remasterizada incluye muchos bonus tracks.) Será una de las mejores experiencias musicales de su vida, y quien sabe. Pueden hasta que se animen y decidan formar su propia banda; total en el punk todo vale. “One, two, three, four...”

