Robert Moog (1934-2005)
Oriundo de California, Robert Moog como ingeniero crea en 1964 el primer sintetizador de música. En un primer momento, se buscaba que el artefacto produjera sonidos de tipo espacial, tan en boga en la época y extender el rango sonoro de lo electroacústico logrado en un primer momento con el théremin. Quizás en un principio, los resultados eran distintos a lo que se puede lograr ahora que es el crear sonidos que no existen en un estudio de sonido convencional, pero el aparato logró tener vida propia.
Los primeros en usar sintetizadores Moog y sus parientes como el mellotrón (del cual Robert Moog ayudó a perfeccionar) fueron los músicos serialistas y aquellos experimentales que fusionaban academicismo con cotidianeidad hasta crear piezas atonales; tal es el caso de John Cage, Lamonte Young, Luciano Berio y Karlheinz Stockhausen. Casi de inmediato, y como una progresión de los tiempos, los artistas más célebres de la década adquirieron sintetizadores. The Beatles hicieron uso de uno en su última etapa, al comienzo dentro del álbum “The Beatles” conocido como el Álbum Blanco hasta dejarlo a cargo de Billy Preston en el disco “Abbey Road”. The Rolling Stones adquirió uno, pero no lo utilizó sino como decorado para una película; el aparato en cuestión fue vendido a una pequeña banda de música electrónica alemana llamada Tangerine Dream. Además, Moog ayudó a Pink Floyd a crear su sonido lisérgico espacial con la ayuda de los VCS3, utilizados en “The Dark Side Of The Moon”, así como darle apoyo a los alemanes de Kraftwerk.
Sin embargo, su mayor pupilo fue Wendy Carlos, antes conocido como Walter Carlos. En su intención por crear un productor de sonido electrónico el cual pudiese ser llamado un instrumento musical, Carlos empezó en 1966 su colaboración con Robert Moog. El resultado fue la creación del prototipo del sintetizador especial Carlos, con el cual grabó su primer disco de éxito en 1968 “Switched On Bach”, continuando con su segundo disco “The Well-Tempered Synthesizer” hasta llegar a su obra más conocida: la música para la segunda obra maestra de Stanley Kubrick “A Clockwork Orange”, donde hizo variaciones sobre la música de Henry Purcell, Giocacchino Rossini y Ludwig van Beethoven.
Para 1977, se separa de su compañía Robert Moog, Inc. y crea por separado el Minimoog. Si el sintetizador ayudó a la creación del rock sinfónico y progresivo en la década de los 70, con la aparición del Minimoog impulsó el techno-pop en la siguiente década y todas las corrientes de música electrónica de la mano de artistas como Depeche Mode, Soft Cell, Vangelis y Jean Michel-Jarré entre muchos músicos. La miniaturización llevó al sintetizador original al punto de que su adaptación a toda clase de música fuese un hecho, haciendo del mismo un instrumento musical más. En el 2002, Moog crea la compañía Moog Music, vendiendo productos como el minimoog y el moogerfoogers a artistas como Sonic Youth, Beck y Nine Inch Nails.
Robert Moog falleció el pasado domingo 21 de agosto de 2005 a la edad de 71 años en su residencia de Asheville, Carolina del Norte. En abril había sido diagnosticado con un cáncer de cerebro inoperable y estaba siendo tratado con quimioterapia y tratamientos con radiación.
¡Descansa en paz, Robert Moog!
Los primeros en usar sintetizadores Moog y sus parientes como el mellotrón (del cual Robert Moog ayudó a perfeccionar) fueron los músicos serialistas y aquellos experimentales que fusionaban academicismo con cotidianeidad hasta crear piezas atonales; tal es el caso de John Cage, Lamonte Young, Luciano Berio y Karlheinz Stockhausen. Casi de inmediato, y como una progresión de los tiempos, los artistas más célebres de la década adquirieron sintetizadores. The Beatles hicieron uso de uno en su última etapa, al comienzo dentro del álbum “The Beatles” conocido como el Álbum Blanco hasta dejarlo a cargo de Billy Preston en el disco “Abbey Road”. The Rolling Stones adquirió uno, pero no lo utilizó sino como decorado para una película; el aparato en cuestión fue vendido a una pequeña banda de música electrónica alemana llamada Tangerine Dream. Además, Moog ayudó a Pink Floyd a crear su sonido lisérgico espacial con la ayuda de los VCS3, utilizados en “The Dark Side Of The Moon”, así como darle apoyo a los alemanes de Kraftwerk.
Sin embargo, su mayor pupilo fue Wendy Carlos, antes conocido como Walter Carlos. En su intención por crear un productor de sonido electrónico el cual pudiese ser llamado un instrumento musical, Carlos empezó en 1966 su colaboración con Robert Moog. El resultado fue la creación del prototipo del sintetizador especial Carlos, con el cual grabó su primer disco de éxito en 1968 “Switched On Bach”, continuando con su segundo disco “The Well-Tempered Synthesizer” hasta llegar a su obra más conocida: la música para la segunda obra maestra de Stanley Kubrick “A Clockwork Orange”, donde hizo variaciones sobre la música de Henry Purcell, Giocacchino Rossini y Ludwig van Beethoven.
Para 1977, se separa de su compañía Robert Moog, Inc. y crea por separado el Minimoog. Si el sintetizador ayudó a la creación del rock sinfónico y progresivo en la década de los 70, con la aparición del Minimoog impulsó el techno-pop en la siguiente década y todas las corrientes de música electrónica de la mano de artistas como Depeche Mode, Soft Cell, Vangelis y Jean Michel-Jarré entre muchos músicos. La miniaturización llevó al sintetizador original al punto de que su adaptación a toda clase de música fuese un hecho, haciendo del mismo un instrumento musical más. En el 2002, Moog crea la compañía Moog Music, vendiendo productos como el minimoog y el moogerfoogers a artistas como Sonic Youth, Beck y Nine Inch Nails.
Robert Moog falleció el pasado domingo 21 de agosto de 2005 a la edad de 71 años en su residencia de Asheville, Carolina del Norte. En abril había sido diagnosticado con un cáncer de cerebro inoperable y estaba siendo tratado con quimioterapia y tratamientos con radiación.
¡Descansa en paz, Robert Moog!

