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sábado, septiembre 10, 2005

Un concierto que hubiese sido interesante de ver

Gracias a uno de los consecuentes fans de Spiff-O-Rama y admirador declarado de The Doors, llegó a nuestras manos en versión quemada y todo, el concierto del año 2001 dentro de la serie de recitales del canal de televisión VH1 llamada Storytellers dedicada a The Doors, o más bien lo que queda de ellos; a saber, Robbie Krieger, John Densmore y Ray Manzarek, cada uno de ellos tocando canciones clásicas de la banda. Por razones obvias, Jim Morrison no estaba, al menos físicamente, con lo cual empezó la difícil tarea de sustituirlo en las voces.

El concierto empieza en esta edición con Perry Farrell interpretando "L.A. Woman”, no obstante, el show televisivo arranca con él terminando de cantar. ¡Mala esa, VH1! ¿Cómo vas a pasar empezada la actuación de uno de los californianos más exitosos de las últimas décadas? Seguidamente, entra Pat Monahan, vocalista de la agrupación Train para hacer una versión de “Love Me Two Times.” Bastante satisfactoria. A continuación Ian Astbury, vocalista de The Cult para cantar “Whiskey Bar (Alabama Song)”, “Back Door Man” y una que se incluyó en uno de los dos bonus tracks: “Wild Child.” A la altura.

A renglón seguido, una de las actuaciones menos satisfactorias del concierto: Travis Meeks, líder vocal de Days Of The New cantando la épica “The End.” El enfoque que The Doors le aplicó a la canción incluía un bajista pakistaní y tabla hindú, junto con campanas tibetanas (Manzarek es budista) lo cual la hizo diferente, pero la voz del occiso dejaba mucho que desear, al punto que el propio Manzarek veía desde sus teclados a Meeks y movía de un lado a otro la cabeza en señal, no de inspiración por la canción, sino de desaprobación. Algo bueno no llegó a consumarse.

Dos de las buenas cosas que tuvo el concierto. La primera fue el GRAN Scott Weiland, ex Stone Temple Pilots y actual Velvet Revolver, interpretando “Break On Through (To The Other Side)” y “Five To One.” Totalmente increíble, literalmente fue como ver al propio Morrison en carne y hueso cantando.

Para finalizar, es llamado a las trincheras Scott Stapp, voz principal de la agrupación Creed. El problema es que en dos canciones es muerto en combate. En “Light My Fire” no llega al nivel de grito final que impuso Morrrison, y en la última canción del concierto “Roadhouse Blues” de nuevo no inspira, no transmite emoción. Sin embargo, y esta es la segunda buena cosa que tuvo este concierto que está incluida en los dos bonus tracks del DVD, es la versión de “Riders On The Storm” donde Stapp al menos logra ponerse a la altura del compromiso. La pregunta aquí sería: ¿no hubiese sido mejor llamar a Eddie Vedder de Pearl Jam (quién actuó con The Doors en la exaltación de ellos al Hall de la Fama del Rock ´N Roll) para cantar estas tres canciones? Al menos tendría el aspecto de Rey Lagarto autoproclamado como suyo por Jim.

Para finalizar, hubiese sido interesante verlo en vivo para analizar la evolución musical de la banda, aun cuando tengan que cargar con el pesado legado de Morrison porque sustituirlo por unas horas es posible, pero como voz principal a tiempo completo es un sacrilegio. En definitiva, y apartando lo poco satisfactorio, este concierto es una buena opción para volver a escuchar clásicos inmortales y en especial para recordar al gran James Douglas Morrison. De nuevo, gracias al fan de Spiff-O-Rama por su colaboración. Muy recomendable.