Electro Kelly
Hace años se publicó un artículo de portada de la revista "People” que tenía el siguiente encabezado: “Celebrity Kids Can´t Act”; esto en alusión al hecho de que los hijos de personalidades del espectáculo que han tratado de seguir carreras similares a las de sus progenitores siempre –con algunas excepciones- han sido mediocres o pobres en comparación con sus antecesores. Y pareciera que ello se repite cada vez más y más.
Es por ello que por citar un ejemplo, con la salvedad de Stella que está dedicada a otro campo, ningún hijo de Paul Mc Cartney se ha esforzado en ser músico (todo lo contrario de los dos hijos de John Lennon.) Algo que no se puede decir de Kelly Osborne.
Desde que toda la familia Osborne se hizo de un nombre popular gracias al éxito del reality show “The Osbornes” pareciera que los dos hijos menores han tratado de emular el bagaje de calidad que ha representado su padre Ozzy; eso sí, con resultados patéticos. Empezando por Jack que ha tratado de ser representante de bandas de rock, y lo único que ha resultado ha sido en adicciones al Vicodin y a la marihuana, y el problema se agrava al creer que da una imagen de radical sólo porque usa franelas negras con el nombre de la banda TOOL. Craso error.
Pero por si esto fuera poco, tenemos a la protagonista de este artículo: Kelly. Niña consentida de papá (ideal para aquella canción de U2 del disco “Zooropa” “Daddy´s Gonna Pay For Your Crashed Car”) al hacerse famosa se le ocurrió la “fenomenal” idea de grabar un disco. ¡Rayos! No hay que mencionar el resultado: pop simplón y con ínfulas de intenso y duro (tratando de emular a su papá: ¡Qué riñones!); en particular con las versiones de “Papa Don´t Preach” de Madonna y “Changes” del Sabbath a dúo con Ozzy. Es lógico suponer que lo hizo porque es su hija, porque de ser otro no lo haría ni drogado. Lo cierto del caso es que se le vio a ella como otro caso de “Celebrity Kids Can´t Act”.
Y al parecer como que no aprenden. No conforme con haber sacado un disco, saca otro más. Pero con un cambio de 180º. Si en su primera grabación quería ser rockera a juro, en el actual (a partir del primer tema promocional) quiere ser una versión siglo XXI de Soft Cell, Ultravox, Depeche Mode y demás bandas de electrónica y techno pop de los 80. Sólo hay que reconocer que rítmicamente la canción es buena en cuanto a la secuencia de loops (muy ochentosa) y el aditivo de la letra citada en francés suena bien (muy a lo Dimitri From Paris); incluso el video clip grabado en París en el área del Arc de la Defense en blanco y negro tiene una textura visual muy a lo Truffaut y a lo Goddard (cámara en mano, tonos grisáceos apagados, preeminencia del color negro en algunos ángulos etc.) Pero la voz de Kelly arruina toda buena intención. Es uno de estos casos en que si en vez de ser ella la voz cantante, fuese Midge Ure o David Gahan, sería una pieza equivalente a “Sweet Surrender”, “Personal Jesus” o “Tainted Love”, por citar tres canciones.
En definitiva, pareciera que los “hijos de... famosos” ya no saben qué hacer para ser famosos por derecho propio sin hacer el más mínimo esfuerzo, ni por aprender o estudiar para ser alguien. Claro, la excepción a la que hacíamos mención al principio era la de Kirk Douglas, cuyo hijo Michael ha llegado a ser una personalidad importante en el espectáculo al mismo nivel que su padre e incluso más allá. Pero pareciera que esa es la excepción y no la norma, por lo que nunca pierde vigencia dichas palabras: “Celebrity Kids Can´t Act”
Es por ello que por citar un ejemplo, con la salvedad de Stella que está dedicada a otro campo, ningún hijo de Paul Mc Cartney se ha esforzado en ser músico (todo lo contrario de los dos hijos de John Lennon.) Algo que no se puede decir de Kelly Osborne.
Desde que toda la familia Osborne se hizo de un nombre popular gracias al éxito del reality show “The Osbornes” pareciera que los dos hijos menores han tratado de emular el bagaje de calidad que ha representado su padre Ozzy; eso sí, con resultados patéticos. Empezando por Jack que ha tratado de ser representante de bandas de rock, y lo único que ha resultado ha sido en adicciones al Vicodin y a la marihuana, y el problema se agrava al creer que da una imagen de radical sólo porque usa franelas negras con el nombre de la banda TOOL. Craso error.
Pero por si esto fuera poco, tenemos a la protagonista de este artículo: Kelly. Niña consentida de papá (ideal para aquella canción de U2 del disco “Zooropa” “Daddy´s Gonna Pay For Your Crashed Car”) al hacerse famosa se le ocurrió la “fenomenal” idea de grabar un disco. ¡Rayos! No hay que mencionar el resultado: pop simplón y con ínfulas de intenso y duro (tratando de emular a su papá: ¡Qué riñones!); en particular con las versiones de “Papa Don´t Preach” de Madonna y “Changes” del Sabbath a dúo con Ozzy. Es lógico suponer que lo hizo porque es su hija, porque de ser otro no lo haría ni drogado. Lo cierto del caso es que se le vio a ella como otro caso de “Celebrity Kids Can´t Act”.
Y al parecer como que no aprenden. No conforme con haber sacado un disco, saca otro más. Pero con un cambio de 180º. Si en su primera grabación quería ser rockera a juro, en el actual (a partir del primer tema promocional) quiere ser una versión siglo XXI de Soft Cell, Ultravox, Depeche Mode y demás bandas de electrónica y techno pop de los 80. Sólo hay que reconocer que rítmicamente la canción es buena en cuanto a la secuencia de loops (muy ochentosa) y el aditivo de la letra citada en francés suena bien (muy a lo Dimitri From Paris); incluso el video clip grabado en París en el área del Arc de la Defense en blanco y negro tiene una textura visual muy a lo Truffaut y a lo Goddard (cámara en mano, tonos grisáceos apagados, preeminencia del color negro en algunos ángulos etc.) Pero la voz de Kelly arruina toda buena intención. Es uno de estos casos en que si en vez de ser ella la voz cantante, fuese Midge Ure o David Gahan, sería una pieza equivalente a “Sweet Surrender”, “Personal Jesus” o “Tainted Love”, por citar tres canciones.
En definitiva, pareciera que los “hijos de... famosos” ya no saben qué hacer para ser famosos por derecho propio sin hacer el más mínimo esfuerzo, ni por aprender o estudiar para ser alguien. Claro, la excepción a la que hacíamos mención al principio era la de Kirk Douglas, cuyo hijo Michael ha llegado a ser una personalidad importante en el espectáculo al mismo nivel que su padre e incluso más allá. Pero pareciera que esa es la excepción y no la norma, por lo que nunca pierde vigencia dichas palabras: “Celebrity Kids Can´t Act”

