¡Cuidado! El Mono Anda Suelto
Al estrenar en 1933 "King Kong”, tanto Merian C. Cooper como Ernest Schoedsack, así como la RKO crearon el concepto del cine que mantiene a las audiencias pegadas a sus asientos. Aun cuando no fueron los pioneros del cine espectáculo (ya antes lo habían hecho D. W. Griffith y Cecil B. DeMille), fue este film y las escenas integrantes del mismo (el arquetípico momento final en la azotea del Empire State Building) las que definieron la pauta para el cine como forma pura de entretenimiento. Años después, Dino De Laurentiis estrenó otra versión (1976) tratando de modernizar el argumento (cambió el Empire State por el World Trade Center), con una nueva damisela (Jessica Lange) y un gorila más mecanizado que un automóvil recién armado. Pero el resultado final fue nefasto. Hasta hoy.
Este nuevo genio del cine llamado Peter Jackson que había logrado antes hacerle frente a la obra magna de J. R. R. Tolkien en “The Lord Of The Rings” vuelve otra vez a hacer historia con esta versión 2005 de “King Kong.” Hay que recordar que luego de hacer “Heavenly Creatures” en 1995, Jackson había sido contratado por Universal Pictures para hacer una nueva versión de la película; no obstante había sido detenida en virtud de que se estrenaron ese año filmes con bestias; a saber, “Godzilla” y “Mighty Joe Brown”, por lo que esta pausa le sirvió para dedicarse en cuerpo y alma por 7 años a llevar a la vida el universo de Tolkien, y coronarse como uno de los directores de cine más influyentes de la actualidad. Terminado este tiempo, retoma el proyecto de Kong y se lanza a dirigir una versión más larga que la original (la de 1933 dura 100 minutos; esta versión dura 180 minutos.) Y en el camino vuelve a revolucionar el cine otra vez.
A diferencia de De Laurentiis, Peter Jackson ubica la historia en el Nueva York de principio de la década de los 30 del siglo anterior. Aun cuando el año pasado el director Kerry Conran lo hizo de manera admirable (aunque el producto final no fuese el mejor) en “Sky Captain And The World Of Tomorrow”, en esta oportunidad Jackson lo logra de uno modo admirable en tonos apagados, así como en el estilo art déco de los créditos iniciales similares a los de la versión primera para reflejar los años de la Gran Depresión, llegando incluso a plasmarlo en la música al escuchar a Al Jolson. Es en este entorno que ubica a la bella Ann Darrow (la exquisita Naomi Watts) y a su descubridor el productor y director Carl Denham (muy bien interpretado por Jack Black), para crear una película de suspenso, romance y aventura ambientada en el mar sobre la base de un guión escrito por Jack Driscoll (con ese monstruo llamado Adrien Brody). La historia es harto conocida por todos: van hacia la Isla de la Calavera, se encuentran con nativos que secuestran a Ann en sacrificio al gorila, llega Kong y la hace de su propiedad, los demás se lanzan a su rescate, ella traba amistad con el gorila, la rescatan, él la persigue, lo adormecen con cloroformo, lo llevan a Nueva York para mostrarlo como la octava maravilla del mundo, se escapa, encuentra a Ann, trepa el Empire State Building, un grupo de biplanos lo ametralla, es herido de muerte y se desploma hacia el suelo.
Lo que diferencia a este "King Kong” del original es: además de la tecnología aplicada al film –otro gran trabajo de la empresa Weta, propiedad de Jackson- que permite fotografiar una Nueva York al calco de cómo era en ese momento con edificios, autos, personas, marquesinas de teatros, etc., al igual que el entorno de la selva poblado de animales varios dignos de aparecer en “Jurassic Park” (para el recuerdo la pelea de Kong contra los Tiranosaurios Rex); está también el guión (firmado por Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson), el cual lo diferencia de la primera película al crear emociones e interrelaciones entre los actores y darles profundidad a sus reacciones. Y es de destacar el magnífico trabajo de Andy Serkis –en apariencia un actor fetiche de Jackson- para dar rostro y vida a Kong (ya antes lo hizo posible al representar a Sméagol/Gollum en la trilogía) y ahora lo logra al darle humanidad al gorila, de nuevo ayudado por lo bien escrito que está el guión.
Las actuaciones sobresalen todas. Empezando por la riquísima Naomi Watts en los zapatos ya calzados antes por Fay Wray y Jessica Lange; se sobreentiende que es la bella. Seguida en rango actoral por Adrien Brody, que aporta claroscuro a la paleta plasmada por Jackson. Una sorpresa aquí es Jack Black el cual se aleja de sus estereotipadas actuaciones de tipo sabelotodo, sobrado, gordito pesado que cae mal, para ofrecer un papel que parece en su enfoque un homenaje a Orson Welles en cuanto al compromiso de hacer la mejor película (al principio) para luego mostrar el espectáculo más grande del mundo (después.) De Thomas Kretschmann no hay que agregar nada, excepto que siempre actúa bien. Incluso hasta Colin Hanks supera por momentos la sombra de su célebre padre para dar expresión a su personaje.
Otro gran logro de la película está en dos escenas cercanas al final: la primera incluye a Kong y a Ann en el lago congelado del Central Park, en donde Jackson aporta ternura y poesía a un patinaje entre la bestia y la bella. Y la segunda es en la clásica escena del Empire State Building donde se trabaja con planos dinámicos, perspectivas y sensaciones tridimensionales que aportan dinamismo y profundidad, hasta lograr que una escena clásica del cine se vea diferente y fresca.
Una cosa es cierta, y es que esta nueva versión de “King Kong” es un remake con clase a diferencia de la nefasta versión de “Psycho” dirigida por Gus Van Sant en 1998. Es aquí donde Peter Jackson hace maravillas con sus actores, sus guiones y sus efectos para lograr espectáculos magnos (un gran paso de distancia de sus primeros filmes, más caseros y experimentales) y bien concebidos. Es por ello que se ha ganado el respeto, tanto de críticos de cine como de público, así como en Spiff-O-Rama consideramos que está en las mismas ligas de un Stanley Kubrick, de un George Lucas, de un Fritz Lang, de un Steven Spielberg, de un Orson Welles, de un James Cameron o de un Federico Fellini por citar unos cuantos directores de prestigio. Y no dudamos en darle a su “King Kong” nuestra máxima clasificación de estrellas, hasta incluirla en cualquier lista de las mejores películas del año.
Pero hay dos preguntas que nos hacemos; una con respuesta, otra aparentemente no, por ahora. La primera es: ¿Supera “King Kong” a su obra maestra? En algunos aspectos técnicos, sí. Pero es harto complicado competir contra sí mismo, más aun cuando en el recuerdo popular y personal consideramos a “The Lord Of The Rings” como una de las películas más importantes en la historia del cine, así como un termómetro para comparar los logros técnicos y artísticos de otras películas de igual calibre y magnitud. Por lo que como película importante para Peter Jackson “King Kong” es un logro y una maravilla; más como obra maestra, no tanto.
La segunda pregunta es: ¿Cuándo se decidirá por fin Peter Jackson a hacer “The Hobbit”? Pero por los momentos, “King Kong” es de asistencia obligatoria para todo aquél amante del cine. Disfrútenla en la oscuridad de una sala y con la magnificencia de una pantalla gigante, tan grande como el gorila en cuestión. Cinco estrellas de un máximo de Cinco.
Este nuevo genio del cine llamado Peter Jackson que había logrado antes hacerle frente a la obra magna de J. R. R. Tolkien en “The Lord Of The Rings” vuelve otra vez a hacer historia con esta versión 2005 de “King Kong.” Hay que recordar que luego de hacer “Heavenly Creatures” en 1995, Jackson había sido contratado por Universal Pictures para hacer una nueva versión de la película; no obstante había sido detenida en virtud de que se estrenaron ese año filmes con bestias; a saber, “Godzilla” y “Mighty Joe Brown”, por lo que esta pausa le sirvió para dedicarse en cuerpo y alma por 7 años a llevar a la vida el universo de Tolkien, y coronarse como uno de los directores de cine más influyentes de la actualidad. Terminado este tiempo, retoma el proyecto de Kong y se lanza a dirigir una versión más larga que la original (la de 1933 dura 100 minutos; esta versión dura 180 minutos.) Y en el camino vuelve a revolucionar el cine otra vez.
A diferencia de De Laurentiis, Peter Jackson ubica la historia en el Nueva York de principio de la década de los 30 del siglo anterior. Aun cuando el año pasado el director Kerry Conran lo hizo de manera admirable (aunque el producto final no fuese el mejor) en “Sky Captain And The World Of Tomorrow”, en esta oportunidad Jackson lo logra de uno modo admirable en tonos apagados, así como en el estilo art déco de los créditos iniciales similares a los de la versión primera para reflejar los años de la Gran Depresión, llegando incluso a plasmarlo en la música al escuchar a Al Jolson. Es en este entorno que ubica a la bella Ann Darrow (la exquisita Naomi Watts) y a su descubridor el productor y director Carl Denham (muy bien interpretado por Jack Black), para crear una película de suspenso, romance y aventura ambientada en el mar sobre la base de un guión escrito por Jack Driscoll (con ese monstruo llamado Adrien Brody). La historia es harto conocida por todos: van hacia la Isla de la Calavera, se encuentran con nativos que secuestran a Ann en sacrificio al gorila, llega Kong y la hace de su propiedad, los demás se lanzan a su rescate, ella traba amistad con el gorila, la rescatan, él la persigue, lo adormecen con cloroformo, lo llevan a Nueva York para mostrarlo como la octava maravilla del mundo, se escapa, encuentra a Ann, trepa el Empire State Building, un grupo de biplanos lo ametralla, es herido de muerte y se desploma hacia el suelo.
Lo que diferencia a este "King Kong” del original es: además de la tecnología aplicada al film –otro gran trabajo de la empresa Weta, propiedad de Jackson- que permite fotografiar una Nueva York al calco de cómo era en ese momento con edificios, autos, personas, marquesinas de teatros, etc., al igual que el entorno de la selva poblado de animales varios dignos de aparecer en “Jurassic Park” (para el recuerdo la pelea de Kong contra los Tiranosaurios Rex); está también el guión (firmado por Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson), el cual lo diferencia de la primera película al crear emociones e interrelaciones entre los actores y darles profundidad a sus reacciones. Y es de destacar el magnífico trabajo de Andy Serkis –en apariencia un actor fetiche de Jackson- para dar rostro y vida a Kong (ya antes lo hizo posible al representar a Sméagol/Gollum en la trilogía) y ahora lo logra al darle humanidad al gorila, de nuevo ayudado por lo bien escrito que está el guión.
Las actuaciones sobresalen todas. Empezando por la riquísima Naomi Watts en los zapatos ya calzados antes por Fay Wray y Jessica Lange; se sobreentiende que es la bella. Seguida en rango actoral por Adrien Brody, que aporta claroscuro a la paleta plasmada por Jackson. Una sorpresa aquí es Jack Black el cual se aleja de sus estereotipadas actuaciones de tipo sabelotodo, sobrado, gordito pesado que cae mal, para ofrecer un papel que parece en su enfoque un homenaje a Orson Welles en cuanto al compromiso de hacer la mejor película (al principio) para luego mostrar el espectáculo más grande del mundo (después.) De Thomas Kretschmann no hay que agregar nada, excepto que siempre actúa bien. Incluso hasta Colin Hanks supera por momentos la sombra de su célebre padre para dar expresión a su personaje.
Otro gran logro de la película está en dos escenas cercanas al final: la primera incluye a Kong y a Ann en el lago congelado del Central Park, en donde Jackson aporta ternura y poesía a un patinaje entre la bestia y la bella. Y la segunda es en la clásica escena del Empire State Building donde se trabaja con planos dinámicos, perspectivas y sensaciones tridimensionales que aportan dinamismo y profundidad, hasta lograr que una escena clásica del cine se vea diferente y fresca.
Una cosa es cierta, y es que esta nueva versión de “King Kong” es un remake con clase a diferencia de la nefasta versión de “Psycho” dirigida por Gus Van Sant en 1998. Es aquí donde Peter Jackson hace maravillas con sus actores, sus guiones y sus efectos para lograr espectáculos magnos (un gran paso de distancia de sus primeros filmes, más caseros y experimentales) y bien concebidos. Es por ello que se ha ganado el respeto, tanto de críticos de cine como de público, así como en Spiff-O-Rama consideramos que está en las mismas ligas de un Stanley Kubrick, de un George Lucas, de un Fritz Lang, de un Steven Spielberg, de un Orson Welles, de un James Cameron o de un Federico Fellini por citar unos cuantos directores de prestigio. Y no dudamos en darle a su “King Kong” nuestra máxima clasificación de estrellas, hasta incluirla en cualquier lista de las mejores películas del año.
Pero hay dos preguntas que nos hacemos; una con respuesta, otra aparentemente no, por ahora. La primera es: ¿Supera “King Kong” a su obra maestra? En algunos aspectos técnicos, sí. Pero es harto complicado competir contra sí mismo, más aun cuando en el recuerdo popular y personal consideramos a “The Lord Of The Rings” como una de las películas más importantes en la historia del cine, así como un termómetro para comparar los logros técnicos y artísticos de otras películas de igual calibre y magnitud. Por lo que como película importante para Peter Jackson “King Kong” es un logro y una maravilla; más como obra maestra, no tanto.
La segunda pregunta es: ¿Cuándo se decidirá por fin Peter Jackson a hacer “The Hobbit”? Pero por los momentos, “King Kong” es de asistencia obligatoria para todo aquél amante del cine. Disfrútenla en la oscuridad de una sala y con la magnificencia de una pantalla gigante, tan grande como el gorila en cuestión. Cinco estrellas de un máximo de Cinco.
Universal Pictures presenta. Una producción Wingnut Films. “King Kong.” Dirigida por Peter Jackson. Escrita por Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, basada en la historia original creada por Merian C. Cooper y Edgar Wallace. Dirección de Fotografía por Andrew Lesnie, A.C.S., A.S.C. Supervisión de Efectos Visuales por Joe Letteri. Maquillaje Especial, Criaturas y Miniaturas por Richard Taylor. Criaturas, Miniaturas y Efectos Visuales creados por WETA Workshop, Ltd. y WETA Digital, Ltd. Edición por Jamie Selkirk y Jabez Olssen. Música por James Newton Howard. Diseño de producción por Grant Major. Co-producida por Philippa Boyens. Producida por Jan Blenkin, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Peter Jackson. Protagonistas: Naomi Watts (Ann Darrow), Jack Black (Carl Denham), Adrien Brody (Jack Driscoll), Thomas Kretschmann (Capitán Englehorn), Colin Hanks (Preston), Jamie Bell (Jimmy), Evan Parke (Hayes), Kyle Chandler (Bruce) y Andy Serkis (King Kong/Lumpy). (2005) Duración: 180 minutos.

