“We´ll meet again. Don´t know where. Don´t know when...”
A finales de la década de los 50, Stanley Kubrick empieza a interesarse por el tema de la guerra nuclear y la carrera armamentista. En ese período de tiempo leyó más de 60 libros referentes a ello y estuvo suscrito a revistas especializadas como Aviation Week y al Bulletin Of The Atomic Scientists. Al leer la novela de Peter George Red Alert sintió que encontró la base para hacer una película seria sobre una posible guerra por accidente y compró los derechos para la pantalla. Pero al ponerse a trabajar en el tema, descubrió que las ideas que mejor se le ocurrían eran demasiado burlescas, divertidas y absurdas. Citaba Kubrick: “¿Cómo demonios iba el Presidente a decirle al Premier soviético que derribara aviones americanos? Parece demencial... Después de todo, ¿hay algo más absurdo que la idea de dos superpotencias dispuestas a borrar del mapa todo rastro de vida humana a causa de un accidente, idea sazonada con unas diferencias políticas que a la gente que viva dentro de cien años les parecerán tan triviales como los conflictos teológicos de la Edad Media nos lo parecen hoy a nosotros?”
Al final, Kubrick escribió la historia dándole la forma de una comedia de pesadilla, utilizando como premisas cómicas las paradojas mortales de la guerra accidental. Al humor le dio formas grotescas, mostrando a la gente intentando comportarse normalmente en medio de un entorno de pesadilla: el Premier ruso que no recuerda el número de teléfono de su cuartel general y sugiere al Presidente norteamericano que pruebe llamando a información, o los escrúpulos que tiene un oficial americano ante la perspectiva de tener que forzar una máquina de Coca-Cola para poder llamar al Presidente e informarle acerca de una crisis, escrúpulos que provienen de las ideas que se le han inculcado sobre el carácter sagrado de la propiedad privada. Estas pocas ideas son unas de las tantas bases para crear una obra maestra: "Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb!”
Kubrick produjo y dirigió la película en los Estudios Shepperton, a las afueras de Londres porque Peter Sellers estaba pendiente de que se tramitara el divorcio de su primera esposa y no podía salir del país por una temporada, lo cual trajo como consecuencia que sirviera como razón para Stanley Kubrick de residenciarse en Inglaterra, con el fin de evitar el control omnipresente de los ejecutivos y la maquinaria de Hollywood y así poder hacer el cine que quería. Al repartir los papeles (a partir del guión que escribió en conjunto con el propio autor Peter George y con el escritor Terry Southern) esbozó primero las características de cada personaje, hizo luego una lista de posibles actores y por último hizo averiguaciones sobre su disponiblidad y cómo trabajarían juntos. Acabó dando tres papeles a Peter Sellers; a saber: el Capitán de la Royal Air Force Lionel Mandrake, el Presidente de los Estados Unidos Merkin Muffley y el protagónico de Dr. Strangelove, dándole Kubrick libertad para improvisar escenas enteras, embelleciendo o cambiando sus personajes que en cierta medida fueron escritos para él, todo ello con el fin de que lograra en cada toma una actuación memorable.
Kubrick no pidió ayuda al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. La cabina de vuelo del B-52, que costó cien mil dólares, estaba sacada de una foto aparecida en una revista inglesa de aeronáutica. La mayor parte de las tomas del B-52 se simularon con un modelo que medía diez pies y una trama móvil de seiscientos dólares cada uno. A su vez empezaba a trabajar a partir de las 7:00 AM; para el personal que laboró le dio la impresión que de que estaba trabajando solo.
El control de Kubrick sobre la película llegó hasta decidir cuál sería la versión final que se pondría en circulación. Durante varias semanas proyectó el film para diversos públicos o para él solo, intentando siempre verlo como por primera vez. Acabó por suprimir una escena final en la que rusos y americanos "celebran” una pelea a base de tirarse comida en la Sala de Guerra del Pentágono bajo los mapas luminosos. La escena, muy grotesca, desentonaba con el resto de la película.
¿Acaso hay que agregar más sobre una obra maestra? “Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb!”. Una de las obras más importantes del cine de todos los tiempos y una muestra dentro de la maestría del cuerpo de trabajo del GENIO de Stanley Kubrick. Las estrellas para clasificarla son insuficientes; a fin de cuentas las obras maestras no se clasifican. Se disfrutan.
Referencias consultadas: “Film Director as Superstar” de Joseph Gelmis. Doubleday. Nueva York. 1970; y “Stanley Kubrick” de Norman Kagan. Editorial Lumen. Barcelona, España. 1976.
Al final, Kubrick escribió la historia dándole la forma de una comedia de pesadilla, utilizando como premisas cómicas las paradojas mortales de la guerra accidental. Al humor le dio formas grotescas, mostrando a la gente intentando comportarse normalmente en medio de un entorno de pesadilla: el Premier ruso que no recuerda el número de teléfono de su cuartel general y sugiere al Presidente norteamericano que pruebe llamando a información, o los escrúpulos que tiene un oficial americano ante la perspectiva de tener que forzar una máquina de Coca-Cola para poder llamar al Presidente e informarle acerca de una crisis, escrúpulos que provienen de las ideas que se le han inculcado sobre el carácter sagrado de la propiedad privada. Estas pocas ideas son unas de las tantas bases para crear una obra maestra: "Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb!”
Kubrick produjo y dirigió la película en los Estudios Shepperton, a las afueras de Londres porque Peter Sellers estaba pendiente de que se tramitara el divorcio de su primera esposa y no podía salir del país por una temporada, lo cual trajo como consecuencia que sirviera como razón para Stanley Kubrick de residenciarse en Inglaterra, con el fin de evitar el control omnipresente de los ejecutivos y la maquinaria de Hollywood y así poder hacer el cine que quería. Al repartir los papeles (a partir del guión que escribió en conjunto con el propio autor Peter George y con el escritor Terry Southern) esbozó primero las características de cada personaje, hizo luego una lista de posibles actores y por último hizo averiguaciones sobre su disponiblidad y cómo trabajarían juntos. Acabó dando tres papeles a Peter Sellers; a saber: el Capitán de la Royal Air Force Lionel Mandrake, el Presidente de los Estados Unidos Merkin Muffley y el protagónico de Dr. Strangelove, dándole Kubrick libertad para improvisar escenas enteras, embelleciendo o cambiando sus personajes que en cierta medida fueron escritos para él, todo ello con el fin de que lograra en cada toma una actuación memorable.
Kubrick no pidió ayuda al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. La cabina de vuelo del B-52, que costó cien mil dólares, estaba sacada de una foto aparecida en una revista inglesa de aeronáutica. La mayor parte de las tomas del B-52 se simularon con un modelo que medía diez pies y una trama móvil de seiscientos dólares cada uno. A su vez empezaba a trabajar a partir de las 7:00 AM; para el personal que laboró le dio la impresión que de que estaba trabajando solo.
El control de Kubrick sobre la película llegó hasta decidir cuál sería la versión final que se pondría en circulación. Durante varias semanas proyectó el film para diversos públicos o para él solo, intentando siempre verlo como por primera vez. Acabó por suprimir una escena final en la que rusos y americanos "celebran” una pelea a base de tirarse comida en la Sala de Guerra del Pentágono bajo los mapas luminosos. La escena, muy grotesca, desentonaba con el resto de la película.
¿Acaso hay que agregar más sobre una obra maestra? “Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb!”. Una de las obras más importantes del cine de todos los tiempos y una muestra dentro de la maestría del cuerpo de trabajo del GENIO de Stanley Kubrick. Las estrellas para clasificarla son insuficientes; a fin de cuentas las obras maestras no se clasifican. Se disfrutan.
Referencias consultadas: “Film Director as Superstar” de Joseph Gelmis. Doubleday. Nueva York. 1970; y “Stanley Kubrick” de Norman Kagan. Editorial Lumen. Barcelona, España. 1976.

