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jueves, mayo 25, 2006

Big Mac TV

Similar a un combo de cualquier cadena de comida rápida que sabe igual en cualquier ciudad del mundo, así es la televisión franquicia.

Podemos definir la televisión franquicia en dos frentes: el primero como derivaciones de programas de televisión ya consolidados que adoptan la misma postura que el original, pero con otros actores y otras locaciones; y el segundo se puede referir a programas que son creados en un país y se copian al carbón en otras latitudes, bien sea con su mismo título o con nombres diferentes. Hay que acotar que versiones de programas se han hecho en otras latitudes para otras mentalidades con resultados dispares, por ejemplo, “Till Death Do Us Apart” y “Man Around The House”en Inglaterra, eran “All In The Family” y “Three´s Company” respectivamente en Norteamérica; “Coupling” en el Reino Unido fue “Coupling U.S.A.” allende el océano con resultados infames –no aguantó 5 episodios-, y “The Office” en Albión es “The Office” en Estados Unidos sin el SEÑOR Ricky Gervais como protagonista, y hay que decir que no es lo mismo.

Volviendo a lo que nos ocupa, citaremos el primer caso de televisión franquicia; es decir, derivados de series originales. Los dos casos más visibles son “Law & Order” creada por Dick Wolf hace más de 15 años y que ha servido para que se creen extensiones de la misma, como “Law & Order: Special Victims Unit” y “Law & Order: Criminal Intent.” Si hay un ejemplo clásico de saturación de mercado, éste es uno de ellos. Sólo les falta que creen “Law & Order: Elevator Repair Enforcement”, “Law & Order: Special Doughnuts Delivery” y “Law & Order: Plastic Surgery, Botox And Massages Team.” ¿No sería más sensato si un programa es bueno dejarlo tal como está sin agregar de más? Tal como dice el refrán: Si no está roto, no lo repares.

El otro ejemplo de este modelo está en “C.S.I.: Crime Scene Investigation” creada por Jerry Bruckheimer. Del programa original ambientado en Las Vegas han salido “C.S.I. Miami” y “C.S.I. N.Y.” recreados en los sitios mencionados con otros protagonistas y otros enfoques. En nuestro criterio, la versión de Nueva York es la más interesante, más por el hecho de la ambientación y de la iluminación que del programa en sí. Si siguen así, prepárense para ver dentro de poco “C.S.I. Caracas” con Raúl Amundaray y Lupita Ferrer de protagonistas, Roque Valero de científico forense y Fabiola Colmenares de patóloga. Eso sí, producida por Arquímides Rivero, con música de Roque Valero, Lila Morillo y Calle Ciega.

En el segundo renglón (programas copiados exactamente en un país en base a una idea creada en otro) podemos citar los de las empresas productoras Celador, Gestmusic Endemol, King World y Freemantle Media. Celador es la creadora en Gran Bretaña del programa de concursos “Who Wants To Be A Millionaire”; en castizo, “Quién Quiere Ser Millonario.” El programa había sido un éxito en su país de origen, por lo que la empresa empezó su distribución a nivel mundial revisando que cada versión fuese exactamente igual que en el original con las correspondientes variantes culturales e idiomáticas; por eso existe hasta en árabe. Y también es de mencionar el impacto que tuvo la versión norteamericana distribuida por ABC y presentada por Regis Philbin; más se llegó a un punto en que salía hasta 3 veces por semana que el público norteamericano se cansó, ABC dejó de transmitirlo en horario estelar, y el programa pasó a ser sindicalizado (próximamente explicaremos el fenómeno de la sindicalización). Demás está decir su versión en Venezuela distribuida por Radio Caracas Televisión, y no se preocupen o angustien porque citamos las versiones foráneas: en la televisión franquicia lo que se ve en un país es exactamente igual que en otro.

Gestmusic Endemol es una empresa con capital mayoritario español, responsable de crear en el 2001 el programa “Operación Triunfo”, mezclando dos géneros dispares: el concurso de talentos para la canción y la televisión realista. En uno era los participantes cantando en escena, en vivo, frente a un auditorio con el público desde sus casa votando; y en otro mostrando a los participantes conviviendo en una misma casa entre ensayos, clases de canto y demás. La intención en el primer año era elegir al representante por España al Festival de Eurovisión; la ganadora fue Rosa López, quien en el certamen quedó en sexto lugar. Más el programa se convirtió en un fenómeno cuasi cultural en Iberia (allá hasta las telenovelas se convierten en fenómenos de estudio) y sirvió como trampolín para las carreras exitosas de Chenoa, David Bustamante y en especial, David Bisbal, que llegaron de 4º, 3º y 2º puesto, respectivamente. La segunda temporada se garantizaba un batacazo dado el impacto de la primera, pero las mediciones de rating no le ayudaron, así como tampoco en la tercera, con lo cual el programa salió de TVE, y se transmite ahora en Tele 5. Pero en el ínterin, Gestmusic Endemol aprovechó para crear copias fotostáticas del programa en Portugal, Italia y Francia, cada una con combos que incluían chistorras, jamón serrano, boquerones, tortilla de patata y vino.

King World trabaja en Norteamérica como una empresa de distribución conjunta entre el pionero y multimillonario de la televisión Merv Griffin y Columbia/Tri Star Television. Ambos han sido responsables de hacer que Oprah Winfrey se convierta en la dama de los talk shows diurnos, pero a su vez son co creadores de los concursos “Jeopardy!” (para los que no lo conozcan, es un video wall con muchas respuestas en donde los concursantes deben responder contrarreloj en forma de pregunta; es decir, responder formulando la pregunta, todo ello con premios en metálico y en productos patrocinantes) presentado por Alex Trebek –ya lleva años de años haciendo lo mismo-; y “Wheel Of Fortune” donde está esa belleza volteando las letras llamada Vanna White. Por si les parece confuso este último programa y tienen cierta edad, en nuestra tierra de desgracias y gracias era “Estrellaaa De La Fortunaaa” conducido por Orlando Urdaneta y Carolina Cristancho en el primer año, Corina Azopardo y Henry Soto otro par de años más, y Luis Velazco y una mami aburrida de sociedad que no hallaba que hacer con el tiempo libre (no recordamos su nombre). Ah, y para darle el toque “celestial” al asunto, la voz en off del locutor Carlos Eduardo Ball como la del “maestro” -¡ojo!, no de escuela-. Si en sus computadoras empiezan a aparecer arañas y vampiros, es porque hemos abierto el terror más ochentoso que pueda haber existido. Aquí la franquicia parece un Burger King en propiedad de los Cisneros.

Y Freemantle Media (antes Pearson Television) es una empresa anglo americana responsable del programa de concursos “Family Feud” –dos “familias” que compiten entre sí en una ronda de preguntas y respuestas por premios en metálico que participan por una semana completa-. Si la descripción les resultó familiar, es que la copia se exhibía hasta no hace poco en este país, es decir, “Qué Dice La Gente” conducido por Maiteee Delado. Aclaramos: respetamos a Maite Delgado, pero no aceptamos que se degrade en tal forma con semejantes bodrios.

El otro programa de Freemantle es el original “Pop Idol” creado en Inglaterra en 2001, suerte de concurso de talentos sin el componente de televisión realista como en “Operación Triunfo”. Bueno, lo de original se presta a discusión, ya que antes existían “Star Search”, “The Gong Show” (en “Sábado Gigante” lo del chacal de la trompeta y los sombreros de Don Francisco es una copia sin ambages de este programa) y el siempre recordado “¿Cuánto Vale El Show?”, no por Guillermo González, los cantantes o todo el jurado, sino por la inefable Denis Hernández “La Malandra Elizabeth” y su célebre “tarifa mínima.” Al exportar el “Pop Idol” a Norteamérica se convierte en (sí, ya saben quien) “American Idol” con todo y Paula Abdul (cuasi extinta antes del programa desde 1992), Randy Jackson (el programa le sirvió para hacerse engrapado estomacal y rebajar los años de consumo de comida rápida, aunque esté en un programa franquicia), Ryan Seacrest (con su sonrisa de pasta dental Crest; de hecho, aquí se le llamará de ahora en adelante Ryan Crest sabor Marino (sea=mar), que deja el aliento a salitre) y el Denis Hernández; lo único salvable del programa y que se quedó de la transición de países: Simon Cowell. Deberían de invitar una de estas a Denis Hernández para que nadie gane. Ahora bien, sólo respetamos el hecho de haber ganado Kelly Clarkson la primera temporada, más por el segundo disco (donde ella hizo gárgaras con piedras para sonar tan ruda y tan bien) que por el hecho de elegir voces perfectas (Reuben Studdard, Clay Aiken, por citar un par) para hacer pop o rock o lo que sea. Nos parece estar viendo al compositor Max Martin hacer “...Baby One More Time” para Britney Spears otra vez, pero con el público de voyeurista. Lo admitimos: NO soportamos “American Idol” ni el programa, ni el que sea el programa favorito de Quentin Tarantino que hasta de jurado hizo, ni el hecho de que todos los medios en Norteamérica se hagan eco de ello, del éxito del mismo o que en cada programa sobre espectáculo se haga alusión todos y cada uno de los días. Preferimos ver artistas bregando fuerte, luchando por sobresalir en un medio prefabricado y llegar a ser estrellas por mérito propio que por el portaviones de un programa de televisión.

¡Ah! Y Freemantle Media amenaza con llevar estos combos a Latinoamérica con el lanzamiento este año de “Latin American Idol.” ¿Qué cantarán allí? ¿Canciones de Olga Tañon, Shakira o Tego Calderón? ¿Las noches temáticas serán de canciones de Raphael, José José o Nelson Ned? Los combos para la región serán de enchiladas, pabellón, sobrebarriga, asado de tira y mucho ron y tequila.

Y por último, las franquicias televisivas se extienden a otros géneros: “Bailando Con Las Estrellas” –o como sentirse Fred Astaire pisando callos, o ser una loca cabaretera imaginando que está en un musical de Broadway-, no importa si es Evander Holyfield bailando, Rafaella Carrá poniendo los pies en punta, Anne Igartiburu presentando o Daniel Charcos agregando el drama, el suspenso, el terror; “Cantando Por Un Sueño” –Thalia haciendo el jingle del programa- con el “jurado” de Yuri, Mijares y Ricardo Montaner evaluando a extraños cantantes para que ganen y consigan los pesos para la cirugía derivativa a corazón abierto a ser efectuada el día siguiente; y “Camino A La Fama Con Pert” porque con shampoo Pert, si no te lava el cabello, te lo tumba.

Así son las franquicias televisivas: homogéneas, de un mismo sabor sin importar si son habladas en farsi, checo o mexica puro, todas ellas acompañadas por papas fritas y refresco. ¿Será que prosperarán a nivel mundial como en Norteamérica las demandas contra las empresas de comida rápida por obesidad y daños a la salud, pero ahora con esta clase de programas? ¿Quién se anima a demandar?