Match Point... Y Fin Del Juego
Hace tiempo que no íbamos a una función de medianoche en una sala de cine; a decir verdad, la última vez fue cuando se estrenó “The X Files.” Más el pasado fin de semana fuimos a una. La oferta a ver era algo que habíamos estado esperando desde noviembre del año pasado cuando se estrenó. Era lo nuevo de nuestro amigo de años Woody Allen: “Match Point.”
La base argumental del excelente guión firmado por el propio Allen es el arribismo social y las formas para lograrlo y mantenerse en dicho lugar. En cierto modo se ve como una versión modernizada de la novela de William Thackeray llevada al cine por Stanley Kubrick “Barry Lyndon”, sólo que en clave moderna y sin el componente de caída social que sucede en esta obra. Es un poco una mezcla de “Crimen Y Castigo”, novela capital de Fedor Dostoievski con uno de los trabajos del propio Woody en los 80: “Crimes And Misdemeanors”; para todos aquellos que hayan visto esta película verán las similitudes entre ella y “Match Point.”
El eje argumental se centra en un ex jugador de tenis venido a instructor en un club exclusivo inglés. El proceso de ascenso social es algo natural, al igual que el amor imposible que surge y que el personaje trata de conseguir a como de lugar. Y dentro del entorno de la película somos testigos de dos giros dramáticos –o golpes de timón- que asombran por lo bien logrados que se hicieron.
No esperen encontrar risas como en muchas de las producciones presentes en la cinematografía de Allen; de hecho no crean que es el primer drama creado por Woody. En 1978 dirigió y escribió “Interiors”, suerte de homenaje a Ingmar Bergman del cual Allen siempre ha dicho que es uno de los directores de cine más importantes de la historia, en lo cual estamos de acuerdo. Más nunca hemos sentido que el Allen que hace dramas complejos sea de nuestro completo agrado, salvo “Another Woman” de 1988 y esta “Match Point.” Por lo que en ningún momento estuvimos errados en elegir a Woody Allen como mejor director del año en nuestra selección de lo mejor del año 2005 en Spiff-O-Rama; sólo nos hicimos eco del consenso general entre muchos críticos a nivel mundial. Y como siempre nuestro pronóstico y nuestra opinión estaban más que acertados.
Y en la dirección y en el guión nuestro amigo Woody se luce como los grandes. Una cámara impecable ayudado por una de las mejores fotografías del Londres de esta época (no es la primera vez que Allen deja de filmar en su eterna Nueva York; ya en 1975 había filmado en la entonces Checoslovaquia “Love And Death”, en su célebre “Annie Hall” rueda unas cuantas escenas en Los Ángeles al igual que antes en “Sleeper”, y en Puerto Rico en su primer largometraje “Bananas”), reflejando las luces y sombras en un modo admirable. Y aun cuando es un drama, la edición no es lenta sino todo lo contrario; hasta en los momentos más serios, el ritmo es dinámico. En la música deja de lado el jazz presente en buena parte de su filmografía para dar paso a las arias de ópera interpretadas ni más ni menos que por Enrico Caruso. Excelente.
En el plano actoral, si bien hay actores que destacan por sobre otros, es norma en sus películas que ninguno tiene preeminencia sobre otro en los créditos promocionales; todos alfabetizados. Más los seis principales dan todo lo mejor de sí: empezando por Brian Cox, seguido por Matthew Goode, esta ricura y belleza de mujer y una extraordinaria actriz Scarlett Johansson, la competente Emily Mortimer, en quien se lleva toda la gravedad de la película: Jonathan Rhys Meyers y Penelope Wilton. Ellos seis son el alma y el cuerpo que hacen esta película un disfrute total.
“Match Point” por ende, se ubica como una de las mejores películas de la carrera de nuestro amigo Woody Allen. Claro, no es “Manhattan”, pero marca una diferencia en las carteleras de cine. Una opción altamente recomendable y diferente. Cuatro Estrellas y Tres Cuartos de un máximo de Cinco.
La base argumental del excelente guión firmado por el propio Allen es el arribismo social y las formas para lograrlo y mantenerse en dicho lugar. En cierto modo se ve como una versión modernizada de la novela de William Thackeray llevada al cine por Stanley Kubrick “Barry Lyndon”, sólo que en clave moderna y sin el componente de caída social que sucede en esta obra. Es un poco una mezcla de “Crimen Y Castigo”, novela capital de Fedor Dostoievski con uno de los trabajos del propio Woody en los 80: “Crimes And Misdemeanors”; para todos aquellos que hayan visto esta película verán las similitudes entre ella y “Match Point.”
El eje argumental se centra en un ex jugador de tenis venido a instructor en un club exclusivo inglés. El proceso de ascenso social es algo natural, al igual que el amor imposible que surge y que el personaje trata de conseguir a como de lugar. Y dentro del entorno de la película somos testigos de dos giros dramáticos –o golpes de timón- que asombran por lo bien logrados que se hicieron.
No esperen encontrar risas como en muchas de las producciones presentes en la cinematografía de Allen; de hecho no crean que es el primer drama creado por Woody. En 1978 dirigió y escribió “Interiors”, suerte de homenaje a Ingmar Bergman del cual Allen siempre ha dicho que es uno de los directores de cine más importantes de la historia, en lo cual estamos de acuerdo. Más nunca hemos sentido que el Allen que hace dramas complejos sea de nuestro completo agrado, salvo “Another Woman” de 1988 y esta “Match Point.” Por lo que en ningún momento estuvimos errados en elegir a Woody Allen como mejor director del año en nuestra selección de lo mejor del año 2005 en Spiff-O-Rama; sólo nos hicimos eco del consenso general entre muchos críticos a nivel mundial. Y como siempre nuestro pronóstico y nuestra opinión estaban más que acertados.
Y en la dirección y en el guión nuestro amigo Woody se luce como los grandes. Una cámara impecable ayudado por una de las mejores fotografías del Londres de esta época (no es la primera vez que Allen deja de filmar en su eterna Nueva York; ya en 1975 había filmado en la entonces Checoslovaquia “Love And Death”, en su célebre “Annie Hall” rueda unas cuantas escenas en Los Ángeles al igual que antes en “Sleeper”, y en Puerto Rico en su primer largometraje “Bananas”), reflejando las luces y sombras en un modo admirable. Y aun cuando es un drama, la edición no es lenta sino todo lo contrario; hasta en los momentos más serios, el ritmo es dinámico. En la música deja de lado el jazz presente en buena parte de su filmografía para dar paso a las arias de ópera interpretadas ni más ni menos que por Enrico Caruso. Excelente.
En el plano actoral, si bien hay actores que destacan por sobre otros, es norma en sus películas que ninguno tiene preeminencia sobre otro en los créditos promocionales; todos alfabetizados. Más los seis principales dan todo lo mejor de sí: empezando por Brian Cox, seguido por Matthew Goode, esta ricura y belleza de mujer y una extraordinaria actriz Scarlett Johansson, la competente Emily Mortimer, en quien se lleva toda la gravedad de la película: Jonathan Rhys Meyers y Penelope Wilton. Ellos seis son el alma y el cuerpo que hacen esta película un disfrute total.
“Match Point” por ende, se ubica como una de las mejores películas de la carrera de nuestro amigo Woody Allen. Claro, no es “Manhattan”, pero marca una diferencia en las carteleras de cine. Una opción altamente recomendable y diferente. Cuatro Estrellas y Tres Cuartos de un máximo de Cinco.
Dreamworks Pictures presenta en asociación con BBC Films y Thema Production, S.A. Una producción Jada. “Match Point.” Dirigida y escrita por Woody Allen. Reparto por Juliet Taylor, Patricia Kerrigan Dicento y Gail Stevens, C.U.G. Dirección de fotografía por Remi Adefarasin, B.S.C. Editada por Alisa Lepselter. Diseño de producción por Jim Clay. Diseño de vestuario por Jill Taylor. Co-producción ejecutiva por Jack Rollins y Charles H. Joffe. Producción ejecutiva por Stephen Tenenbaum. Co-producida por Helen Robin y Nicky Kentish Barnes. Producida por Letty Aronson, Gareth Wiley y Lucy Darwin. Protagonistas: Brian Cox (Alec Hewett), Matthew Goode (Tom Hewett), Scarlett Johansson (Nola Rice), Emily Mortimer (Chloe Wilton), Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton) y Penelope Wilton (Eleanor Hewett). 2005. Duración: 124 minutos.


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