EL DISCO DE LA DÉCADA
Para todos que nos leen asiduamente les podrá parecer presuntuoso que el título de uno de nuestros artículos esté escrito en negrillas y en mayúscula corrida anunciando el disco de la década, incluso considerando que han pasado apenas 6 años desde el comienzo de la misma, del siglo y del milenio. Pero es cierto, lo que está en nuestras manos es –y lo mencionaremos a todo aquél que lo quiera escuchar o no- que es (y aquí va otra vez) EL DISCO DE LA DÉCADA. Este es: “10,000 Days” de TOOL. Aún cuando tenemos el disco desde hace dos semanas en nuestras manos (considerando que el mismo salió a principios de mayo y que ninguna discotienda en el país lo tenía, ¡Viva Amazon!) no quisimos hacerle una reseña en el momento hasta que no lo analizáramos luego de varias escuchas porque podríamos dejarnos llevar por una primera impresión y por nuestro fanatismo hacia TOOL. Pero pasado este tiempo y luego de escucharlo con detenimiento, decimos que “10,000 Days” es EL DISCO DE LA DÉCADA.
Y nobleza obliga, el primero que le dio este calificativo fue nuestro amigo y constante lector propietario de Trabuco Online quien fue el motor y ángel de la guarda que gracias a ser cliente constante y sonante de Amazon nos permitió gozar de las bondades de ellos y adquirirlo al inmejorable precio de Bs. 28.580,00 cuando nuestro pronóstico, si es que alguien se digna en traerlo a cualquier tienda, sería de aproximadamente Bs. 60000. No les ganan nada, ¿verdad?. Pero desde aquí le extendemos nuestro eterno agradecimiento a Abel por hacer posible que EL DISCO DE LA DÉCADA llegara a nuestras manos. ¡Gracias hermano!
Es normal en TOOL que se demoren 5 años en lanzar un disco; esto ha sido una constante desde que entraron en la escena musical desde principios de la década de los 90. 1996 fue el año de ese clásico llamado “Aenima”, 2001 fue del histórico “Lateralus” el cual fue un portento de sonido, de concepto y de arte, demostrando que se pueden hacer maravillas en estos tiempos de música fácil bajada de Internet y artistas desechables. Pero cuando pensamos que habían llegado a un techo artístico y musical, nos sorprenden otra vez con “10,000 Days”. Algunos críticos musicales comparan a TOOL con Mozart, pero creemos que se quedan cortos. En nuestra opinión, TOOL es tan grande como Mozart que si él hiciese música en esta época de seguro que sería igual a la de TOOL (Trent Reznor vendría a ser el Ludwig Van Beethoven del rock industrial). Y considerando que el proyecto del SEÑOR Maynard James Keenan –A Perfect Circle- es de una calidad excelente para un concepto más ligero, no hay que redundar en halagos para cuando hace equipo con sus amigos Justin Chancelor, Adam Jones y Danny Carey. Cuando se juntan, el resultado es de antología. Si cuando Trent Reznor hace música y los demás callan, cuando TOOL saca un disco cada 5 años, todos se quedan en silencio absoluto.
El arte gráfico del disco es de un lujo total, digno de exhibirse en el Museo Guggenheim y equiparable a Leonardo Da Vinci y Pablo Picasso. Sólo a ellos se les ocurrió hacer un disco que incluya lentes estereoscópicos para ver imágenes en tres dimensiones, recreando aquella época en que las carátulas de los Long Plays eran tan elaboradas y tan soberbias que en sí eran piezas de arte aun sin escuchar el disco como tal. Pues bien, sólo TOOL puede hacer eso y más, al pegar el folleto del disco en el mismo de manera de verlo con la ayuda de los lentes cual View Master. Y de nuevo recalcamos, las imágenes del disco son obras de arte. Todas y cada una son de museo y para ser conservadas para la posteridad.
Pero hemos estado hablando de la parte externa del disco. Pasemos ahora a la música. Todos los 75 minutos del mismo son para la abstracción, la evasión y la distracción de la mente. Las constantes en la música de TOOL se hacen visibles más que nunca desde el principio. El comienzo suave para llegar a sonidos fuertes y contundentes está presente desde el comienzo del disco; a saber, “Vicarious”; un cabillazo a los sentidos. “Jambi” mantiene el tono anterior entre efectos sonoros imponentes.
Mención especial merecen los tracks 3 y 4 de EL DISCO DE LA DÉCADA: “Wings For Marie (Pt. 1)” y “10,000 Days (Wings Pt. 2)”. Ambas piezas hacen que el término perfección sonora sea aplicable en su totalidad. Desde los arpegios iniciales de guitarra que recuerdan en maestría a un Andrés Segovia o a un Alirio Díaz, para llegar a una potencia musical sin parangón y rematar en una solución hermosa y sutil en cuanto a alcance del sonido. Prácticamente en estas dos piezas todos los integrantes de TOOL sacan al máximo las potencialidades de los instrumentos musicales, así como del estudio de grabación como un instrumento más.
Una canción con un título como “The Pot” lo dice todo, no hay que redundar más. “Lipan Conjuring” y “Lost Keys (Blame Hofmann)” se traducen en monumentos musicales integrados como un todo. Tampoco hay que ahondar en un título como “Roseta Stoned”, el mismo lo dice todo: stoned.
La unidad que forman “Intension” y “Right In Two” al igual que en el caso antes mencionado de los tracks 3 y 4 demuestran la genialidad que hacen gala TOOL. No se puede agregar más, salvo que es extraordinario.
La pieza final del disco “Viginti Tres” recuerda al caos sonoro con el que cierra su excelente disco anterior “Lateralus”, “Faaip De Oiad”. Hasta en el “aparente” desorden sónico, el elemento perfección es visible y audible en grado sumo. Es como si Mozart se antojara de hacer serialismo musical a lo John Cage, John Cale o Lamonte Young.
Es por todo lo anterior lo que hace que “10,000 Days” sea el trabajo más impresionante en una carrera de por sí descomunal de Justin Chancelor, Adam Jones, Danny Carey y Maynard James Keenan; es decir, TOOL. Por lo tanto, este disco no es el disco del año (así en minúsculas) sino en grande y sin importar si salen trabajos más elaborados en los próximos años: “10,000 Days” es EL DISCO DE LA DÉCADA.
Para una crítica alterna revisa en Rural Tex.
Y nobleza obliga, el primero que le dio este calificativo fue nuestro amigo y constante lector propietario de Trabuco Online quien fue el motor y ángel de la guarda que gracias a ser cliente constante y sonante de Amazon nos permitió gozar de las bondades de ellos y adquirirlo al inmejorable precio de Bs. 28.580,00 cuando nuestro pronóstico, si es que alguien se digna en traerlo a cualquier tienda, sería de aproximadamente Bs. 60000. No les ganan nada, ¿verdad?. Pero desde aquí le extendemos nuestro eterno agradecimiento a Abel por hacer posible que EL DISCO DE LA DÉCADA llegara a nuestras manos. ¡Gracias hermano!
Es normal en TOOL que se demoren 5 años en lanzar un disco; esto ha sido una constante desde que entraron en la escena musical desde principios de la década de los 90. 1996 fue el año de ese clásico llamado “Aenima”, 2001 fue del histórico “Lateralus” el cual fue un portento de sonido, de concepto y de arte, demostrando que se pueden hacer maravillas en estos tiempos de música fácil bajada de Internet y artistas desechables. Pero cuando pensamos que habían llegado a un techo artístico y musical, nos sorprenden otra vez con “10,000 Days”. Algunos críticos musicales comparan a TOOL con Mozart, pero creemos que se quedan cortos. En nuestra opinión, TOOL es tan grande como Mozart que si él hiciese música en esta época de seguro que sería igual a la de TOOL (Trent Reznor vendría a ser el Ludwig Van Beethoven del rock industrial). Y considerando que el proyecto del SEÑOR Maynard James Keenan –A Perfect Circle- es de una calidad excelente para un concepto más ligero, no hay que redundar en halagos para cuando hace equipo con sus amigos Justin Chancelor, Adam Jones y Danny Carey. Cuando se juntan, el resultado es de antología. Si cuando Trent Reznor hace música y los demás callan, cuando TOOL saca un disco cada 5 años, todos se quedan en silencio absoluto.
El arte gráfico del disco es de un lujo total, digno de exhibirse en el Museo Guggenheim y equiparable a Leonardo Da Vinci y Pablo Picasso. Sólo a ellos se les ocurrió hacer un disco que incluya lentes estereoscópicos para ver imágenes en tres dimensiones, recreando aquella época en que las carátulas de los Long Plays eran tan elaboradas y tan soberbias que en sí eran piezas de arte aun sin escuchar el disco como tal. Pues bien, sólo TOOL puede hacer eso y más, al pegar el folleto del disco en el mismo de manera de verlo con la ayuda de los lentes cual View Master. Y de nuevo recalcamos, las imágenes del disco son obras de arte. Todas y cada una son de museo y para ser conservadas para la posteridad.
Pero hemos estado hablando de la parte externa del disco. Pasemos ahora a la música. Todos los 75 minutos del mismo son para la abstracción, la evasión y la distracción de la mente. Las constantes en la música de TOOL se hacen visibles más que nunca desde el principio. El comienzo suave para llegar a sonidos fuertes y contundentes está presente desde el comienzo del disco; a saber, “Vicarious”; un cabillazo a los sentidos. “Jambi” mantiene el tono anterior entre efectos sonoros imponentes.
Mención especial merecen los tracks 3 y 4 de EL DISCO DE LA DÉCADA: “Wings For Marie (Pt. 1)” y “10,000 Days (Wings Pt. 2)”. Ambas piezas hacen que el término perfección sonora sea aplicable en su totalidad. Desde los arpegios iniciales de guitarra que recuerdan en maestría a un Andrés Segovia o a un Alirio Díaz, para llegar a una potencia musical sin parangón y rematar en una solución hermosa y sutil en cuanto a alcance del sonido. Prácticamente en estas dos piezas todos los integrantes de TOOL sacan al máximo las potencialidades de los instrumentos musicales, así como del estudio de grabación como un instrumento más.
Una canción con un título como “The Pot” lo dice todo, no hay que redundar más. “Lipan Conjuring” y “Lost Keys (Blame Hofmann)” se traducen en monumentos musicales integrados como un todo. Tampoco hay que ahondar en un título como “Roseta Stoned”, el mismo lo dice todo: stoned.
La unidad que forman “Intension” y “Right In Two” al igual que en el caso antes mencionado de los tracks 3 y 4 demuestran la genialidad que hacen gala TOOL. No se puede agregar más, salvo que es extraordinario.
La pieza final del disco “Viginti Tres” recuerda al caos sonoro con el que cierra su excelente disco anterior “Lateralus”, “Faaip De Oiad”. Hasta en el “aparente” desorden sónico, el elemento perfección es visible y audible en grado sumo. Es como si Mozart se antojara de hacer serialismo musical a lo John Cage, John Cale o Lamonte Young.
Es por todo lo anterior lo que hace que “10,000 Days” sea el trabajo más impresionante en una carrera de por sí descomunal de Justin Chancelor, Adam Jones, Danny Carey y Maynard James Keenan; es decir, TOOL. Por lo tanto, este disco no es el disco del año (así en minúsculas) sino en grande y sin importar si salen trabajos más elaborados en los próximos años: “10,000 Days” es EL DISCO DE LA DÉCADA.
Para una crítica alterna revisa en Rural Tex.



1 Comments:
¡Hey, Spiff, gracias por esas amables palabras!
Innecesarias por demás, pues se trata sólo de hacer por los panas lo que a uno le gustaría que hicieran por uno. Es algo así como la versión moderna del "tape trading" de los 80, cuando no existía internet y ser metalero aquí era más extraño que ser extraterrestre. Además, la verdad sea dicha, cuando un disco es tan bueno como 10,000 Days, no me cabe ninguna duda de que hay que convertirse literalmente en un apostol del metal y llevar su mensaje a todos los rincones posibles. Además, hay que darle una lección a nuestros queridos comerciantes y a las disqueras locales, que se tardan lo que les da la gana en traer los discos y a unos precios absolutamente absurdos.
Por cierto, te comento que las ilustraciones del disco son ciertamente arte, pues son obras de Alex Grey, artista plástico reconocido por sus obras psicodélicas, basadas en temas ocultistas y muchas veces inspiradas en viajes de LSD.
¡Saludos!
Abel TrabucoMaster
Publicar un comentario