¿Cuál Es La Solución? ¡No Lo Vea, Por Favor!
Una de los males más comunes en el panorama televisivo es la copia de formatos. El caso que nos ocupa es el de los llamados shows de tipo judicial.
Este estilo surge en Estados Unidos a partir de la década de los 80 al ampliarse la oferta de opciones televisivas más allá de los primeros tres canales originales, y es una creación que mezcla el talk show, el drama y el documentarismo enmarcado en el apego al derecho penal; esto como consecuencia del sistema de juicios abiertos que se hacen allá (lo que uno ve regularmente en los filmes de corte judicial con jurado, público, fiscal de distrito, defensor, escribano, ordenanza y el juez, por supuesto) y el hecho de que ciertos juicios donde se involucra un caso sonado o una personalidad célebre son permitidas las cámaras de televisión (recordar el caso O. J. Simpson). A tal punto llega el gusto del público por este tipo de programación que además de los programas sindicalizados que se transmiten en señal abierta, existe un canal de cable de 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año que es especializado en juicios, casos sonados y veredictos de corte; éste es Court TV.
En este país, mi país, tu país, en fecha reciente y debido al articulado de la ley mordaza que establece la distribución de programas de producción nacional independiente a lo largo del día (una puerta franca para que cualquiera que se crea Renny Ottolina pueda hacer y deshacer a su antojo en los medios radioeléctricos) ha reaparecido el género de juicio televisado en la forma del programa ¿Cuál Es La Solución?
El esquema es el de siempre, sea con juicio, en privado o cara a cara: dos personas que llevan un problema que afecta a ambos ante las cámaras de televisión, el conductor que mete sus narices como si el problema fuera de su persona, un elemento de equilibrio –abogado, psicólogo, etc.- que agrega el factor de “sensatez” a la situación planteada y la exposición de la solución “alcanzada” por parte del programa entre dos bloques comerciales. ¡Ah! Eso sí, pueden haberse dicho entre las partes de tripa púrpura a loca furiosa, pero al final se deben de dar la mano, o abrazarse si los involucrados son familia. No entraremos en los detalles de la producción; al fin y al cabo uno no está viendo obras de Ernesto Sábato.
En la conducción –y esto es lo más hilarante del asunto- están Marián Valero (sí, aquella que animaba Sonoclips en los 90, y que hizo de asesina en un unitario sobre el caso Cibel Naime) en la voz cantante. O más bien debiéramos decir la voz sifrina; Laura Pérez para más señas. Es como si a Laura Bozzo le pusieran voz de Caurimare y ropa de BCBG Max Azria, ya que Marián parece más bien una asidua de los locales nocturnos del Centro San Ignacio que una conductora de televisión. Su animación equivale a servir morcilla en vajillas Rosenthal; ordinario chic.
Su contraparte masculina es Raúl Vallejo (periodista de años, exnovio de Isa Dobles en los tempranos años 70 y ordinario ad infinitum en la época en que hacía radio). Aunque hay que admitir que su tradicional ordinariez ha sido reemplazada por un histrionismo digno de Raúl Amundaray, Arquímides Rivero o Arturo De Córdova. El mismo “sufre el drama”, “la emocióóóón”, “el suspeeeenso” “el dolorrrrrrr” de los que asisten al programa. Incluso si algún caso involucra padres de familia que no sean queridos por sus hijos, “llora de la emocióóóóón” porque también él... “ES PADRE.”
Antes citamos que en este país el formato que nos ocupa había reaparecido. Y es cierto. A finales de los 90 Radio Caracas Televisión transmitía el programa Justicia Para Todos donde el esquema era el mismo, salvo en lo concerniente al decorado, más cercano a una sala de juicio, y al hecho de quien lo conducía era Julio Borges; en aquél entonces con ganas de formar el partido político Primero Justicia sin revelar sus verdaderas intenciones a la audiencia. Y recalcamos que ha reaparecido porque el productor de ¿Cuál Es La Solución? es el mismo que producía Justicia Para Todos, sólo que ahora está amparado en el paraguas de CONATEL al ser un productor independiente.
¿Qué más se puede agregar a modo de comentario sobre esta clase de programa? Un detalle extra: de no ser por las restricciones de la ley mordaza (violencia física en horarios restringidos y uso de palabras soeces), podríamos aspirar a que sin esta barrera, parecería una edición más de Laura En América, donde los hombres son unos malditos, unos perros sinvergüenzas que merecen la cárcel, con puños, patadas y lucha libre, para al final regalar carritos sanducheros para que las pobres sufridas puedan ser buhoneras cortesía de Laura Bozzo. Es así que si nos preguntan ¿Cuál es la solución?, la respuesta será siempre sencilla: ¡No lo vea, por favor!
Este estilo surge en Estados Unidos a partir de la década de los 80 al ampliarse la oferta de opciones televisivas más allá de los primeros tres canales originales, y es una creación que mezcla el talk show, el drama y el documentarismo enmarcado en el apego al derecho penal; esto como consecuencia del sistema de juicios abiertos que se hacen allá (lo que uno ve regularmente en los filmes de corte judicial con jurado, público, fiscal de distrito, defensor, escribano, ordenanza y el juez, por supuesto) y el hecho de que ciertos juicios donde se involucra un caso sonado o una personalidad célebre son permitidas las cámaras de televisión (recordar el caso O. J. Simpson). A tal punto llega el gusto del público por este tipo de programación que además de los programas sindicalizados que se transmiten en señal abierta, existe un canal de cable de 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año que es especializado en juicios, casos sonados y veredictos de corte; éste es Court TV.
En este país, mi país, tu país, en fecha reciente y debido al articulado de la ley mordaza que establece la distribución de programas de producción nacional independiente a lo largo del día (una puerta franca para que cualquiera que se crea Renny Ottolina pueda hacer y deshacer a su antojo en los medios radioeléctricos) ha reaparecido el género de juicio televisado en la forma del programa ¿Cuál Es La Solución?
El esquema es el de siempre, sea con juicio, en privado o cara a cara: dos personas que llevan un problema que afecta a ambos ante las cámaras de televisión, el conductor que mete sus narices como si el problema fuera de su persona, un elemento de equilibrio –abogado, psicólogo, etc.- que agrega el factor de “sensatez” a la situación planteada y la exposición de la solución “alcanzada” por parte del programa entre dos bloques comerciales. ¡Ah! Eso sí, pueden haberse dicho entre las partes de tripa púrpura a loca furiosa, pero al final se deben de dar la mano, o abrazarse si los involucrados son familia. No entraremos en los detalles de la producción; al fin y al cabo uno no está viendo obras de Ernesto Sábato.
En la conducción –y esto es lo más hilarante del asunto- están Marián Valero (sí, aquella que animaba Sonoclips en los 90, y que hizo de asesina en un unitario sobre el caso Cibel Naime) en la voz cantante. O más bien debiéramos decir la voz sifrina; Laura Pérez para más señas. Es como si a Laura Bozzo le pusieran voz de Caurimare y ropa de BCBG Max Azria, ya que Marián parece más bien una asidua de los locales nocturnos del Centro San Ignacio que una conductora de televisión. Su animación equivale a servir morcilla en vajillas Rosenthal; ordinario chic.
Su contraparte masculina es Raúl Vallejo (periodista de años, exnovio de Isa Dobles en los tempranos años 70 y ordinario ad infinitum en la época en que hacía radio). Aunque hay que admitir que su tradicional ordinariez ha sido reemplazada por un histrionismo digno de Raúl Amundaray, Arquímides Rivero o Arturo De Córdova. El mismo “sufre el drama”, “la emocióóóón”, “el suspeeeenso” “el dolorrrrrrr” de los que asisten al programa. Incluso si algún caso involucra padres de familia que no sean queridos por sus hijos, “llora de la emocióóóóón” porque también él... “ES PADRE.”
Antes citamos que en este país el formato que nos ocupa había reaparecido. Y es cierto. A finales de los 90 Radio Caracas Televisión transmitía el programa Justicia Para Todos donde el esquema era el mismo, salvo en lo concerniente al decorado, más cercano a una sala de juicio, y al hecho de quien lo conducía era Julio Borges; en aquél entonces con ganas de formar el partido político Primero Justicia sin revelar sus verdaderas intenciones a la audiencia. Y recalcamos que ha reaparecido porque el productor de ¿Cuál Es La Solución? es el mismo que producía Justicia Para Todos, sólo que ahora está amparado en el paraguas de CONATEL al ser un productor independiente.
¿Qué más se puede agregar a modo de comentario sobre esta clase de programa? Un detalle extra: de no ser por las restricciones de la ley mordaza (violencia física en horarios restringidos y uso de palabras soeces), podríamos aspirar a que sin esta barrera, parecería una edición más de Laura En América, donde los hombres son unos malditos, unos perros sinvergüenzas que merecen la cárcel, con puños, patadas y lucha libre, para al final regalar carritos sanducheros para que las pobres sufridas puedan ser buhoneras cortesía de Laura Bozzo. Es así que si nos preguntan ¿Cuál es la solución?, la respuesta será siempre sencilla: ¡No lo vea, por favor!
Horario para huir: De Lunes a Viernes por las mañanas (el horario varía si hay o no vacaciones escolares) y una “edición especiaaaaaaaaaaaaal” –parafraseando a Raúl Vallejo- los Lunes en la noche, con aquellos casos que son “muy fuerrrrrrrrtes para la hora regular” (no se emocionen, son drogadictos mala conducta, magos que se le mueren los conejos en las fiestas de niños y demás pavadas).


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