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viernes, septiembre 22, 2006

"I... Am... The... Devil... And I Am... Just... Like... You..."*



Entre el 4 de mayo de 1999 y el 17 de septiembre de 2006, además de que han pasado seis años, también se sucedieron muchas cosas en el plano musical: exceso de rap metal, nu metal y cualquier cosa que se pudiese mezclar con guitarras fuertes, inclusive hasta vallenatos. Entre ambas fechas también vinieron al país multitud de artistas de diferente tenor y estilo, sin contar los que entran y salen cada año hasta más de 6 veces para cantar hasta en funerales; no les diremos quienes son, ustedes ya saben cuales, eso sí, les recomendamos a ellos que aprovechen cualquier operativo de cedulación express que haga el gobierno y se saquen de una vez la cédula de identidad, porque eso es lo que les falta. Pero retomemos el espíritu de este artículo. La primera fecha corresponde a la presentación de Metallica bajo la cúpula del Poliedro de Caracas. Y la segunda a la actuación de los eternos rivales de Hetfiled, Ulrich y compañía; los grandes del thrash metal: Slayer.

Antes de llegar a este 17 de septiembre hubo un momento en que parecía que no íbamos a lograr estar presentes ese día histórico debido a que habían al comienzo números rojos en la contabilidad personal. Pero como bien dicen que lo que es del cura va para la iglesia, el ángel caído salió de allá abajo y me entregó la entrada en mis manos para que disfrutara de sus lacayos y artistas de su preferencia personal. No sólo Dios trabaja de maneras misteriosas.

El día 17 empezó con mucho Sol, y el primer sitio de encuentro se efectuó en la residencia de nuestro colaborador, amo, señor y miembro fundador de Rural Tex™ así como escritor ocasional de Spiff-O-Rama™ Sir Barton, junto con nuestros fieles amigos y colaboradores Kal-El, Dr. Basura y el líder de Trabuco Online, el gran Abel. En el caso de los tres primeros –y de quien esto escribe- ésta es la primera reunión desde el regreso que hice a Rural Tex™; o como se citó en ese entonces: “...Spiff vuelve a RT™ como David Lee Roth volvió a Van Halen, Ozzy a Black Sabbath y Bruce Dickinson a Iron Maiden...” Y desde la guarida de Sir Barton partimos hacia El Poliedro en los correspondientes caballos de metal: el Batimóvil® y el Spiff Crusader®.

Llegando al Poliedro alrededor de las 12:30 PM y llevando a los caballos a pastar y al correspondiente abrevadero. El caché que nos corresponde tanto a Rural Tex™ como a Spiff-O-Rama™ es tal que entramos directamente sin hacer la cola del perraje (con la excepción de los panas que estaban esperando afuera y que no sabíamos que estaban, el perraje NUNCA será con ustedes, amigos) que llegaba hasta la entrada de La Rinconada sin requisas de ninguna clase, salvo para comprobación de entradas. Y de allí al bautizado por quien suscribe como el VIP Rock Lounge®. Les explicamos: una señora de altos kilates propietaria de un espacio lateral al Poliedro con su oferta gastronómica de empanadas –a esa hora habían de dominó y de salchichas- y los correspondientes litros de jugo de cebada fermentada, todo ello en un espacio conformado por metal y un toldo de lona con sus respectivas sillas. Desde el instante en que llegamos hasta el momento de ingresar a la cúpula fue una gran conversación en familia, entre hermanos.

Luego hicieron acto de presencia dos cuarto bates y socios de crimen por años: Frank Nigger y David Addison calentando el entorno del lounge haciendo de DJ en el caso de Addison, pero no colocando changa (¡yikes!), chill out (ni que estuviésemos cansados) y mucho menos los venezolanos Olga Tañon y Gilberto Santa Rosa (capaz y lo lanzamos a la muchedumbre que estaba en la cola del perraje). Nada de eso: Faith No More, Metallica y Pantera, por citar tres cabillas de titanio. Y mientras la música y la bebida seguían sin parar, así varios guardianes del metal iban llegando a tomar posiciones de ataque, todo como se citó antes en familia. Nota especial: este concierto marcó el regreso a la palestra del pana Darío –no el emperador persa- sino uno de la vieja guardia del metal, testigo en el concierto de Metallica el siglo pasado.



Una demostración de que la Teoría de la Sincronicidad de Carl Gustav Jung es un hecho real, fue lo que experimentamos de manera contundente Kal-El y quien esto escribe; pueden consultarle a Kal, él les dirá que fue cierto. Mientras escuchábamos las diferentes conversaciones que transcurrían en el lounge, llegó a nuestros oídos, de parte del comentario de un desconocido, que “...Roberto Trujillo es mejor que Cliff Burton...” a lo cual tanto Kal-El como este servidor nos vimos a los ojos en menos de una centésima de segundo (y ambos sabíamos qué pensábamos los dos sin mencionar palabra alguna entre nosotros) y se lo participamos a Dr. Basura que también lo sabe. ¡JUDAS! ¿Cómo vas a decir que Roberto Trujillo es mejor que Clifford Lee Burton? Eso estuvo igual que el oligofrénico patógeno que dijo una vez que el primer disco de Metallica era el “Black Album.” ¡Qué locura mis amigos!

Además del ambiente tan cartel que había en el lounge, también el príncipe de la oscuridad mandó un par de demostraciones de que estaba presente y que nada nos iba a pasar. En primer lugar, a eso de las 5 de la tarde un gato negro estaba trepando por la parte de afuera del techo del Poliedro escalando hacia arriba; en segundo lugar a la distancia había un incendio forestal y por último para ingresar al sitio pasamos varias veces por debajo de la escalera de cemento. Sólo nos faltó romper espejos, abrir paraguas negros adentro y derramar sal para que las condiciones fuesen mandadas a hacer.

6:40 P.M.: Kal-El, Dr. Basura y Abel deciden entrar al Poliedro debido a que el perraje ya había entrado y subieron por la escalera. Sir Barton y quien esto escribe decidimos esperar hasta que todos se fuesen del VIP Rock Lounge®. Dicho esto procedimos a entrar con entrada general en la olla, pero nos paran la película porque no eran entradas de cortesía. Ambos decidimos subir las escaleras, pero nos detienen por estar llena la parte superior en las gradas y nos mandan de vuelta para abajo. Ya abajo no había coordinación entre unos y otros hasta que la razón privó y los dos pasamos a la olla VIP. El destino o el ángel caído, no sabría decir cuál influyó, nos destinaba tanto al amo y señor de Rural Tex™ como a este humilde servidor, líder absoluto de Spiff-O-Rama™ que vieramos a Slayer lo más próximo posible.

7 de la noche. Empieza a sonar por media hora Cándida Virgen. Deberíamos decir que la virgen seguirá así por mucho tiempo ya que la calidad dejaba mucho que desear y entre la banda no hay nadie dispuesto a desvirgarla. Si hacer rock es pegar a grito tendido groserías y engolar la voz cual ataque de tos ferina, entonces los que están enfermos de tuberculosis cantarían y harían música mucho mejor de lo que hizo Cándida Virgen. Esa media hora la pasamos de espaldas al escenario.

Intermedio. Momento para ubicar a los separados que venían con nosotros. Y en eso aparecen ex compañeros de la antigua Academia Jedi. Personas que no veíamos en mucho tiempo estaban allí aunque otras estaban, pero no las llegamos a ver. En cierto modo fue como una reunión de ex alumnos, lo cual –y aquí se los planteo- deberíamos de hacer más a menudo; no sólo en los conciertos.



Circa 8:00 P.M. El escenario a oscuras. La gente se arrima hacia el escenario. Por instinto decido quedarme con mis ex compañeros de academia, Sir Barton se acerca a la tarima para obtener las mejores fotos. La música resuena como una explosión nuclear. La euforia. Los gritos. Por fin el príncipe de las tinieblas ha traído a esta tierra de gracia y de desgracia a sus elegidos: Tom Araya, Kerry King, Jeff Hanneman y Dave Lombardo. En una palabra: Slayer.

¿Qué se puede agregar a una banda que ha hecho historia en el mundo del rock? Que si están pensando que en vivo no suenan igual a los discos o a los videos tienen razón: SUENAN MEJOR EN PERSONA. Desde Metallica en 1999 no se ha presentado artista alguno con tal calidad de sonido en el país, con un repertorio tan del gusto de quien suscribe y con una presencia en escena digna de los grandes del metal. Y además que fuera de nuestro gusto ir a ver, claro está, como un abreboca de lo que se rumora sucederá el próximo año: el regreso a estos lares como parte de su gira mundial de Iron Maiden, ni más ni menos.

Todas las canciones con las que uno ha crecido en estos años estaban allí: “Hell Awaits” en su totalidad; “Seasons In The Abyss”; del prometedor nuevo disco: “Cult” –favorita personal de estos tiempos-; “Angel Of Death”; “War Ensemble”; “Mandatory Suicide”; entre muchas que se tocaron. Y las dos favoritas de quien esto escribe y supongo que hasta del mismo emperador de las profundidades; a saber, “South Of Heaven” y “Raining Blood”, demostrando que la maestría en música es algo que se tiene o no se tiene. Además de los arrullos de la voz de Araya, y de los solos de antología hechos por King y por Hanneman, lo que en verdad es para quitarse el sombrero es estar ante la presencia de un baterista –cuidado si no es uno de los mejores de todos los tiempos-: el SEÑOR Dave Lombardo. Ningún humano común y corriente puede tocar el doble bombo como este GENIO lo hace. ¡Qué bueno es estar de cuerpo presente y ser testigos de tal maestría!

No hay que decir que su humilde servidor hizo headbanging y cantó como no lo hacía en años, ni disfrutaba de tal cabilla en vivo en mucho tiempo, cuando la mediocridad no invadía los escenarios del país. Y demás está decir que el resto de los que estábamos allí nos sentíamos en el séptimo cielo; estuviesen ebrios, drogados, o lo que fuera; todos fuimos familia por un instante. Valga la acotación que salvo unos cuantos, los que estuvimos en la olla éramos la vieja guardia, los eternos defensores del buen gusto y del rock hasta el fin; claro que también esta guardia estaba en las graderías, no vayan a creer lo contrario.

Pero como en las buenas familias hubo un punto negativo: el que ciertos alcornoques –damos por sentado que eran carricitos imberbes de aserrín por neuronas- que lanzaban botellas de agua hacia el escenario, con lo cual Tom Araya hizo una acotación de que no entendía el por qué lanzaban objetos hacia ellos cuando la única intención de su parte era entretenerlos; para lo cual al final del concierto el propio Araya se despidiera con la siguiente frase en perfecto español: “Gracias por su basura.” Si alguna vez hemos sentido vergüenza ante un extranjero, ésta fue en lo personal una de esas. ¿Por qué no hacen eso en un concierto de reggaetón, en un recital de Juan Gabriel, o en “Sábado Sensacional” cuando presentan “La Fuga De Los Sesos”? Pero no, lo tienen que hacer aquí. Si saben de quienes hayan hecho eso, ya conocen el procedimiento; no les digo más.

Para terminar con una nota positiva, podemos decir que es de los mejores conciertos que hemos asistido, considerando que duró aproximadamente 75 minutos, y creemos que fue más que suficiente porque 3 horas sin parar hubiese sido igual que correr la Maratón de Nueva York usando botas Doc Martens. El regreso al abrevadero donde habíamos dejado a los caballos de metal de nuevo con los colaboradores y fieles amigos fue como de costumbre en familia, entre hermanos. Agradecidos por las horas de entretenimiento por parte de ellos y por supuesto, a Slayer por acordarse de nosotros y sepan que apartando lo malo que pudo pasar, los admiramos como excelentes músicos y artistas, y les pedimos por favor que corran entre sus panas la voz de que aquí en este país habemos fans que admiramos lo bueno y que deseamos verlos con mucho afán. No sabemos si fue el ángel caído quien hizo posible que estuvieran aquí, pero si sabemos que al ver Slayer en escena recordamos estas palabras: “Yo... Soy... El... Diablo... Y Sólo... Soy... Como... Tú...*

*Bret Easton Ellis. “American Psycho.” (1991). Vintage Books/Random House, Inc. New York. Página 146.

Nota Importante: Si desean leer otra versión de los hechos, vayan sin temor a Rural Tex™. Las fotos fueron sacadas por Sir Barton y El Sediento™.

__________________
Spaceman Spiff
Monseñor de la Real Iglesia de la Cervezología

2 Comments:

Blogger Keyser Soze dijo...

Hey, Spiff, excelente reseña. Valga la aclaratoria de que yo no me fuí con Basura y Kal-El hacia las gradas, pues afortunadamente tenía mi entrada VIP General, por lo cual pude disfrutar del show a apenas cinco metros de Tom Araya, en todo su esplendor audiófilo. Aprovecho para invitarlos a la nueva encarnación de Trabuco Online (http://trabuco-online.blogspot.com), donde encontrarán mi propia reseña. Por cierto, ahora que lo pienso, ¿se fijaron que Tom Araya le dio un saludo personal a nuestro Dr. Basura? "Gracias por su Basura". Tom dixit!


viernes, septiembre 22, 2006 11:42:00 a. m.  
Blogger Frank Black dijo...

Muy cierto, corrijo lo antes expresado. Y tienes razón, ese saludo fue directo a Dr. Basura.

Magnifico blog, como siempre.


viernes, septiembre 22, 2006 5:59:00 p. m.  

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