Stuart Sutcliffe: El Quinto Beatle

Stuart Fergusson Victor Sutcliffe nace en el Pabellón de Maternidad del Hospital Simpson Memorial de Edimburgo, Escocia, el 23 de junio de 1940. Su madre Millie queda soltera luego de ser abandonada por el padre de Stuart. Ante esta circunstancia, ella junto con sus hijos (dos hembras mayores que él) se mudan de Escocia a Inglaterra, radicándose en Liverpool.
En esta ciudad se establecen en Huyton, en la zona de Merseyside, y Stuart acude a la Escuela de Gramática Prescot, siendo lo que se llamaría un “cachorro de los profesores.” Al entrar en la adolescencia a mediados de la década de los 50, captaba la atención entre las personas debido a su carisma personal y a un parecido fisonómico con James Dean lo cual era un imán para las chicas; es en esta etapa de su vida donde se dedica a encauzar -alentado por su madre- lo que desde niño poseía como talento innato: su afición a las artes plásticas.
No habiendo llegado a la mayoría de edad, Stuart es inscrito con una beca de escolaridad en el Colegio de Arte de Liverpool en 1957. Desde el instante en que entra en el instituto se convierte en la sensación del mismo y es considerado como el artista más prometedor y con más futuro dentro del ambiente artístico local. Dentro del Colegio, Stuart se dedica a vivir como un verdadero artista, y a los 18 años deja el hogar materno para mudarse a un apartamento estrecho tipo estudio y compartido con otro colega en Gamber Terrace, muy cerca del colegio. El sitio estaba habitado por beatniks y era una auténtica buhardilla de artista: lienzos sobre las paredes y caballetes, rastros de pintura, mugre y polvo por todos lados; incluso durante el invierno lo que ganaba por concepto de la beca era insuficiente para comprar carbón o leña, que Stuart y su compañero quemaban sus muebles para no pasar frío, con lo que las cenizas llegaban hasta el centro del estudio y se quedaban por meses. Aun así, el sitio estaba siempre lleno de conquistas femeninas a cada momento, atraídas por dos solteros con vivienda propia y en especial por Stuart.
El magnetismo que generaba en la gente era tal que en 1958 conoce a otro estudiante del Colegio, mala conducta, irreverente y quien tenía en sus ratos libres una banda de rock ´n roll llamada The Quarrymen, de nombre John Winston Lennon. De inmediato John se sintió atraído por su nivel intelectual y por su convicción para el arte, y terminó convirtiéndose en uno de los mejores amigos de Stuart. A éste último le agradaba el carácter de Teddy Boy (rebelde) de John, y ambos eran del agrado de la novia y futura esposa de John: Cynthia Powell. Mucho se ha rumoreado sobre una tendencia homosexual en la relación entre Stuart y John (particularmente de parte del autor Albert Goldman en su desacreditado libro de 1988 “The Lives Of John Lennon”), más lo cierto era que ambos se querían como hermanos sin llegar al elemento sexual, sino más como una conexión espiritual –en el caso de John era hijo único, en el de Stuart era el menor de dos hermanas; y ambos sin padre-.
El compañero de habitación de Stuart se muda a otro sitio, a lo que John (quien vivía en un departamento de arte en la zona de Liverpool 8) se muda a Gamber Terrace por un tiempo y duerme en un ataúd que ambos habían encontrado tirado en un basurero. Por las noches se dedicaban a beber cerveza y a charlar por horas.
El estilo artístico de Stuart está vinculado al movimiento del expresionismo abstracto, cuyos máximos representantes a nivel mundial eran Mark Rothko y Jackson Pollock. Su obra estaba vinculada a lo creado por John Hoyland, Nicolas de Staël, John Bratby (creador de la tendencia denominada lavabo de cocina) y en una última etapa por el artista y mentor Eduardo Paolozzi. Un cambio sucedería en 1959 que implicó un giro de timón en la vida de Stuart.
Ese año se organiza la exposición bianual John Moores en la Galería Walker desde noviembre de 1959 hasta enero de 1960 y Stuart manda una de sus obras. La misma llama la atención de los espectadores, incluyendo al propio Moores, quien al terminar la muestra compra el cuadro por 75 libras esterlinas, una suma nunca vista hasta entonces por la obra de un estudiante de arte (y menos con 19 años). De inmediato se convierte en la comidilla del Colegio de Arte y capta la atención de John quien busca darle un uso a lo ganado por Stuart. Una noche en el Casbah Coffee Club, John junto con su otro amigo cercano, James Paul McCartney persuadieron a Stuart para que se uniese a la banda de John: The Quarrymen (para ese entonces cambió el nombre a John And The Moondogs), empleando las 75 libras ganadas en comprar un bajo Hofner President. Lennon sabía que Stuart no poseía gran talento para la música; el hecho de que entrara en su banda tenía que ver con aprovechar el premio en metálico y además compartir más tiempo con él. A partir de ese momento Stuart entra como bajista del grupo, actúa como agente de contrataciones y aprovechan el espacio del apartamento de éste para ensayar.
También por instancias de Stuart se cambia de nombre a la banda. Una de las bandas favoritas de ellos era The Crickets y su líder Buddy Holly era el santo patrón para hacer rock ´n roll. En un acto de homenaje a ellos (Holly había fallecido en Enero de 1958 junto con Richie Valens y Big Bopper en un accidente de aviación) Stuart decide cambiar a Silver Beatles –silver (plata) para darle un carácter elegante; beatle por beetle (escarabajo) al igual que crickets (grillos), modificado por un retruécano entre esta palabra y beat-. Con el nombre de Silver Beatles se presentan en el Club Jacaranda en la calle Slater, cerca de Bold; y ahora con un manager que los manejaba: Allan Williams. También con este nombre contratan a un nuevo baterista luego de haber pasado por una variedad de estos: Pete Best.
En 1960 Williams recibe una carta de Bruno Koschmider, propietario de clubes y bares en Hamburgo, Alemania, preguntándole si éste le podría mandar bandas para que tocaran en sus locales (una costumbre que databa desde la postguerra). Williams le manda a los Silver Beatles (ahora rebautizados como The Beatles) y estos llegan a Hamburgo el 17 de agosto de 1960 para actuar en el club Indra, en la calle Große Freiheit del lado rojo de la ciudad (el distrito de St. Pauli) y poblado por clubes desnudistas, bares de mala muerte y prostíbulos. Ahora The Beatles eran cinco: John Lennon en la guitarra rítmica, George Harrison en la guitarra principal, Paul McCartney también en la guitarra rítmica, Stuart Sutcliffe en el bajo y Pete Best en la batería. Las condiciones para tocar eran extremas, sin contar con que el alojamiento era peor –en la parte de atrás de un cine pornográfico cerca de la calle Reeperbahn (el número 64), separados por una tela oscura de las butacas-. Más sería en Hamburgo donde ellos se pulirían como un acto internacional de primera línea y en donde definirían su actitud y su imagen inicial: una apariencia rebelde a la manera de los adolescentes alemanes.
Aun cuando el Indra se encontrase en la zona más mala de la ciudad, éste llamaba la atención de los jóvenes que frecuentaban el local en búsqueda de buena música, bebidas baratas y placeres mundanos (la droga de moda en Hamburgo eran las anfetaminas Preudín, conocidas como “prellies” y consumidas por The Beatles). Entre la fanaticada que iba al Indra estaban los “exis”, llamados así por estar influidos por el movimiento existencialista liderado por Jean Paul Sartre. Aun cuando no tuviesen relación directa con los “rockers” que simbolizaban The Beatles, ambos estilos tenían mucho en común.
Uno de los exis que frecuentaba la zona era Klaus Voorman, estudiante de arte y diseñador gráfico. Una noche en que discutió con su novia, salió a caminar por Große Freiheit y le llamó la atención el ruido que venía del club Indra. Al entrar ve a The Beatles en escena, y tanto la música, el aspecto y la juventud de los cinco captó su interés que se quedó escuchando los diferentes sets que daban todas las noches. Al terminar entabló conversación con ellos –los cinco no tenían vínculos con muchas personas por no hablar alemán- ayudado por el hecho de que hablaba inglés. Tan impresionado quedó Voorman que al día siguiente hizo causa con sus amigos y compañeros de estudio, así como con su novia, la estudiante de arte y fotógrafa Astrid Kirchherr, y un amigo condiscípulo, Jürgen Vollmer. Los tres fueron al Kaiserkeller, en el número 36 de esa misma calle donde The Beatles iba a tocar esa noche, y así por las siguientes mientras tocaron en diferentes clubes, siempre sentados cerca del escenario.
Y desde el primer momento, Stuart y Astrid hicieron click. Ella terminó en buenos términos su relación con Klaus, e inició un romance con Stuart. Debido a su condición de fotógrafa, le hizo muchas instantáneas a él, y el amor que ambos sentían era tal que cambió su aspecto de rocker por el de exis; por momentos parecían que ambos eran gemelos: mismo corte de cabello (el que más tarde sería el peinado Beatle), mismas ropas e igual actitud e inquietudes artísticas. A raíz de celos profesionales hacia Bruno Koschmider, un propietario de clubes descubre que este había contratado a George Harrison con 17 años y sin permiso, lo cual era ilegal y denuncia el caso a las autoridades. Los cinco se ven obligados a regresar a Liverpool, pero con todo y esto Stuart y Astrid empiezan una relación por cartas en un comienzo y luego en visitas de su parte a Hamburgo en los pocos momentos en que estaba libre de actuaciones en la banda.
Al año siguiente regresan a Alemania –ya con George mayor de edad- y vuelven al mismo circuito de clubes y actuaciones en Hamburgo. Y la relación entre Stuart y Astrid se acrecenta más que se comprometen en matrimonio. También con este regreso, él decide separarse del grupo. Dicha decisión tenía que ver con que no sentía que tuviese talento para la música (en la “Anthology No. 1” hay varias piezas donde toca Stuart y muchos críticos han dicho que lo hacía bien) y el factor de que quería desarrollarse como un artista plástico a tiempo completo, lo que significaba que se quedaría viviendo en Hamburgo en la casa de los padres de Astrid. El resto del grupo también lo sabía y de mutuo acuerdo se separan, ocupando Paul el puesto de bajista. Al regresar a Inglaterra, John empieza a desarrollar una amistad por correspondencia con Stuart, y este último también empieza a mandar cartas a su madre Millie y a sus hermanas. El regreso de los cuatro significó además el cambio en la estética de la banda (salvo Pete Best) influidos por Kirchherr, por Stuart y en particular por Jürgen –quien les hizo a John y a Paul el histórico corte de cabello cuando coincidieron con este último en París-.
Entre el final de 1961 y el principio de 1962 Stuart se radica en la casa de los padres de Astrid y empieza a asistir a clases de arte en el Colegio Superior Estatal de Arte becado por el Consejo Municipal de Hamburgo y apadrinado por el ya mencionado Eduardo Paolozzi, quien lo influiría en dedicarse a experimentar con la nueva figuración cuyos representantes máximos eran Willem de Kooning y Francis Bacon; de este período data un autorretrato elaborado a partir de una fotografía tomada mientras estaba en la banda. Sin embargo, en cartas enviadas a su madre y a John menciona que padece de jaquecas; golpeándose contra las paredes de lo fuertes que eran. Los diferentes exámenes efectuados por neuorólogos determinan que no existen razones aparentes para que se den los malestares, luego de haber sido hospitalizado para observación. Con todo, Stuart aprende a habituarse a ellos.
Para la primavera de 1962 los dolores persisten sin que haya motivo alguno. En abril de ese año, mientras se encontraba en casa de Astrid luego de haber sido remitido allí el día anterior debido a un desmayo, le participa a ella que no se siente muy bien. Al tocarlo, Astrid descubre que tenía fiebre muy alta, náuseas y convulsiones, por lo que llama a una ambulancia a fin de trasladarlo al hospital más cercano. La distancia entre la casa y el hospital era de apenas 5 minutos; más ese tiempo no llegaría a cumplirlo. En el camino, Stuart sufre otro ataque de convulsiones, vomita sangre y se desploma, perdiendo el conocimiento. En fracciones de segundos, fallece en brazos de Astrid. Stuart Fergusson Victor Sutcliffe muere en la ciudad de Hamburgo, en la entonces Alemania Occidental, el 10 de abril de 1962, a los 21 años.
Ese día en que sucede, llegaron dos telegramas desde Hamburgo a Liverpool. El primero decía que Stuart había estado muy enfermo; el segundo que estaba muerto. Igualmente ese mismo día, John, Paul y Pete (que no conocían sobre lo que había pasado) llegaban a la ciudad para una serie de presentaciones y les sorprendió que Astrid estuviese esperándolos en el aeropuerto –la verdad era que esperaba a los familiares de Stuart-, por lo que se enteraron en el sitio. En el instante, John le dijo a una llorosa Astrid en actitud cínica: “No te puedes comportar como una viuda... Decídete o mueres. No puedes quedarte en el medio.” Con el paso de las horas, al percatarse de la realidad, se desplomó en llanto. Al siguiente día llegaron Millie, George y Brian Epstein (el ahora nuevo manager). Fue enterrado en el Cementerio Municipal de Liverpool, aun cuando Millie donó su cuerpo a la ciencia dos años más tarde para ser sometido a una autopsia que determinara cuál fue la causa de su muerte. En ese entonces se descubrió un tumor cerebral que ni los doctores en Hamburgo, ni en Liverpool llegaron a observar.
Las diferentes conjeturas respecto a su muerte han sido tan variadas como extrañas. El ya desacreditado Albert Goldman en el ya mencionado libro cita como posible desencadenante una pelea en Hamburgo entre John y Stuart en donde el primero le había dado de patadas en la cabeza, una historia avalada por Pauline, hermana de Stuart. Además otras dos teorías mencionan lo siguiente: la primera, que Paul se cayó a golpes con él luego de que McCartney dijese cosas desagradables sobre Astrid. La segunda la atribuye Peter Brown, encargado de la oficina de representación de The Beatles en su libro “The Love You Make. An Insider´s Story Of The Beatles”, escrito en colaboración con el autor Steven Gaines donde se cita que en el verano del año 1959 la banda fue emboscada por una pandilla en el estacionamiento del ayuntamiento de Litherland. Los 4 habían escapado, pero Stuart había sido alcanzado y molido a golpes a punta de botas Doc Martens hasta dejarlo casi inconsciente. De no ser por John y por Pete que se devolvieron a salvarlo, lo hubiesen matado; John lo llevó a la casa de su madre. A las horas cuando veía que las hemorragias no paraban, Millie iba a llamar a una ambulancia, pero Stuart la detuvo. De acuerdo con ella, él dijo: “Madre. Si tocas este teléfono saldré de esta casa y nunca volverás a verme.”
Más en análisis posteriores realizados al cerebro de Stuart, se determinó que había sido una condición hereditaria. Debido a las limitaciones de la medicina en ese entonces, nunca se determinó con exactitud cuales fueron los motivos que generaron la hemorragia cerebral que lo mató, pero de acuerdo al análisis de los síntomas que sufría y al avance en el estudio de las enfermedades neurovasculares, se ha establecido como causa de su muerte una condición desconocida para la época: malformación arteriovenosa.
Luego de la desaparición de Stuart, su obra se convirtió en referencia para muchos artistas, cual es el caso de todos aquellos que mueren jóvenes. Y muchas de sus pinturas se exhiben en la actualidad en galerías de arte en Liverpool.
En cuanto al legado en The Beatles si bien en lo musical su influencia no fue determinante, siempre estuvo presente en las mentes de John, Paul y George a la hora de crear música. De hecho, Ringo y Yoko Ono, quienes nunca conocieron en persona a Stuart, han dicho que de tanto que ellos hablaban sobre él, la sensación era como si lo conociesen de toda la vida. Y en un homenaje a su memoria, en la célebre portada del no menos histórico disco “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band” de 1967 aparece el rostro de Stuart en la segunda fila del fondo hacia delante, en el extremo izquierdo al lado de Aubrey Beardsley; mismo hecho que se repitió en la portada del disco doble “Anthology No.1” de 1995. Aun más, Stuart fue el que creó el nombre de la banda y el primero de ellos en adoptar el estilo y la forma de ser del grupo que sería copiada hasta la saciedad en los años por venir, llegando incluso a la década de los 90 del siglo pasado en la forma del brit rock de ese momento. Es por todo lo anterior que puede que algunos colaboradores de The Beatles se autocatalogen o sean anunciados por diferentes autores como el quinto elemento en el grupo, pero lo que es innegable es que sólo uno ocupó ese puesto y lo ocupará a perpetuidad. Y no es nadie más sino Stuart Sutcliffe. El quinto beatle.

"No puedo recordar nada
sin una tristeza
tan honda que casi
no se me revela."
De un poema que escribió John Lennon
en una carta a Stuart Sutcliffe en 1961.
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