Es 2009. ¿Sabes Dónde Está Tu Alma?

El siguiente artículo fue publicado el pasado 19 de abril del año en curso en la sección editorial de The New York Times firmado por Bono, líder vocal de la agrupación U2, en su carácter de articulista ocasional del diario. Como un servicio para aquellos que no hablen inglés, que no estén suscritos al periódico y además, para publicar en español obras que no salen en los medios tradicionales y regulares, he aquí este ensayo.
Es 2009. ¿Sabes Dónde Está Tu Alma?
“Me encuentro en el Midtown Manhattan, donde los conductores siguen tocando sus cornetas como si fuesen instrumentos musicales y gritar en los restaurantes fuese un deporte.
Me encuentro a una larga distancia de las voces cálidas que escuché una semana atrás en Domingo de Resurrección.
“Santificado sea tu nombre” cantaba una mujer en el altar, mientras los fieles se agrupaban en una iglesia de piedra caliza. Me encontraba asombrado por la multitud de color, un impulso emocional que me llevaría hasta el mar.
Al parecer, el Cristianismo tiene un ritmo –y en in crescendos en esta época del año–. La rumba del Carnaval da paso a la marcha lenta de la Cuaresma, y hacia los himnos en stacatto del desfile de Pascua. De la revelación a la reverencia. Luego de 40 días en el desierto, algo así…
Carnaval –las estrellas de rock son buenas con esto.
“Carna” es carne; “Carne-val, “ es una fiesta de despedida. He estado en muchas. Los brasileños dicen que la han hecho por mucho tiempo; ciertamente hacen la mejor. No puedes evitar el contagiarte con la fiebre. No tienes opción sino unirte a los fiesteros mientras llenan las calles exaltados como los bancos de un río en una inundación de diversión marcada por el ritmo. Esta es una Alegría que no puede conjurarse. Esta es la fuerza de la vida. Este es el corazón lleno y desbordado de gratitud. La elección es tuya…
Es Cuaresma, siempre he tenido asuntos con ello. Renuncié… la autonegación es en donde vengo a arruinarlo. Mi idea de la disciplina es simple –el trabajo duro–, pero por supuesto esa es otra indulgencia.
Entonces viene la muerte y la vida que simbolizan la Pascua.
Es un momento trascendental para mí –un renacimiento que siempre he necesitado–. Nunca ha sido más veraz que hace un par de años atrás, cuando falleció mi padre. Recuerdo la vergüenza y el alivio de las lágrimas hirvientes estando de rodillas en la capilla de una villa en Francia y arrepentido de mi naturaleza pródiga –arrepentido de pelear con mi padre por tantos años y desperdiciado muchas oportunidades de conocerlo mejor–. Recuerdo la sensación de “una paz que trasciende el entendimiento” como una carga que se me levantó. De todos los festivales cristianos, es en la Pascua que se pide la mayor de la fe –haciendo de lado la reverencia por la Creación, más allá de l asombro ante la idea del nacimiento por una virgen, y hacia la idea parte descabellada, parte asombrosa, de que la muerte no es el final. La cruz como un cruce de caminos. Sean cuales sean sus visiones religiosas o no, la oportunidad de empezar de nuevo es una idea asombrosa.
El pasado Domingo, el maestro del coro saltaba desde su piel… atormentado luego tranquilo, juguetón después tierno, en lo más firme de pianos y melodías. El cantó sus invocaciones en un tono inspirado de tenor junto con un niño lleno de pecas a su lado tocando la conga y el tambor como si fuera un juego de batería completo. La comunidad cantaba hacia los techos cantos de alabanza a un Dios que aparentemente rendía su voz a la nuestra.
Yo voy a los salones pequeños de iglesias y a las pequeñas catedrales, ¿con qué propósito? Busco en las Escrituras, ¿con qué fin? ¿Para ver mi cabeza? ¿Mi corazón? No, mi alma. Para mí, esas meditaciones son como una línea de tubería emplazada por un maestro constructor –para ver si las paredes están derechas o resquebrajadas–. Reviso mi vida emocional con música, mi vida intelectual con mis escritos, pero en la religión es donde busco mi alma.
El predicador decía, “¿Qué de bueno puede beneficiarse un hombre si gana todo el mundo y pierde su alma?” Escuchando esto, cada uno de los peregrinos reunidos en el salón preguntaba “¿Seré yo, Señor?” En América, en Europa, la gente está preguntando, “¿Seremos nosotros?”
Bien, sí. Somos nosotros.
El Carnaval terminó. El comercio ha estado sobrecalentando mercados y climas… los cielos viciados de la revolución industrial han cambiado de escala y de locación, pero ahora las capas de hielo derretidas y en los mares arden en el tiempo de la revolución tecnológica. El Capitalismo está en juicio; la globalización es, una vez más, en la mira. Nos acostumbramos a decir que todo lo que queríamos para el resto del mundo fue que lo teníamos para nosotros. Entonces descubrimos que si cada ser viviente en el planeta tenía una nevera, una casa y un vehículo deportivo utilitario, nos ahogaríamos en nuestra propia respiración.
Cuaresma es sobre si se nos pidió o no. Y con ella, eso esperamos, viene un chance de redimirnos. Pero la redención no es sólo un término espiritual, es un concepto económico. Con el cambio del milenio, la campaña de cancelación de la deuda, inspirada por el concepto judío del Jubileo, animaba a dar a los países más pobres un comienzo fresco. Más de treinta y cuatro millones de niños en África van ahora a las escuelas debido en gran parte a que sus gobiernos usaron dinero liberado por el alivio de la deuda. Esta redención no fue sólo un fin para la esclavitud económica, sino un comienzo más esperanzador para muchos. Y para bastantes, y no sólo los pocos afortunados, es seguro donde quiera que nos lleve la búsqueda del alma.
Hace pocas semanas me encontraba en Washington cuando llegaron las noticias de cortes de presupuesto propuestos para la ayuda presidencial. La gente decía que iba a ser bastante difícil que se cumplieran las promesas de aquellos que viven en duras circunstancias y que un largo camino era lo que se avecinaba en los Estados Unidos. Y así es.
Pero leí recientemente que los Norteamericanos están haciendo servicio social en grandes cantidades porque están cortos del dinero que podrían donar. Y, siguiendo un voto exitoso bipartidista por parte del Senado, la palabra es que el Congreso restaurará este dinero que ha sido quitado del presupuesto de ayuda –una negativa de abandonar a aquellos que pagarían un alto costo por una crisis que no crearon–. En los tiempos más duros, la gente muestra lo que tiene.
Su alma.
Extrañamente y mientras salimos de la iglesia de piedra caliza hacia el Sol abrasador, pienso en Warren Buffett y en Bill Gates, cuyas fortunas combinadas están dedicadas a luchar contra la pobreza extrema. Según creo, ambos son agnósticos. Pienso en Nelson Mandela, quien ha pasado su vida defendiendo los derechos de otros. Un hombre espiritual –sin duda–. ¿Religioso? Me dijeron que no lo describiera de ese modo.
No toda la música del alma viene de la iglesia.”
Etiquetas: Literatura


1 Comments:
Hey Spiff, gracias por este post! ¿Es posible obtener el artículo en su idioma original? Si es así puedes poner el link aqui o mandarlo a mi email. Me llama poderosamente la atención que este post y el anterior se refieren a artistas de alcance masivo, pero con visiones diametralmente opuestas en cuanto a a su propia espiritualidad... Los resultados hablan por sí mismos...
Aunque este es mi primer comentario en años, siempre te leo, bro. Un abrazo!
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