Royale Bond, James Bond
1953. El mundo es testigo del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética por la dominación del planeta y el control de la ideología mundial del vencedor absoluto.
Es bajo el ambiente de la Guerra Fría que el ex asistente del Departamento Británico de Inteligencia Naval y novelista de ocasión, Ian Fleming, publica su novela “Casino Royale” y presenta al mundo literario el primer espía de la postguerra: James Bond. Al año siguiente es adaptado el libro a la televisión a raíz de haber sido un éxito de ventas, con la protagonización del actor norteamericano Barry Nelson como Jimmy Bond; el programa se convierte en un éxito, más Fleming no estuvo de acuerdo con la forma en que se adaptó. En 1961, Harry Saltzman y Albert R. Broccoli convencen a Fleming para que venda los derechos de sus libros sobre James Bond para el cine. Éste los vende todos, a excepción de “Casino Royale” –su libro favorito- porque no quería que el mismo fuera maltratado del mismo modo que lo había sido la primera adaptación.
Ante esta circunstancia, Saltzman y Broccoli deciden inaugurar la primera de las películas de Bond en 1962 con la sexta de sus aventuras: “Dr. No”, reclutando al inexperto Sean Connery para el papel protagónico del agente del MI6 al servicio de su Majestad contra los gustos de Fleming quien aspiraba que el personaje fuera interpretado por David Niven o Roger Moore, este último quien tenía gran éxito en la televisión británica en el papel del espía Simon Templar en el programa “The Saint.”
Coincidencias y eventos fortuitos ayudaron a que “Dr. No” fuera una mina de oro al ser estrenada en octubre de 1962. La crisis de los misiles en Cuba calzaba a la perfección con el argumento de la película, y además había un fan importante que gustaba del film: John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos. Y claro está, lanzó a la fama a Sean Connery estableciéndolo como el perfecto James Bond. Curiosamente El Vaticano censuró al film catalogándolo de mezcla de violencia, vulgaridad, sadismo y sexo.
1964. Fallece Ian Fleming mientras se filmaba la tercera de las películas, “Goldfinger.” En una operación astuta, los productores Charles K. Feldman, Jerry Bresler y Columbia Pictures obtienen los derechos de “Casino Royale” por encima de Harry Saltzman, Albert R. Broccoli y United Artists, convirtiendo a la misma en un film de parodia de las originales, con infinidad de directores (John Huston incluido) y un reparto multitudinario encabezado por David Niven –la opción original de Fleming-, Peter Sellers, Ursula Andress, Orson Welles, Woody Allen, William Holden, Charles Boyer, John Huston, Kurt Kasznar, Deborah Kerr, Jean-Paul Belmondo, Peter O´ Toole y Jacqueline Bisset. Aun con todos estos elementos, la película fue catalogada de fracaso comercial al ser estrenada en 1967.
Al paso de los años, los actores en los zapatos de Bond variaron desde el perfecto Connery, pasando por George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan; este último favorito de Connery. En 2004 Columbia Pictures compra Metro Goldwyn-Mayer (que también incluía United Artists) y debido a ello, comparten proyectos no realizados y filmes que podrían ser llevados a cabo. Y bajo este acuerdo, se pudo por fin y luego de 44 años desde el estreno de “Dr. No” hacer y exhibir “Casino Royale” del modo que Ian Fleming lo hubiese aprobado.
El argumento como su título lo indica versa sobre un juego multimillonario en el Casino Royale de Montenegro y el duelo de cartas que se sucede entre Bond y el villano Le Chiffre. Puesto que en el libro el clima era el de la Guerra Fría, para adaptarse al paso del tiempo, el ambiente actual es el terrorismo y su financiamiento por banqueros inescrupulosos, cual es el caso del malo de Le Chiffre. Pero aparte de ello, el film muestra cómo un agente del MI6 termina por convertirse en un 00; es decir, un espía con licencia para matar; concretamente el origen de James Bond. Lo que le podemos decir es que para aspirar al cargo hay que matar a dos enemigos sin sentir remordimiento alguno.
Dicho argumento se revitaliza con la ayuda de los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y el ganador del Oscar™ Paul Haggis, los cuales imprimen una dosis de modernidad a un libro que lleva 53 años en el mercado. Martin Campbell asume de nuevo las riendas de la dirección de un film de la saga (la primera vez fue en 1995 con “Goldeneye” que marco el debut de Pierce Brosnan como Bond) aportando la tradicional receta de explosiones y persecuciones que la franquicia ha hecho popular. Más hay que acotar que a diferencia de 19 películas antes, “Casino Royale” no apela a los artefactos extravagantes que se convirtieron en marca gracias al personaje de Q –en esta ocasión no aparece- con lo que el film se ubica en un espionaje más realista de inteligencia, astucia, esfuerzo físico, dejando a los gadgets como elementos que aportan en vez de dominar las acciones. Y decimos 19 filmes porque hallamos vínculos en “Casino Royale” que la acercan a la primera de la serie “Dr. No.” Si nos hemos vueltos repetitivos, es porque esta última es nuestra favorita de todo el catálogo y encontramos en la más reciente motivos suficientes para que nos guste también.
La edición y la fotografía hacen como siempre la mayor parte del trabajo de mantener al espectador pegado al asiento con ganas de comerse las uñas en vez de cotufas: tiempos dinámicos y ambientes sobrios llenos de mucho color aun en escenas nocturnas o con contrastes de luz y sombra. Lo musical se convierte en un soporte para lo que la pantalla muestra con variaciones del célebre tema de James Bond, particularmente en la secuencia inicial de créditos desarrollada en animación computarizada con el sonido del tema de esta película: “You Know My Name” interpretado por el extraordinario Chris Cornell, con lo cual forma parte ahora del extenso catálogo de artistas que han engalanado con sus canciones las películas de Bond.
Daniel Craig como James Bond. Al saberse que el mismo iba a ser el protagonista empezaron las sospechas junto con la despedida que los productores le dieron a Pierce Brosnan por considerar que ya estaba viejo. Las sospechas se iniciaron al ver que Craig es rubio en oposición a los anteriores que eran de cabello negro. Estas se agravaron al hacerse la presentación oficial, con él montado sobre un bote surcando el Río Támesis vistiendo de smoking, pero con un chaleco salvavidas encima del traje, cosa que el verdadero James jamás haría. Y llegaron a más cuando se supo que perdió un par de dientes rodando unas escenas de acción. Pero al verlo en el rol, hay que admitir que las sospechas fueron infundadas. Ya antes lo había demostrado este año en esta obra maestra de Steven Spielberg “Munich”, y ahora aporta al personaje una mayor cantidad de cinismo, seriedad y algo más de oscuridad (sin llegar al aburrimiento de Timothy Dalton) junto con los acostumbrados pasajes de risa (sin llegar a las bufonadas orales de Roger Moore). Claro está que nunca va llegar al nivel de Sean Connery, pero reconocemos que la elección fue la adecuada. Daniel Craig es un buen James Bond, ideal para este nuevo siglo.
Descuiden, no nos hemos olvidado de las chicas. Eva Green como Vesper Lynd, Caterina Murino como Solange e Ivana Milicevic como Valenka (peligrosa por demás) cumplen a cabalidad el rol que toda fémina desempeña en un film de James Bond: bellas, buenotas, algunas peligrosas, otras maquiavélicas, muchas en desgracia, pero al final todas Chicas Bond. Aunque no sea una como tal, Judi Dench podría ser una Chica Bond sin el cariz de belleza despampanante, pero sí como el equivalente actual de Lois Maxwell quien hizo de la secretaria de M, Moneypenny por años, salvo que Dench es M. Y claro, todo lo que actúa lo hace a la perfección. Otro detalle está en Jeffrey Wright en el papel de Felix Leiter, el cual lo hace muy bien, pero también ha sufrido el personaje un cambio de raza al igual que con Bond. En “Dr. No” este papel de agente de la CIA fue interpretado por el actor Jack Lord –quien después se haría famoso por ser el protagonista de la serie de televisión “Hawaii 5-0”-, el personaje es blanco de cabello oscuro. En esta ocasión es de piel negra. No se preocupen, el mismo no desmerece para nada. Mads Mikkelsen cumple a cabalidad su rol de Le Chiffre, el sujeto es malo, pero malo, que es un excelente actor. Un regreso aquí es el del actor Giancarlo Giannini como el agente Mathis, quien despierta sospechas, algo que logra con convencimiento este actor.
“Casino Royale” viene entonces a ubicarse como una buena película que continúa el legado del espía más famoso del cine. Es una buena recomendación para todo aquél que haya visto las 20 películas anteriores y también para aquellos que se estén iniciando en la saga. Pedimos disculpas públicas a Daniel Craig; el señor lo hizo muy bien. Cuatro Estrellas Y Media de Cinco.
Es bajo el ambiente de la Guerra Fría que el ex asistente del Departamento Británico de Inteligencia Naval y novelista de ocasión, Ian Fleming, publica su novela “Casino Royale” y presenta al mundo literario el primer espía de la postguerra: James Bond. Al año siguiente es adaptado el libro a la televisión a raíz de haber sido un éxito de ventas, con la protagonización del actor norteamericano Barry Nelson como Jimmy Bond; el programa se convierte en un éxito, más Fleming no estuvo de acuerdo con la forma en que se adaptó. En 1961, Harry Saltzman y Albert R. Broccoli convencen a Fleming para que venda los derechos de sus libros sobre James Bond para el cine. Éste los vende todos, a excepción de “Casino Royale” –su libro favorito- porque no quería que el mismo fuera maltratado del mismo modo que lo había sido la primera adaptación.
Ante esta circunstancia, Saltzman y Broccoli deciden inaugurar la primera de las películas de Bond en 1962 con la sexta de sus aventuras: “Dr. No”, reclutando al inexperto Sean Connery para el papel protagónico del agente del MI6 al servicio de su Majestad contra los gustos de Fleming quien aspiraba que el personaje fuera interpretado por David Niven o Roger Moore, este último quien tenía gran éxito en la televisión británica en el papel del espía Simon Templar en el programa “The Saint.”
Coincidencias y eventos fortuitos ayudaron a que “Dr. No” fuera una mina de oro al ser estrenada en octubre de 1962. La crisis de los misiles en Cuba calzaba a la perfección con el argumento de la película, y además había un fan importante que gustaba del film: John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos. Y claro está, lanzó a la fama a Sean Connery estableciéndolo como el perfecto James Bond. Curiosamente El Vaticano censuró al film catalogándolo de mezcla de violencia, vulgaridad, sadismo y sexo.
1964. Fallece Ian Fleming mientras se filmaba la tercera de las películas, “Goldfinger.” En una operación astuta, los productores Charles K. Feldman, Jerry Bresler y Columbia Pictures obtienen los derechos de “Casino Royale” por encima de Harry Saltzman, Albert R. Broccoli y United Artists, convirtiendo a la misma en un film de parodia de las originales, con infinidad de directores (John Huston incluido) y un reparto multitudinario encabezado por David Niven –la opción original de Fleming-, Peter Sellers, Ursula Andress, Orson Welles, Woody Allen, William Holden, Charles Boyer, John Huston, Kurt Kasznar, Deborah Kerr, Jean-Paul Belmondo, Peter O´ Toole y Jacqueline Bisset. Aun con todos estos elementos, la película fue catalogada de fracaso comercial al ser estrenada en 1967.
Al paso de los años, los actores en los zapatos de Bond variaron desde el perfecto Connery, pasando por George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan; este último favorito de Connery. En 2004 Columbia Pictures compra Metro Goldwyn-Mayer (que también incluía United Artists) y debido a ello, comparten proyectos no realizados y filmes que podrían ser llevados a cabo. Y bajo este acuerdo, se pudo por fin y luego de 44 años desde el estreno de “Dr. No” hacer y exhibir “Casino Royale” del modo que Ian Fleming lo hubiese aprobado.
El argumento como su título lo indica versa sobre un juego multimillonario en el Casino Royale de Montenegro y el duelo de cartas que se sucede entre Bond y el villano Le Chiffre. Puesto que en el libro el clima era el de la Guerra Fría, para adaptarse al paso del tiempo, el ambiente actual es el terrorismo y su financiamiento por banqueros inescrupulosos, cual es el caso del malo de Le Chiffre. Pero aparte de ello, el film muestra cómo un agente del MI6 termina por convertirse en un 00; es decir, un espía con licencia para matar; concretamente el origen de James Bond. Lo que le podemos decir es que para aspirar al cargo hay que matar a dos enemigos sin sentir remordimiento alguno.
Dicho argumento se revitaliza con la ayuda de los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y el ganador del Oscar™ Paul Haggis, los cuales imprimen una dosis de modernidad a un libro que lleva 53 años en el mercado. Martin Campbell asume de nuevo las riendas de la dirección de un film de la saga (la primera vez fue en 1995 con “Goldeneye” que marco el debut de Pierce Brosnan como Bond) aportando la tradicional receta de explosiones y persecuciones que la franquicia ha hecho popular. Más hay que acotar que a diferencia de 19 películas antes, “Casino Royale” no apela a los artefactos extravagantes que se convirtieron en marca gracias al personaje de Q –en esta ocasión no aparece- con lo que el film se ubica en un espionaje más realista de inteligencia, astucia, esfuerzo físico, dejando a los gadgets como elementos que aportan en vez de dominar las acciones. Y decimos 19 filmes porque hallamos vínculos en “Casino Royale” que la acercan a la primera de la serie “Dr. No.” Si nos hemos vueltos repetitivos, es porque esta última es nuestra favorita de todo el catálogo y encontramos en la más reciente motivos suficientes para que nos guste también.
La edición y la fotografía hacen como siempre la mayor parte del trabajo de mantener al espectador pegado al asiento con ganas de comerse las uñas en vez de cotufas: tiempos dinámicos y ambientes sobrios llenos de mucho color aun en escenas nocturnas o con contrastes de luz y sombra. Lo musical se convierte en un soporte para lo que la pantalla muestra con variaciones del célebre tema de James Bond, particularmente en la secuencia inicial de créditos desarrollada en animación computarizada con el sonido del tema de esta película: “You Know My Name” interpretado por el extraordinario Chris Cornell, con lo cual forma parte ahora del extenso catálogo de artistas que han engalanado con sus canciones las películas de Bond.
Daniel Craig como James Bond. Al saberse que el mismo iba a ser el protagonista empezaron las sospechas junto con la despedida que los productores le dieron a Pierce Brosnan por considerar que ya estaba viejo. Las sospechas se iniciaron al ver que Craig es rubio en oposición a los anteriores que eran de cabello negro. Estas se agravaron al hacerse la presentación oficial, con él montado sobre un bote surcando el Río Támesis vistiendo de smoking, pero con un chaleco salvavidas encima del traje, cosa que el verdadero James jamás haría. Y llegaron a más cuando se supo que perdió un par de dientes rodando unas escenas de acción. Pero al verlo en el rol, hay que admitir que las sospechas fueron infundadas. Ya antes lo había demostrado este año en esta obra maestra de Steven Spielberg “Munich”, y ahora aporta al personaje una mayor cantidad de cinismo, seriedad y algo más de oscuridad (sin llegar al aburrimiento de Timothy Dalton) junto con los acostumbrados pasajes de risa (sin llegar a las bufonadas orales de Roger Moore). Claro está que nunca va llegar al nivel de Sean Connery, pero reconocemos que la elección fue la adecuada. Daniel Craig es un buen James Bond, ideal para este nuevo siglo.
Descuiden, no nos hemos olvidado de las chicas. Eva Green como Vesper Lynd, Caterina Murino como Solange e Ivana Milicevic como Valenka (peligrosa por demás) cumplen a cabalidad el rol que toda fémina desempeña en un film de James Bond: bellas, buenotas, algunas peligrosas, otras maquiavélicas, muchas en desgracia, pero al final todas Chicas Bond. Aunque no sea una como tal, Judi Dench podría ser una Chica Bond sin el cariz de belleza despampanante, pero sí como el equivalente actual de Lois Maxwell quien hizo de la secretaria de M, Moneypenny por años, salvo que Dench es M. Y claro, todo lo que actúa lo hace a la perfección. Otro detalle está en Jeffrey Wright en el papel de Felix Leiter, el cual lo hace muy bien, pero también ha sufrido el personaje un cambio de raza al igual que con Bond. En “Dr. No” este papel de agente de la CIA fue interpretado por el actor Jack Lord –quien después se haría famoso por ser el protagonista de la serie de televisión “Hawaii 5-0”-, el personaje es blanco de cabello oscuro. En esta ocasión es de piel negra. No se preocupen, el mismo no desmerece para nada. Mads Mikkelsen cumple a cabalidad su rol de Le Chiffre, el sujeto es malo, pero malo, que es un excelente actor. Un regreso aquí es el del actor Giancarlo Giannini como el agente Mathis, quien despierta sospechas, algo que logra con convencimiento este actor.
“Casino Royale” viene entonces a ubicarse como una buena película que continúa el legado del espía más famoso del cine. Es una buena recomendación para todo aquél que haya visto las 20 películas anteriores y también para aquellos que se estén iniciando en la saga. Pedimos disculpas públicas a Daniel Craig; el señor lo hizo muy bien. Cuatro Estrellas Y Media de Cinco.
Metro Goldwyn-Mayer, Columbia Pictures, Albert R. Broccoli´s EON Productions presentan. Un film de Martin Campbell. “Casino Royale.” Dirigida por Martin Campbell. Escrita por Neal Purvis, Robert Wade y Paul Haggis. Basada en el libro homónimo escrito por Ian Fleming. Dirección de fotografía por Phil Méheux, B.S.C. Música por David Arnold. “You Know My Name”, escrita por Chris Cornell y David Arnold e interpretada por Chris Cornell. Editada por Stuart Baird, A.C.E. Reparto por Stéphane Foenkinos y Debbie McWilliams. Diseño de producción por Peter Lamont. Diseño de vestuario por Lindy Hemming. Decorados por Simon Wakefield. Producción asociada por David G. Wilson. Co producida por David Minkowski, Henning Molfenter, Matthew Stillman y Charlie Woebcken. Producción ejecutiva por Callum McDougall y Anthony Waye. Producida por Barbara Broccoli y Michael G. Wilson. Protagonistas: Daniel Craig (James Bond), Eva Green (Vesper Lynd), Mads Mikkelsen (Le Chiffre), Judi Dench (M), Jeffrey Wright (Felix Leiter), Giancarlo Giannini (Mathis), Caterina Murino (Solange), Simon Abkarian (Dimitrios), Ivana Milicevic (Valenka), Sébastien Foucan (Mollaka), Jesper Christensen (Mr. White), Tobias Menzies (Villiers), Tsai Chin (Madam Wu), Lazar Ristovski (Kaminovski), Urbano Barberini (Tomelli), Veruschka (Gräfin von Wallenstein), Tom So (Fukutu), Ade (Infante), Charlie Levi Leroy (Gallardo) e Isaach de Bankolé (Steven Obanno). 2006. Duración: 144 minutos.
Etiquetas: Peliculas




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