Juntos, Revueltos Y Todavía No Nos Entendemos

El capítulo 11 del Libro del Génesis de la Santa Biblia menciona el episodio de una torre que los primeros humanos querían construir para alcanzar el cielo y llegar a la casa de Dios para desafiarlo. Al ver Él semejante empresa y concluir que la humanidad estaba pecando de soberbia, castigó a los hombres que construían la torre cambiándoles el idioma común que hablaban por dialectos y diferentes lenguas de modo que ellos no pudiesen entenderse entre sí. De este modo nacieron los idiomas y Dios reprendió a la humanidad por su arrogancia de desafiarlo. Este concepto que ha perdurado por milenios tiene una repercusión de peso en el mundo contemporáneo, donde la globalización impulsa el acercamiento entre diferentes países y diversos hombres, pero que a la vez ha acrecentado las distancias en cuanto al entendimiento y la comprensión entre ellos; conceptos que Alejandro González Iñárritu ha plasmado en su nueva obra magna “Babel.”
El hecho de que todos vivamos en una “aldea global” así como ha servido para que los hombres intenten comunicarse, igualmente ha sido un elemento para aumentar las diferencias entre nosotros. Los individuos de origen árabe son considerados en estos tiempos como terroristas aun sin serlo; los latinos son vistos como ilegales para el americano en su afán de cerrar las fronteras al derecho de hacer una nueva vida en una tierra diferente; los discapacitados vienen a ser el equivalente actual de los fenómenos de circo en el que los individuos se acercan con curiosidad, pero no buscando la intimidad. Un acto inocente puede desembocar en una cadena de situaciones que pueden afectar nuestras vidas en remembranza al llamado “efecto mariposa”, donde el aleteo de una de ellas puede desatar un tsunami en el otro lado del mundo. Las acciones tienen consecuencias. Divididos, dislocados e incapaces de comunicarnos.
Una granja a la buena de Alá en Marruecos; el caos tecnológico de Tokio; San Diego con sus panoramas de postales donde el orden y la discreción son la norma aséptica en contraste con el México colorido lleno de suciedad, cercanía y distancia; la frontera entre este país y Estados Unidos donde los seres humanos se sacrifican en la aridez del desierto para encontrar el hogar; norteamericanos; marroquíes; latinos; japoneses; una escopeta, un herido; equívocos; incomprensión, juicios a priori, desesperación, soledad, inconformidad. Todas estas emociones, lugares y seres se interrelacionan aun cuando no estén en el mismo lugar, si bien la Tierra viene a ser nuestro lugar común, nuestra casa. Y dicho lugar es el lienzo donde el director logra hacer poesía y arte.
“Babel” viene a ser la tercera colaboración de Alejandro González Iñárritu con Guillermo Arriaga luego de haber creado dos de las películas más importantes de esta década: “Amores Perros” en 2000 y “21 Grams” en 2003, por lo que aquellos que admiramos ambas películas encontramos en esta la llave para cerrar esta puerta. De hecho “Babel” forma parte de lo que ambos han llamado la trilogía sobre el ser humano enmarcada en seres unidos por un evento común que los afecta por igual (“Amores Perros”); un suceso que cambia las vidas de tres personas (“21 Grams”) y la incomunicación y el sentido de unión alrededor de hechos en apariencia separados, pero tan unidos que son indivisibles; el caso de “Babel.” Para los que están familiarizados con el estilo de Iñárritu verán una historia conocida, pero a la vez cercana, humana y muy bien contada.
De nuevo hace de la defragmentación del tiempo una norma en su filmografía, aunque hay que aclarar que aquí no es como en su ópera prima donde esta estructura era un hilo conductor, o como en la siguiente donde se llegaba al extremo que cualquier espectador que no prestara atención se podía perder. En “Babel” Iñárritu hace uso de este recurso para concatenar sucesos que pasan en un instante en diferentes partes del mundo, utilizando close ups, imágenes naturales sin filtrar, a veces empleando elementos comunes a todos. Una noticia puede ser transmitida al amanecer y al anochecer al mismo tiempo. Por supuesto que en manos de cualquiera esto sería visto como experimento de aficionados o pretensión intelectual, pero en este caso demuestra una maestría como pocos.
Para que esto sea posible está presente Guillermo Arriaga quien a partir de una idea entre Iñárritu y él, ha creado un guión que refuerza las teorías que ambos quieren exponer, similar al encabezado de este artículo: juntos, revueltos, y todavía no nos entendemos. Arriaga yuxtapone los elementos mencionados párrafos atrás a la manera de un rompecabezas como un mecanismo para reforzar las dualidades que habitan en nuestra conciencia, lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos duele, lo que soñamos, nuestros deseos, nuestros miedos, el dolor, la alegría, la rabia; apoyado en el uso de seis idiomas a la manera del texto bíblico: árabe, berber, inglés, español, japonés y lenguaje de señas. Algunos han acusado a este film de enfocarse en el destino más que en la psicología de los personajes, y que la exhuberancia sensorial del film subvierte el fatalismo de la historia minimizando su credibilidad. En este aspecto discrepamos en grado sumo, puesto que a veces los humanos somos consecuencia directa de nuestro destino, bien sea derivado de lo que nuestros padres y maestros nos han enseñado, bien por obra y gracia de nuestras acciones pasadas y presentes. Y en esto cualquier director podría fallar en reflejar ese sentido de humanidad, más no Arriaga e Iñárritu quienes convierten las emociones en un fresco pintado sobre un muro que se cae por los años, pero que la pintura se mantiene.
Estas intenciones alcanzadas están ayudadas gracias a la edición de Stephen Mirrione y Douglas Crise quienes imprimen el ritmo a ser comprendido por el espectador de manera que este último una los cabos distantes, más no sueltos. Dos colaboradores que han estado desde el principio vuelven a unirse para hacer magia: Rodrigo Prieto quien hace de la fotografía un mosaico digno de aparecer en revistas como National Geographic o Life, y Gustavo Santaolalla que regresa al hogar luego de haber ganado el Oscar™ por la excelente banda sonora de “Brokeback Mountain.” Santaolalla termina también un trípico musical que inició en “Amores Perros” y “21 Grams” al hacer los temas musicales en base a arpegios de guitarra; en “Babel” vuelve otra vez a estos motivos que llegan al plano de las emociones.
En lo actoral, dos monstruos como Brad Pitt y Cate Blanchett bajan su brillo de celebridad para dar actuaciones profundas, apagadas en resplandor, pero intimistas y cercanas. Gael García Bernal quien se hizo un nombre con Iñárritu en su obra primera, vuelve aquí a simbolizar el emblema de los héroes de este último: común y corriente, razonado y ecuánime a la vez. Adriana Barraza destella al reflejar a todos esos inmigrantes ilegales que pueblan California viviendo el sueño americano, con el fantasma de la deportación en sus cabezas. Mustapha Rachidi refleja al beduino de vida sencilla y sin baches hasta que un elemento perturba su tranquilidad y estalla en sus manos con consecuencias fatales, un poco el efecto contraproducente de la cercanía con otras culturas. Y Rinko Kikuchi simboliza a todos aquellos discapacitados de la audición y el habla que desean expresar lo que sienten, pero que se ven impedidos de hacerlo no porque no quieran, sino por la imbecilidad y la estupidez humana de pretender despreciar a los que no son iguales a nosotros.

“Babel” simboliza una serie de imágenes. Hechos que nos afectan sin importar las distancias. Acciones que se traducen en consecuencias. Causa mutada en efecto. Unión y separación. Y una obra maestra lograda por el mejor director mexicano de todos los tiempos: Alejandro González Iñárritu. Tal vez podamos todos entendernos por fin por vez primera, Dios nos daría su bendición. ES UN CLÁSICO. No tiene clasificación.
Paramount Pictures y Paramount Vantage presentan. Una producción Annonymus Content en asociación con Central Films, Dune Films y Zeta Film. Un film de Alejandro González Iñárritu. “Babel.” Dirigida por Alejandro González Iñárritu. Escrita por Guillermo Arriaga a partir de una idea de Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga. Dirección de fotografía por Rodrigo Prieto, A.C.M., A.S.C. Música original por Gustavo Santaolalla. Editada por Douglas Crise, A.C.E. y Stephen Mirrione. Dirección artística por Rika Nakanishi. Diseño de producción por Brigitte Broch. Decorados por Yoshihito Akatsuka. Diseño de vestuario por Michael Wilkinson. Producción asociada por Raúl Olvera Ferrer y Corrine Golden Weber. Producida por Steve Golin, Jon Kilik y Alejandro González Iñárritu. Protagonistas: Brad Pitt (Richard), Cate Blanchett (Susan), Gael García Bernal (Santiago), Kôji Yakusho (Yasujiro), Adriana Barraza (Amelia), Rinko Kikuchi (Chieko), Said Tarchani (Ahmed), Boubker Ait El Caid (Yussef), Mustapha Rachidi (Abdullah), Elle Fanning (Debbie), Nathan Gamble (Mike), Mohamed Akhzam (Anwar), Harriet Walter (Lilly), Trevor Martin (Douglas), Wahiba Sahmi (Zhora) y Michael Peña (John, policía de frontera). 2006. Duración: 142 minutos.
Etiquetas: Peliculas


1 Comments:
Cuando tenga la fuerza emocional suficiente, la veré, es una promesa. Por ahora, nomás ví el trailer quedé de una pieza. No creo estar en condiciones de verla, sobre todo porque he padecido de esa falta de comunicación en muchos niveles, y de ese sentimiento de "total hopeless" que se ve en el trailer.
:-*
Publicar un comentario