Olores Que Matan
Desde su publicación en 1985, la novela “Das Parfum: Die Geschichte Eines Mörders” (“El Perfume: Historia De Un Asesino”) convirtió a su autor Patrick Süskind en una celebridad internacional y a su libro en un best seller de renombre mundial con más de 20 millones de copias vendidas.
Después de todo la historia es harto atrapante: sobre el personaje de Jean-Baptiste Grenouille, desde su origen paupérrimo en los barrios bajos del París del siglo XVIII hasta su ascenso como el perfumista más célebre de su momento y su obsesión con captar los olores más diversos de la naturaleza para compensar el hecho de que nació sin aroma corporal. Y esta misma obsesión es la que lo llevó a atrapar el aroma de las mujeres mediante el asesinato en su afán de preservar lo efímero, lo sublime, lo etéreo: el olfato.
Casi al instante, muchos productores de cine tanto europeos como norteamericanos trataron de llevarla a la pantalla para encontrarse con la férrea oposición del propio Süskind quien sentía que el recrear en pantalla los elementos de su novela –que es muy descriptiva y rica en detalles por demás- sería igual a tratar de describir el olor de algo. Bernd Eichinger, quien se hizo famoso por llevar a la pantalla en 1984 la versión del libro de Michael Ende “The Neverending Story” y en fecha reciente por recrear los últimos días de Adolf Hitler en “Die Üntertang” había pujado por los derechos de la novela desde 1991 hasta que 10 años después el autor se decidió a venderlos por 10 millones de euros. Fue esto y no otra cosa lo que motivó que la traslación del libro a la pantalla se llevara tanto tiempo. Afortunadamente se hizo y esta es la reseña sobre la misma.
Filmada en inglés –y por consiguiente haremos esta crónica utilizando su título en este idioma- “Perfume: The Story Of A Murderer” es una adaptación del libro antes mencionado. Para aquellos que hayan leído alguna vez el mismo, la historia se les hará harto conocida: Grenouille como un bebé en la inmundicia de las alcantarillas de París, su alianza con el perfumista Giuseppe Baldini para conocer los secretos de los aromas, su peregrinación a Grasse para conocer la técnica de la extracción y su obsesión por capturar el olor, algo tan efímero y al mismo tiempo tan perdurable en la mente.

La labor directoral recae en Tom Tykwer, quien a finales de la década de los 90 creó uno de los portentos audiovisuales más interesantes del cine reciente y que lanzó a la fama a su entonces novia, la actriz Franka Potente; esta producción fue “Run Lola, Run.” En esta oportunidad, Tykwer retorna a la silla del director después de una pausa larga sin elaborar película alguna. Y en esta ocasión, con las diferencias inherentes en cuanto a ritmo narrativo y ambientación histórica, se encuentra una similitud entre su ópera prima y “Perfume: The Story Of A Murderer”; inclusive los paneos y movimientos de cámara recuerdan con mucho a la carrera contrarreloj que hacía Lola en el film en cuestión, por los que aquellos que hayan visto dicha película encontrarán elementos comunes con esta en cuanto a la óptica.
El trabajo de adaptación recae en las manos de Andrew Birkin, así como de los mismos Eichinger y Tykwer. Es conocido lo complicado que es el hecho de adaptar una novela tan descriptiva en cuanto a palabras y que desarrolla el sentido de la imaginación del lector en imágenes, considerando que en aras de la narrativa visual, el guionista puede suprimir pasajes o elementos que se ven bien en el papel, pero fallan en la pantalla. En esta oportunidad, las palabras están traducidas literalmente en los fotogramas y salvo por ciertos momentos en que las acciones desmayan debido a efectos del desarrollo natural de los acontecimientos (buena parte de la película contiene pasajes narrados en tercera persona), en general la traslación a cine le hace justicia al texto original.
En el plano fotográfico es donde se ven varios logros. Aparte del factor visual que Tykwer posee como director, las composiciones visuales corren por cuenta de Frank Griebe quien fusiona dos elementos históricos visuales en la paleta cromática: si bien la historia se desarrolla en los 1700, el arte fotográfico le debe más a Caravaggio (3 siglos antes) y a Murillo; esto en cuanto al uso de claroscuros e iluminación en tonos apagados que recuerdan a la escuela tenebrista desarrollada por los pintores españoles para el ambiente parisino y en contraposición, colores brillantes para mostrar los campos de la ciudad de Grasse, en especial el contraste entre el Sol, el cielo y los campos de violetas. La edición fílmica contribuye en tanto como reflejo fiel de lo plasmado por el director y por el cinematografista, en tanto como movilizador de las acciones de los personajes, incluso en los pasajes lentos que desmayan el ritmo del film.
A diferencia de la música electrónica presente en el film debut de Tykwer, las armonías musicales apuntan a lo sombrío, lo tétrico y por momentos al sentido de éxtasis que el protagonista siente que alcanza con su particular alquimia.

Ben Whishaw se hace con el protagónico de Jean-Baptiste Grenouille llevando el personaje a puerto seguro; no hace una actuación monstruo, pero está más que bien lograda. Alan Rickman en el papel de Richis consigue transmitir la angustia ante el hecho de que el asesino esté haciendo de las suyas mientras se obsesiona por proteger a su hija. Rachel Hurd-Wood en el rol de Laura demuestra candidez, inocencia y lujuria subyacente en cada aparición suya en pantalla, todas estas emociones juntas y sin proferir palabra alguna –por supuesto que tiene diálogos, pero no se echarían de menos si no hablara nada-. Y Dustin Hoffman como el perfumista Giuseppe Baldini, además de actuar tal como el personaje está escrito, le imprime humor, pasión y convencimiento.
“Perfume: The Story Of A Murderer” es en última instancia un manifiesto sobre lo que obsesiona a los seres humanos, no importa qué o quién sea. Un ejercicio artístico en búsqueda del placer. Un film sensorial. Y un trabajo redondo y bien logrado. Definitivamente, hay olores que agradan, que seducen, que matan. Cuatro Estrellas de un máximo de Cinco.
Después de todo la historia es harto atrapante: sobre el personaje de Jean-Baptiste Grenouille, desde su origen paupérrimo en los barrios bajos del París del siglo XVIII hasta su ascenso como el perfumista más célebre de su momento y su obsesión con captar los olores más diversos de la naturaleza para compensar el hecho de que nació sin aroma corporal. Y esta misma obsesión es la que lo llevó a atrapar el aroma de las mujeres mediante el asesinato en su afán de preservar lo efímero, lo sublime, lo etéreo: el olfato.
Casi al instante, muchos productores de cine tanto europeos como norteamericanos trataron de llevarla a la pantalla para encontrarse con la férrea oposición del propio Süskind quien sentía que el recrear en pantalla los elementos de su novela –que es muy descriptiva y rica en detalles por demás- sería igual a tratar de describir el olor de algo. Bernd Eichinger, quien se hizo famoso por llevar a la pantalla en 1984 la versión del libro de Michael Ende “The Neverending Story” y en fecha reciente por recrear los últimos días de Adolf Hitler en “Die Üntertang” había pujado por los derechos de la novela desde 1991 hasta que 10 años después el autor se decidió a venderlos por 10 millones de euros. Fue esto y no otra cosa lo que motivó que la traslación del libro a la pantalla se llevara tanto tiempo. Afortunadamente se hizo y esta es la reseña sobre la misma.
Filmada en inglés –y por consiguiente haremos esta crónica utilizando su título en este idioma- “Perfume: The Story Of A Murderer” es una adaptación del libro antes mencionado. Para aquellos que hayan leído alguna vez el mismo, la historia se les hará harto conocida: Grenouille como un bebé en la inmundicia de las alcantarillas de París, su alianza con el perfumista Giuseppe Baldini para conocer los secretos de los aromas, su peregrinación a Grasse para conocer la técnica de la extracción y su obsesión por capturar el olor, algo tan efímero y al mismo tiempo tan perdurable en la mente.

La labor directoral recae en Tom Tykwer, quien a finales de la década de los 90 creó uno de los portentos audiovisuales más interesantes del cine reciente y que lanzó a la fama a su entonces novia, la actriz Franka Potente; esta producción fue “Run Lola, Run.” En esta oportunidad, Tykwer retorna a la silla del director después de una pausa larga sin elaborar película alguna. Y en esta ocasión, con las diferencias inherentes en cuanto a ritmo narrativo y ambientación histórica, se encuentra una similitud entre su ópera prima y “Perfume: The Story Of A Murderer”; inclusive los paneos y movimientos de cámara recuerdan con mucho a la carrera contrarreloj que hacía Lola en el film en cuestión, por los que aquellos que hayan visto dicha película encontrarán elementos comunes con esta en cuanto a la óptica.
El trabajo de adaptación recae en las manos de Andrew Birkin, así como de los mismos Eichinger y Tykwer. Es conocido lo complicado que es el hecho de adaptar una novela tan descriptiva en cuanto a palabras y que desarrolla el sentido de la imaginación del lector en imágenes, considerando que en aras de la narrativa visual, el guionista puede suprimir pasajes o elementos que se ven bien en el papel, pero fallan en la pantalla. En esta oportunidad, las palabras están traducidas literalmente en los fotogramas y salvo por ciertos momentos en que las acciones desmayan debido a efectos del desarrollo natural de los acontecimientos (buena parte de la película contiene pasajes narrados en tercera persona), en general la traslación a cine le hace justicia al texto original.
En el plano fotográfico es donde se ven varios logros. Aparte del factor visual que Tykwer posee como director, las composiciones visuales corren por cuenta de Frank Griebe quien fusiona dos elementos históricos visuales en la paleta cromática: si bien la historia se desarrolla en los 1700, el arte fotográfico le debe más a Caravaggio (3 siglos antes) y a Murillo; esto en cuanto al uso de claroscuros e iluminación en tonos apagados que recuerdan a la escuela tenebrista desarrollada por los pintores españoles para el ambiente parisino y en contraposición, colores brillantes para mostrar los campos de la ciudad de Grasse, en especial el contraste entre el Sol, el cielo y los campos de violetas. La edición fílmica contribuye en tanto como reflejo fiel de lo plasmado por el director y por el cinematografista, en tanto como movilizador de las acciones de los personajes, incluso en los pasajes lentos que desmayan el ritmo del film.
A diferencia de la música electrónica presente en el film debut de Tykwer, las armonías musicales apuntan a lo sombrío, lo tétrico y por momentos al sentido de éxtasis que el protagonista siente que alcanza con su particular alquimia.

Ben Whishaw se hace con el protagónico de Jean-Baptiste Grenouille llevando el personaje a puerto seguro; no hace una actuación monstruo, pero está más que bien lograda. Alan Rickman en el papel de Richis consigue transmitir la angustia ante el hecho de que el asesino esté haciendo de las suyas mientras se obsesiona por proteger a su hija. Rachel Hurd-Wood en el rol de Laura demuestra candidez, inocencia y lujuria subyacente en cada aparición suya en pantalla, todas estas emociones juntas y sin proferir palabra alguna –por supuesto que tiene diálogos, pero no se echarían de menos si no hablara nada-. Y Dustin Hoffman como el perfumista Giuseppe Baldini, además de actuar tal como el personaje está escrito, le imprime humor, pasión y convencimiento.
“Perfume: The Story Of A Murderer” es en última instancia un manifiesto sobre lo que obsesiona a los seres humanos, no importa qué o quién sea. Un ejercicio artístico en búsqueda del placer. Un film sensorial. Y un trabajo redondo y bien logrado. Definitivamente, hay olores que agradan, que seducen, que matan. Cuatro Estrellas de un máximo de Cinco.
Constantin Film Produktion GmbH y Bernd Eichinger presentan. Una producción Castelao Producciones, S.A., Davis-Films, Ikiru Films, S.L., Nouvelles Éditions de Films, Rising Star y VIP 4 Medienfonds. Un film de Tom Tykwer. “Perfume: The Story Of A Murderer.” Dirigida por Tom Tykwer. Escrita por Andrew Birkin, Bernd Eichinger y Tom Tykwer. Basado en la novela homónima escrita por Patrick Süskind. Dirección de fotografía por Frank Griebe. Música original por Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer. Editada por Alexander Berner. Reparto por Pepe Armengol, Grace Browning, Michelle Guish y Luci Lenox. Diseño de producción por Uli Hanisch. Diseño de vestuario por Pierre-Yves Gayraud. Dirección artística por Hucky Hornberger. Co-producida por Gigi Oeri. Producción ejecutiva por Julio Fernández, Andreas Grosch, Samuel Hadida, Martin Moszcowicz y Andreas Schmid. Producida por Bernd Eichinger. Protagonistas: Ben Whishaw (Jean-Baptiste Grenouille), Alan Rickman (Richis), Rachel Hurd-Wood (Laura), Dustin Hoffman (Giuseppe Baldini), Timothy Davies (Chenier), Jaume Montané (Pélissier), Ramón Pujol (Lucien), Perry Millward (Marcel), Sian Thomas (Madame Gaillard) y John Hurt (Narrador en off). 2006. Duración: 147 minutos.
Etiquetas: Peliculas



1 Comments:
Es increible. Cuando estudiaba, nos fue un esfuerzo titánico el encontrar este libro, para mis clases de Corrientes.
Ahora que salió la película, lo ves en todas las tecni-ciencia.
No hay derecho. Por qué no podían sacar la peli unos añitos antes? Hacerme un poco más fácil la existencia? *sniff*
:-***
No hay dios pal gaucho pobre... Lo dicho :-P
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