Una Araña Para Salvarnos

Hace muchos años, casi desde que se empezó a publicar en 1962, se consideró a Spider-Man como uno de los personajes más interesantes del universo de los comics. El protagonista Peter Parker era un adolescente lleno de inseguridades que al asumir la muerte de su tío a manos de un asaltante, toma para sí la lucha contra el mal en la ciudad de Nueva York con las dudas y dicotomías que el mismo posee en su labor; en remembranza a las palabras dichas por el mismo familiar: “Con un gran poder, viene una gran responsabilidad.”
Durante buena parte de la década de los 90, muchos estudios de cine pujaron por los derechos para llevar Spider-Man a las pantallas; inclusive existía un tratamiento hecho por James Cameron para el personaje. A la larga Columbia Pictures gana los derechos en el año 2000, para ser estrenada en julio de 2002. “Spider-Man” se convierte en un film leal tanto para los fans del comic que querían ver a su personaje cobrar vida en la piel de Tobey Maguire, como para el gran público y la crítica, iniciando una franquicia cinematográfica ganadora. Esto mismo se repetiría en el 2004 con “Spider-Man 2” reforzando la empatía entre personajes y público; hasta los malos eran del agrado de todos.
Cuando en 2006 se anunció “Spider-Man 3”, prometía que sería la batalla de batallas. Ya habían pasado Bruce Osborn/Green Goblin y Otto Octavius/Dr. Octopuss, por lo que ahora eran: Harry Osborn asumiendo al villano Green Goblin; Flint Marko –verdadero asesino del tío Ben- como Sandman y Eddie Brock –rival de Parker en el diario Daily Bugle- como su alter ego Venom. Esto sin contar además con la entrada de Gwen Stacy quien en el comic era la primera novia de Peter Parker antes de ser asesinada por Green Goblin, además de su padre el jefe de policía Capitán Stacy. Y junto con ello la entidad de Venom asumiendo el cuerpo de Parker hasta convertir al traje de Spider-Man en color negro y al alma de Peter en algo diferente donde la venganza y lo iracundo se apoderan de su persona. Esto venía reforzado por lo que los trailers promocionales anunciaban. Lo malo es cuando las expectativas son altas, pero los resultados son dispares.

“Spider-Man 3” es dirigida al igual que las dos películas anteriores por Sam Raimi, por lo que la dirección del mismo viene a ser una continuación de lo anterior. Pero en esta oportunidad se aprecia un dejo de cansancio en el tratamiento de las imágenes, operando más como una asignación pendiente en lugar de la energía plasmada en el 2002 y 2004, en donde se lució por la forma, el tratamiento y el respeto al origen del personaje: el comic.
Lo anterior viene por el hecho de que muchas manos ponen el caldo morado; esto en cuanto al guión firmado por el propio Raimi, su hermano Ivan y Alvin Sargent quien repite esta labor (ya lo hizo antes en “Spider-Man 2”; David Koepp lo hizo en “Spider-Man”). El texto, lejos de reforzar el aspecto irónico y de comicidad natural presente en las entregas previas se decanta hacia lo serio sin profundizar, llegando a lo sensiblero y lo obvio que a lo convincente, inclusive traicionando el espíritu presente en todo comic de superhéroes para irse por lo caricaturesco. Más es justo reconocer que lo más logrado en el film son los momentos en que Peter Paker asume una actitud desafiante con la sociedad y con los que lo rodean y, por extensión, Spider-Man lleva el traje en color negro y aflora lo más oculto en su identidad; en consonancia con la suerte de posesión que Venom opera en él.
La edición mantiene el tono de las anteriores en cuanto al dinamismo en las secuencias de acción, en especial la pelea entre Spider-Man y Green Goblin. De nuevo los efectos especiales corren por cuenta de Sony Pictures Imageworks quienes crearon la pauta desde el primer film, en especial el efecto “montaña rusa” del personaje protagónico cruzando las calles casi a nivel del suelo para elevarse por efecto de las telarañas. Por extensión la fotografía está hecha con naturalidad sin sobresaltos o modificaciones de estilo, excepto en momentos de flashbacks. En esta ocasión la música no es hecha por Danny Elfman quien la hizo en los primeras entregas, más en las manos de Christopher Young se asume como una prolongación de lo hecho por Elfman.

Es de destacar los momentos en que Tobey Maguire asume la piel de Peter Parker (de hecho, Tobey Maguire = Peter Parker/Spider-Man) en cuanto a la dualidad del personaje oscuro y el traje en negro –esto es lo mejor logrado en todo el film-; por lo demás repite eficientemente su personaje. Kirsten Dunst sigue lo ya trazado antes en lo complejo del personaje de Mary Jane Watson; así mismo James Franco en cuanto a la venganza que siente Harry Osborn y a la furia presente en Green Goblin que ahora habita en él. Topher Grace como Eddie Brock es como ver a su personaje televisivo del programa “That 70´s Show” Eric Foreman, pero con más maldad. El mismo hecho del guión deficiente no permitió, quizás, que tuviese el rival de Parker más tiempo en pantalla del que merecía, en especial por su alter ego Venom. Thomas Haden Church no lo hizo mal ni como Flint Marko ni como Sandman, pero igualmente merecía más líneas de diálogo de las que le dieron. Por el carácter de ser un entretenimiento familiar no se mostró la muerte de Gwen Stacy, y por ende Bryce Dallas Howard no aportó mucho al personaje, aunque hay que reconocer el elemento transformador de ella en cuanto a lo fisonómico. Así mismo, es un desperdicio de talento no haber dado más parlamentos a un actor como James Cromwell quien podría –y puede- dar profundidad y prestancia.
“Spider-Man 3” viene a significar un film que pudo haber sido iconográfico en tratamiento y densidad de caracteres, pero que se pierde en lo novelesco, atentando contra el espíritu del comic original. No es malo como entretenimiento, pero tampoco es la exégesis. De concretarse los rumores sobre una cuarta película, esperemos a que aprendan de los errores de esta y produzcan una obra que reconcilie a público, crítica y a fans de la historia en aras de unir espectáculo con seriedad y calidad. Una araña puede salvarnos del mal, pero esta vez no de los fallos artísticos. Tres Estrellas Y ½ de un máximo de Cinco.
*Para leer una reseña alterna de la misma película, no dejen de visitar nuestro Blog headliner-enquire Rural Tex.
Columbia Pictures presenta. Una producción Marvel Studios/Laura Ziskin. Un film de Sam Raimi. “Spider-Man 3.” Dirigida por Sam Raimi. Escrita por Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent. Tratamiento visual por Sam Raimi e Ivan Raimi. Basada en el libro de historietas de Marvel Comics de Stan Lee y Steve Ditko. Dirección de fotografía por Bill Pope, A.S.C. Música original compuesta por Danny Elfman. Orquestaciones musicales por Christopher Young. Editada por Bob Murawski. Supervisión de efectos visuales por Scott Stokdyk. Efectos visuales conceptualizados y creados por Sony Pictures Imageworks, Inc. Diseño de vestuario por James Acheson y Katrina Le Kerr. Reparto por Francine Maisler y Kathy Driscoll-Mohler. Dirección artística por Chris Burian-Mohr, Dawn Swiderski, David Klassen y Susan Wexler. Decorados por Leslie Pope. Diseño de producción por Neil Spisak y J. Michael Riva. Producción ejecutiva por Stan Lee, Joseph M. Caracciolo y Kevin Feige. Producida por Avi Arad, Laura Ziskin y Grant Curtis. Protagonistas: Tobey Maguire (Peter Parker/Spider Man), Kirsten Dunst (Mary Jane Watson), James Franco (Harry Osborn/Green Goblin), Thomas Haden Church (Flint Marko/Sandman), Topher Grace (Eddie Brock/Venom), Bryce Dallas Howard (Gwen Stacy), James Cromwell (Capitán Stacy), Rosemary Harris (Tía May), J. K. Simmons (J. Jonah Jameson), Cliff Robertson (Tío Ben) y Willem Dafoe (Bruce Osborn/Green Goblin). 2007. Duración: 139 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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