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miércoles, junio 13, 2007

Tony Vino Y Se Fue Sin Que Lo Hubiésemos Visto

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Tal vez lo que vamos a decir a continuación pueda generar en nuestros lectores asombro y consideren que somos poco más que extraterrestres, pero es la pura verdad, no tiene sentido venir aquí a mentirles. A título muy personal, nunca hemos visto ni el primer ni los subsiguientes episodios de la serie de televisión “The Sopranos.”

Haciendo un auto análisis de por qué no lo hemos hecho, encontramos cuatro motivos de peso por el que el programa ha sido esquivo para con nosotros. En primer lugar, por el hecho de no poseer en nuestra oferta de cable la señal de HBO, canal donde se transmite la misma, y que su programación en general –al menos lo que se muestra para Latinoamérica- no amerita el esfuerzo y mucho menos el gasto de pagar extra por ver sólo un programa de televisión; allá aquellos que lo hagan, en lo personal no compartimos tal acto de despilfarro monetario. En segundo lugar, debido a que ningún club de video (oficial o pirata) poseen los correspondientes discos completos de las temporadas pasadas completas –valga la repetición-, con lo cual podemos inferir que ni los legales y mucho menos los quemados les interesa el programa como para ponerlos en alquiler o en venta; tal vez existan los que lo hagan, pero no ha llegado a nuestro conocimiento. En tercer lugar, porque si bien se ha exhibido en otros canales; Televen entre ellos, nos negamos absolutamente a ver “The Sopranos” doblados en mexica de Chiapas, cuando no es que son traducidos al portugués de Brasil bajo el nombre de “A Familia Soprano”, exponiéndonos a suponer que estamos viendo el Carnaval de Río de Janeiro en vez de una serie de mafia.

Y en cuarto lugar, y esto quizás sea lo más importante, porque desde siempre hemos tendido a ver a la representación del crimen organizado en el cine bajo tres ópticas: una como reflejo del momento histórico –la década de los 30- en las producciones de Warner Bros. de la mano de directores como Raoul Walsh y Howard Hawks y en actores como Edward G. Robinson, James Cagney, e incluso Humphrey Bogart. Otra visión tiene que ver con el carácter impuesto por Martin Scorsese en sus obras “Mean Streets”, “Goodfellas” y “Casino” en las figuras de Robert De Niro, Joe Pesci, Ray Liotta y Harvey Keitel entre los actores que encarnan el ideario creado por Marty en un enfoque del crimen si se quiere en clave pop. Y la última razón, la que más nos llega, está en el hecho de ver a la mafia en la pantalla como una épica magna sobre el sentido de la unidad familiar, la violencia rayando en lo operístico al nivel de las bellas artes, y en actuaciones que llegan a niveles monumentales; todo ello gracias a Mario Puzo, Francis Ford Coppola, Marlon Brando, Al Pacino, de nuevo Robert De Niro, James Caan, John Cazale, Robert Duvall, Talia Shire y Diane Keaton, de entre la cosmogonía que simboliza “The Godfather.”

Es por lo anterior y no por consideraciones de que no nos guste, los motivos por los cuales vemos a “The Sopranos” como otro programa más; no bajo las loas, alabanzas y epítetos como “el mejor drama hecho en la historia de la televisión” emitidos tanto por críticos de televisión, por el público y por parte de amigos personales, entre ellos los que conforman Spiff-O-Rama™. Y no es que menospreciemos el trabajo de James Gandolfini, por el contrario, nos parece que es un extraordinario actor en los papeles que le hemos visto desarrollar, y quizás su Tony Soprano sea la exégesis en su carrera actoral, pero hasta que no veamos la serie desde el principio no nos sentimos en la potestad de emitir opinión alguna.

Esto último puede que nos impida –o que los que lean esto consideren que estamos hablando pistoladas sobre lo que no hemos visto y sobre lo que no sabemos- emitir un juicio de valor sobre lo que fue el episodio final de la serie transmitido por HBO en Norteamérica el pasado domingo 10 de junio, terminando así con casi nueve años de transmisión y un estimado de 88 capítulos, 12 por debajo del mínimo requerido para entrar en el mercado de la sindicalización; es decir, retransmisiones en otros canales que no sean HBO. No haremos aquí la labor de decir cómo fue que terminó; para eso, amantes de la serie, esperen hasta septiembre cuando la versión Latinoamérica empezará a transmitir esta última temporada.

Lo cierto es que el consenso general consideró que el mismo fue algo extraño, casi similar a la escena en “The Godfather” de la reunión en el restaurant donde estaban Michael Corleone, Tony Clemenza y el jefe de policía. La música que suena en esta toma final de la serie es la canción de Journey “Don’t Stop Believing” y la atmósfera es de suspenso. Algunos concluyeron que fue abrupto y que fue ni feliz ni cruel, sino imperfecto. ¿Qué pasó con Carmela, Meadow y A. J.? ¿Qué hará Phil Leotardo? ¿Acaso Tony pactará con los federales? ¿Terminaría el psicoanálisis con la Doctora Melfi? Sabemos cómo terminó, pero no caeremos en decirles cómo fue, como dijimos, esperen a septiembre. Y por la misma razón no estamos mordiéndonos los labios por decirles debido a lo que puntualizamos al comienzo, no hemos visto ni un solo episodio.

He allí por qué este artículo se llama así: porque Tony (Soprano) estuvo aquí (en la señal de HBO) por años, se fue, y no llegamos a verlo, ni a conocerlo. Ojalá y si la serie entra en el mercado de la sindicalización, podamos verla tal cual como se debe, desde el principio hasta el final, sin doblajes, y sin editar la violencia que la hizo tan popular entre muchas personas. Si es cierto que el crimen no paga, esperemos que en algún momento nos paguen la deuda que tienen para con nosotros en cuanto a conocer a “The Sopranos.” A lo mejor nos hemos estado perdiendo de algo muy bueno.

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1 Comments:

Anonymous Anónimo dijo...

“el mejor drama hecho en la historia de la televisión” creeme Spiff, no exageraron. De verdad The Sopranos está al mismo nivel que tu cuarta razón: Scorsese y Coppola (en este orden de prioridad: guión, actuación, atmósfera italiana auténtica, drama y dirección).

Así como también estuve en este planeta extraterrestre al haber ignorado "24", por las mismas razones que usas para excusarte de ésta excelente serie, tú también debes partir hacia la Tierra viéndo la serie de David Chase.

Bienfor.


sábado, junio 16, 2007 12:33:00 a. m.  

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