El Lobo Anda Suelto Y No Asusta

Un clásico del mismo nivel que el Quijote en el idioma español, pero para el mundo anglosajón ha sido la leyenda de Beowulf, poema épico escrito en inglés antiguo en verso aliterativo alrededor del siglo VII A.D. En el mismo se cuenta la eterna lucha del bien contra el mal, en el marco de las migraciones anglosajonas del siglo V por parte de los daneses para establecerse en la actual Inglaterra y terminan en el período cuando los anglos hacen contacto con otras razas germánicas en el norte de Alemania y en Escandinavia.
Puesto que la historia ha pasado de generación en generación, y ha influenciado a literatos alrededor del mundo, desde un J. R. R. Tolkien quien tomo el eje central para desarrollar la Trilogía (el mismo Tolkien sostuvo que el poema era una elegía) hasta un George Lucas quien leyó infinidades de veces el texto para la creación de sus personajes para su saga intergaláctica; no hacemos mal alguno en relatar la historia de Beowulf.
El texto se inicia en Dinamarca en el reino del emperador Hroðgar y su esposa Wealhþeow, en el salón Heorot, construido por sus órdenes para celebrar la victoria en una batalla. La celebración es interrumpida cuando el dragón Grendel, al ser molestado por el ruido de la celebración, irrumpe en el salón, matando a los guerreros y destruyendo todo a su paso. Más no devora a Hroðgar por estar protegido por los dioses. Beowulf, un guerrero de Geatland, se entera de las tribulaciones de Hroðgar y junto con sus guerreros se embarca hacia el reino. Al llegar él y sus hombres al salón, deciden pasar la noche allí para más tarde ser atacados por Grendel. Los hombres sacan sus espadas, pero las mismas no atraviesan la piel del dragón debido a que puso un hechizo en las armas de los hombres. Más Beowuf logra arrancar el brazo de Grendel y éste se dirige al bosque desangrándose hasta morir.
La siguiente noche, de nuevo en Heorot, Beowulf se encuentra descansando con sus hombres cuando son atacados esta vez por la madre de Grendel, también un dragón, y en venganza por la muerte de su hijo asesina al guerrero de más confianza de Beowulf, Æschere. Ante este incidente, Hroðgar, Beowulf y un grupo de hombres se dirigen a la morada de la madre de Grendel en un lago misterioso. Unferð, un guerrero del reino, le entrega la espada Hrunting. Antes de internarse en el lago, Beowulf le establece a los que lo acompañan las condiciones para que dispongan de su cuerpo y de sus bienes si llegase a morir. Beowulf entra al lago, a lo que la madre lo arrastra hacia el fondo del mismo hasta llegar a una caverna en donde están el cuerpo de Grendel y de los guerreros que entre los dos han matado. Allí la madre y Beowulf batallan encarnizadamente, más aun debido a que las armas humanas –ni siquiera Hrunting– le pueden hacer daño a la bestia. En ello, Beowulf avista una espada poderosa de la armería de la madre (que según el poema ningún hombre podría haber levantado en batalla) y con ella decapita a la bestia y al cadáver de Grendel. Beowulf regresa con sus hombres en la hora nona y se embarcan hacia Heorot, donde es recompensado con muchos bienes, incluyendo la espada Nægling.
Eventualmente Beowulf se convierte en rey de su pueblo. Un día, algo tarde en la vida de él, un esclavo roba un vaso de oro de la guarida de un dragón (en realidad es un cáliz, y se cree que el dragón se llamaba Sua) en Earnaness. Al darse cuenta del robo, el dragón sale de su cueva lleno de rabia e incendia todo a su paso. Beowulf y sus hombres salen a combatir al dragón, pero solo pelean él y su guerrero Wiglaf debido a que el resto de los hombres huyen despavoridos. Ambos enfrentan al dragón y Beowulf le da muerte, pero él mismo muere debido a las heridas sufridas en la batalla. Luego de ser cremado, el cuerpo de Beowulf es enterrado en Geatland en un risco viendo hacia el mar, donde los marineros puedan ver su mausoleo. Por deseo de él, los bienes del dragón son enterrados junto con el cuerpo en vez de ser distribuidos entre los pobladores para evitar que les caiga una maldición.
Un texto de tal calibre ameritaría una adaptación cinematográfica de una envergadura épica. Ya en 1999 se hizo una adaptación para el mercado europeo con Christopher Lambert en el principal de Beowulf, con resultados poco logrados. Obviamente en ese entonces no se había estrenado la tabla rasa actual para todas las películas épicas; la Trilogía, “The Lord Of The Rings.” Y en ese sentido, pareciera que Robert Zemeckis no aprendió de Peter Jackson al adaptar un texto en imágenes, porque esta versión de “Beowulf” es poco menos que satisfactoria.
También es probable que el público, luego de los logros alcanzados por Jackson, se haya vuelto más exigente en términos de calidad fílmica. Pero no, las recaudaciones alcanzadas por películas como “The Chronicles Of Narnia: The Lion, The Witch And The Wardrobe” hace pensar que a las audiencias les gustaría ver secuelas a la fuerza de películas épicas así sea con Lindsay Lohan de princesa y Ashton Kutcher de caballero encantado. Y “Beowulf” no escapa a estos efectos. La excepción a la regla este año fue “300” por ser diferente.

Lo incomprensible es la falta de dirección de Zemeckis, cosa rara considerando los resultados logrados en el pasado con “I Want To Hold Your Hand” (su debut en el campo de los largometrajes), la excelente saga de “Back To The Future” o una joya llamada “Forrest Gump.” Incluso “Cast Away” era una producción decente. Entonces, ¿qué habrá pasado en este caso? ¿Dirección por encargo? ¿Aburrimiento? ¿Material complejo en lo literario y en lo mítico? ¿O estaba pendiente de los efectos y de la técnica que iba a aplicar en la postproducción en vez de poner a los actores a trabajar? En sí, Zemeckis ha hecho uno de los peores trabajos directorales del año.
Con relación a la técnica empleada en el film, no es la primera vez que se emplea la captura de movimiento, algo en lo que Zemeckis debe de haber gastado hasta lo que no tiene para insertarla a la fuerza hasta en comerciales dirigidos por él –por fortuna no ha llegado a hacer comerciales–. Ya en “The Polar Express” había hecho uso de ese recurso para hacer las expresiones que se suponían eran tiernas en cercanas a las películas de terror. Y el problema es que insiste en usarlas en “Beowulf” en vez de darle instrucciones a los actores. Además, la captura de movimiento no es ni cercana a lo que Max Fleischer alcanzó en la década de los 20 del siglo pasado al inventar el rotoscopio, que todavía se usa para crear obras excelsas como “A Scanner Darkly” de hace dos años. Zemeckis con su técnica lo que logra es que los personajes se aproximen más a los de las aventuras de “Clutch Cargo” que al hiperrealismo.
Por supuesto que tampoco ayuda el hecho de que el guión sea tan malo. Mucho menos que sea firmado por Neil Gaiman y –lo peor de todo– por Roger Avary. Avary ganó el Oscar™ en 1995 en conjunto con Quentin Tarantino por firmar ambos el guión de una de las obras maestras de la pasada década; a saber, “Pulp Fiction”, con lo cual nos preguntamos qué fue lo que le dio a Avary para escribir un texto a partir de una obra épica. ¿Acaso pensó que podía hacer “Pulp Fiction Parte II” ambientado en el principio de los tiempos? De seguro que si Quentin hubiese hecho el guión de “Beowulf” sería algo volado y desternillado, como todo lo que hace Tarantino. Pero obviamente Roger Avary NO ES Quentin, por lo tanto el resultado es pésimo. Es por ello que les contamos el relato al principio de estas líneas para ahorrarles el gasto de tiempo y dinero, y además porque en aras de atraer la atención del espectador crean nudos dramáticos inexistentes en el texto original. En “The Lord Of The Rings” tenían la aprobación de Christopher Tolkien; en “Beowulf” nadie les dijo si lo hacían bien o no. Y la verdad es que no lo hicieron bien.
Otros tres factores son: la fotografía que es de lo poco que puede rescatarse de esta producción y evita que le demos la más baja calificación al film; pero la edición no, inclusive, “Beowulf” es una de las pocas veces en que nos hemos quedado dormidos por breves instantes ante lo flojo del trabajo en pantalla, pero ha valido la pena porque los cambios de edición son un reflejo de lo malo del guión por lo que no nos perdimos de nada en esos instantes de apagado cerebral. Y la música tampoco es para erizar los pelos; por el contrario los entumece.
En “Beowulf” se nota un gasto innecesario de talento actoral. Desde Anthony Hopkins sin fortaleza dramática; Ray Winstone en el protagónico empeñado en mostrar músculos a juro y desnudez sin sentido; John Malkovich escondido entre ropas y maquillaje mal aplicado; Crispin Glover hablando como si estuviese engripado para la voz de Grendel; Robin Wright Penn, Brendan Gleeson y Alison Lohman casi opacos en medio del entorno. Y Angelina Jolie resaltando por lo fisco, pero no en lo dramático. ¿Angie modificada por captura de movimiento? No Robert, Angie debe de estar al natural sin artificios y con un buen guión de por medio.
Por los momentos desconocemos si algún director querrá hacer en el futuro una nueva adaptación de Beowulf. Pero si de algo estamos seguros es que esta versión 2007 es de todo menos buena. Obviamente este lobo no llega ni a perro faldero. Dos Estrellas de un máximo de Cinco.
Paramount Pictures presenta en asociación con Shangai-La Entertainment. Una producción Imagemovers. Un film de Robert Zemeckis. “Beowulf.” Dirigida por Robert Zemeckis. Escrita por Neil Gaiman y Roger Avary. Basada en el texto antiguo “Beowulf” del siglo VII A.D. Dirección de fotografía por Robert Presley. Música por Alan Silvestri. Canciones originales escritas por Glen Ballard y Alan Silvestri. Editada por Jeremiah O´Driscoll. Reparto por Ronna Kress, C.S.A. y Nina Gold, C.D.G. Diseño de vestuario por Gabriella Pescucci. Imágenes y animación por Sony Pictures Imageworks, Inc. Supervisión senior de efectos visuales por Jerome Chen. Diseño de producción por Doug Chian. Co-producida por Steven Boyd. Producción ejecutiva por Martin Shafer, Roger Avary y Neil Gaiman. Producida por Steve Starkey, Robert Zemeckis y Jack Rapke. Protagonistas: Ray Winstone (Beowulf), Anthony Hopkins (Hroðgar), John Malkovich (Unferð), Robin Wright Penn (Wealhþeow), Brendan Gleeson (Wiglaf), Crispin Glover (Grendel), Alison Lohman (Úrsula) y Angelina Jolie (madre de Grendel). 2007. Duración: 114 minutos.
Etiquetas: Peliculas


0 Comments:
Publicar un comentario