<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/28541471?origin\x3dhttp://spiff-o-rama.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

jueves, enero 10, 2008

Es Michael y no es Jackson, es Clayton y no es Adam



Es ya una tradición en la cinematografía de principio de este siglo el que se lleven a la pantalla temas que son de corte denuncia sin dejar de lado el sentido de espectáculo; para muestra tenemos obras capitales como “Traffic” y “Erin Brokovich” de Steven Sodenbergh, “Syriana” de Steven Gaghan y “Good Night, And Good Luck” de Geoge Clooney, por citar tres de ellas. Prácticamente en cada año de esta década se ha llevado al cine filmes con contenido sobre las pequeñas personas enfrentando a los grandes poderes, y la tendencia se ha incrementado luego del 11 de septiembre de 2001. Hasta cineastas que habían tomado una pausa luego de la época célebre de este tipo de películas –los 70, el caso de Costa Gavras– han aprovechado la tendencia y se ha lanzado a hacer de nuevo filmes de corte social.

Tony Gilroy, quien firmó el guión de las películas de Jason Bourne, así como la célebre “The Devil´s Advocate” (sí, aquella en que Keanu Reeves era el abogado del diablo y Al Pacino era Satanás en persona), hizo la transición natural por algunos en que deciden dirigir antes de que otro altere lo que ha escrito en el papel. Y es así, tal cual lo planteó el Sr. Gilroy, que llega a la pantalla “Michael Clayton.”

El argumento, como ya se mencionó antes, versa sobre los poderes y actos ocultos de corporaciones y la persona encargada de develar estas malas conductas; en este caso, una compañía química productora de fertilizantes y los daños causados por uno de sus productos en una zona agrícola. Al inicio, Michael Clayton es un abogado que trabaja para su bufete haciéndose cargo de limpiar el sucio que sus defendidos puedan arrojar en el camino como uno más de la estructura de las empresas, pero luego de presenciar el deterioro mental de uno de sus compañeros de bufete así como los manejos nada decentes de la compañía, decide sacar a la luz pública los males causados, aun a riesgo de perder su empleo y la vida. Básicamente es una historia sobre la ética y la pérdida de la misma.

Para ser un debut directoral, Gilroy empleó una manera lenta de narrar los hechos, tal vez en un afán porque no se queden las ideas en el aire. Es así como, además de utilizar una paleta cromática llena de grises y azules en su mayoría, “Michael Clayton” no parece un film de Gilroy, sino uno de los clásicos filmes de Sidney Lumet de la década de los 70, viniendo a ser el protagonista como una suerte de los célebres antihéroes de las películas de Lumet, sólo que mejor vestido. A su vez, el guión establece desde el principio los buenos y los malos que, salvo por la excepción del protagónico quien hace una transición como un despertar de la conciencia, están más que diferenciados: los buenos vendrían a ser los del bufete; los malos los de la compañía química y en especial el coprotagónico femenino, una suerte de Lady Macbeth con tacones y collares de perlas.



Es por ello que la dirección, si bien está lograda, no llega a ser descollante en términos de maestría directoral, junto con el hecho de ser el guión bastante preciso en términos de establece responsabilidades; son pocos los momentos de sorpresa o de cambio de timón en la trama, que al igual que clásicos recientes como “Memento” por citar uno, se ve primero el final para ir hacia el comienzo. La edición es una suerte de extensión de lo convencional de la trama; los cambios son pocos en términos de cortes abruptos o muy sorpresivos. La fotografía, hecha por Robert Elswitt al igual que en “Good Night, And Good Luck” y como ya se mencionó antes, gravita entre el gris y los tonos azulados con una ausencia casi total de matices cálidos. Y al igual que las dos anteriores, la música no exalta ni apaga, sino que cumple con el cometido de expresar en tonos lo que las imágenes plantean.

En lo actoral, George Clooney hace un trabajo competente en la actualidad en cuanto a hacer filmes de tono ligero (el caso de la tríada de Danny Ocean) junto con obras de consideración (“The Good German”, “Syriana” y otras); un poco como mezclar el espectáculo con la conciencia. Para algunos su Michael Clayton puede parecerse a la Erin Brokovich que hizo Julia Roberts y es cierto en ciertos aspectos, más en otros lleva el papel en lugar del rol llevarlo a él; su actuación es digna más no estelar. Tilda Swinton, sin embargo, se ve magna en su rol de Karen Crowder al ser fría, maquiavélica en un envoltorio de lujo; como ya se mencionó un par de párrafos atrás, una Lady Macbeth en tacones y perlas. Y junto con este par están Tom Wilkinson que lleva con gracia su rol de abogado que llega a las puertas de la locura con razón y Sydney Pollack en su papel de jefe del bufete quien busca el prestigio junto con salir lo menos afectado posible del escándalo que se avecina.

Michael Clayton” se ubica en ese punto intermedio donde se encuentran el espectáculo y la razón social. No es denuncia, pero tampoco es frívolo al cien por cien. Es una buena opción, pero no entra en la categoría de clásico. Para una ópera prima está bien, falta por ver si en próximas películas Tony Gilroy depura su técnica y sus temas; en ese sentido, el tipo tiene talento. Cuatro Estrellas de un máximo de Cinco.

Warner Bros. Pictures presenta en asociación con Samuels Media y Castle Rock Entertainment. Una producción Mirage Enterprises/Section Eight. Un film de Tony Gilroy. “Michael Clayton.” Escrita y dirigida por Tony Gilroy. Dirección de fotografía por Robert Elswitt, A.S.C. Música por James Newton Howard. Editada por John Gilroy, A.C.E. Diseño de vestuario por Sarah Edwards. Diseño de producción por Kevin Thompson. Producción ejecutiva por Steven Soderbergh, George Clooney, James Holt y Anthony Minghella. Producida por Sydney Pollack, Jennifer Fox, Steven Samuels y Kerry Orent. Protagonistas: George Clooney (Michael Clayton), Tilda Swinton (Karen Crowder), Tom Wilkinson (Arthur Edens), Sydney Pollack (Marty Bach) y Austin Williams (Henry Clayton). 2007. Duración: 119 minutos.

Etiquetas: