2001 y más allá del Infinito

1968. Las tensiones que la Guerra Fría ha arrastrado desde la década de los 50 adoptan posturas más virulentas en este año. Vietnam se encuentra en su punto más álgido con la invasión del TET entre enero y marzo que significó miles de bajas tanto civiles como militares. Las protestas contra la guerra en el sudeste asiático se convierten en el panorama constante de la prensa y la televisión alrededor del mundo, llegando a su momento fuerte en dos ocasiones: primero con los desórdenes de París en mayo que se conocería como el Mayo Francés, y luego en noviembre en la Plaza de las Tres Culturas en Ciudad de México, derivando en una masacre que se conoció como La Matanza de Tlatelolco. En Nigeria los unionistas de este país combaten contra los separatistas de Biafra, llevando a la muerte de centenas de miles tanto por la violencia como por la hambruna que se desató. Conceptos como revolución, guerrilla, Panteras Negras, anarquía, aborto, anticoncepción y rebeldía eran el vocabulario del común de la gente, y los idearios que en el año anterior se habían lanzado al mundo (amor libre, sexo como elemento de placer, cuestionamiento de la religión y honestidad en las relaciones interpersonales) ya estaban cimentando lo que serían las décadas por venir. Martin Luther King Jr. y Robert Kennedy caen víctimas de la violencia que genera la intolerancia. Los hippies se encuentran en el ápice cultural y social por medio de sus consignas de paz, amor y drogas. El rock se convierte en la banda sonora de estos años de la mano de Janis Joplin, The Doors, Jimi Hendrix, Grateful Dead, Pink Floyd, Soft Machine y The Velvet Underground, y en un sitio oculto en Inglaterra, Black Sabbath. En la realeza del rock, The Rolling Stones indican el camino a seguir con sus singles “Jumpin’ Jack Flash”, “Sympathy For The Devil” y el disco “Street Fighting Man”, mientras que su contraparte, The Beatles, arriban a su sexto año de dictadura musical con las canciones “Revolution”, “Hey Jude” y el lanzamiento ese noviembre del disco “The Beatles”, más conocido por el nombre de Álbum Blanco. La exploración espacial está al borde de su punto más elevado que sucedería el 20 de julio de 1969 cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la Luna; pero apenas en la Navidad de 1968, la Apollo VIII sería la primera nave en circunvolar nuestro satélite y la humanidad se convirtió en testigo de la primera imagen del amanecer con la Tierra saliendo por encima del horizonte lunar, llevándola a replantear su lugar en el orden del Universo. Esto sucedió en diciembre.
Pero apenas unos meses atrás; en abril, el cine llegó primero a la superficie de la Luna y a Júpiter, abarcando los confines del origen del hombre, el avance posterior de 4 millones de años de distancia y el viaje hacia las los límites del Universo para presenciar el siguiente paso en la evolución. La historia se empezó a escribir el 2 de abril de 1968 con el estreno de la OBRA MAESTRA de Stanley Kubrick, “2001: A Space Odyssey.”
The Dawn Of Man
A lo largo de su carrera como director de cine, Stanley Kubrick abarcó todos los géneros posibles, desde los dramas bélicos en donde realizó la mayoría de sus filmes, en su debut “Fear And Desire” y en su versión de la Guerra de Vietnam “Full Metal Jacket”, sátiras en el caso de “Dr. Strangelove Or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb”, relatos antiutópicos y ultraviolentos en “A Clockwork Orange”, terror psicológico en “The Shining” y sexo en la mente en su obra póstuma “Eyes Wide Shut.” Pero desde antes de hacer todos estos trabajos, él deseaba hacer un film de ciencia ficción que no fuera como la convención que ese entonces mandaba: invasiones extraterrestres, marcianos de hule, viajes espaciales a lo Buck Rogers o Flash Gordon, alienígenas comegentes o destrucción de la Tierra. La intención de Kubrick era abarcar desde la filosofía, la antropología, la exploración espacial, la visión de un futuro lleno de esperanza y avances, el lugar del hombre en el Cosmos y lo que sería necesario para que éste siga hacia la próxima etapa en la evolución. Más que una obra de ciencia ficción, Stanley Kubrick quería hacer un film sencillo e inteligente a la vez.
En virtud de ello, se dedicó por años a investigar y leer los libros y ensayos de diferentes autores del género así como averiguar por su cuenta con expertos en aeronáutica, informática y antropología para dar solidez a su proyecto. De entre los escritores que revisó, le interesó desde el principio el trabajo de Arthur C. Clarke, escritor británico y visionario que había pronosticado en 1945 las comunicaciones satelitales que estaban en su infancia a principios de la década de los 60, pero que su desarrollo sería imparable a la vuelta de unos años. El primer encuentro de ambos se dio en una visita que hizo Kubrick en 1963 a Sri Lanka donde Clarke se había establecido desde 1956 con el fin de plantearle la idea, si bien este autor consideraba que se habían hecho unas pocas películas inteligentes de ciencia ficción. Más en ese momento no tenían idea de cómo contar la historia. Unos meses después, en un acto de casi sincronicidad, Clarke y Kubrick se reúnen de nuevo en Nueva York y ambos habían leído la misma historia que había sido publicada por Clarke en 1953, “The Sentinel”, que narraba la historia de un artefacto transparente oculto por una raza extraterrestre bajo la superficie lunar y que había sido descubierto por un equipo de astronautas. Al ser encontrado el objeto, era una clase de alarma que daba a conocer a los fabricantes del mismo que había sido encontrado y que la raza humana ya había salido de los límites del planeta para avanzar a un nuevo estadio en la evolución. Sería en Nueva York en 1964 que este terminaría siendo el tema perfecto para una película de ciencia ficción inteligente y seria, con lo cual se sella el trato.

En abril de ese año se inaugura en Queens la Feria Mundial de Nueva York; una ventana al progreso científico del momento y a lo que el futuro deparaba. Kubrick asiste como cualquier espectador a las exhibiciones. De entre las muestras le llama la atención una que se presentaba en el pabellón de Viaje y Transporte, que incluía un film industrial sobre el viaje espacial. Esta película fue desarrollada por la compañía Graphic Films que tenía como clientes regulares la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y NASA, y el director de la misma era un joven de 23 años, de nombre Douglas Trumbull. Kubrick queda fascinado por el trabajo de Trumbull que lo contrata y le paga viaje y residencia en Inglaterra mientras dure el proyecto con el fin de formar parte del equipo de supervisores de efectos visuales que verificarían el trabajo de efectos que el propio Kubrick iba a fotografiar y a dirigir. El resto del equipo lo conformaron Wally Veevers, Con Penderson y Tom Howard. Y junto con ellos, se unió Robert McCall, conocido en ese momento por ser diseñador gráfico e industrial de NASA y creador de pinturas sobre maquinaria espacial quien a partir de ilustraciones que había desarrollado por años, dio con la visión que era del agrado de Kubrick al no ser totalmente aséptica, sino con un toque de cercanía mediante el uso de marcas conocidas: naves espaciales de PanAm, estaciones espaciales de la cadena Hilton y Howard Johnson y artefactos Whirlpool, de entre muchas denominaciones comerciales.
Al mismo tiempo, logró convencer a la plana mayor de la Metro-Goldwyn-Mayer para convencerlos de invertir en una película de ciencia ficción espacial; estos aceptaron financiarlo dado el prestigio que gozaba por su trabajo previo (o como bien declaró el presidente del estudio en ese entonces, Robert H. O’ Brien: “… no será una épica espacial del tipo Buck Rogers”) con un presupuesto de $ 10.500.000, uno de los montos más elevados para ese momento. Pero en una jugada astuta, Kubrick consiguió la independencia absoluta para su film sin el control que hubiese sido un estorbo de haber hecho su film en Hollywood, con lo que creó su universo en un comienzo en los Estudios Shepperton y luego en los Estudios de MGM en Borehamwood. Y del mismo modo, pudo conseguir que grandes empresas comerciales patrocinaran sus productos en función de lograr verisimilitud en recrear el futuro. Aparte de las ya mencionadas PanAm, Whirlpool, Hilton y Howard Johnson, también se sumaron IBM, NASA, General Electric, DuPont, Bausch & Lomb, Eastman Kodak, AT&T, Minneapolis-Honeywell, Schlumberger y General Mills. En el caso de su asociación con Vickers Armstrong Engineering Group, estos suministraron una centrifugadora de 12 metros de diámetro que rotaba a razón de 5 Km por hora, con un precio de $750.000, y lo suficientemente grande para que los actores y las cámaras se desplazaran con comodidad en el escenario donde incluso habían cámaras de hibernación, como uno de los temas que plantea el film en cuanto al viaje espacial por largos períodos de tiempo. Kubrick controlaba todo mediante un circuito cerrado de televisión.
Junto con el rigor científico espacial, la visión del futuro tecnológico representado en las computadoras era otro tema a tratar. Es por ello que desde el principio, Kubrick contactó los servicios de los visionarios Marvin Minski y Nicholas Negroponte, ambos integrantes del staff del MIT, quienes pronosticaban que a la vuelta del siglo las computadoras podrían adoptar habilidades y capacidades cognoscitivas que equivaldrían a lo que el cerebro humano era capaz de razonar. Esto fue el germen para que se creara la máquina más perfecta de la cinematografía: HAL9000.

Aparte de la exactitud con la que deseaba que fuera su película –que para ese instante había recibido dos nombres de prueba: “How The Solar System Was Won”, desechado por ser muy vacuo; y “Journey Beyond The Stars”, también descartado– Kubrick emprendió la misión de contratar a los actores. En el caso de “Dr. Strangelove Or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb”, donde había trabajado con Peter Sellers y George C. Scott, por norma desechaba el trabajar con actores consagrados para no tener que lidiar con egos inflados y así mantener un control sobre sus películas. Fue por ello que contrató a dos actores relativamente novatos para los papeles protagónicos. Hasta ese entonces, Keir Dullea –oriundo de Ohio– era más conocido por su papel de un joven neurótico en el film “David And Lisa” que por otras películas en donde participó en roles secundarios; en esta oportunidad tendría el protagónico del astronauta David Bowman. Y en el caso de Gary Lockwood había pasado de jugar fútbol americano en la UCLA a entrar al mundo del cine, primero como doble de escenas riesgosas, y luego con un rol secundario en “Splendour In The Grass” de Elia Kazan, en obras de Broadway (“There Was A Little Girl”), y como un actor de televisión en la serie “The Lieutenant”, en donde entrenó por tres semanas en la base de los US Marines en Quantico, Virginia. Por ello y por la investigación que hacía para sus papeles, Kubrick le asignó el rol del astronauta Frank Poole. Puesto que HAL9000 era una computadora, si bien en un comienzo Clarke y Kubrick pensaron en un robot, pero luego lo descartaron por resultar banal, se pensó en el actor canadiense Douglas Rain, célebre en su país por su especialización en obras de Shakespeare y con el tono de voz exacto entre confortable y calmo para darle voz a HAL (siglas de Heuristical ALgoritmical Computer, no como la leyenda indica que eran las letras que antecedían a las siglas de IBM).
Jupiter Mission - 18 Months Later
Durante todo el año 1965, Stanley Kubrick se dedicó literalmente en cuerpo y alma a conseguir que su película fuese viable. Y eso fue lo que logró a partir del 29 de diciembre de 1965. Ese día se empezó a filmar en los Estudios Shepperton el film que ahora llevaba el título definitivo: “2001: A Space Odyssey”, eventualmente se mudaría a los estudios de MGM en Borehamwood. Y al igual que su colega Orson Welles, no permitía que entraran ejecutivos a observar las filmaciones. La primera escena en ser filmada fue el del contacto con el monolito en el cráter lunar Tycho.
Como ya se mencionó antes, Kubrick se encargó de filmar todas y cada una de las secuencias de efectos visuales en la película con la supervisión también citada. Más él se enrumbaría en adoptar todas y cada una de las técnicas conocidas para filmar efectos, desde transparencias hasta los procedimientos Schüfftan y Dunning, de las muchas que hasta ese momento existían, en una era en donde no se hacían efectos bajo fondos azules o verdes, y mucho menos con diseño asistido por computadora. Sólo en efectos especiales se gastaron $ 6.500.000.

Del mismo modo, el guión que originalmente iba a ser escrito por Clarke, terminó siendo una colaboración entre ambos, aun cuando hubo multitud de divergencias que se sucedieron antes y durante la filmación. Una de las más evidentes está en el monolito, el elemento que juega un papel crucial, sino el más importante del film. Mientras que Clarke veía uno transparente como una máquina hipnótica que recibía impresiones y emitía instrucciones, Kubrick llevó al cine la imagen de un monolito negro en búsqueda de un efecto más intenso y místico. Otro elemento está en la fecha de “nacimiento” de HAL; en el libro posterior que salió firmado por Clarke la fecha es el 12 de enero de 1997; en la versión del film es la misma fecha, pero en 1992; en el libro el instructor se llama Dr. Chandra, el HAL9000 del film fue instruido por Mr. Langley. E igualmente en el desconcertante final en donde David Bowman se encuentra en una habitación de hotel, la misma en la versión del libro es de estilo renacentista, mientras que el film muestra una decoración Luís XVI. Es por esto que la versión literaria de “2001: A Space Odyssey” es meramente la visión Clarke de la película sin ser una “interpretación originaria” ni una guía verbal.
Si bien es cierto que como se mencionó, en el momento de la filmación no existían computadoras para crear efectos visuales del modo como las hay ahora, una idea de Douglas Trumbull en conjunto con IBM llegaría a ser realidad en la pantalla en la secuencia del viaje estelar de David Bowman para los efectos de luz, marcando con ello la primera ocasión en el cine en que se hace uso de computadoras para crear efectos. En sí, el film posee en total 205 escenas de efectos especiales que para crearlos, se trabajó en 16.000 procesos de efectos individuales.
Para las secuencias iniciales sobre el origen del hombre y que culminan con el lanzamiento del fémur por el personaje de Moon-Watcher (interpretado por el actor Daniel Ritcher luego de pasar meses estudiando el comportamiento de los gorilas y simios para recrear los monos humanoides, antecesores de la raza humana) se llevó un equipo de filmación al oeste de Sudáfrica, comandado por Robert Watts quien fotografió el paisaje, de las cuales las transparencias de 8” por 10” se proyectaron mediante proyección Stereoptican en una pantalla de 40 por 90 pies, mientras que las acciones de los monos humanoides se filmaron en Borehamwood. Estas secuencias, al igual que toda la película fueron filmadas en Super Panavision 70™ y transferida la película para su proyección en Cinerama™. Otras escenas fueron filmadas en Monument Valley, Estados Unidos.
En un comienzo, Kubrick había encargado al compositor Alex North –con quien había trabajado antes en “Spartacus”– para que creara la banda sonora que acompañaría al film, y por un tiempo esto lo hizo North mientras se encontraba en Los Ángeles. Como un acto de relajación mientras filmaba, Kubrick colocaba música clásica y además, para tratar de musicalizar las imágenes que veía en las proyecciones diarias, esta música tenía un uso temporal. Eventualmente se dio cuenta de que este acompañamiento era perfecto y calzaba con el mensaje y el tono del film, por lo que contactó a North para indicarle que no usaría su música que, vale decir, la había terminado cuando Kubrick le comunicó lo anterior. En especial el tema de introducción al film, el prólogo de la obra “Also Sprach Zarathustra” de Richard Strauss, sería uno de los elementos que harían de “2001: A Space Odyssey” reconocible tanto como película como por el hecho de ser la primera vez que se usaban compositores clásicos para la ciencia ficción, a diferencia de antes donde la música era o bien compuesta especialmente, o se usaba el artilugio barato del théremin para crear música pseudo espacial.

En el tercer trimestre de 1967, Kubrick terminó la filmación principal, y a partir de este instante arrancaría el proceso de post producción y edición; mismo que demoró el final de ese año y bien avanzado el principio del siguiente; esto, con el fin de crear la correspondientes copias tanto en 35 mm como en Cinerama™, que, vale acotar, fue el formato que consideró era el apropiado por la sensación de envolvencia que se logra en el espectador; además de empezar la campaña publicitaria que acompañaría al film que al principio se promocionó como “un drama épico de la aventura y la exploración” mediante el uso de las ilustraciones de Robert McCall. “2001: A Space Odyssey” se estrenó mundialmente el 2 de abril de 1968.
Jupiter And Beyond The Infinite
Aun el mismo día del estreno, Kubrick no se sentía satisfecho con el producto final. Esto, sumado al hecho de que no se hicieron pases previos para la prensa sino un día antes, y que la mayoría de críticos consideraron al film como “presuntuoso”, “metafísicamente aburrido” y “científicamente insulso”, durante el período entre el 5 y el 9 de abril, Kubrick supervisaría junto con el editor Ray Lovejoy la eliminación e inclusión de un aproximado de 9 escenas, con lo cual la película pasó de tener 161 minutos a 142 minutos, que incluían una introducción con la pantalla en negro y la música de Gyorgy Ligeti, un intermedio con la misma música y los créditos finales del mismo modo que la introducción, esta vez con la música de “El Danubio Azul” de Johann Strauss que acompañaba la secuencia del viaje de la Tierra a la Luna.
Antes de estrenarse hubo varias tomas que no se usaron. Estas fueron: entrevistas en blanco y negro con científicos sobre vida extraterrestre, el uso del videoteléfono por parte del personaje Heywood Floyd para comprar un bush baby para su hija (personaje que interpretó la hija de Kubrick, Vivian) en la tienda Macy's mostrando a la dependienta, una clase de pintura infantil en la base lunar Clavius, e imágenes de la vida adentro de la nave Discovery, incluida una secuencia de Frank Poole usando un casco en el puente de mando. Posterior al estreno, fueron 9 las escenas que se eliminaron o se insertaron, en unas para orientar al público, en otras bien porque según él no aportaba nada a la trama, o porque estaban fuera de contexto y de tono con el que quería dar al film. Estas escenas fueron: varias en la secuencia “The Dawn Of Man”; un inserto del monolito antes de que Moon-Watcher descubra el fémur como arma (este inserto se quedó); los títulos “Jupiter Mission – 18 Months Later” y “Jupiter And Beyond The Infinite” que se incluyeron para orientar a la audiencia; escenas de la vida adentro del Discovery, particularmente las relacionadas con Frank Poole; el comienzo de la actividad extravehicular de David Bowman; el instante en que HAL9000 pregunta si puede repetir un mensaje referente a la falla en la unidad AE-35 y ambos astronautas caminando lateralmente en la centrifugadora; los preparativos para la actividad extravehicular de Frank Poole; la muerte de Frank Poole a manos de HAL –la radio es cortada por HAL antes de matarlo– y al vagar David Bowman por el cuarto de hotel, cerca del final del film, éste recoge del suelo una pantufla, se cree que Kubrick la eliminó porque sería motivo de risa ver una pantufla en el tamaño de una pantalla en formato Cinerama™.
En los primeros 10 días de su exhibición, no llegó a recuperar ni en un 10% el costo del film, con lo que algunos exhibidores amenazaron con sacarla de cartelera al pasar el tiempo reglamentario. Pero inusitadamente las audiencias jóvenes entendieron claro el mensaje de la película y gradualmente empezaron a llenar las salas de cine. Fueron estos que sacaron las mejores conclusiones sobre el film, en especial, aquella en la que el personaje más humano es el de la computadora HAL9000, aunque también fueron muchos que iban a verla bajo los efectos de las drogas para disfrutar del “viaje alucinógeno” que era la secuencia de la Puerta Estelar (antecesora en 10 años en el campo de la ciencia de la teoría del agujero negro). Ante este hecho, Metro-Goldwyn-Mayer cambia su publicidad de “un drama épico de la aventura y la exploración” al más comercial y lisérgico de “el viaje maximo.” Aun con todo el esfuerzo que llevó su realización, en la entrega de los Oscars™ el film sólo obtuvo cuatro nominaciones: mejor guión adaptado (compartida entre Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke), mejores efectos visuales (por la cual obtuvo el premio Kubrick), mejor edición y mejor dirección artística; ignorando la Academia los premios mayores como mejor director y mejor película.

No obstante, y aun con este detalle, el film terminaría convirtiéndose en una obra de culto, siendo objeto de análisis de toda clase, desde los espirituales hasta los de orden anticipatorio, si bien muchas de las profecías aparecidas allí no llegaron a cumplirse al llegar el 2001. Además el film se convirtió en el más taquillero de la ciencia ficción, superado 10 años después por “Star Wars Episode IV: A New Hope” de George Lucas quien, al igual que Steven Spielberg en “Close Encounters Of The Third Kind” le debe mucho a lo alcanzado por Kubrick. Y eventualmente, el film marcaría la norma en la ciencia ficción y cumpliría el sueño de Kubrick de hacer de este género serio y respetable.
Tratar de emitir un juicio particular sobre la película sería quedarse corto. A título personal de este su servidor, cuando la vio por primera vez a los 14 años, no volvió a ser el mismo al salir del cine. Si algo marcó un antes y un después en mi persona –disculpen el tono en primera persona– fue el presenciar este film, obra capital no sólo del cine, sino de la creación del hombre en su historia en la Tierra, con lo cual reafirmo, más aun en esta oportunidad, que los clásicos no se clasifican sino que se disfrutan. Eso fue lo que simbolizó y lo que cambió para siempre el estreno el 2 de abril de 1968 de la OBRA MAESTRA de genio de Stanley Kubrick. “2001: A Space Odyssey.” ESTO SÍ ES UN CLÁSICO. NUNCA TENDRÁ CLASIFICACIÓN.
Una reseña adicional la pueden leer en Rural Tex™
Metro – Goldwyn – Mayer presenta. Una producción de Stanley Kubrick. “2001: A Space Odyssey.” Producida y dirigida por Stanley Kubrick. Guión por Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke. Basada en el relato “The Sentinel” de Arthur C. Clarke. Presentada por Metro – Goldwyn – Mayer en Cinerama™, Super Panavision™ y Metrocolor. Dirección de fotografía por Geoffrey Unsworth, B.S.C. Fotografía adicional por John Alcott. Edición por Ray Lovejoy. Diseño de producción por Ernest Archer, Harry Lange y Tony Masters. Dirección artística por John Hoesli. Decorados por Robert Cartwright. Maquillaje por Stuart Freeborn. Primera asistencia del director por Derek Cracknell. Efectos especiales diseñados, fotografiados y dirigidos por Stanley Kubrick. Supervisión de efectos especiales por Wally Veevers, Douglas Trumbull, Con Penderson y Tom Howard. Operación de cámara por Kevin Pyke. Vestuario por Hardy Amies. Asistencia de edición por David de Wilde. Asesoría técnica por Frederick I. Ordway III. Mezcla de sonido por H. L. Bird. Sonido por Winston Ryder. Supervisión de sonido por A. W. Watkins. Mezcla de doblaje por J. B. Smith. Protagonistas: Keir Dullea (Dr. David Bowman), Gary Lockwood (Dr. Frank Poole), William Sylvester (Dr. Heywood Floyd), Daniel Ritcher (Moon-Watcher), Douglas Rain (voz de HAL 9000), Leonard Rossiter (Dr. Andrei Smyslov), Margaret Tyzac (Elena), Robert Beatty (Dr. Ralph Halvorsen), Sean Sullivan (Dr. Bill Michaels), Frank Miller (controlador de misión), Edward Bishop (capitán de la nave Aries-1B), Glenn Beck (astronauta), Alan Gifford (padre de Poole), Ann Gillis (madre de Poole), Edwina Carroll (azafata de la nave Aries-1B), Penny Brahms (azafata), Heather Downham (azafata), Mike Lovell (astronauta). Filmada en los MGM British Studios en Borehamwood, Inglaterra. 1968. Duración original: 161 minutos. Duración definitiva: 142 minutos.


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