El Dulce Mar del Fondo Bajo

Hace poco más de un año mencionábamos que para ese entonces era todo un descubrimiento el haber escuchado el excelente disco “Bajofondo Tango Club” hecho por el colectivo –valga la repetición– Bajofondo, más aun considerando que habían pasado 5 años desde su lanzamiento. Pero irónicamente nos volvió a pasar lo mismo que con este primer disco en cuanto a dedicarle una reseña en estas páginas, aunque esta vez no es un descubrimiento sino una deuda pendiente.
Lo cierto es que el segundo disco de estudio de Bajofondo estaba en nuestro poder desde septiembre pasado y no lo habíamos reseñado por estar en ese entonces muy ocupados en otras actividades que se nos había pasado por alto. Más al revisar los artículos que hemos publicado en el lapso de un año estábamos escuchando este segundo disco de nombre “Mar Dulce” y caímos en cuenta de que no habíamos reseñado esta grabación, considerando nuestro gusto más que probado hacia esta agrupación. Pero como bien dice el adagio, más vale tarde que nunca, por lo que aquí va la crónica.
Como bien mencionamos, “Mar Dulce” viene a ser el segundo trabajo de estudio de este colectivo conformado por Gustavo Santaolalla, Juan Campodónico, Luciano Supervielle, Javier Casalla, Martín Ferres, Gabriel Casacuberta, Adrián Sosa y nuestra adorada Verónica Loza; si bien entre uno y otro se publicaron los discos de remixes del primero, un par de trabajos en solitario de Supervielle y dos Oscars™ para Santaolalla, amén de participar este último en el Unplugged de la mexicana Julieta Venegas. Más una diferencia se encuentra en este disco con relación con el anterior, y viene dado por el hecho de que si en el primero se daba importancia a los loops y sampleos de material clásico de tango junto con un dominio del elemento electrónico en buena parte del disco, en esta segunda entrega se mantiene la electrónica, aunque no es lo principal, siendo ese nuevo disco más visceral y concreto en cuanto al mayor uso de cantantes, particularmente invitados de todas partes.
Las reminiscencias al material previo vienen de la mano del primer tema, “Grand Guignol”, con elementos cercanos a los sonidos de The Chemical Brothers y el añadido del bandoneón. “Cristal” sigue al anterior como un remanso ante el tempo acompasado de la canción previa, rememorando en cierta medida el título del disco. “Ya No Duele” trae al primero de los invitados, Santullo, quien crea junto con ellos una fusión interesante entre tango y hip-hop, bandoneón con backbeat. “Hoy” viene a ser el tema arrancavenas del disco, tanto por la letra y la rítmica de la canción como por la voz de Juan Subirá quien le imprime un dejo de borrachera mezclada con despecho.
“Pa’ Bailar” es tal cual como cita el título, una canción pa’ bailar al unir un tempo rock junto con el uso del bandoneón, el piano y el violín. “Pulmón” viene a ser una unión entre electrónica, música disco y tango que lejos de sonar extraña y siniestra (por lo de incorporar disco music), llega a ser agradable para el oído y para los pies. “Fairly Right” trae como invitado a Elvis Costello quien le imprime su sello al matrimonio que resulta de unir su voz característica con la balada y con el tango. Y si bien es cierto que este tema es de un lujo total, el siguiente es la merma completa, la joya en la corona, lo más granado en la carrera de los Bajofondo: “El Mareo” en colaboración con nuestro amigo Gustavo. Sí, el Cerati hace suya la pieza hasta hacerla la mejor de todo el disco, un poco como si Soda Stereo hiciese tango con música dance; tal vez no sería mala idea hacerlo integrante de Santaolalla y compañía.
“El Andén” viene a ser la segunda de las piezas que mezcla hip-hop con tango, esta vez con la participación de la española Mala Rodríguez, haciendo esa vez un matrimonio curioso entre los ritmos mencionados con el acento andaluz que le imprime ella, algo como si se mezclaran candencias del sur con el flamenco. Para usar un término español, es un temazo, y ¡olé! “Infiltrado” viene a ser un tango dance, es decir, en vez de llevar un tempo acelerado, el mismo es acompasado con cierta velocidad en la sección media. “Borges Y Paraguay” tiene una cadencia que lo acerca más a la milonga que al tango per sé, con el bajo como protagonista, aunque a la larga se siente más como una balada. “Tuve Sol” trae a la morocha de Verónica Loza como la protagonista en esta canción donde la percusión toma importancia marcando el tiempo y la personalidad de la pieza, que recuerda con mucho a la extraordinaria “Naranjo En Flor” del disco previo.
“No Pregunto Cuantos Son” viene a ser una canción más cercana a la electrónica que al tango, de no ser por el bandoneón, parecería algo que harían gentes como Orbital o incluso Underworld. “Slippery Sidewalks” trae dos elementos; por un lado una balada electrónica desarrollada con buen gusto y tino, y por el otro nos reconcilia con Nelly Furtado, quien lleva la voz cantante. Si tan sólo hiciera canciones como esta en toda su carrera, de seguro que nos volveríamos fanáticos de ella. “Zitarrosa” viene a ser un homenaje al recientemente fallecido Alfredo Zitarrosa en clave de milonga con balada, y la participación del propio Zitarrosa por medio de samples de su voz, haciendo de la pieza y del cantante otro invitado más. “Chiquilines” viene a ser la última canción del disco y trae como invitada a la voz negra del tango y candombe uruguayos, Lágrima Ríos, siendo esta su última grabación (fallecería en la Navidad de 2006 a los 82 años), y haciendo de esta fusión entre funk y tango, además de la incorporación de un sample de su propia canción “Vieja Viola”, algo que si estuviese viva y con una carrera musical en desarrollo, haría como experimento y como hábito musical.
Enrique Lopetegui, quien firma la reseña que acompaña al disco, menciona en esta ocasión que “…la cosa se pone oscura, pero nunca deja de ser dulce.” Y es absolutamente cierto, porque si es cierto que este disco es más oscuro que su predecesor, no es menos verdadero que tiene ese buen gusto que hizo de los Bajofondo una referencia importante, no sólo para el tango, sino para la música en general. “Mar Dulce” viene entonces a ser una continuación coherente y acertada de lo logrado cinco años atrás. Y tal como lo dijimos en el disco previo, este también es 100% recomendable. Sin lugar a dudas.
Etiquetas: Musica


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