I’m Not There

Poeta eléctrico, filósofo, genio, rebelde, iconoclasta, inconformista, y más calificativos serían insuficientes para catalogar a Robert Zimmerman, mejor conocido por el abreviado de su nombre y el apellido tomado del poeta irlandés Dylan Thomas. Por supuesto que es Bob Dylan.
Desde su irrupción en la escena musical en 1961 adoptando el tono de un Woody Guthrie en plena era de la Gran Depresión, pasando por ser el estandarte no buscado ni deseado de la era de cambios que se iniciaba con marchas pro derechos civiles y en contra de la Guerra de Vietnam, hasta llegar al gran sacudón y la primera vez en la historia de las artes en que el público protesta por apenas un cambio de estilo: el acto de electrificar su sonido para crear obras maestras e influenciar a sus contemporáneos, hasta adoptar el aislacionismo a la fuerza para luego reaparecer en clara sintonía con lo que vendría musicalmente a la vuelta de unos años, y terminar en la redención del alma por medio de la religión. Todas estas vidas y ninguna de ellas son las que ha plasmado el director Todd Haynes al crear una de las películas más importantes de esta década: “I’m Not There.”

En uno de los ejercicios estilísticos más descomunales de fecha reciente, Haynes decide partir de un hecho cierto: a lo largo de la vida artística de Bob, han sido muchas las ocasiones en que él mismo ha tergiversado su pasado de ascendencia judía en Duluth, Minnesota para adaptarse a los momentos, lugares y personas; no en balde en más de una oportunidad catalogaba a los periodistas como parásitos chupasangre y que recibían de su parte el desprecio más absoluto. Es en virtud de los hechos falsos y ciertos de Dylan que el director adopta que un actor no podría llevar encima el peso de ser Bob; en consecuencia delega el papel a seis actores para representar todos los momentos y alter egos de Robert. Así, pueden verse al émulo de Woody Guthrie en un niño de raza negra de 11 años, al Bob como el consentido del movimiento por los derechos civiles de las canciones “acusadoras” que luego reniega de su ascenso en este entorno, al genio electrificado y potenciado por las anfetaminas que crea lo que llamaba canciones matemáticas que además fue influenciado e influenció a The Beatles, al poeta que tenía como modelo al escritor maldito Arthur Rimbaud, al ermitaño que idolatraba a Billy the Kid, al hombre de familia que adopta un estilo relajado de vida y que eventualmente se entrega a los placeres adúlteros y al cordero que llega al rebaño del Señor para dar un vuelco a su existencia. En todos estos momentos, no se escucha el nombre de Bob Dylan; cada personaje adopta un nombre diferente.
Para este acto impresionante de desdoblamiento de personalidad y de hechos, Todd Haynes ha logrado dirigir un film que es cine en su estado más puro mediante la desfragmentación de tiempo, con lo que genera una narración original, innovadora y audaz, como la mejor forma de narrar la vida del genio; además de emplear saltos en la narrativa yendo de adelante para atrás y viceversa, también rinde un homenaje a las nuevas olas del cine de los 60, al igual que a la obra maestra de Federico Fellini, “8 y ½” que fácilmente podría ser adaptada al canon de vida de Bob.

Este guión firmado por Haynes y por Oren Moverman se encuentra lleno de referencias y detalles que sirven de delicia a los fans dylanescos y de curiosidad a los no iniciados. Literalmente todo lo verdadero y lo falso en la vida de Dylan está plasmado allí y que sirve como elemento conductor de la dirección tan de avanzada, amén de ser el mismo libro todo un alarde de vanguardia que podría compararse con un García Márquez. De igual manera la edición es dinámica incluso en los pasajes de diálogos y momentos visuales que vienen dados por una de las mejores fotografías hechas. La cinematografía raya en lo sublime al mezclar todos los formatos fílmicos, todos los registros cromáticos, fotográficos y artísticos y yuxtaponerlos en una unidad compacta y excelsa. Obviamente es redundar cuál es la banda sonora de este film, salvo por un par de piezas que incluye a The Monkees, incluso, todo es Bob Dylan de principio a fin.
En el cuerpo de actores son de destacar los papeles de Charlotte Gainsbourg como Claire (basada en una mezcla de Susie Rothko, novia de Bob en los tempranos 60 y de Claire, su esposa al final de la década y madre de Jakob Dylan), Julianne Moore –actriz fetiche de Todd Haynes– como Alice Fabian, suerte de versión de Joan Báez, Michelle Williams en una alegoría a la modelo del Factory de Andy Warhol, Edie Sedgwick mediante el papel de Coco Rivington, David Cross como Allen Ginsberg y Bruce Greenwood como el periodista ficticio Keenan Jones; todos los anteriores hacen actuaciones espectaculares. Pero esto es un anticipo para lo excelente.

Los seis actores que hacen de Bob o de sus alter egos reales o ficticios dictan aquí toda una clase magistral de actuación y desdoblamiento de personaje. Marcus Carl Franklin hace de un Woody Guthrie entre inocente y desafiante, un poco como el original, y de una manera tan natural que se siente agradable. Christian Bale logra hacer dos papeles: el Bob de la época folk en el personaje de Jack Rollins al ser el emblema de la rebeldía contra el sistema aun sin creérselo, y como el mismo personaje al paso de los años al ser llamado por el Señor y convertirse al Cristianismo en la figura del Pastor John; y en ambos papeles demuestra lo increíble de su rango actoral. Ben Wishaw consigue hacer del Arthur Rimbaud que representa un alarde de estilo y de realidad con todo y que es un personaje ficcional. Heath Ledger crea otra obra maestra en cuanto a actuación, haciendo de su Robbie Clark (un actor de Hollywood que hace de Jack Rollins, que a su vez es una recreación de Bob) un portento de naturalidad, realismo cercano a un Brando en sus comienzos, pero al mismo tiempo lleno de una originalidad que sigue produciendo en quienes admiramos sus películas un dejo de nostalgia por lo que podría haber alcanzado a lograr de seguir en este mundo. Richard Gere permite en el rol de Billy transmitir en su mirada y en sus actos el dejo de hastío por lo complicado del momento que vivía Bob y su deseo de volver a lo básico, un poco como conquistar el Oeste de nuevo; sin duda un papelazo en bandeja de plata para Richard. Pero el epítome de la actuación en esta década lo tiene Cate Blanchett al hacer la fotocopia exacta del Bob Dylan de la era electrificada, al punto de colocar a ambos uno al lado del otro en este período y no se podría distinguir cuál de los dos es el verdadero. Repetimos: es la actuación de la década.
Y aunque suene exagerado, podemos decir que “I’m Not There” es el mejor biopic hecho en la historia del cine y la mejor película hasta la fecha de Todd Haynes. Un monumento artístico para el genio musical más importante de los últimos cien años. ES UN CLÁSICO. NO TIENE CLASIFICACIÓN.

Otra reseña memorable y dylanesca la pueden leer en Rural Tex.
The Weinstein Company presenta. Una producción End Game Entertainment. Una producción Killer Films/John Wells y John Goldwyn. Una producción VIP Medienfonds 4 en asociación con Rising Star y Producciones Grey Water Park. Un film de Todd Haynes. “I’m Not There.” Dirigida por Todd Haynes. Escrita por Todd Haynes y Oren Moverman. Historia por Todd Haynes basada en la música y en las muchas vidas de Bob Dylan. Dirección de fotografía por Edward Lachman, A.S.C. Supervisión musical por Randall Poster y Jim Dumbar. Música y canciones originales de Bob Dylan. Editada por Jay Rabinowitz, A.C.E. Diseño de producción por Judy Becker. Diseño de vestuario por John Dunn. Reparto por Laura Rosenthal. Decorados por Louise Tremblay. Co producida por Charles Pugliese. Producción asociada por Philippe Aigle y Charlotte Mickie. Producción ejecutiva por Hengameh Panahi, Philip Elway, Andreas Grosch, Douglas E. Hansen, Wendy Japeth, Steven Soderbergh, Amy J. Kaufman y John Wells. Producida por James D. Stern, John Sloss, John Glodwyn y Christine Vachon. Protagonistas: Christian Bale (Jack Rollins/Pastor John), Cate Blanchett (Jude Quinn), Marcus Carl Franklin (Woody Guthrie), Richard Gere (Billy the Kid), Heath Ledger (Robbie Clark), Ben Wishaw (Arthur Rimbaud), Charlotte Gainsbourg (Claire), David Cross (Allen Ginsberg), Bruce Greenwood (Keenan Jones/Pat Garrett), Julianne Moore (Alice Fabian), Michelle Williams (Coco Rivington), Richie Havens (Old Man Arvin), Peter Friedman (Barker/Morris Bernstein), Alison Folland (Grace), Yolonda Ross (Angela Reeves), Kim Gordon (Carla Hendricks), Mark Camacho (Norman), Joe Cobden (Sonny), Kristen Hager (Mona) y Kris Kristofferson (Narrador). 2007. Duración: 135 minutos.
Etiquetas: Peliculas


2 Comments:
¡Gracias! Me complace que te haya gustado el blog, al igual que me gustó el tuyo.
Mientras veía tu página, me di cuenta que tienes un link para buscar por artista a Bob Dylan. Desconozco si ya has visto "I'm Not There", pero en caso de que no sea así, te la recomiendo con los ojos cerrados.
Gracias por el apoyo, y un abrazo desde el Norte de la América del Sur.
Fantomas: De nada...
Saludos.
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