I Wanna Be A RocknRolla

Si hay algún cineasta de las generaciones recientes que se caracterice por un estilo de dirección peculiar, ese es Guy Ritchie, ex señor Madonna. De la misma camada de Quentin Tarantino, Danny Boyle o, incluso Robert Rodríguez, este director y guionista británico se ha destacado por poseer un estilo fresco, un tempo dinámico y cercano a la estética posmoderna de los video clips y de la publicidad con un aire callejero y directo. Con la excepción del fallido remake del film de la italiana Lina Wertmüller protagonizado por su ex esposa “Swept Away”, el resto de su producción se ha hecho de un culto peculiar; no es mass media, pero tampoco es un reducto underground, empezando con su debut internacional, “Lock, Stock And Two Smoking Barrels” hasta llegar a la popular “Snatch” con un Brad Pitt hablando un lenguaje que ni los hermanos Gallagher de Oasis barbullan en medio de sus borracheras. En esta misma liga encontramos su film más reciente, “RocknRolla.”
Dentro del entorno del Londres del siglo XXI encontramos personajes de diferente tenor: perdedores y pillos que no logran anotarse en la corriente del éxito inmobiliario, seres sacados de la mafia rusa, engañadores y timadores que compran todo el aparataje burocrático, arribistas que hacen leña del árbol caído, estrellas de rock con pasados convencionales y presentes extremos, individuos que no son lo que parecen, todo y más marca el ambiente que Ritchie quiere mostrar como una alegoría del éxito sucio y de la mala fortuna como un pegoste de chicle en un zapato.
He aquí el gran mérito de este director quien también firma el guión. El trabajo de dirección posee un equilibrio en los tiempos, calmo cuando debe (algo extraño dado el estilo que ha desarrollado en su carrera) y freak en el 90 % del film. Tan demencial como Tarantino, aunque sin el elemento extremo, pulp y gore que son su marca de fábrica, Ritchie hace de este film un acto de malabares al mezclar escenas traídas de los pelos con pasajes de reflexión, todo ello bajo el prisma de un narrador que relata sin revelar más de la cuenta los hechos. Esto es una consecuencia directa del guión escrito por el propio Ritchie que contiene frescura, modernidad y locura en un mismo cocktail, además de una linealidad en los actos y situaciones.
La fotografía es todo un portento visual al reflejar escenas luminosas en Londres yuxtapuestas con una paleta cercana a los tonos ocres; incluso los créditos iniciales forman parte del total de la película, influenciados por el constructivismo ruso y el arte graffiti de calle. El trabajo de edición es tan volátil y tan sutil al mismo tiempo, dinámico cuando es debido y relajado de ser necesario. La música está llena de brit pop mezclado con punk clásico, del cual destaca la agrupación The Subways.
Nuestro viejo amigo Leonidas en “300”, es decir, Gerard Butler se roba el film en cada cuadro con su aspecto tan cool cat que sin exagerar en manierismos o en arranques emocionales lleva el tiempo de todo el film, considerando que en las películas de Ritchie no hay protagonistas principales. Tom Wilkinson logra hacer de su personaje Lenny Cole un papá de los helados en apariencia porque su personaje es tan patético a la larga que en vez de generar simpatías lo que provoca es risa. Idris Elba logra con su personaje de Mumbles convertirse en un delincuente de poca monta que está en el momento acertado por las razones más extrañas. Thandie Newton consigue que su personaje de Stella sea una diabla tanto en lo físico como en lo aprovechado del mismo. Karel Roden se transforma en un ruso con todas las de la ley, aunque sin vodka. Tom Hardy hace de Handsome Bob, alguien que demuestra que las apariencias engañan. Toby Kebbell se mete en la piel del rockero Johnny Quid en una alegoría cercana a Pete Doherty, con todo y los excesos de este último. Y como dos adiciones extraordinarias están Jeremy Piven como Roman y Chris Bridges, alias Ludacris como Mickey, ambos como managers y dueños de locales nocturnos tan despistados como inocentes.
“RocknRolla” viene a ser una película más de la producción de Guy Ritchie que puede elevarse a la categoría de culto al paso de los años, algo así como alguien citó que el disco “OK Computer” de Radiohead sería comprendido en el siglo XXI. Es una demostración más del talento de este director detrás de la cámara, además de ser un film brutalmente bueno. A veces los malos ratos de los demás pueden producir algo bueno. I wanna be a RocknRolla. Cuatro Estrellas Y Media de un máximo de Cinco.
*Un review igual de rocknrolla lo pueden leer en Rural Tex™
Warner Bros. Pictures presenta. Una producción Dark Castle Entertainment en asociación con Toff Guy Films. Un film de Guy Ritchie. “RocknRolla.” Escrito y dirigido por Guy Ritchie. Dirección de fotografía por David Higgs. Música por Steve Isles. Editada por James Herbert. Vestuario por Suzie Harman. Diseño de producción por Richard Bridgland. Producción ejecutiva por Steve Richards y Navid McIlhargey. Producida por Joel Silver, Susan Downey, Steve Clark-Hall y Guy Ritchie. Protagonistas: Gerard Butler (One Two), Tom Wilkinson (Lenny Cole), Thandie Newton (Stella), Mark Strong (Archy), Idris Elba (Mumbles), Tom Hardy (Handsome Bob), Toby Kebbell (Johnny Quid), Karel Roden (Uri) con Jeremy Piven (Roman) y Chris “Ludacris” Bridges (Mickey). 2008. Duración: 117 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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