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lunes, abril 27, 2009

Domo Arigato, Mr. WALL-E



Por un tiempo en el cine se tenía la sensación de que el mundo de la animación era del dominio total de los estudios Walt Disney; la gran factoría de fantasía que había creado desde Mickey Mouse hasta el Rey León. De igual manera, se tendía a creer que los largometrajes animados norteamericanos eran poco más que musicales de Broadway sólo que con dibujos. Hasta que apareció Pixar Animation Studios.

Si bien había sido fundada por George Lucas como una suerte de laboratorio de experimentación para crear animaciones por computadora, no sería hasta que la vende a Steve Jobs, fundador y genio detrás de Apple Computers, que la lleva a un punto en que con el portaviones que es la estrategia de distribución conseguida con Disney, a la larga Pixar logra descollar y hacer parecer a la casa de Mickey una antigualla anquilosada tanto en los logros visuales, como en los argumentos que han marcado pauta, una historia que se inició en 1995 con el estreno de “Toy Story”. El resto sería de nuevo historia: “A Bug’s Life”, “Toy Story 2”, “Monsters, Inc.”, “Cars” y “Ratatouille”, por citar unas cuantas. Pero la marca de agua, el punto más alto en cuanto a logros de animación tanto en lo técnico como en la historia vendría de la mano de tres clásicos: “Finding Nemo” de 2003, “The Incredibles” de 2005 y la más reciente de 2008, “WALL-E”, que reseñaremos a continuación.

Ahora bien, podrán preguntarse por qué estamos haciendo crónica de un film del año pasado en vez de hacerlo en el momento de su estreno. La razón estriba en que debido a un criterio retrógrado que data de cuando el analfabetismo campeaba a más del 50% en Latinoamérica (no por los tratados culturales de preservación del idioma que hay en Europa), se traían y se siguen trayendo todos y cada uno de los filmes animados –además de aplicarles el apelativo de apto solo para público infantil– doblados en acentos que rayaban en una asamblea de la Organización de Estados Americanos. Y si bien es cierto que en ese apartado DreamWorks ha logrado hacerse valer del respeto al traer y exhibir en su idioma original filmes como “Madagascar”, “Shark Tale” y “Kung Fu Panda”, en ese respecto Disney y Pixar nos han privado del privilegio de escuchar las voces de Tom Hanks, Tim Allen, Paul Newman, Owen Wilson, Ellen DeGeneres, Craig T. Nelson, Holly Hunter y Sigourney Weaver de entre la lista de estrellas que han prestado sus voces para los filmes de estos dos estudios. ¿Ver películas en el cine como si se estuviera en la propia casa? ¡NO! Preferimos enseñar a nuestros hijos inglés, inculcarles buen gusto y esperar a que salgan en video para poder disfrutar una película como debe ser. Pero dejemos de lado la queja; pasemos a algo magnífico.

Si ya padecieron de ver el film en las salas de cine, ya saben la historia; para los que no, esto es una idea. A 700 años de haber abandonado la raza humana la Tierra debido a la contaminación ambiental, sólo permanece en el planeta un robot compactador de basura que trabaja con energía solar llamado WALL-E (abreviatura para Waste Allocation Load Lifter Earth-Class, o Montacargas Compactador de Basura Clase Tierra) al que olvidaron apagar al irse todo el mundo hacia la estación espacial Axiom en donde los seres humanos se han convertido en poco menos que parásitos que han evolucionado a ese punto al no hacer nada sino permanecer sentados todo el día comiendo. Mientras en la Tierra, WALL-E aprende a sobrevivir en un entorno hostil y adopta una conciencia en medio de la soledad al recoger de las montañas de basura artículos que llaman su atención: un cubo de Rubik, un sostén, luces de Navidad, etc, todo ello en la compañía de su mascota Hal, una cucaracha animatrónica. Hasta llega a conocer el amor al ver una y otra vez un clip de la película musical “Hello Dolly!” en un desvencijado VHS. Todo cambia un día cuando una nave espacial llega al planeta proveniente de la estación para determinar si es viable volver al hogar; para saberlo se envían sondas llamadas EVE (abreviatura de Extraterrestrial Vegetation Evaluator o Evaluador de Vegetación Extraterrestre). Al presenciar una de ellas, WALL-E se enamora, eventualmente ella también hasta llegar a la misma estación espacial para mandar el mensaje de que ya es hora de volver.

A simple vista “WALL-E” no pasaría de ser una historia de conciencia ecológica y romance en medio de un futuro caótico, con la peculiaridad de no usar actores de carne y hueso. Pero lo que la separa del resto de filmes animados y la ubica en una liga mayor está en el uso, o más bien, la ausencia de voces en el 80% del film, siendo escuchados sonidos y chirridos emitidos por los robots, una labor encomendada a Ben Burtt, el creador y ganador del Oscar™ por haber cambiado la forma del sonido en el cine en 1977 en “Star Wars – Episode IV: A New Hope.” Burtt es el creador de los sonidos de los lightsabers, de los cañones láser y de las naves espaciales en la saga de George Lucas, además de la respiración de Darth Vader. Aquí es responsable de absolutamente todo, creando con ello –aparte de aplicar referencias clásicas del cine de ciencia ficción– un homenaje al cine mudo de los comienzos. Ver a WALL-E es ver a Charles Chaplin, a Buster Keaton, a Harold Lloyd e inclusive a Marcel Marceau al aplicar pantomima, expresividad y todos los rangos emocionales posibles. Sólo los grandes actores humanos pueden lograrlo; y ahora también este robot.

Aparte de lo logrado en cuanto a la ausencia de sonido (suena irónico en un film actual), el otro mérito de “WALL-E” está en la animación que como ya es costumbre en Pixar, marca la pauta y dicta tendencias como pocos han logrado, tal vez en los tiempos en que estaba vivo Walt Disney. Sin embargo, el otro gran aval que viene de la mano de lo anterior, está en el diseño de los robots y de las naves espaciales, cercano a la corrosión en los terrestres y al diseño más vanguardista en los espaciales. Es de destacar que el creador de EVE es el diseñador industrial más importante de los últimos 15 años: Jonathan Ive, creador de la iMac, del iPod y del iPhone en todas sus versiones, diseños estos de Apple Inc. Junto con lo anterior, la edición y la música –en donde destaca la canción “Down To Earth” compuesta e interpretada por Peter Gabriel– y las breves voces de Kathy Najimy, John Ratzenberger, Sigourney Weaver y Jeff Garlin, logran sumergir al espectador en una aventura única.

WALL-E” viene a simbolizar, aun dentro de su empaque animado, una lección sobre el destino que nuestro planeta tendrá en el futuro de seguir echándolo a perder. Pero además, es una muestra de que el amor es posible aun para dos seres aparentemente inanimados, pero que en el fondo terminan siendo más sinceros y honestos que sus contrapartes humanos. Pensar que aun estamos a tiempo para arreglarlo todo, el planeta y nuestras relaciones. ES UN CLÁSICO. NO TIENE CLASIFICACIÓN.

Walt Disney Pictures presenta. Un film de Pixar Animation Studios. “WALL-E.” Dirigida por Andrew Stanton. Escrita por Andrew Stanton y Jim Capobianco. Idea original por Andrew Stanton y Pete Doctor. Efectos especiales por Chris Chapman. Música por Thomas Newman. “Down To Earth”, música por Peter Gabriel y Thomas Newman, letra por Peter Gabriel e interpretada por Peter Gabriel. Edición por Stephen Schaffer. Reparto por Natalie Lyon y Kevin Reher. Diseño de producción por Ralph Eggleston. Co-producida por Lindsey Collins. Producción asociada por Thomas Porter. Producción ejecutiva por John Lasseter. Producida por Jim Morris. Con las voces de Ben Burtt (WALL-E / M-O), Elissa Knight (EVE), Jeff Garlin (Capitán McCrea), John Ratzenberger (John), Sigourney Weaver (Computadora de la nave Axiom) y Kathy Najimy (Mary). 2008. Duración: 88 minutos.

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