In Fucking Bruges

En todas las profesiones existen códigos de conducta que determinan lo que está bien y lo que está mal. Hasta en el crimen organizado hay cosas que se pasan y otras que no, un poco para que el caos no se haga la norma. Y cuando sucede algo que trastoca el orden de las cosas, se hace lo posible para restablecer el esquema anterior; aunque claro, hay espacio para alterarlos por principio. En el cine es casi moneda de uso corriente, y es esto lo que se llega a pensar luego de ver la extraordinaria “In Bruges.”
A partir de un trabajo que sale mal, dos asesinos a sueldo –uno irlandés, el otro británico– son enviados por su jefe, Harry, a la ciudad de Brujas en Bélgica durante la temporada navideña mientras las cosas se enfrían un poco y se pone arreglo a lo que salió enrevesado. En un dúo que recuerda a Laurel y Hardy (y no precisamente por cuestiones de fisonomía), Ray y Ken se la pasan en los siguientes días viendo paisajes turísticos, imágenes bucólicas dignas de postales, museos, canales e iglesias que termina siendo del agrado de Ken, pero un fastidio épico para Ray que arrastra tras sí una culpa; hasta que conoce a una nativa con lo cual el panorama de la ciudad se le hace llevadero. Todo lo anterior se adereza con enanos, trabajos sucios que no se cumplen, prostitutas, diálogos extremos y retorcidos, cervezas, drogas, pistolas, edificios medievales y un leit motif en todo el film: fucking.

Tal pastiche podría ser indigesto en manos de cualquier director, pero Martin McDonagh lleva este trabajo con precisión y calidad considerando que escribe y dirige este film. Lejos de parecer que posee una bolsa de trucos, el guión está lleno de referencias pop y culturales, algo así como mezclar a Jean Paul Sartre con Quentin Tarantino, Guy Ritchie y Danny Boyle, todos juntos. Aparte del leit motif mencionado, cada palabra y cada diálogo del film cumple con mantener una secuencia de hechos que derivan en otros futuros, sin contar que al principio la película parece una cosa para luego hacer un giro de tuerca tan extremo y a la vez, tan coherente que el resultado final llega a ser tanto sensato como impactante.
Y es por ello que la dirección de McDonagh es tan limpia y con nervio y garra, incluso en los tiempos lentos para mantener un reposo de las acciones y dejarse llevar por los paisajes y los escenarios de la ciudad, aun si al personaje de Ray le parece un soberano fastidio. El trabajo parece como si Tarantino fuese europeo y trasladáramos el enfoque como trabaja sus películas al viejo continente, junto con los ya mencionados Ritchie y Boyle, pero con menos grafismo de los antes citados. El modo como crea las composiciones visuales ayudado por el paisaje marca la diferencia, algo así como asesinar mientras se escucha a Mozart, Hannibal Lecter dixit.

Sumado a ello, la fotografía resalta el aspecto bucólico de una ciudad medieval, toda vez que se filmó en locación entre el otoño e invierno, con lo cual el mérito es aun mayor debido a que en estas temporadas los colores y las formas tienden a apagarse por efectos de la falta de luz solar; hubiese sido más fácil filmar en verano en que los colores se avivan, pero éste es el principal mérito del trabajo cinematográfico, junto con crear armonías en cuanto a iluminar espacios cerrados y nocturnos. La edición es muy competente en cuanto a mantener la secuencia lineal de hechos que el guión plantea, con los correspondientes flashbacks para entender el presente del film y hechos de manera sutil, sin transiciones fuertes. El aspecto musical corre por cuenta del clásico musicalizador de las películas de Joel e Ethan Coen, Carter Burwell, quien crea una banda sonora de influencia flamenco (por la zona geográfica; no por alusión a España) y renacentista a partir del uso de secciones de cuerdas.
Este film marca un antes y un después en la carrera de Colin Farell, y lo decimos con la propiedad del caso porque este es SU PAPEL. Si el lanzamiento mundial de su carrera vino de la mano de Joel Schumacher en el drama bélico “Tigerland”, en los últimos tiempos la misma se había visto opacada por sus relaciones personales, su conducta, sus hábitos y unas cuantas películas malas. Pero en esta oportunidad hace del personaje de Ray suyo al mostrarlo inexperto, torpe e impaciente, y demostrando en el proceso un crecimiento actoral bárbaro al mismo nivel de un Ewan McGregor en “Trainspotting” o un Leonardo DiCaprio en “The Basketball Diaries”; muy merecido tuvo su Globo de Oro™ como mejor actor en una comedia o musical. Brendan Gleeson hace un buen contraste de su personaje de Ken al ser un delicuente, pero al mismo tiempo alguien con gusto sensible de aspecto relajado. Como de costumbre, es agradable ver en acción a un monstruo actoral; en este caso es Ralph Fiennes como el jefe Harry, quien lo elabora de manera perfecta y lleno de contradicciones, un poco como ser el mandamás del crimen y al mismo tiempo alguien con ética y principios. Cleménce Poséy viene a ser en esta ocasión la mamita de turno en su personaje de Chloë, al ser hermosa y a la vez extraña y con una ligera tendencia natural hacia el mal. Y Jéremie Rénier hace el rol del delincuente de poca monta Eiriz con soltura y patetismo a la vez, en cuanto a las situaciones que vive su personaje.
“In Bruges” termina siendo una parábola en clave pop, bucólico y violento sobre la naturaleza de las acciones y las consecuencias que las mismas producen, junto con ser una postal móvil de una ciudad. Y al mismo tiempo ser una película extraordinaria. En pocas palabras, crear poesía fucking. Cinco Estrellas de un máximo de Cinco.
Para otra una fucking reseña de calidad, visiten Rural Tex™.
Focus Features presenta en asociación con Film4. Una producción Blueprint Pictures en asociación con Scion Films. Un film de Martin McDonagh. “In Bruges.” Escrita y dirigida por Martin McDonagh. Dirección de fotografía por Eigil Bryld. Música por Carter Burwell. Editada por Jon Gregory, A.C.E. Diseño de producción por Michael Carlin. Diseño de vestuario por Jany Temime. Dirección de arte por Chris Lowe. Reparto por Jina Jay. Producción en línea por Ricardo Vasconcellos. Producción ejecutiva por Tessa Ross, Jeff Abberley y Julie Blackman. Producida por Graham Broadbent y Peter Czernin. Protagonistas: Colin Farell (Ray), Brendan Gleeson (Ken), Ralph Fiennes (Harry), Clémence Poésy (Cholë) y Jérémie Rénier (Eirik). 2008. Duración: 107 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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