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lunes, febrero 01, 2010

9 x 0 = 0

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Desde su estreno en 1963, todos los críticos a nivel mundial así como las audiencias por igual se han maravillado ante una de las obras maestras del Séptimo Arte: “8 ½” de Federico Fellini. El arco del personaje de Guido Anselmi inmortalizado por Marcello Mastroianni en el proceso de crear una película nueva, sus relaciones con las mujeres a lo largo de su vida, sus recuerdos de infancia, la dicotomía de innovar con cada obra aun cuando no se tenga nada en mente, infidelidad, lo extenuante que resulta el proceso creador, psicoanálisis, celebración, caída, todos estos temas y muchos más son los que plasmó con genialidad el habitante más famoso de Rimini, al punto de ser reconocida por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas con un Oscar™ a la Mejor Película Extranjera de ese año. Incluso este film sirvió como inspiración a Bob Fosse para crear su también obra maestra de 1979 “All That Jazz” con el protagónico de Roy Scheider en una mimetización de este al transformarse en el propio Fosse. De igual manera, Woody Allen le rinde un homenaje a su modo en el film “Stardust Memories” de 1980.

Más para muchos la forma como resolvió argumentalmente Fellini a su alter ego en la pantalla grande no era del agrado. Es por ello que en un acto de osadía como pocos, el guionista de musicales Arthur Kopit junto con el compositor Maury Yeston se dedicaron a crear una obra musical de Broadway inspirada en lo creado por Federico agregando, modificando o quitando situaciones y nombres de personajes que se habían visto en el film junto con una conclusión distinta a la mostrada originalmente. Y además completaron la mitad del titulo al llamar al musical “Nine.”

Estrenada en 1982 la obra se convirtió en un éxito de público y crítica, sirviendo para lanzar a la fama al actor Raúl Julia. En su época se hizo acreedora del máximo premio del teatro mundial, el Tony™ tanto por el musical en sí como por las canciones, la dirección, puesta en escena, la actuación de Julia, y muchos reconocimientos más. Con el paso del tiempo y desde 2003 ha sido reeditada con diferentes actores; la más reciente fue con Antonio Banderas en el protagónico.

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Por el factor de que en su momento el cine musical había pasado a mejor vida, no se hizo una adaptación al cine de la obra. Más hubo que esperar a que en 2000 se estrenara “Moulin Rouge!” de Baz Luhrmann para reinstalar el género de canciones y bailes en pantalla, mismo que fue revitalizado con el reconocimiento de la Academia en otorgar el Oscar™ en 2002 como mejor película a “Chicago” de Rob Marshall a partir del musical homónimo de John Kander, Fred Ebb y el propio Fosse. Era una cuestión de tiempo antes de que se llevara a 35 mm “Nine.”

La historia, para los que no la conozcan y para los que hayan visto tanto la obra de Fellini como el musical de Broadway, es como sigue: Guido Contini (una diferencia con el nombre del protagonista original) se encuentra en una encrucijada en que las musas lo han abandonado para crear un nuevo film, considerando que sus dos trabajos previos fueron fracasos y que ya había dado un título tentativo para el proyecto junto con la protagonista del mismo. En un acto de abandono escapa de Roma hacia una clínica de salud para descansar y tratar de buscar inspiración e ideas, además de huir de un matrimonio que ya no existe y que llena de sufrimiento a su esposa Luisa, junto con la infidelidad en la figura de su amante Carla, y apareciendo las mujeres de su vida, su vestuarista Lili, su actriz fetiche Claudia, su primera pasión hacia las mujeres, Saraghina; una periodista encantada con su obra, Stephanie, y la primera mujer que todos los hombres aman: la Mamma. A ello se suman el productor del la película sin nombre, el séquito de asistentes y personas tras un film, los estudios Cinecittá, escenografías, canciones y bailes por igual y en cantidad. Bloqueo artístico y confusión sexual en un mismo empaque. Incluso se observa el Estudio 5 donde Fellini hizo la gran mayoría de sus películas.

Confesamos aquí que fuimos a ver “Nine” por nuestra devoción absoluta a la película original de Federico, una de las más importantes que hayamos visto en nuestra vida. Y aquí radica uno de los principales fallos del film; la dirección. Debido a su origen en el ambiente del teatro musical, la estética de los filmes de Rob Marshall se dispone a recrear los escenarios. Esto es válido en “Chicago”, pero falla en “Memoirs Of A Geisha” y se corrobora en este film reciente. Por el mismo factor de ser muy teatral, a veces hace que el trabajo de dirección sea muy rígido en contraste con la libertad de estilo que tiene toda la obra de Fellini, siendo está última más fresca y la primera más acartonada.

Por supuesto que el origen de esta labor viene de la raíz original del musical, que como sabemos tiende a dar preponderancia a la música y el baile por sobre el diálogo y la emoción de los actores. Musicalizar “8 ½” puede que haya sido algo para apelar a un auditorio cerrado a las extravagancias de Federico, más para los fans del maestro esto resulta en algo igual a quitarle la música a “The Sound Of Music” y convertirlo en un drama, simplemente no cuadra. El texto sobre el cual está basado “Nine” tanto en la obra de teatro como en el film viene a ser, salvo ciertas referencias de personajes e incluso de películas anteriores de Fellini, disonante con lo que el material original era: un ejercicio de cercanía con el espectador a partir de la figura de un director de cine vanidoso, narcisista y enfrentado –el propio genio transmutado en Marcello– a la posibilidad de fallar como autor y como hombre, convirtiéndolo en cierta medida en un héroe. En “Nine” no se observa esta profundidad ni una dimensión psicológica del Guido Contini que fusionado con lo cerrado de los musicales hubiese resultado en un experimento interesante.

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Más hay que reconocer que la puesta en escena y la dirección de arte salvan la patria del maremágnum de rigidez formal, mediante una recreación de la Italia de mediados de los 60, el período de la dolce vita, como bien lo plasmó Fellini en su film homónimo: autos, modas, peinados, todo es reflejo de tomar algún magazine de la época. Ambos elementos son ayudados por una fotografía naturalista enfocada en la composición de escenas así sean a partir del paisaje natural o de los espacios cerrados, sea de día o de noche. El trabajo de edición está supeditado a lo que marca el tempo de la cinematografía; saltos si el motivo visual y musical es dinámico o cortes sutiles si se observa un tempo más reposado. La música es la misma que pertenece a la obra y reforzando el concepto de lo italiano en algunos instantes bien logrado; en otros no tanto.

El personaje de Guido Contini en la piel de Daniel Day-Lewis posee algo de naturalidad que se opaca por lo forzado del texto, además que es cuesta arriba cantar si no se ha tenido experiencia previa. Por fortuna sale airoso del esfuerzo, pero pesa sobre él la sombra del rol arquetípico de Marcello Mastroianni por lo poderoso del rol original. Marion Cotillard lleva aquí el papel de Lucia, esposa de Guido, con soltura y sin excesos dentro del festín de canciones y bailes; en su versión felliniesca era otra francesa que actuó en el mismo papel, Anouk Aimée. Penélope Cruz hace de su personaje de Carla algo ligero –nótese que hemos estado hablando de ligero en las reseñas actorales porque compensan la pesadez del material original–, pícaro y con un aire casi infantil; originalmente este papel lo hizo Sandra Milo. En “8 ½” existía el personaje de Rosella, cuñada de Guido e interpretada por Rosella Falk; aquí en ausencia de esta se sustituye por Lili, encargada del vestuario de los filmes de Guido e interpretada por Judi Dench sin esfuerzo alguno en su condición de gran dama de la actuación. De igual modo podemos citar el caso de Sophia Loren en su papel de la Mamma, quien actúa de una forma tan natural que parece no esforzarse en el intento; Giuditta Rissone hizo de la Mamma original. Nicole Kidman se nota por el contrario poco imbuida en su personaje de Claudia (por Claudia Cardinale, quien actuó en el film primero), sin ánimo ni emoción salvo posar y verse bien ante la cámara. Por el contrario dos actuaciones se destacan por encima del coro. Kate Hudson hace el papel de Stephanie, reportera de Vogue que no aparece en el material primario, sintiéndose segura de su papel, en especial a la hora de cantar y bailar, con lo cual sale con buen pie a escena. Y quien arropa al resto es Stacy Ferguson, Fergie, en su rol de Saraghina que hizo al principio Eddra Gale. Además de ser la única cantante profesional y si bien no interactúa en cuanto a diálogo, su performance en el film le aporta un rango actoral muy resaltado, añadido a lo potente de su voz que fácilmente podría montarse en un escenario de Broadway e interpretar un musical de arriba abajo.

Nine” resulta al final en un experimento que se ve interesante en teoría, pero que se afecta al intentar traducir lo poderosa que es la gran obra de Federico Fellini. Ante ello, sigue estando en nuestro standard de excelencia artística “8 ½”, una obra que se puede disfrutar como todos los clásicos, al contrario de “Nine.” ★★ de un máximo de ★★★★★.

Otra reseña musical la pueden leer en Rural Tex™

The Weinstein Company y Relativity Media presentan. Una producción Weinstein Brothers/Marc Platt/Lucamar. Una producción Relativity Media. Un film de Rob Marshall. “Nine.” Dirigida por Rob Marshall. Escrita por Michael Tolkin y Anthony Minghella. Basada en el libro para el musical “Nine” escrito por Arthur Kopit y Mario Fratti con letras y música de Maury Yeston; adaptado del film “8 ½” de Federico Fellini. Dirección de fotografía por Dion Beebe, A.S.C, A.C.S. Editada por Claire Simpson y Wyatt Smith. Diseño de vestuarios por Colleen Atwood. Reparto por Francine Maisler. Música original por Andrea Guerra. Canciones por Maury Yeston. Orquestaciones por Doug Besterman. Música supervisada y conducida por Paul Bogaev. Producción ejecutiva musical por Matthew Rush Sullivan. Coreografías por John DeLuca y Rob Marshall. Diseño de producción por John Myhre. Producción ejecutiva por Ryan Kavanaugh, Tucker Tooley, Bob Weinstein, Kelly Carmichael y Michael Dreyer. Producida por Marc Platt, Harvey Weinstein, John Peluca y Rob Marshall. Protagonistas: Daniel Day-Lewis (Guido Contini), Marion Cotillard (Luisa), Penélope Cruz (Carla), Judi Dench (Lili), Nicole Kidman (Claudia), Kate Hudson (Stephanie), Stacy “Fergie” Ferguson (Saraghina) y Sophia Loren (Mamma). 2009. Duración: 112 minutos.

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