Una Simple Foto Puede Terminar La Guerra

35 días. Eso fue lo que duró la batalla de Iwo Jima –isla ubicada en el Pacífico y considerada sagrada para los japoneses- en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Al quinto día de ofensiva por parte de los Estados Unidos, unos cuantos soldados escalan la cima del monte Suribachi y colocan una bandera por orden de su comandante. Éste ultimo, al ver que políticos y oficiales de mayor rango que se encontraban en los destructores anclados en la playa veían cómodamente lo que acontecía para así llevarse las loas, los créditos y la bandera, ordena que la arríen y comisiona a seis hombres más para que icen otra. Junto con ellos se encontraba el fotógrafo Joe Rosenthal, de Associated Press, y ubicado a cierta distancia captó el momento en que los hombres alzaban la bandera de Estados Unidos en un saliente del monte.
En un primer momento Rosenthal pensó que la foto no era muy interesante, pero al ser vista en casa por el personal del Ministerio de Guerra consideraron que era una imagen poderosa que serviría para levantar la moral en el pueblo norteamericano, cansado en ese entonces de la guerra y de la participación del país en ella. La imagen salió publicada en todos los periódicos del planeta, y reavivó el espíritu de lucha en los aliados alrededor del mundo para llegar a la victoria final. ¿Pero qué fue de las vidas de estos hombres que sin querer se convirtieron en héroes? ¿Cómo lo asimilaron y cuál fue el costo que pagaron en términos de existencia? Estas preguntas, junto con una recreación milimétrica del infierno que significó Iwo Jima son respondidas por Clint Eastwood en su nuevo documento y obra maestra: “Flags Of Our Fathers.”
En un artículo previo publicado en septiembre de 2006 hacíamos alusión a la historia referente a la realización y al argumento para su creación. Para aquellos que no lo hayan leído entonces, les refrescamos lo que se mencionó: Eastwood quería contar la historia de la batalla de Iwo Jima debido a que salvo por el ataque a Pearl Harbour en diciembre de 1941 (contado en infinidades de películas); un film menor de 1949 protagonizado por John Wayne de nombre “Sands Of Iwo Jima”; y “The Thin Red Line” de Terrence Malick donde se narraba este período de un modo etéreo no enfocado en una campaña en particular –el que nos ocupa de Iwo Jima-, Hollywood y el cine en general ha ahondado más en contar las historias de la guerra en el frente europeo junto con los relatos del Holocausto judío, y mucho menos en relatar las historias en el Pacífico. Y junto con ello se agrega el componente del regreso a casa y los traumas que producen en los combatientes el terror que simboliza cualquier guerra, sea mundial, local, civil, etc. Es de acotar que el film forma parte de una dupla conformada por este y por “Letters From Iwo Jima” –a estrenarse el mes siguiente- en donde se cuenta la misma historia, pero vista desde la perspectiva de los japoneses; algo que Hollywood hace por primera vez.
En esto, el señor Eastwood siempre se ha caracterizado por expresar las emociones sin sutilezas y con mucho de naturalismo. Los personajes en la mayoría de sus películas son seres normales que por accidente o sin pensarlo mucho forman parte de eventos que cambian su existencia (un Charlie Parker siendo genio y demonio a la vez en “Bird”; tres amigos unidos por la adversidad en “Mystic River”; un ex pistolero forzado a ser lo que quería dejar de representar en “The Unforgiven”; una muchacha deseosa de ser alguien en la vida a costa de su propia vida incluso en “Million Dollar Baby”). Aquí en esta nueva película, Eastwood vuelve a reflejar esa dualidad en la piel de los sobrevivientes que volvieron al hogar para ser admirados como héroes, servir como impulsores para recaudar fondos para el esfuerzo bélico y convencer a la población de mantener el apoyo y la fe; esto en abierto contraste con la incredulidad presente en ellos de no creerse héroes, de recordar con espanto los horrores del frente y de ser utilizados como productos por el gobierno para luego ser desechados por ellos y por el pueblo. Son estas dicotomías las que Eastwood expone y manifiesta con absoluta crudeza.
Esta misma crudeza es la que aplica al recrear la batalla en Iwo Jima, sin concesiones, gráfica en grado sumo, con gran cantidad de muertos, heridos, desmembrados, decapitados y demás atrocidades presentes en cualquier batalla. En este sentido se nota una cercanía con los 30 minutos iniciales de “Saving Private Ryan” de Steven Spielberg –no en balde Steven es productor de “Flags Of Our Fathers”-. Pero en lo que se diferencia Steven de Clint es que en este último no hace concesiones en cuanto al carácter de una guerra (Spielberg suaviza su película luego de las secuencias iniciales) ni romantiza como muchas películas de antaño; el grafismo y la violencia aquí no son gratuitos, son una razón de ser.
Es este material el que permite que Eastwood desarrolle su maestría como director. Y ello viene dado por el guión firmado por William Broyles Jr. y Paul Haggis a partir del libro homónimo de James Bradley y Ron Powers (el padre de Bradley formó parte de los que izaron la bandera), centrándose en la batalla, la experiencia de volver a casa y en menor escala, la narración de padre a hijo al paso de los años en un intento por conocer más de él. El guión logra reflejar el miedo presente en los combatientes aun si éste se encuentra enmascarado en una fachada de dureza y reciedumbre; los militares de alto rango y los políticos acechando como buitres para arrastrar a seres comunes al servicio de sus propósitos; y el publico deseoso de que todo termine en la victoria y esperanzado por un final feliz. La edición permite en este aspecto recrear entre el tiempo presente, el pasado distante y el presente del año 1945 a la manera de flashbacks donde los personajes rememoran y asocian las cosas regulares para nosotros, pero referidas al dolor y el horror de la guerra.
La fotografía también ayuda a establecer una distancia entre el frente (colores en acabados grisáceos y lavados rayando en lo apagado para evidenciar el terror) y el hogar (colores sin filtrar, más bien con un brillo particular para reflejar la esperanza en el espíritu de la población). Y la música, al igual que en “Mystic River” es compuesta por el propio Clint en colaboración con Lennie Niehaus que establece en el espectador un motivo para que la asocie con los fotogramas que aparecen en la pantalla.
Ryan Phillippe se hizo con el protagónico del Doctor John Bradley (“Doc” para sus compañeros), y su papel es llevado con efectiva quietud sin exaltaciones de personaje salvo para los recuerdos de las atrocidades. Jesse Bradford como Rene Gagnon logra transmitir el sentimiento de ser uno más a ser una celebridad digna de aparecer en los libros de historia y sentirse como un ser especial. Y Adam Beach –para mencionar los tres principales- en el papel de Ira Hayes convence al expresar la inconformidad con la fama, la inseguridad de no ser merecedor de ella, el deseo de regresar al frente con sus amigos, la obligación de ser algo que no quiere ser y la discriminación que sufre por no ser blanco sino indio. El resto del reparto actúa con una precisión y una naturalidad que satisface y colabora para que el film sea redondo en su enfoque.
Es por todo lo anterior que “Flags Of Our Fathers” se desataca como una pieza donde demuestra que la Segunda Guerra Mundial, con todo y lo heroica que fue, era otra guerra más con las mismas muertes, horrores y miedos que todo conflicto involucra. Así mismo resalta como un documento que demuestra aquello de que una imagen vale más que mil palabras, y en este caso, la visión de la bandera de Estados Unidos izada en Iwo Jima es historia, simbolizando la lucha por la libertad. Y en definitiva, viene a ser una nueva obra maestra del SEÑOR Clint Eastwood, al igual que damos por descontado que “Letters From Iwo Jima” también lo será. UN CLÁSICO. No tiene clasificación.

DreamWorks Pictures y Warner Bros. Pictures presentan. Una producción Malpaso/Amblin Entertainment. Un film de Clint Eastwood. “Flags Of Our Fathers.” Dirigida por Clint Eastwood. Escrita por William Broyles, Jr. y Paul Haggis. Basada en el libro homónimo escrito por James Bradley con Ron Powers. Dirección de fotografía por Tom Stern. Música compuesta por Clint Eastwood. Supervisión musical por Lennie Niehaus. Editada por Joel Cox, A.C.E. Diseño de vestuario por Deborah Hopper. Diseño de producción por Henry Bumstead. Producida por Clint Eastwood, Steven Spielberg y Robert Lorenz. Protagonistas: Ryan Phillippe (John Bradley), Jesse Bradford (Rene Gagnon), Adam Beach (Ira Hayes), John Benjamin Hickey (Keyes Beech), John Slattery (Bud Gurber), Barry Pepper (Mike Strank), Jamie Bell (Ralph Ignatowski), Paul Walker (Hank Hansen) y Robert Patrick (Coronell Chandler Johnson). 2006. 132 minutos.
Nota Importante: No cometan la atrocidad de salirse de la sala al rodar los créditos finales. Además de ver las fotografías reales de Iwo Jima de 1945, también hay una escena final. Quédense, no se van a arrepentir.
Para una reseña alterna, no dejen de visitar Rural Tex™.
Etiquetas: Peliculas


1 Comments:
Extraño eso de Alemania. Poder quedarme sentada, viendo pasar los créditos hasta el fin :-)
(On the list "things to do" :P)
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