The Last Go Round?

¿Perfecto?
"Sonido Perfecto Para Siempre" Así introdujeron Sony y Philips al Disco Compacto en 1982. Tal vez para ellos la frase "para siempre" sólo abarca 25 años más o menos...
En este ensayo hablaremos del presente y futuro de la distribución de la música y su realidad dentro de la cultura del mercado de los compradores y coleccionistas. Después de leer un cuestionable pero significativo artículo de una prestigiosa publicación de Audio sobre la decadencia del CD, me puse a meditar sobre el futuro de la grabación musical y el destino del CD como medio principal.
Estamos en una encrucijada donde el modelo de la distribución, colección y disfrute de la música está siendo amenazado por un cambio de paradigmas. Estamos acostumbrados al modelo de un medio musical físico desde que se comercializó la música por primera vez en los Rollos de Edison (hace más de un siglo). La idea de salir a comprar música en medios físicos y coleccionarlos como propiedad intelectual ha sido el esquema cultural desde siempre, a pesar de los distintos formatos que se han sucedido para compartir honores. Luego de casi un siglo de dominación del vinil (50 como Long Play), la industria de la música ha sufrido pocos cambios a raíz de los avances vertiginosos de la tecnología. Durante años se ha perseguido la fidelidad del sonido como prioridad ante todo pero, en tiempos recientes, la conveniencia lo ha obligado a tomar asiento en el puesto de atrás.
Un cambio se está gestando
Amigos coleccionistas, melómanos, audiófilos y entusiastas, les guste o no el MP3 llegó como el catalizador revolucionario que ha hecho temblar los cimientos del modelo cultural en el mundo de la música actual. Sin lugar a dudas, el disco compacto se estableció como el reemplazo del reinante vinil por el cambio de paradigmas que ofreció. No fue su -cuestionada- calidad de sonido, sino más bien el factor comodidad, versatilidad y facilidad de uso la que promulgó el cambio. Algo que no era posible con el clásico LP. Pues luego de tantos intentos por derrumbar al CD con otras propuestas superiores, el inferior MP3 y el lo-fi iPod parecen provocar otro cambio similar de paradigmas.
Hemos visto, con dificultad, cómo los esfuerzos por alcanzar una mayor fidelidad que la ofrecida por el CD pasan desapercibidos por muy superiores que estos sean. El DVD-Audio y el Super Audio CD ofrecen la misma forma y función del venerable CD, sólo que con superior fidelidad, entonces ¿por qué la masiva ignorancia ante ellos y su poca aceptación? porque sencillamente la fidelidad no es la prioridad -ni les interesa si acaso- para la mayoría que no los ven como un rompimiento de paradigmas como el que hubo con el CD ante el vinil. Es todo. Mucha gente está contenta con la calidad de sonido del CD y poco le interesa adoptar un nuevo estándar que poco aporta a su nivel dinámico de vida. Por el contrario, y para demostrar que la conveniencia es prioridad en la mayoría, lo único que ha provocado un cambio revolucionario de esquemas en tiempos recientes -similar al que hizo el CD- ha sido bajar música por Internet para iPods, MP3 players, PCs y servidores de discos duros.
Por primera vez el CD se ve amenazado...
¿Pero de verdad está amenazado el CD? ¿Se acabarán los estantes de discos en las tiendas (junto a las tiendas mismas) y tus repisas de discos de tu casa? ¿Servidores y discos duros manejados por redes en casa serán los que manejen y alberguen tu colección virtual de música? ¿desaparecerá el disco compacto y cualquier otro medio físico de reproducción musical por el frío y virtual archivo de MP3? ¿Ojear discos en las disco tiendas dará paso a navegar en una dirección Web para comprar música? Analicemos más factores que los expuestos arriba.
The Filthy Lucre
La industria de la música está plagada de ejecutivos perversos en favor de un modelo de negocios más que por el espíritu de la música misma. Lucro y ganancias se imponen ante los deseos del artista (y del consumidor). Un juego de seducciones lucrativas en donde se desenmascaran las intenciones reales de las disqueras y también de algunos artistas. Recordemos lo que ocurrió a comienzos de la década con el problema de Napster y Metallica. Esto acabó con la imagen y credibilidad de la banda que una vez se denominó anti-empresarial más que por la decadente calidad de su música. Pero este suceso abrió los ojos hacia un nuevo panorama. La distribución de canciones ilegales en MP3, la piratería Web de Ares, eMule y Kazaa -que continuaron donde Napster quedó- unido al rotundo éxito del iPod, han mostrado lo que bien podría ser el nuevo cambio de paradigmas en la cultura de la música en el mundo. Cambio que ninguna de las empresas disqueras observó, salvo la compañía de computadoras responsable del iPod y que capitalizó en otro éxito sin precedentes: El iTunes Music Store. Un modelo de ventas virtual de música legal en archivos comprimidos que parece demostrar que esta teoría se puede "materializar" como el futuro estándar.
La culpa de que el CD muera, no la tiene la bajadera ilegal de archivos de MP3 ni tampoco los quemaítos que hay en todas partes del mundo (más que en Venezuela, se los juro). Esto es lo que quieren hacerte creer los inescrupulosos de la industria disquera. La industria de la música siempre ha estado basada en el relativo éxito de los "hits" o canciones de moda. Simple, si no hay hits, no hay ventas. Punto. Pero ¿a dónde se han ido los hits? Se habrán dado cuenta si han visto hasta qué punto ha llegado MTV -que sólo pone reality shows- y lo especta-anal que está la radio -llena de habladores de huevonadas, reggaeton y joropo- ¿verdad? No hay material nuevo de calidad, es todo. Esto me preguntaba un pana hace poco (Heiryck), si es él o es que no hay calidad en música nueva, al menos en la que se comercializa como mainstream. Lo mismo el Dr. Basura, Kaiser y Spiff, quienes han optado (como yo) en re-comprar clásicos remasterizados en Rock y Jazz, en lugar de arriesgar nuestros duros en porquerías sin originalidad, innovación ni sustancia, como lo que sale del 95% de la industria musical actual. Súmenle a eso el ridículo aumento de precio de los CDs y se darán cuenta por qué la gente ha adoptado el viejo modelo de comprar (o bajar) "Singles" o canciones en el iTunes Music Store en lugar del álbum (como también por la vía ilegal).
Ahora sólo lo usan para barajitas y fotos
Ha muerto el espíritu del álbum, aquel que te garantizaba un contenido genial de principio a fin. El modelo del "Single" fue exitoso en los '50 donde la cultura joven apenas podía gastar en un sencillo de 45-rpm ya que sus padres venían de una gran depresión y la segunda gran guerra. Cierto, los sencillos gobernaron una era, particularmente entre los '50s y '60s en la forma del disco de 45-rpm. Pero a finales de los '60s, en especial gracias a la liberación cultural, fuimos testigos del nacimiento del álbum como modelo musical. Gracias a genios sin restricciones como The Beatles, Pink Floyd, The Rolling Stones, Led Zeppelin y The Doors, se dio génesis a la cultura del álbum como expresión artística musical. Con los álbumes en LP obtuvimos arte, discos conceptuales, historias y proyectos que reflejaban un estilo y personalidad del artista. Fue un potente modelo de distribución musical.
El LP pasó la antorcha al CD manteniendo la misma filosofía, pero desafortunadamente con él vino el boom de la tecnología digital, el Internet y la masificación que despertó la avaricia de las disqueras. Con este fenómeno fue decayendo el modelo del álbum por el de una vulgar repetición del modelo anterior de los sencillos. ¿Cuándo fue la última vez que compraste un CD de magnificencia musical como obra de arte conceptual -de principio a fin- desde OK Computer de Radiohead, The Downward Spiral o The Fragile de Nine Inch Nails, Mellon Collie and the Infinite Sadness de The Smashing Pumpkins y Ray of Light de Madonna? fue común en los '90, recordar es vivir... hoy día es un evento raro, hasta ahora sólo puedo mencionar tres en lo que lleva de década: 100 Window de Massive Attack, X&Y de ColdPlay y el bárbaro 10.000 Days de Tool. Antes venían de a docenas por año.
Eso fue entonces, puesto que con la comercialización prefabricada de hoy, lleno mediocres "artistas" desechables de dudosa calidad -léase Shakira, Blink 182, Britney Spears, Backsreet Boys, Limp Bizkit, Sum 41, RBD, etc., el concepto del álbum como obra artística de auténtico valor comercial coleccionable se ha extinguido. Implicando directamente en las pobres ventas de los CDs y el auge del modelo MP3/iPod, con el Internet como medio de distribución tanto legal como ilegal. Y todavía las cínicas disqueras se preguntan por qué sucede esto, haciendo recaer toda la culpa en la consecuencia más que la causa, que al final no son más que ellos mismos quienes la provocan. Si no nos dan material de calidad la gente no volverá a invertir en discos. Discos que tienen mayor valor intrínseco que el estéril archivo de MP3 en el disco duro, sin carátula, ni espíritu.
Melómanos, audiófilos... ¡temblad!
Coleccionistas de discos, melómanos por excelencia, ¿prefieren ver sus orgullosas colecciones irse con el 78-rpm para abrazar la idea de tener todo en un disco duro? El MP3 es baja fidelidad y no tienen la plusvalía del arte gráfico de la carátula. Los discos duros fallan inevitablemente y si no hiciste respaldo, adiós a tu gigabytes de música. Quizás un carajito de menos de 25 años no lo aprecie si no lo ha vivido. Por eso la generación de hoy prefiere la cantidad de gigabytes en su disco duro y al número de canciones que su iPod alberga, que al valor de una colección de buena música en discos físicos para la posteridad (menos aún les importa la fidelidad). Y me refiero a buena música, aquella que trasciende generaciones, no la que tiras a la papelera de tu PC porque ya no "está de moda" y reemplazas con lo 'nuevo' y 'fresco' que viene para esta temporada.
Es inevitable que otro formato suplante al CD en el futuro, al final lo que importa es la música. Pero habemos quienes apreciamos el arte de un disco, la expresión de un artista, la envergadura de una colección y la fidelidad del sonido como una ejecución en vivo. Todo esto se pierde si se impone este nuevo modelo que amenaza de manera latente. Salvemos al álbum, al concepto de música de calidad, a la expresión artística no manipulada ni pre-fabricada, a la fidelidad y libertad del artista. No al modelo de negocio ni a la mediocridad por la conveniencia. Salvemos la música.
¿Qué opinan?
Etiquetas: Literatura, Medios, Musica


2 Comments:
Absolutamente cierto. Lo que motorizó el paso del LP al CD fue el factor conveniencia y portabilidad. El elemento calidad, si bien era un aliciente, terminó siendo más un extra al tamaño reducido. Aunque curiosamente los DJ prefieren mezclar en LP por aquello de la calidad lo-fi del mismo y de ser un elemento visceral aquello del "crepitar de huevos" presente en todo LP rayado.
Más considerando que la evolución debió seguir de la mano del DVD-Audio y el SACD, el problema ciertamente recae en todos aquellos ejecutivos que piensan de este modo -lo mismo pasa en Hollywood con los actores-: un artista es famoso no por su cuerpo de trabajo, sino por el último éxito obtenido. En música se aplica al último éxito que se copia, y copia, y copia....
Y encima que aumentan los discos, la calidad de los artistas se reduce a niveles de oligofrenia mental que ni el fenobarbital puede curar. ¿Shakirra Shakirra cual Janis Joplin? ¿RBD versionando a Led Zeppelin? Nope, ladies and gentelmen! Menos mal que los buenos artistas todavía quedan pululando por allí; no mencionamos cuáles, ustedes ya saben quienes son, se los hemos dicho muchas veces.
Es también verdad el que la tecnología, además de ayudar a hacer la transición sonora más factible, es responsable de que ahora todos quieran bajar múisca de Internet como si se montasen en un ascensor y subiesen y bajasen todo el día. Aunque cabría preguntarse: en la era en que la música iba con el espíritu de los tiempos, ¿cómo hubiese sido un "Sgt. Pepper´s" en multicanal? ¿Un "Led Zeppelin" en SACD? Eso para no mencionar a Pink Floyd que de tan avanzados, grababan sus cintas maestras de sus igualmente obras maestras en cuadrafónico.
Es increíble que muchos prefieran tener música porque sí, a tener discos que dan más por lo que uno paga, es cierto les guste o no. ¿Será que muchos se cansaron de leer y de estimular la imaginación con música y discos de calidad, o de soñar viendo obras de arte en carátulas magnas para embrutecer la pensadora en productos infames? ¿O es que a las personas les gusta que les den la comida ya masticada y salivada para que no tengan que ejercitar mucho, sean los labios o las mentes?
De antología este artículo, Sir Barton. Muy digno de aparecer en Spiff-O-Rama.
Salvemos al álbum, al concepto de música de calidad, a la expresión artística no manipulada ni pre-fabricada, a la fidelidad y libertad del artista. No al modelo de negocio ni a la mediocridad por la conveniencia. Salvemos la música.
Este final es para responder: m'apunto! Onde hay que firmar?
Spiff... Estamos en la era de "agregue agua y agite". Pronto vendrán las señoritas embotelladas y deshidratadas, listas para usar en cualquier evento. Sólo agregue agua, y listo :P
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