El “Rey” ha muerto

Pasó lo que eventualmente iba a pasar, a donde inevitablemente vamos todos. Michael Jackson ha fallecido a causa de un paro cardiorrespiratorio, dos meses antes de cumplir 51 años. El maremágnum de medios que han detenido su programación regular o sus publicaciones habituales para reseñar la coda de la vida de Michael ha sido de proporciones épicas, emisoras de radio colocando sus canciones sin parar; hasta CNN ha transmitido sus video clips sin parar como si fuese MTV en el año 1984. Y también se ha demostrado el peso que en fecha reciente ha tenido Twitter™ al dar la exclusiva antes que cualquier otro medio. Vendrán panegíricos y análisis en profundidad de cualquier clase y por cualquier persona sobre lo importante e influyente que era en el mundo de la música, aun por encima de sus escándalos y sus excentricidades, sin contar el circo que se formará cuando se haga pública la autopsia de ley y el funeral de rigor. Y antes que las cosas lleguen a extremos ridículos y excesivos, haremos una disección que, de seguro muchos no querrán hacer.
Empecemos por su efecto en el mundo de la música. No vamos a negarlo, al menos en la esfera del pop ha influido a muchos artistas de factura reciente; Justin Timberlake, The Black Eyed Peas y más del rythm and blues y del pop tienen trazos de los sonidos de Michael. Pero ¿era aun una fuerza a considerar? ¿Cuántos de ustedes poseen el disco “Invincible” de 2001? Y en contraste, ¿cuántos poseen “Thriller” de 1982, “Off The Wall” de 1979 así como material de la época de The Jackson’s 5?
Seamos sensatos. Muchos recuerdan las canciones de 1982 para atrás; obviamente vender más de 44 millones de copias de un disco es una hazaña monumental. Más el radio de influencia y de vanguardia que quizás pudo simbolizar en un instante, en la actualidad es poco menos que un vago recuerdo. Para muestra hay dos artistas de ese período que surgieron al mismo tiempo que él alcanzaba su megaestrellato: Madonna y Prince. Ella, con la misma edad de Michael todavía sigue siendo un peso pesado por saberse promocionar y por tomar tendencias que otros hayan tratado de imponer, las adopta y las relanza para sí, e innova en el proceso; discos memorables son “Ray Of Light” y “Confessions On A Dance Floor” en los cuales se asocia con otros productores con ideas frescas y nuevas, y con ello se revitaliza con cada aparición y cada gira. Prince es, literalmente un genio creador que con cada disco innova sonoramente, si bien también tiene su cuota de excentricidades que Michael, pero sin dejar que las mismas solapen la música que, vale decir, es hasta más vanguardista que lo creado por Michael luego de 1982. Tal vez lo más salvable del período post “Thriller” sea el tema “Leave Me Alone” publicado en el disco “Bad” de 1987, pero es sólo una isla en un mar de repetición.
¿Repetición? Sí. Sónicamente el material desde “We Are The World” –copia admitida en cuanto a concepto de lo creado por Bob Geldof con el single “Do They Know It’s Christmas?” para la lucha contra el hambre en Etiopía– hasta su disco “Invincible” de 2001 es un lazo de repetición constante de lo que hizo en los discos “Off The Wall” y “Thriller” porque no se arriesgó tanto a volver a la época de Motown como a adaptarse al “signo de los tiempos” (de nuevo referencia a una obra maestra de Prince). El Michael de 10 años que cantaba “ABC” en 1969 hasta el que interpretaba “Billie Jean” en 1982 era el que tuvo frescura y honestidad en lo artístico; ahora bien, ¿cuál hubiese sido el giro musical que debería haber hecho luego de esta canción última? ¿Hacer rap que emergía como la espuma en 1987? ¿Baladas pop a la manera de Luther Vandross? ¿Soul blanco tipo Simply Red o incluso George Michael? Y de haberse arriesgado, ¿los fans dementes que lo seguían, que lo siguen y que lo seguirán post mortem hubiesen aceptado una música más adulta y menos pop? ¿Hubiese vendido discos al nivel de “Thriller”?
El título “Rey del Pop” no fue un invento de los medios de comunicación ni de la prensa especializada; sino una creación de él en un intento por autoproclamarse por un lado, y como soberbia por el otro. La historia es así: en 1991 a meses de la publicación del disco “Dangerous” y con el panorama musical a punto de sacudirse, Michael amenazó del mismo modo que la CBS lo hizo en 1982 con no pautar los videos de otros artistas en MTV si no promocionaban el de “Billie Jean”, sólo que esta vez les negaría la exclusiva del video clip “Black Or White”. MTV se rindió y estrenó el video clip en cuestión con lo cual el disco llegó al número 1, pero sólo por una semana porque el huracán musical era imparable para servir como el clavo en el ataúd de la música pop y artificial; ese huracán se llamó “Nevermind” de Nirvana.
Pero además de la vieja buena música –porque la posterior no servía para nada– y de los video clips muy bien realizados; “Thriller” dirigido por John Landis y la versión cortometraje de “Bad” dirigida por Martin Scorsese; dos clásicos indiscutibles, lo que la carrera musical de Michael fue, ha sido en cierto modo como una nota de advertencia para los artistas pop que le han seguido sobre cómo hacer las cosas. Tomemos por ejemplo Justin Timberlake. Al separarse de N* Sync lanzó su disco “Justified” que sonaba tal cual si lo hubiese grabado Jackson, pero su siguiente grabación “Future Sex/Love Sounds” suena diametralmente opuesta; incluso hasta agradable. Esto, para no mencionar que se ha destacado como actor haciendo comedia y drama con talento, al igual que Chris “Ludacris” Bridges que ha compaginado su carrera como rappero con buenas actuaciones en películas de prestigio; algo que Michael huyó de largo limitándose solo a actuar en sus video clips. Hasta su hermana Janet ha logrado labrarse una carrera como artista influyente y cambiante con cada disco y con cada papel en cine o televisión, separándose con ello del eje de influencia de Michael.
La fama reciente de Michael era enorme en Asia, Europa, Oceanía y Sudamérica, pero en el mercado musical más grande del mundo, no. Sus últimos discos no se vendieron por las razones antes expuestas, además que los gustos musicales del norteamericano han gravitado del hip hop al gansta rap, pasando por el pop adolescente de finales de los 90 hasta llegar al emo, el rock alternativo y el grunge; sin contar que las mañas, extravagancias, escándalos y reclusión en que vivió como adulto opacaron a lo más importante: la música. Decir que Michael era una figura importante en la política mundial es casi como asegurar que Fidel Castro es un demócrata a carta cabal. ¿Cuál fue la continuidad del proyecto USA For Africa? No era una figura benefactora pública como Sir Bob Geldof quien ha continuado en campaña por la condonación de la deuda del Tercer Mundo o como Bono, quien para muchos es el equivalente al Papa en el mundo del rock por la capacidad de dialogar con personalidades importantes, proponer ideas y soluciones, y abogar por causas políticas como nadie lo ha hecho. La única beneficencia que hizo Michael fue a favor de la niñez, siendo ésta su tabla de perdición.
He aquí el lado triste de la historia: un padre controlador, manipulador e infiel que abusaba de sus hijos con el fin de vivir de ellos negándoles el derecho a cumplir con su crecimiento, creando a la larga conductas discutibles y reprobables. Y no estamos hablando de su negativa a crecer o de rodearse con otros “niños” que no tuvieron infancias saludables (sus amistades con Elizabeth Taylor o Liza Minelli), sino del hecho de no admitir que tenía un problema muy grave –la pedofilia específica, sólo deseaba estar con niños, no con niñas– y aun peor: de no buscar ayuda y hacer mea culpa por sus actos. Tal vez haciendo esto último le hubiese ganado respetabilidad y reconocimiento, toda vez que al público le gusta ver un segundo y hasta un tercer resurgimiento, caso reciente de Britney Spears. Pero al no hacerlo sepultó su música en el fango del escándalo, representado en las dos acusaciones de violación de menores; la segunda reseñada en este espacio cuando se le absolvió. Y quizás no hubiese despertado lástima si admitía desde el principio que tenía un problema de piel, despertando incluso, solidaridad en el público en vez de someterse a toda una galería de procedimientos quirúrgicos, cirugías plásticas, blanqueado de piel, locuras extravagantes en cuanto a compras de bienes raíces y de artículos varios.
Aquí empieza la similitud de la vida y la carrera de Michael Jackson con la de Elvis Presley. No es exageración; ambos conocieron la fama mundial a edad joven, fueron controlados por figuras dominantes –Joe Jackson uno; el Coronel Tom Parker el otro– , luego de su momento de gloria musical sus carreras empiezan a ir en declive, viven una existencia aislada en mansiones que parecen fortalezas siendo complacidos por cortes de aduladores y sicofantes que les complacen cuanto capricho se les antoje (incluso drogas), padecen de dificultades para relacionarse con el resto de la gente, y por mucho que tratan de recuperar la fama perdida no logran sintonizarse con los tiempos que corren.
Innegablemente, Michael Jackson aportó algo al panorama musical: su forma de bailar influenciada por James Brown y Fred Astaire y su música que desde 1969 hasta 1982 fue original, diferente y muy buena. Por desgracia no supo ir a la cabeza del mundo artístico luego de publicar “Thriller”, dejando que lo negativo prevaleciera sobre la creación. Tal vez en este momento solo quede el recuerdo de tiempos mejores, de los buenos video clips y de la buena música. Y lo más importante. Michael Jackson podrá descansar y ser el niño que siempre quiso ser.






