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viernes, junio 26, 2009

El “Rey” ha muerto



Pasó lo que eventualmente iba a pasar, a donde inevitablemente vamos todos. Michael Jackson ha fallecido a causa de un paro cardiorrespiratorio, dos meses antes de cumplir 51 años. El maremágnum de medios que han detenido su programación regular o sus publicaciones habituales para reseñar la coda de la vida de Michael ha sido de proporciones épicas, emisoras de radio colocando sus canciones sin parar; hasta CNN ha transmitido sus video clips sin parar como si fuese MTV en el año 1984. Y también se ha demostrado el peso que en fecha reciente ha tenido Twitter™ al dar la exclusiva antes que cualquier otro medio. Vendrán panegíricos y análisis en profundidad de cualquier clase y por cualquier persona sobre lo importante e influyente que era en el mundo de la música, aun por encima de sus escándalos y sus excentricidades, sin contar el circo que se formará cuando se haga pública la autopsia de ley y el funeral de rigor. Y antes que las cosas lleguen a extremos ridículos y excesivos, haremos una disección que, de seguro muchos no querrán hacer.

Empecemos por su efecto en el mundo de la música. No vamos a negarlo, al menos en la esfera del pop ha influido a muchos artistas de factura reciente; Justin Timberlake, The Black Eyed Peas y más del rythm and blues y del pop tienen trazos de los sonidos de Michael. Pero ¿era aun una fuerza a considerar? ¿Cuántos de ustedes poseen el disco “Invincible” de 2001? Y en contraste, ¿cuántos poseen “Thriller” de 1982, “Off The Wall” de 1979 así como material de la época de The Jackson’s 5?

Seamos sensatos. Muchos recuerdan las canciones de 1982 para atrás; obviamente vender más de 44 millones de copias de un disco es una hazaña monumental. Más el radio de influencia y de vanguardia que quizás pudo simbolizar en un instante, en la actualidad es poco menos que un vago recuerdo. Para muestra hay dos artistas de ese período que surgieron al mismo tiempo que él alcanzaba su megaestrellato: Madonna y Prince. Ella, con la misma edad de Michael todavía sigue siendo un peso pesado por saberse promocionar y por tomar tendencias que otros hayan tratado de imponer, las adopta y las relanza para sí, e innova en el proceso; discos memorables son “Ray Of Light” y “Confessions On A Dance Floor” en los cuales se asocia con otros productores con ideas frescas y nuevas, y con ello se revitaliza con cada aparición y cada gira. Prince es, literalmente un genio creador que con cada disco innova sonoramente, si bien también tiene su cuota de excentricidades que Michael, pero sin dejar que las mismas solapen la música que, vale decir, es hasta más vanguardista que lo creado por Michael luego de 1982. Tal vez lo más salvable del período post “Thriller” sea el tema “Leave Me Alone” publicado en el disco “Bad” de 1987, pero es sólo una isla en un mar de repetición.

¿Repetición? Sí. Sónicamente el material desde “We Are The World” –copia admitida en cuanto a concepto de lo creado por Bob Geldof con el single “Do They Know It’s Christmas?” para la lucha contra el hambre en Etiopía– hasta su disco “Invincible” de 2001 es un lazo de repetición constante de lo que hizo en los discos “Off The Wall” y “Thriller” porque no se arriesgó tanto a volver a la época de Motown como a adaptarse al “signo de los tiempos” (de nuevo referencia a una obra maestra de Prince). El Michael de 10 años que cantaba “ABC” en 1969 hasta el que interpretaba “Billie Jean” en 1982 era el que tuvo frescura y honestidad en lo artístico; ahora bien, ¿cuál hubiese sido el giro musical que debería haber hecho luego de esta canción última? ¿Hacer rap que emergía como la espuma en 1987? ¿Baladas pop a la manera de Luther Vandross? ¿Soul blanco tipo Simply Red o incluso George Michael? Y de haberse arriesgado, ¿los fans dementes que lo seguían, que lo siguen y que lo seguirán post mortem hubiesen aceptado una música más adulta y menos pop? ¿Hubiese vendido discos al nivel de “Thriller”?

El título “Rey del Pop” no fue un invento de los medios de comunicación ni de la prensa especializada; sino una creación de él en un intento por autoproclamarse por un lado, y como soberbia por el otro. La historia es así: en 1991 a meses de la publicación del disco “Dangerous” y con el panorama musical a punto de sacudirse, Michael amenazó del mismo modo que la CBS lo hizo en 1982 con no pautar los videos de otros artistas en MTV si no promocionaban el de “Billie Jean”, sólo que esta vez les negaría la exclusiva del video clip “Black Or White”. MTV se rindió y estrenó el video clip en cuestión con lo cual el disco llegó al número 1, pero sólo por una semana porque el huracán musical era imparable para servir como el clavo en el ataúd de la música pop y artificial; ese huracán se llamó “Nevermind” de Nirvana.

Pero además de la vieja buena música –porque la posterior no servía para nada– y de los video clips muy bien realizados; “Thriller” dirigido por John Landis y la versión cortometraje de “Bad” dirigida por Martin Scorsese; dos clásicos indiscutibles, lo que la carrera musical de Michael fue, ha sido en cierto modo como una nota de advertencia para los artistas pop que le han seguido sobre cómo hacer las cosas. Tomemos por ejemplo Justin Timberlake. Al separarse de N* Sync lanzó su disco “Justified” que sonaba tal cual si lo hubiese grabado Jackson, pero su siguiente grabación “Future Sex/Love Sounds” suena diametralmente opuesta; incluso hasta agradable. Esto, para no mencionar que se ha destacado como actor haciendo comedia y drama con talento, al igual que Chris “Ludacris” Bridges que ha compaginado su carrera como rappero con buenas actuaciones en películas de prestigio; algo que Michael huyó de largo limitándose solo a actuar en sus video clips. Hasta su hermana Janet ha logrado labrarse una carrera como artista influyente y cambiante con cada disco y con cada papel en cine o televisión, separándose con ello del eje de influencia de Michael.

La fama reciente de Michael era enorme en Asia, Europa, Oceanía y Sudamérica, pero en el mercado musical más grande del mundo, no. Sus últimos discos no se vendieron por las razones antes expuestas, además que los gustos musicales del norteamericano han gravitado del hip hop al gansta rap, pasando por el pop adolescente de finales de los 90 hasta llegar al emo, el rock alternativo y el grunge; sin contar que las mañas, extravagancias, escándalos y reclusión en que vivió como adulto opacaron a lo más importante: la música. Decir que Michael era una figura importante en la política mundial es casi como asegurar que Fidel Castro es un demócrata a carta cabal. ¿Cuál fue la continuidad del proyecto USA For Africa? No era una figura benefactora pública como Sir Bob Geldof quien ha continuado en campaña por la condonación de la deuda del Tercer Mundo o como Bono, quien para muchos es el equivalente al Papa en el mundo del rock por la capacidad de dialogar con personalidades importantes, proponer ideas y soluciones, y abogar por causas políticas como nadie lo ha hecho. La única beneficencia que hizo Michael fue a favor de la niñez, siendo ésta su tabla de perdición.

He aquí el lado triste de la historia: un padre controlador, manipulador e infiel que abusaba de sus hijos con el fin de vivir de ellos negándoles el derecho a cumplir con su crecimiento, creando a la larga conductas discutibles y reprobables. Y no estamos hablando de su negativa a crecer o de rodearse con otros “niños” que no tuvieron infancias saludables (sus amistades con Elizabeth Taylor o Liza Minelli), sino del hecho de no admitir que tenía un problema muy grave –la pedofilia específica, sólo deseaba estar con niños, no con niñas– y aun peor: de no buscar ayuda y hacer mea culpa por sus actos. Tal vez haciendo esto último le hubiese ganado respetabilidad y reconocimiento, toda vez que al público le gusta ver un segundo y hasta un tercer resurgimiento, caso reciente de Britney Spears. Pero al no hacerlo sepultó su música en el fango del escándalo, representado en las dos acusaciones de violación de menores; la segunda reseñada en este espacio cuando se le absolvió. Y quizás no hubiese despertado lástima si admitía desde el principio que tenía un problema de piel, despertando incluso, solidaridad en el público en vez de someterse a toda una galería de procedimientos quirúrgicos, cirugías plásticas, blanqueado de piel, locuras extravagantes en cuanto a compras de bienes raíces y de artículos varios.

Aquí empieza la similitud de la vida y la carrera de Michael Jackson con la de Elvis Presley. No es exageración; ambos conocieron la fama mundial a edad joven, fueron controlados por figuras dominantes –Joe Jackson uno; el Coronel Tom Parker el otro– , luego de su momento de gloria musical sus carreras empiezan a ir en declive, viven una existencia aislada en mansiones que parecen fortalezas siendo complacidos por cortes de aduladores y sicofantes que les complacen cuanto capricho se les antoje (incluso drogas), padecen de dificultades para relacionarse con el resto de la gente, y por mucho que tratan de recuperar la fama perdida no logran sintonizarse con los tiempos que corren.

Innegablemente, Michael Jackson aportó algo al panorama musical: su forma de bailar influenciada por James Brown y Fred Astaire y su música que desde 1969 hasta 1982 fue original, diferente y muy buena. Por desgracia no supo ir a la cabeza del mundo artístico luego de publicar “Thriller”, dejando que lo negativo prevaleciera sobre la creación. Tal vez en este momento solo quede el recuerdo de tiempos mejores, de los buenos video clips y de la buena música. Y lo más importante. Michael Jackson podrá descansar y ser el niño que siempre quiso ser.

Michael Jackson (1958-2009)

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martes, marzo 10, 2009

Rihanna… Primer Round



Admitimos de entrada que no nos gusta Rihanna como artista, más aun por ese sonido tan prefabricado producto de divas como Mariah Carey y Whitney Houston que al salir ellas, 100 más se dedican a copiarlas. Ni por asomo nos gustan canciones como el cover esperpento que hace del clásico techno “Tainted Love” de Soft Cell, y mucho menos canciones como “Umbrella” a dúo con Jay-Z.

Pero al mismo tiempo reconocemos que ella está tan buena como mujer, en una suerte de versión más joven del exquisito monumento que es Beyoncé Knowles, por esa mezcla tan peculiar de caribeña (de Barbados, para ser más exactos) junto con rasgos orientales que la hacen exótica y peculiar a la vez.

Es por ello que no nos explicamos cómo alguien puede maltratar de forma brutal a una dama tan hermosa en lo físico. Para aquellos que no han seguido los hechos, ella y el cantante de rythm & blues Chris Brown llevan una relación de noviazgo que data de un par de años. El domingo de la entrega de los premios Grammys en Los Ángeles, Rihanna estaba destinada a aparecer dentro del espectáculo, cuando a última hora se cancela su actuación. Los motivos no fueron aclarados en un primer momento, pero al paso de las horas se conoce que ambos se involucraron en una pelea de pareja debido al carácter donjuanesco de Brown, luego de que Rihanna recibiera un mensaje de texto llegado al celular de él por parte de una amante. El incidente deriva en una discusión entre ambos hasta que éste la agrede físicamente, con la consiguiente intervención de la Policía de Los Ángeles y de servicios paramédicos quienes la encuentran con moretones y sangre en el rostro, y arrestando en el acto a Chris Brown.

Eventualmente se llega a conocer que no es un incidente aislado sino que lleva un historial previo de violencia física, infidelidad, reconciliaciones y separaciones entre los dos. La Fiscalía de Los Ángeles levanta cargos penales contra Brown por maltrato y violencia doméstica, mismos que serían desestimados por parte de la familia de Rihanna, llevando con ello a la liberación del cantante y a una reconciliación entre la pareja.

Aquí es donde entramos a intervenir. Primero y principal, ¿cuál es el criterio o educación impartida en un hogar para que el maltrato entre sus integrantes sea moneda de uso corriente? No están demostradas aquellas palabras que sumadas dicen: “La letra con sangre entra”; es más, lo que producen es una cadena interminable de seres violentos y débiles de carácter al mismo tiempo, generando víctimas que llevan la peor parte, cuando no es que terminan siendo un saldo fatal en muchos casos. Aquél cuento que dice que el maltratador es un maltratado anterior puede que sea cierta, pero también es una cuestión de reconocer el problema y hacer todo lo posible por superarlo, algo que el cantante Chris Brown no ha tenido la sensatez de buscar.

Además de lo anterior, se suma el hecho de que Rihanna haya decidido volver con él luego de la paliza que le propinó. Esto también viene a ser otra muestra de la educación que los padres imparten en los hogares cuando los hijos se acostumbran a ser testigos presenciales de la violencia que existe entre parejas como un síntoma de lo mal que están las relaciones interpersonales, y al no haber otra solución más que volver a una situación enfermante y degradante de la condición humana, estos vienen a acostumbrarse a la idea de que los golpes son una muestra de amor, algo completamente alejado de la realidad. Si el amor puede llevar a la muerte no es tal, sino un homicidio en primer grado, junto con un nivel de autoestima dos puntos por debajo de la de Franz Kafka.

Pero incluso, esto también lleva a reflexionar sobre la imagen que la música negra norteamericana ha estado transmitiendo en sus discos y video clips, misma que se ha hecho extensiva a estas latitudes en el reggaeton. Ver un video clip de hip-hop y otro de reggaeton son prácticamente ver imágenes gemelas: en su mayoría hay tipos que se creen los chulos o los chivos que más mean en el instante de tiempo de la canción, todo ello rodeado de un entorno y un estilo de vida material que sólo es alcanzable mediante la venta y distribución de drogas –no por nada Christopher Wallace, alias The Notorious B.I.G. y Curtis Jackson, alias 50 Cent fueron en un principio traficantes de drogas– y mujeres que en los videos dan la perfecta imagen de objetos sexuales. Y no es que esta imagen sea extraña, sino lo constante que resulta el mensaje que a la larga se queda en artistas de dudosa calidad musical o de méritos artísticos discutibles, al igual que en una audiencia que cree que la única forma de conseguir mujeres es mediante autos lujosos, proezas sexuales dignas de campañas antisida por la promiscuidad que dan como ideal (recuerden como contrajo el SIDA Magic Johnson) o una capacidad para la mala improvisación en cuanto a rimas y temas poco originales.

Este es el entorno digno de cualquier historia de ficción, pero con el agravante que termina siendo verdad: el maltrato contra la mujer. Desde aquí estamos totalmente en contra de cualquier forma de agresión, más todavía cuando involucra seres indefensos o débiles de carácter. Y ni hablar si los afectados son mujeres, con lo cual nos lleva a la reflexión que muy en el fondo aquellos que maltratan mujeres esconden en el plano inconsciente un componente homosexual, porque seamos francos: ¿qué hombre que se precie es capaz de maltratar al punto de la deformación a una mujer? No decimos que Chris Brown sea gay, pero su actitud deja mucho que pensar. Y por el lado de Rihanna, seguiremos insistiendo que su música no es la primera opción en los reproductores de CD o iPods, pero sí como mujer. ¡Qué hermosa es la mujer!

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jueves, marzo 06, 2008

Quiero ser George Clooney



No, no nos malinterpreten. Lo que estamos citando en el título no significa desorden de personalidad, fanatismo psicótico a lo Mark David Chapman o John Hinckley Jr., ni sesiones intensivas de conductismo o que ameriten que nos internemos en un manicomio. Es simple, queremos ser como George Clooney. ¿En qué sentido? Sigan leyendo.

Podría decirse que nos simpatiza el amigo George desde que co protagonizaba junto con Anthony Edwards, Noah Wyle, Sherry Springfield, Juliana Margulies y Eric La Salle las mejores cinco primeras temporadas de “E.R.” Su personaje del doctor Doug Ross nos parecía agradable en medio del entorno de salas de emergencias, planos de cámara en círculo y sangre artificial.

Las cotas de admiración se acrecentaron cuando aceptó coprotagonizar junto a Quentin Tarantino “From Dusk Till Dawn”, dirigida por Robert Rodríguez y por Quentin y cuya primera hora es un film 100% Tarantino. Su personaje de ladrón estuvo hecho a la altura; cosa que no pasó cuando se empeñó en hacer una comedia romántica con Michelle Pfeiffer en “One Fine Day” –un chick film más–, cuando trabajó junto a Nicole Kidman en “The Peacemaker” o cuando aceptó la oferta de Joel Schumacher para ponerse el traje de Batman en la olvidable “Batman & Robin.” Más ese año (1998) empezaría su asociación con el director Steven Soderbergh en la magnífica “Out Of Sight”, todo un placer en cuanto a actuación y prestancia por parte del pana George; así como en su breve papel del Capitán Bosche en “The Thin Red Line” del prestigioso director Terrence Malick.

Y lo magno vendría en 1999 de la mano de los hermanos Coen en la subestimada –porque en estas fronteras no se estrenó en las salas de cine– “O Brother, Where Art Thou?”, y del señor David O. Russell en la aclamada e influyente “Three Kings” junto a Mark Whalberg y Ice Cube. Con ambos papeles, el compadre George se ganó nuestra admiración. Misma que seguiría en el 2001 (no consideramos “The Perfect Storm” del año 2000 porque aun cuando no es mala, no nos parece memorable en cuanto a actuación), cuando se alía de nuevo con Soderbergh, Brad Pitt, Andy García, Matt Damon, Don Chedale, Bernie Mac, Casey Affleck, Carl Reiner, Elliott Gould, Scott Caan, Shaobo Qin, Eddie Jemison y Julia Roberts en el remake de “Ocean’s Eleven”, que se tradujo en dos secuelas más. ¿Y quién más sino George para hacer de Danny Ocean del mismo modo que en 1960 lo interpretó –quién más– Frank Sinatra?

Además de desplazarse en la arena de los filmes más comerciales, también ha hecho obras de carácter más artístico en cuanto a lo argumental, cual fue el caso de su siguiente asociación con Soderbergh y con James Cameron en rehacer el clásico de 1972 de Andrei Tarkovsky basado en el libro de Stanislaw Lem “Solaris”; un film complejo en el fondo y malinterpretado por las audiencias. De igual modo su debut como director de la biografía del productor de televisión Chuck Barris en “Confessions Of A Dangerous Man” demostraba que su talento detrás de la cámara estaba en gestación hacia algo bueno.

Y ciertamente lo anterior fue un anticipo para lo que fue el año 2005, el año de George. En primer lugar por el rol extraordinario que hizo en esa maravilla llamada “Syriana” de Stephen Gaghan, papel que le significó el Oscar™ como mejor actor de reparto, y por el cual mutó en sobrepeso, barba y parlamentos de lujo. Además, ese mismo año repetiría fortuna como director, actor y guionista en colaboración con Grant Heslov en la que a nuestro criterio es la cuarta mejor película de la década: “Good Night, And Good Luck.” Tal como dijimos en su momento, George se graduó de director de cine con este documento tan bien concebido que supera al cine para ubicarse en un contexto social y artístico a todo nivel.

Algo que si bien estuvo hecho correctamente, el resultado fue anodino al colaborar de nuevo con Soderbergh, Cate Blanchett y Toby Maguire en “The Good German”, otra pieza de arte y ensayo que recreaba la estética de los filmes de la década de los 40. Cosa que no pasó igual con “Michael Clayton”, por el que recibiría una nominación al Oscar™; esta vez como actor principal. Aun cuando su actuación no nos pareció estelar, sí reconocemos que fue digna y bien realizada.

Pero además de las películas que ha realizado, también está la actitud cool con la que se toma las cosas. El amigo George va a las fiestas (cuando no es que las organiza en su villa en el Lago Lugano en Italia con sus panas Brad y demás secuaces) en plan de disfrutarlas, sean de los estudios o tobos caseros; con él si hay buena bebida, comida y conversa, está más puesto que un zapato. Junto con ello, hace comerciales para Martini & Rossi™ todos en tono cómico; uno como el aguafiestas, el otro disfrazado cual ídolo de matinée italiano de los 50 a lo Ralf Vallone, Maximillian Schell y demás importaciones de Europa. Esto, para no contar los comerciales de cafeteras automáticas de la Nestlé™ Nespresso™, en los que pasa desapercibido para los actores de la cuña. Si bien estos spots no se pautan en la televisión americana, Internet permite disfrutarlos. Y, cosa irónica, sin cortes comerciales.

Y encima, sale con cuantas piernas femeninas con faldas se le atraviesan. Podría decirse con propiedad que se ha acostado con la mitad de la población femenina de Hollywood, y otro tanto con algunas de la Costa Este de Estados Unidos. Desde la más aniñada en la figura de Renée Zellwegger hasta su “amiga” Julia Roberts, literalmente ha dejado rastro a su alrededor, a tal punto que antes de contraer matrimonio, la periodista de E! Entertainment Television Giulianna De Pandi lo perseguía sin cuartel a cuanta fiesta se daba en Hollywood que parecía acoso. Y aun con todo el kilometraje que lleva en lo femenino, las mujeres de toda clase lo acechan cual leonas tras un ñú.

En la pasada entrega de los Oscars™ durante el preshow, el animador Regis Philbin decía que en el pasado los hombres querían parecerse a Cary Grant, y que en la actualidad querían parecerse a George Clooney, a lo que esté le responde que es cierto porque Cary Grant ya está muerto. Y no es invento. Al menos este que les escribe quisiera aunque fuese un día ser como George Clooney. Sólo tener el rastro de mujeres persiguiéndonos es motivo suficiente para ser como él. ¿Psiquiatras? Más barato es ver “Ocean’s Eleven.”

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miércoles, junio 13, 2007

El Panteón De Las Maravillas De Un Solo Hit

Es cierto, existe un sitio donde los éxitos del pasado vuelven a la vida aunque sea por breves instantes, y es la industria de la publicidad audiovisual.

Antes de entrar en detalles, es menester aclarar un detalle. Maravilla de un solo hit es un término acuñado por las revistas de música para definir a aquellos artistas que pegan una canción en las listas de éxitos, y que luego desaparecen al no poder repetir el suceso de la canción en cuestión o al sacar temas que no tienen la repercusión del primero. ¿Cómo olvidar en los 90 Right Said Fred con aquello de ♪ I´m too sexy for my shirt, too sexy for my shirt, so sexy, yees ♪? ¿O a C&C Music Factory con “Everybody Dance Now”? ¿Y qué dicen de Los Del Río con “Macarena”? Así mismo, puede suceder que el artista o grupo no pegue el primer tema sino el segundo, cual fue el caso de la banda de los 80 A Flock Of Seagulls, quienes en 1980 sacaron su primer tema “Telecommunication”, pero que al siguiente año sería el de la fama mundial con “I Ran (So Far Away)”, para desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Dicho esto, he aquí el lugar que mencionamos.

Al hacer la transición de nombre de Telcel a la actual Movistar (sucedida en buena parte de Latinoamérica, salvo en México donde todavía se llama así), junto con el cambio de denominación también vino uno en cuanto a la publicidad audiovisual para la empresa, trayendo consigo que las maravillas de un solo hit cobraran vida cual vampiros insepultos.

La primera de estas resurrecciones vino justo al comienzo de la nueva empresa mediante el uso como música para su publicidad de la canción “Walking On Sunshine” en una nueva versión de la cual desconocemos la intérprete –suponemos que es Hillary Duff dado el hecho de haberla traído al país para el lanzamiento de la compañía en un concierto promocional-. Este tema fue un éxito mundial en 1985 de la mano de la agrupación Katrina & The Waves, suerte de repetición de lo que era The Pretenders al tener a una mujer como voz principal y guitarrista, y norteamericana viviendo en Inglaterra del mismo modo que en su momento y en su banda lo era Chrissie Hynde. Vale decir que el tema no era tan malo (el remix de la canción que dura más de 6 minutos y medio es bastante bueno), pero también es cierto que luego de su publicación la banda no pudo repetir el éxito de este tema, disolviéndose en la siguiente década luego de haber participado incluso en el Festival de Eurovisión. Con esta canción no es lo buena o mala que pueda ser, sino el que se haya usado una maravilla de un solo hit para fines comerciales y el que por más de un año haya sido el caballo de batalla para la publicidad de Movistar, en donde se versionó en balada, en acid house, y hasta en rock alternativo. A esto no se le llamaría resurrección como tal, sino desafío a la ley de Dios, no por la vuelta a la vida, sino por el exceso y el uso –corrección, abuso- hecho por la compañía de publicidad.

Para empeorar las cosas, ahora Movistar hace uso, no de un tema original compuesto para la campaña, sino mediante otra maravilla de un solo hit que no es mala, sino infame y terrible, cual es el caso de “You Get What You Give” de la agrupación New Radicals. Esta canción define lo que en los 90 era malo en lo musical, desde el cantante que era otro gritón más hasta el tema en sí que, analizándolo con calma y salvo un ligera diferencia en término de rítmica y tempo, es una suerte de copia del primer hit de la agrupación británica Oasis, “Supersonic.” Hasta la duración es la misma en ambas piezas. Claro, y aunque parezca mentira, la canción de Oasis es miles de veces mejor que lo que perpetró New Radicals, así como las pesadeces y desplantes de los hermanos Gallagher son más entretenidas que la falsa rebeldía del vocalista Gregg Alexander. Y algo que corrobora lo anterior está en que luego de llegar, desapareció de la escena musical a lo Jimmy Hoffa para fortuna nuestra.

¿Cuáles pueden ser las próximas maravillas de un solo hit para las promociones de Movistar? Podríamos empezar por “Too Late For Goodbyes” de Julian Lennon (¡Celebrity kids can´t act!) para simbolizar la permanente comunicación que puede haber en las personas que tengan celulares. ¿Y qué tal “What Is Love (Baby Don´t Hurt Me)” de Harddaway? Es ideal para las promociones de Día de San Valentín. Y si para la misma fecha deciden irse por algo más erótico –y más de los 70, por extensión más discotequero- pueden usar “More, More, More” de Andrea True Connection para que sus clientes puedan hablar más, más, más. Pero esperen, estamos dando ideas para que las usen, cuando lo que deberían de hacer es sentarse al piano, al teclado, con la guitarra, con lo que sea que usen para componer canciones y ponerse a escribir música y jingles; de lo contrario pasarán a los anales de la publicidad del mismo modo que lo que promocionan musicalmente y en el panteón que han creado: como maravillas de un solo hit.

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París Liberada Y Ocupada De Nuevo

Atención. Lo que están a punto de leer no es una cronología de los 4 años de ocupación nazi en París y su posterior liberación a manos de la Resistencia Francesa junto con los aliados. Este artículo versa sobre el circo que rodea a la sentencia, encarcelación, liberación y vuelta a las rejas de Paris Hilton.

La stupid girl por excelencia elevada a la inmortalidad por la cantante Pink en la canción del mismo título, la poster girl que simboliza lo vacía que se ha vuelto Hollywood en esta década así como la prensa de entretenimiento y las columnas de chismes que a falta de imaginación o de noticias de interés, se dedican a reseñar a página completa cuando no es en primera plana los faux de pas que hace Berlín Hilton.

Por supuesto que este regodeo de la prensa hacia las celebridades no es de ahora, y Budapest Hilton no será la última en la lista de personas que son famosas por no hacer nada, o por hacerlo y mal, sin contar las que lo que hacen es el ridículo absoluto. Quizás en los últimos diez años el fenómeno agarró proporciones dignas de la caída del Muro de Berlín a raíz del circo de medios que involucró la persecución, el encarcelamiento, el juicio y posterior liberación de O. J. Simpson, y no precisamente por la prensa de espectáculos, sino en vivo vía satélite para todo el mundo por intermedio de CNN, mismos que reprodujeron la pasada semana la salida y la posterior reentrada a las rejas de Oslo Hilton, junto con cadenas como Fox News, BBC y demás valuartes del periodismo.

Esto para no mencionar la cobertura hecha por E! Entertainment Television en donde el fenómeno alcanzó visos de épica digna de Homero –no Simpson- desde el instante del segundo arresto por violar la libertad condicional por manejar borracha, amén de tener la licencia de conducir revocada. Sin duda esto es Norteamérica, porque aquí alguien de la “categoría” de Beijing Hilton pagaría al fiscal, al juez y saldría por la puerta del frente con la cara muy lavada.

Entre las muchas barbasadas proferidas por la defensa de Moscú Hilton y por los anormales mentales que la admiran está en el sentido de doble moral que el juez le impuso a ella por el hecho de ser famosa y para darle una lección tanto a Londres Hilton como a toda celebridad que en el futuro se quiera salir con la suya al pretender que está por encima de la ley. En esto estamos 100 % de acuerdo con la decisión del juez; es más, no deberían de ser 45 días, debería de ser 180 días sin ver la luz del Sol. Y al alguacil que se le ocurrió la idea de soltarla, pedirle su cargo a la orden y encerrarlo con ella por 90 días. Esto para incluir también que llame a juicio a Britney Spears por maternidad irresponsable, para que encierre por 10 años en clínicas de desintoxicación a Lindsay Lohan por conducta dudosa y, para resumir en tres tipos de celebridades, a Mary-Kate y Ashley Olsen por incitación al terrorismo corporal en las figuras de la bulimia y la anorexia.

Pero tal vez lo más importante aquí sea el hecho de muchos que le siguen la pista a este tipo de personas que son famosas por no hacer nada, en una clara exaltación al mal gusto y a la banalidad. En el caso de Madrid Hilton el disco es tan malo que ni sirve como método de tortura; su actuación en “House Of Wax” y en “The Simple Life” junto a su “amiga” Nicole Ritchie es cero, inexistente; sus insecticidas disfrazados de perfume son poco más que mata cucarachas; y ella de por sí es tan “entretenida” como un choque de carros con saldo fatal, menores de edad entre las víctimas.

En fin, que la imbecilidad da para todo y en particular con relación a Ginebra Hilton se podría hacer una antología de la estupidez y la decadencia del buen gusto en el comienzo del siglo XXI. Aquí estaría más que justificado que los nazis de esta época vuelvan a ocupar París, no la ciudad –eso nunca-, sino a la que ostenta este nombre. Paris Hilton, quédate en tu cárcel y no fastidies más.

“♪ Maybe if I act like that,
Push up my hair like that,
Porno paparazzi girl,
I don´t wanna be a stupid girl.
♪"

Pink. “Stupid Girls.”
Nota: El dibujo de "Paris Voodoo Hilton" es cortesía y propiedad intelectual de Fourteen™ - ©2006 Derechos Reservados.

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miércoles, abril 18, 2007

The Last Go Round?



¿Perfecto?
"Sonido Perfecto Para Siempre" Así introdujeron Sony y Philips al Disco Compacto en 1982. Tal vez para ellos la frase "para siempre" sólo abarca 25 años más o menos...

En este ensayo hablaremos del presente y futuro de la distribución de la música y su realidad dentro de la cultura del mercado de los compradores y coleccionistas. Después de leer un cuestionable pero significativo artículo de una prestigiosa publicación de Audio sobre la decadencia del CD, me puse a meditar sobre el futuro de la grabación musical y el destino del CD como medio principal.

Estamos en una encrucijada donde el modelo de la distribución, colección y disfrute de la música está siendo amenazado por un cambio de paradigmas. Estamos acostumbrados al modelo de un medio musical físico desde que se comercializó la música por primera vez en los Rollos de Edison (hace más de un siglo). La idea de salir a comprar música en medios físicos y coleccionarlos como propiedad intelectual ha sido el esquema cultural desde siempre, a pesar de los distintos formatos que se han sucedido para compartir honores. Luego de casi un siglo de dominación del vinil (50 como Long Play), la industria de la música ha sufrido pocos cambios a raíz de los avances vertiginosos de la tecnología. Durante años se ha perseguido la fidelidad del sonido como prioridad ante todo pero, en tiempos recientes, la conveniencia lo ha obligado a tomar asiento en el puesto de atrás.

Un cambio se está gestando
Amigos coleccionistas, melómanos, audiófilos y entusiastas, les guste o no el MP3 llegó como el catalizador revolucionario que ha hecho temblar los cimientos del modelo cultural en el mundo de la música actual. Sin lugar a dudas, el disco compacto se estableció como el reemplazo del reinante vinil por el cambio de paradigmas que ofreció. No fue su -cuestionada- calidad de sonido, sino más bien el factor comodidad, versatilidad y facilidad de uso la que promulgó el cambio. Algo que no era posible con el clásico LP. Pues luego de tantos intentos por derrumbar al CD con otras propuestas superiores, el inferior MP3 y el lo-fi iPod parecen provocar otro cambio similar de paradigmas.

Hemos visto, con dificultad, cómo los esfuerzos por alcanzar una mayor fidelidad que la ofrecida por el CD pasan desapercibidos por muy superiores que estos sean. El DVD-Audio y el Super Audio CD ofrecen la misma forma y función del venerable CD, sólo que con superior fidelidad, entonces ¿por qué la masiva ignorancia ante ellos y su poca aceptación? porque sencillamente la fidelidad no es la prioridad -ni les interesa si acaso- para la mayoría que no los ven como un rompimiento de paradigmas como el que hubo con el CD ante el vinil. Es todo. Mucha gente está contenta con la calidad de sonido del CD y poco le interesa adoptar un nuevo estándar que poco aporta a su nivel dinámico de vida. Por el contrario, y para demostrar que la conveniencia es prioridad en la mayoría, lo único que ha provocado un cambio revolucionario de esquemas en tiempos recientes -similar al que hizo el CD- ha sido bajar música por Internet para iPods, MP3 players, PCs y servidores de discos duros.

Por primera vez el CD se ve amenazado...

¿Pero de verdad está amenazado el CD? ¿Se acabarán los estantes de discos en las tiendas (junto a las tiendas mismas) y tus repisas de discos de tu casa? ¿Servidores y discos duros manejados por redes en casa serán los que manejen y alberguen tu colección virtual de música? ¿desaparecerá el disco compacto y cualquier otro medio físico de reproducción musical por el frío y virtual archivo de MP3? ¿Ojear discos en las disco tiendas dará paso a navegar en una dirección Web para comprar música? Analicemos más factores que los expuestos arriba.

The Filthy Lucre
La industria de la música está plagada de ejecutivos perversos en favor de un modelo de negocios más que por el espíritu de la música misma. Lucro y ganancias se imponen ante los deseos del artista (y del consumidor). Un juego de seducciones lucrativas en donde se desenmascaran las intenciones reales de las disqueras y también de algunos artistas. Recordemos lo que ocurrió a comienzos de la década con el problema de Napster y Metallica. Esto acabó con la imagen y credibilidad de la banda que una vez se denominó anti-empresarial más que por la decadente calidad de su música. Pero este suceso abrió los ojos hacia un nuevo panorama. La distribución de canciones ilegales en MP3, la piratería Web de Ares, eMule y Kazaa -que continuaron donde Napster quedó- unido al rotundo éxito del iPod, han mostrado lo que bien podría ser el nuevo cambio de paradigmas en la cultura de la música en el mundo. Cambio que ninguna de las empresas disqueras observó, salvo la compañía de computadoras responsable del iPod y que capitalizó en otro éxito sin precedentes: El iTunes Music Store. Un modelo de ventas virtual de música legal en archivos comprimidos que parece demostrar que esta teoría se puede "materializar" como el futuro estándar.

La culpa de que el CD muera, no la tiene la bajadera ilegal de archivos de MP3 ni tampoco los quemaítos que hay en todas partes del mundo (más que en Venezuela, se los juro). Esto es lo que quieren hacerte creer los inescrupulosos de la industria disquera. La industria de la música siempre ha estado basada en el relativo éxito de los "hits" o canciones de moda. Simple, si no hay hits, no hay ventas. Punto. Pero ¿a dónde se han ido los hits? Se habrán dado cuenta si han visto hasta qué punto ha llegado MTV -que sólo pone reality shows- y lo especta-anal que está la radio -llena de habladores de huevonadas, reggaeton y joropo- ¿verdad? No hay material nuevo de calidad, es todo. Esto me preguntaba un pana hace poco (Heiryck), si es él o es que no hay calidad en música nueva, al menos en la que se comercializa como mainstream. Lo mismo el Dr. Basura, Kaiser y Spiff, quienes han optado (como yo) en re-comprar clásicos remasterizados en Rock y Jazz, en lugar de arriesgar nuestros duros en porquerías sin originalidad, innovación ni sustancia, como lo que sale del 95% de la industria musical actual. Súmenle a eso el ridículo aumento de precio de los CDs y se darán cuenta por qué la gente ha adoptado el viejo modelo de comprar (o bajar) "Singles" o canciones en el iTunes Music Store en lugar del álbum (como también por la vía ilegal).

Ahora sólo lo usan para barajitas y fotos
Ha muerto el espíritu del álbum, aquel que te garantizaba un contenido genial de principio a fin. El modelo del "Single" fue exitoso en los '50 donde la cultura joven apenas podía gastar en un sencillo de 45-rpm ya que sus padres venían de una gran depresión y la segunda gran guerra. Cierto, los sencillos gobernaron una era, particularmente entre los '50s y '60s en la forma del disco de 45-rpm. Pero a finales de los '60s, en especial gracias a la liberación cultural, fuimos testigos del nacimiento del álbum como modelo musical. Gracias a genios sin restricciones como The Beatles, Pink Floyd, The Rolling Stones, Led Zeppelin y The Doors, se dio génesis a la cultura del álbum como expresión artística musical. Con los álbumes en LP obtuvimos arte, discos conceptuales, historias y proyectos que reflejaban un estilo y personalidad del artista. Fue un potente modelo de distribución musical.

El LP pasó la antorcha al CD manteniendo la misma filosofía, pero desafortunadamente con él vino el boom de la tecnología digital, el Internet y la masificación que despertó la avaricia de las disqueras. Con este fenómeno fue decayendo el modelo del álbum por el de una vulgar repetición del modelo anterior de los sencillos. ¿Cuándo fue la última vez que compraste un CD de magnificencia musical como obra de arte conceptual -de principio a fin- desde OK Computer de Radiohead, The Downward Spiral o The Fragile de Nine Inch Nails, Mellon Collie and the Infinite Sadness de The Smashing Pumpkins y Ray of Light de Madonna? fue común en los '90, recordar es vivir... hoy día es un evento raro, hasta ahora sólo puedo mencionar tres en lo que lleva de década: 100 Window de Massive Attack, X&Y de ColdPlay y el bárbaro 10.000 Days de Tool. Antes venían de a docenas por año.

Eso fue entonces, puesto que con la comercialización prefabricada de hoy, lleno mediocres "artistas" desechables de dudosa calidad -léase Shakira, Blink 182, Britney Spears, Backsreet Boys, Limp Bizkit, Sum 41, RBD, etc., el concepto del álbum como obra artística de auténtico valor comercial coleccionable se ha extinguido. Implicando directamente en las pobres ventas de los CDs y el auge del modelo MP3/iPod, con el Internet como medio de distribución tanto legal como ilegal. Y todavía las cínicas disqueras se preguntan por qué sucede esto, haciendo recaer toda la culpa en la consecuencia más que la causa, que al final no son más que ellos mismos quienes la provocan. Si no nos dan material de calidad la gente no volverá a invertir en discos. Discos que tienen mayor valor intrínseco que el estéril archivo de MP3 en el disco duro, sin carátula, ni espíritu.

Melómanos, audiófilos... ¡temblad!
Coleccionistas de discos, melómanos por excelencia, ¿prefieren ver sus orgullosas colecciones irse con el 78-rpm para abrazar la idea de tener todo en un disco duro? El MP3 es baja fidelidad y no tienen la plusvalía del arte gráfico de la carátula. Los discos duros fallan inevitablemente y si no hiciste respaldo, adiós a tu gigabytes de música. Quizás un carajito de menos de 25 años no lo aprecie si no lo ha vivido. Por eso la generación de hoy prefiere la cantidad de gigabytes en su disco duro y al número de canciones que su iPod alberga, que al valor de una colección de buena música en discos físicos para la posteridad (menos aún les importa la fidelidad). Y me refiero a buena música, aquella que trasciende generaciones, no la que tiras a la papelera de tu PC porque ya no "está de moda" y reemplazas con lo 'nuevo' y 'fresco' que viene para esta temporada.

Es inevitable que otro formato suplante al CD en el futuro, al final lo que importa es la música. Pero habemos quienes apreciamos el arte de un disco, la expresión de un artista, la envergadura de una colección y la fidelidad del sonido como una ejecución en vivo. Todo esto se pierde si se impone este nuevo modelo que amenaza de manera latente. Salvemos al álbum, al concepto de música de calidad, a la expresión artística no manipulada ni pre-fabricada, a la fidelidad y libertad del artista. No al modelo de negocio ni a la mediocridad por la conveniencia. Salvemos la música.

¿Qué opinan?

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lunes, enero 22, 2007

El Día En Que Warner Channel Se Convirtió En Terrorvisión

Cuando empezó sus transmisiones Warner Channel hace diez años –a diferencia del ahora inexistente WB Network que era uno de los 6 canales de señal libre en Norteamérica; ahora fusionado con UPN para crear CW Network- nos agradaba el que se transmitieran series clásicas, junto con la filmoteca de comics de los estudios, filmes del pasado (los viernes eran de monstruos y serie B), junto con programas de factura reciente.

A partir de este milenio, Warner Channel empezó a darle prioridad a los programas y series de producción nueva en detrimento de la programación clásica. El punto de inflexión se da al empezar a transmitirse la serie “Friends” que hasta ese entonces salía por las pantallas de Sony Entertainment Television. Aun cuando hizo de lado el esquema que le ganó una fanaticada en Latinoamérica, aun se podía –y se puede ver- Warner Channel.

En otra operación similar a la que sucedió con “Friends”, Sony cedió los derechos de transmisión de los Premios Golden Globe™ que hasta el año pasado salía por su señal para que se emitiesen por Warner Channel. Para los que se estén preguntando cómo es eso, vale decir que tanto Sony Entertainment Television como Warner forman parte de la división Latinoamérica de Time Warner Television; algo impensable en Norteamérica en donde son competencia.

Pues bien, ¿cómo es una transmisión de premios por Warner? Si de ahora en adelante van a ser como la que fue en esta edición, este canal está en vías de convertirse en una nueva Terrorvisión.

Empecemos por el principio. Al saber que en la entrega de los Golden Globe™ se iba a hacer uso de comentarios, las cejas se arquearon. ¿Comentar lo que uno está viendo, lo que es obvio, acaso es radio? Estas dudas se acrecentaron cuando el destinado para este fin en Latinoamérica sería Mister Graffiti (pronunciar la última palabra con voz ronca); léase, César Miguel Rondón. Ya bastante habíamos tolerado en épocas precable los destrozos que puede causar, particularmente en las entregas de los Oscars™. Pero igual y con todo, decidimos ver los premios en nuestro carácter de observadores y comentaristas de lo bueno y lo malo en el entretenimiento, cual es nuestra condición en Spiff-O-Rama™. Y en balance general, el resultado de los galardones fue satisfactorio (por años hemos coincidido con el criterio de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood), tanto que ni siquiera hicimos pronósticos sobre los posibles ganadores. En sí, la entrega fue correcta y ecuánime. Lo que no fue ni correcto, ni ecuánime y mucho menos agradable fue César Miguel Rondón.

Warner Channel esgrimió como excusa para contratarlo, y para el hecho de hacer radio en televisión, el que el Sr. Rondón es un cinéfilo consumado por años –de acuerdo con sus propias palabras, posee una colección de títulos en DVD cercana a las 13 mil películas de todos los géneros posibles-. OK, se le respeta este detalle. Incluso se le respeta en radio en su carácter de locutor y dueño de un programa al incluir al principio y al final del mismo una canción de The Beatles; sólo por este detalle ya tiene una parte del cielo ganado del lado nuestro. Pero lo verdaderamente imperdonable, y por esto no gana el cielo en su totalidad sino el Purgatorio, es en su carácter de comentarista de premios.

En la mejor tradición de Terrorvisión, los momentos de pánico total se dieron al: comentar los discursos de agradecimiento de los ganadores en el momento en que estos no habían terminado de dar gracias; hablar por encima de Tom Hanks durante la entrega del Premio Cecil B. De Mille™ a Warren Beatty; reírse con el micrófono encendido de las bromas y chistes que hacían algunos presentadores y ganadores (particularmente Sasha Baron Cohen al ganar por “Borat:...”); hablar mientras se anunciaban los nominados en las categorías por encima de mencionar el título original y su traducción; no tener la pauta a la mano del orden de la premiación, ni de los presentadores cuando Dick Clark Productions y NBC (encargados de la transmisión) manda a los que retransmiten la señal alrededor del mundo copias del guión y del esquema; y por supuesto: el temor de que en algún momento anunciase a Graffiti y al Banco Provincial como patrocinantes del programa con ese estilo tan de baseball por radio y con ese tono de voz tan sui generis.

En Brasil los comentarios los hizo otra persona (obviamente al portugués; no recordamos su nombre), pero lo cierto es que esta costumbre iniciada este año por Warner Channel en transmitir los Premios Gloden Globe™ comentados es de un asco y de un mal gusto sin parangón. No sabemos si habrán caído en cuenta de que su señal es cable, no televisión abierta; y que el hecho de ser un canal básico en las ofertas y planes de los cableoperadores no les da derecho a hacer semejantes adefesios, y mucho menos a subestimar a sus espectadores. ¿O es que acaso creen que la gran mayoría que los ve no sabe hablar inglés? Y aun cuando no lo sepa, ¿no creen que merecen un mínimo de respeto como televidentes?

Y para terminar, ¿por qué trasmitir los Golden Globe™ con comentarios si en un par de días ustedes los van a retransmitir subtitulados, a la manera como lo hacía Sony Entertainment Television hasta el año pasado –sin palabreo en vivo, claro-? Como un epílogo, aplaudimos el que hayan ganado Martin Scorsese y “Babel” en sus correspondientes categorías, por citar dos premios merecidamente otorgados, pero lo que no nos hacemos merecedores es una entrega de premios comentada, y mucho menos en la voz de Mr. Graffiti César Miguel Rondón. Definitivamente lo que hicieron este año no tiene mérito alguno. Y si van a copiar un estilo de hacer televisión, háganlo, pero no lo peor de lo peor; es decir, Terrorvisión.

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