I Will Have Vengance. I Will Have Salvation

A partir de la década de los 70 del siglo XX, los musicales de Broadway gravitaron entre dos aguas. Por un lado estaban los espectáculos renovadores catalogados como ópera rock que hacían James Rado, Gerome Ragni y Galt MacDermot (creadores de la primera de este tipo de obra musical: “Hair”) o en Inglaterra Tim Rice y Andrew Lloyd Webber en las producciones de “JesusChrist Superstar” y “Evita.” Por el otro lado estaban los musicales en clave de tramas sórdidas, coreografías matemáticas y revival de los locos 20 en las obras de John Kander, Fred Ebb y Bob Fosse, “Cabaret” y “Chicago”, ambos filmes llevados al cine en dos épocas distintas y que permitió el espacio para que Fosse creara su autobiografía en clave musical, “All That Jazz”, película protagonizada por el recientemente fallecido Roy Scheider. Incluso en este marcado panorama, había espacio para el número tradicional en la figura de “A Chorus Line.” Este escenario se llenaría de sangre a partir de 1979.
En esa oportunidad se estrenó “Sweeney Todd: The Demon Barber Of Fleet Street”, con música y letras de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, puesta en escena por Harold Prince y protagonizado por Len Cariou y Angela Lansbury tomando como inspiración la leyenda londinense del siglo XIX que se entrecruza con las crónicas de Jack El Destripador. Si bien hay versiones cinematográficas de esta historia desde 1926, el argumento para el musical es tomado de la adaptación que hizo en 1973 Christopher Bond. Al abrir en 1979 en Broadway y luego en Londres, las audiencias se impresionaron por lo gráfico, crudo y extremo de la trama, diferente a lo que se tenía por costumbre representar. Vale decir que esta versión le significó a Sondheim, a Wheeler, a Prince y a Lansbury obtener premios Tony™ en cada una de sus categorías, a la vez que se convirtió en un clásico del teatro musical.

Debido a la caída del género en la pantalla de plata, no se hizo una adaptación para cine en el momento –y además no había motivos ante el fracaso esterpitoso del bodrio “Xanadu”–. Ante el resurgimiento del género en 2001 de la mano de Baz Luhrman primero con “Moulin Rouge!” y al año siguiente con “Chicago” de Rob Marshall, terminó por regresar con fuerza el musical de Hollywood si no a la manera de MGM, Busby Berkley, Vincent Minnelli, Gene Kelly o Fred Astaire, sí con el cargamento de melodrama, música y canciones. Y ha habido espacio también para los fracasos en la adaptación de “Rent” como para las rarezas en la adaptación del film camp de John Waters en clave musical de Broadway “Hairspray”, con todo y Travolta imitando a Divine. Sólo faltaba que Tim se aliara con Johnny para mezclar musical y terror en la adaptación de “Sweeney Todd: The Demon Barber Of Fleet Street.”
La historia de acuerdo a la versión de Christopher Bond, cuenta la vida y caída en desgracia del barbero Benjamin Barker, su esposa Lucy y su hija Johanna, quienes por envidia y deseo del siniestro juez Turpin, acusa a Barker a cumplir condena por un crimen que no cometió, se enamora de Lucy con consecuencias fatales y custodia con celo a Johanna. Al término de la condena, Barker regresa –según sus palabras– a “…la inmundicia del mundo que habita, y que lleva por nombre Londres.” Allí se asocia con Mrs. Lovett, una fabricante de pasteles de carne nada saludables que luego cambia por otros de dudosa procedencia, y decide cambiar de nombre a Sweeney Todd, con el fin de poner en marcha su venganza contra el juez Turpin, y contra todo aquél que merezca morir degollado a manos de sus navajas de afeitar.

Si de por sí las películas de Tim Burton han rayado en lo gótico, pop, perverso y estrafalario, esta combinación entre terror, musical y él resulta en algo que bien se puede llamar un musical gore, no en tono rock a la manera de “The Rocky Horror Picture Show”, sino en los registros cuasi sinfónicos de los musicales serios que mezclados con la sangre y la estética de sus películas, producen esta clase de nueva categoría cinematográfica. Se podría entender que lo que le faltaba a Tim y a Johnny era que en sus películas incluyeran sangre, aunque es necesario recordar que “Batman Returns” de 1992 había violencia y grafismo, más no a los extremos de este nuevo film. Si de por sí el Señor Burton era un degenerado cool, ahora es un degenerado siniestro. Con lo cual el argumento le queda como anillo al dedo para las extravagancias de Tim, creando un trabajo directoral en consonancia con su estilo de siempre.
Este trabajo cumplido por Burton viene acompañado por una dirección de arte que colinda entre lo sórdido y lo macabro, uno de las mejores obras estéticas del año pasado. Como una extensión de lo anterior, la fotografía es de colores apagados con tendencia al blanco, eficaz para que los rostros de los protagonistas parezcan vampiros y para que la sangre adopte todas las tonalidades existentes; sólo les faltó que se viera rosada. Aquí la edición es dinámica, casi emparentada con producciones de terror de factura reciente donde la aceleración de imágenes es una norma, pero que la diferencia en cuanto a respetar el trabajo fotográfico. Hablar de la música es llover sobre mojado por ser éste un trabajo de Stephen Sondheim, ganador también de un Oscar™ en 1991 por la canción “Sooner Or Later” para la banda sonora del film “Dick Tracy.”
Un papelazo, aunque no de lo monumental que fueron Javier Bardem y Daniel Day-Lewis, es el que hace Johnny Depp, marcando en esta ocasión su sexta pelíciula con Tim desde la primera en que encarnó a Edward Scissorhands. Su Sweeney Todd parece como si Drácula en vez de ser un conde, se convirtiese en barbero, algo igual de terrorífico considerando que estos manipulan hojillas y navajas cerca del cuello, por lo que es recomendable en la realidad caerles bien.

Además su aspecto es digno de salir a pedir dulce o truco en Halloween. Y además el Señor Depp sabe cantar y bien, no se extrañen que lo próximo que haga sea un musical de Broadway. Helena Bonham Carter transmite en su Mrs. Lovett un aspecto digno de enferma de tuberculosis, en parte por la fotografía, en parte por la profesión del personaje y el giro que adopta su producto, y en mucho por no ser correspondida por Todd. Alan Rickman logra convencer en su papel de juez Turpin al verse como el equivalente humano a una alimaña, que como tal está en camino de ser pisoteada (o más bien, degollada). Timothy Spall como el lacayo de Turpin, Beadle, parece un cruce entre un cerdo y un perro faldero. De hacer de Borat a ser el barbero Adolfo Pirelli, es poco lo que ha cambiado Sacha Baron Cohen porque a fin de cuentas ambos personajes son patológicamente degenerados, y el actor que los representa un camaleón mutante. Y la pareja de Jane Wisener y James Campbell Bower en sus papeles de Johanna y Anthony respectivamente, vienen a ser un respiro ante tanta sangre y tanto festín gore.
Hay directores y actores que se arriesgan con proyectos que los pueden elevar de categoría o hundirlos en el olvido. En el caso de “Sweeney Todd: The Demon Barber Of Fleet Street” reafirma lo extravagantes y cool que son Tim Burton y Johnny Depp como creadores, uno en la dirección, el otro en la actuación. Una acotación: el film es 100% musical; si aprecian el cine como tal sin importar los géneros, véanla. Hasta los litros de sangre son agradables de ver con algo de música. Cuatro Estrellas y ¾ de un máximo de Cinco.
Para una reseña extrasangrienta no dejen de visitar Rural Tex™
DreamWorks Pictures y Warner Bros. Pictures presentan. Una producción Parkes/MacDonald y Zanuck Company. Un film de Tim Burton. “Sweeney Todd: The Demon Barber Of Fleet Street.” Dirigida por Tim Burton. Escrita por John Logan. Basada en la leyenda londinense de Sweeney Todd, en la adaptación de Christopher Bond y en el musical de Stephen Sondheim, Hugh Wheeler y Harold Prince. Dirección de fotografía por Dariusz Wolski, A.S.C. Música y letras por Stephen Sondheim. Representación original en teatro por Harold Prince. Editada por Chris Lebenzon, A.C.E. Diseño de producción por Dante Ferretti. Diseño de vestuario por Colleen Atwood. Co producida por Katterli Frauenfelder. Producción ejecutiva por Patrick McCormick. Producida por Richard D. Zanuck, Walter Parkes, Laurie MacDonald y John Logan. Protagonistas: Johnny Depp (Benjamin Barker/Sweeney Todd), Helena Bonham Carter (Mrs. Lovett), Alan Rickman (Juez Turpin), Timothy Spall (Beadle), Sacha Baron Cohen (Adolfo Pirelli), Jayne Wisener (Johanna), Jamie Campbell Bower (Anthony Hope) y Laura Michelle Kelly (Lucy/Mendigo). 2007. Duración: 110 minutos.
Etiquetas: Peliculas


0 Comments:
Publicar un comentario