<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/28541471?origin\x3dhttp://spiff-o-rama.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

jueves, junio 19, 2008

Yo Soy El Cantante



Una constante en la industria del entretenimiento cinematográfico está en la figura de las películas biográficas de personajes famosos, o como bien se le llama en el medio, biopics. Por norma esta clase de películas describen, en la mayoría de los casos, arcos dramáticos que van desde orígenes humildes, pasando por el éxito temprano, la adulación, los excesos, hasta llegar a un tope para empezar la bajada hacia los abismos de la depresión; salvo que la historia sea de redención y se vea en última instancia el regreso a la gloria, o en el caso contrario que lleve a la desaparición física. Un biopic del primer caso lo encontramos en el film “Walk The Line” de James Mangold sobre la vida y carrera de Johnny Cash, y el segundo está en el clásico “The Doors” de Oliver Stone sobre la vida de Jim Morrison, o la reciente “La Mome” o “La Vie En Rose” de Oliver Dahan acerca de Edith Piaf. Una variación del tema está en la aclamada “I’m Not There” de Todd Haynes a partir de la vida de Bob Dylan.

Como adición a este fenómeno de la producción fílmica se encuentra el factor de qué tan acertada o qué tan manipulada pueda ser la recreación de la vida de una persona, más aun si la misma posee el aura que llevan consigo las leyendas. Ni hablar si estas poseían defectos o excesos que muchas veces sus amigos cercanos, sus familiares o sus fans más ardientes se niegan a dar por sentado en un acto de deificación del personaje y en detrimento de la humanidad que hayan poseído. Algo de esto rodeó –y sigue circundando– a la figura de Héctor Lavoe, figura iconográfica de la salsa y en especial de la década de los 70 en la maquinaria que simbolizó Fania Records y que se ufanaba de tener un All Stars de primera línea, algo en lo cual no estaban errados. Quizás un poco de divinidad para con la figura de el cantante de los cantantes le hizo falta al film “El Cantante” del director León Ichaso.



Tal como cita el título y apegado al canon, la película versa sobre la figura de Héctor Pérez desde sus orígenes en Ponce, Puerto Rico, su llegada a Nueva York en los tempranos años 60, el inicio de su relación con Nilda Georgina Pérez (mejor conocida como Puchi), su ingreso a la Fania All Stars, su identidad en escena, su amistad con Willie Colón, su carrera en solitario, sus éxitos, sus inseguridades, el consumo de drogas consecuente y consuetudinario, el bajón de su carrera, sus altibajos con Puchi, su intento de suicidio, su vida en el abismo, hasta llegar a su muerte a causa del SIDA. Todo lo anterior viene dado por las palabras de Nilda quien dio una breve entrevista alrededor de 1992 con miras a que se realizara un documental sobre la vida de Héctor, mismo que no se llegó a realizar debido a su fallecimiento en un accidente automovilístico. Literalmente es la versión de ella, nada más.

A partir de este material es que construye Ichaso su película, en una recreación matemática y calculada de la carrera de Héctor, apelando en la mayoría de las veces a la hiperfragmentación de escenas con el fin de poder decir bastante en poco tiempo. El inconveniente con esta técnica radica en que si no se sabe hacer bien, el resultado final produce dispersión en lugar de atención; esto se encuentra aquí por montones. Muchos aludieron el hecho de que la película se centraba más en el consumo de drogas que en la carrera como tal, pero lo cierto es que el mismo es reflejado no con realismo, sino con un halo de onirismo que, lejos de encarar un hecho o de escandalizar por su crudeza, lo que logra es fastidio por lo irreal que se ve. Esto, para no citar un tono que raya en lo telenovelesco más que en lo cinematográfico que está imbuido en este film; eventualmente hubiese sido más barato y de mejor factura si se hubiese hecho para televisión en vez de para el cine.



Tan telenovelero como lo es la dirección, lo es también el texto plagado de spanglish y que los actores saltan de un idioma a otro casi como si fuese un acto de circo al momento de hablar sus líneas. Es tal como si Delia Fiallo se antojara de escribir una telenovela realista en vez de historias rosas, sólo que ni aunque lo intente le quedaría verídico. Extensivo a la dirección y al guión, la edición no refuerza a la primera sino que le sirve de ancla para que se hunda más por lo deficiente y por lo irregular; algo que también es aplicable a la fotografía enfatizada más en los reflectores de los escenarios que en el reflejo de los faroles en las calles o en la iluminación natural del Sol del Caribe. Lo musical es literalmente las canciones de Héctor Lavoe versionadas por Marc Anthony, el cual se debe de haber lanzado un puñal intensivo de discos de la Fania para cantar, si bien no imitando al original en la voz, sí tratando de acercarse al timbre de voz característico del cantante.

Si el actuar en video clips es garantía para que un cantante pueda actuar en una película, pues miles y miles deberían de protagonizar historias en 35 mm. El Marco Antonio Muñoz (sí, ese es el nombre real de Marc Anthony) actúa tan bien como si las piedras cobraran vida; si obtuvo el papel fue por ser esposo de una de las productoras –a saber, J-Lo– y por cantar; al menos hay que agradecer esta vez que no haga sus habituales malabarismos vocales que lo hacen parecer más un fenómeno que un cantante de salsa. Sin embargo y con todo que el título es sobre Héctor Lavoe, la película debería de llamarse “La Puchi” debido a que es la que aparece más tiempo en pantalla; obviamente hablamos de Jennifer López. Y mencionar al resto del elenco es una tarea inútil por el poco desarrollo que poseen los personajes secundarios, esto sin contar que ni Ismael Miranda ni Víctor Manuelle son actores por lo que sus actuaciones no son tales, es más, no existen.



El Cantante” hubiese resultado mejor como documental para ser transmitido en The Biography Channel que en el tamaño de una pantalla de cine. Ni Marc Anthony, ni Jennifer López y mucho menos León Ichaso le hicieron justicia ni homenaje a Héctor Lavoe. Señores, en esta ocasión el cantante de los cantantes se quedó afónico. Una Estrella Y Media de un máximo de Cinco.

Picturehouse Entertainment presenta. Una producción Nuyorican/R-Caro. Un film de León Ichaso. “El Cantante.” Dirigida por León Icahso. Escrita por León Ichaso, David Darmstaeder y Todd Bello a partir de una historia por David Darmstaeder y Todd Bello. Dirección de fotografía por Claudio Chea. Música original por Willie Colón y Andrés Levin y canciones interpretadas por Marc Anthony. Editada por David Tedeschi, A.C.E. Diseño de producción por Sahron Lomofsky. Reparto por Ellyn Long Marshall y María E. Nelson. Decorados por Jennifer Greenberg. Vestuario por Sandra Hernández. Co producida por Margo Myers. Producción asociada por Nini Mazen. Producida por Julio Caro, Simon Fields, Jennifer López y David Maldonado. Protagonistas: Jennifer López (Nilda Georgina Pérez “Puchi”), Marc Anthony (Héctor Lavoe), John Ortiz (Willie Colón), Vincent Laresca (Ralph Mercado), Manny Pérez (Eddie), Antone Pagan (Papo), Bernard Hernandez (Tito), Federico Castelluccio (Jerry Masucci), Romi Dias (Priscilla), Glenda Dopazo (Carmen), Nelson Vásquez (Johnny Pacheco), Ismael Miranda (Padre de Héctor) y Victor Manuelle (Rubén Blades). 2007. Duración: 106 minutos.

Etiquetas: