Misma Ciudad, Poco Sexo

En 1994 el diario The New York Observer le daba un espacio en sus páginas a una escritora que abandonó la Universidad de Rice a finales de la década de los 70 para convertirse en una chica de sociedad y fiestera en toda Nueva York. No obstante, tenía en las columnas que escribía un tono y un estilo que la ubicaba en las mismas ligas de un Tom Wolfe, un Bret Easton Ellis y demás propulsores de la literatura americana de finales de siglo XX.
Candace Bushnell empezaba ese año a escribir su columna en este diario bajo el título de “Sex And The City.” Casi de inmediato se hizo de fans ávidos por leer sus artículos llenos de referencias acerca de lugares, bares, restaurantes y moda en Manhattan, todo como parte del entorno que ella y un grupo de amigas residentes de la isla compartían y que además, llevaban al plano de sus relaciones sentimentales bajo la protección que la literatura y los personajes ficcionalizados pueden lograr. Eventualmente esta serie de artículos fueron la base para un libro del mismo título y editado en 1997 que recopilaba la mayor parte de estos, con el consiguiente éxito de librería. El libro llegaría a las manos de Darren Star, creador en su momento de las series de televisión “Beverly Hills 90210” y “Melrose Place”, quien descubrió que el mismo tenía el potencial de ser llevado a la televisión, y con este fin compró los derechos para adaptarlo.
Debido al título y al contenido del texto, tanto Star como Bushnell fueron rechazados por los ejecutivos de las cadenas de televisión tradicionales, para luego ser contratados por HBO quienes vieron una oportunidad para innovar en el medio. El resto sería historia: “Sex And The City” se convertiría en una de las series más exitosas e influyentes de los últimos tiempos, tanto por el enfoque y la franqueza con que asumía el sexo en pantalla como por el reparto que se convirtió en referente cultural. Cada una de las protagonistas: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon se convirtieron en nombres comunes para los espectadores, así como los de sus correspondientes personajes: Carrie Bradshaw (las siglas son las mismas de Candace Bushnell), Samantha Jones, Charlotte York y Miranda Hobbes. De igual forma, el programa haría de un nombre a HBO por ser un canal con agallas y formar parte –junto con “The Sopranos”– de renovar y oxigenar el panorama televisivo.
Prácticamente al finalizar la sexta temporada (la cual fue la última por acuerdo de todos en el programa), se habló de llevar la serie a la pantalla grande. Pero por un tiempo el proyecto tuvo un aire enrarecido. El motivo de peso radicaba en una rivalidad nunca hecha pública sino tiempo después entre Sarah Jessica Parker y Kim Cattrall, como consecuencia de que desde la primera temporada esta última se robaba las escenas y llamaba más la atención por ser su personaje más explícito sexualmente que el del principal –vale decir que Parker firmó en su contrato que no haría desnudos o escenas sexuales en la pantalla, algo que a Cattrall no le incomodaba–. Al comenzar la segunda, Sarah se convirtió en una de las productoras ejecutivas del programa, lo que la hizo ser jefa de Kim con poder de decisión y con diferencias de salario entre actrices, esto sin contar los celos profesionales entre ambas, magnificados por el hecho de convertirse Sarah Jessica Parker, literalmente, en un icono de la moda. Cuando se empezó a hablar del proyecto, se pusieron muchos peros y condiciones por el lado de Cattrall haciendo que el film se retardara hasta llegar a un punto en que no se sabía si alguna vez sería hecho. Eventualmente se enterrarían las hachas en la tierra hasta hacer posible llevar la serie a la pantalla de plata, pero ¿le hace justicia el film al libro o a la serie?
La película se ubica a 4 años de terminado el programa y en el momento en que ahora se encuentran las protagonistas; para los que no veían la serie se incluye en la presentación tomas cortas de los puntos clave en el programa para cada personaje. Ahora encontramos a Miranda Hobbes viviendo en Brooklyn con su esposo y su hijo hasta que una infidelidad lo altera todo; a Charlotte York Goldenblatt muy bien casada con su hija adoptiva proveniente de China y que logra cumplir su sueño que tanto deseó en el transcurso del programa; a Samantha Jones desplazándose entre Nueva York y Los Ángeles como publicista de su amante el actor Smith Jerrod, en una relación totalmente monógama que hace mella en la autoestima de ella. Y encontramos a Carrie Bradshaw viviendo junto a John Jacob Preston (sí, este es el nombre de Mr. Big, personaje recurrente en todo el programa y que llevó a Carrie al límite de su tolerancia), convertida en escritora de libros, ya no de columnas, con una asistente que le ayuda en su carrera y en su relación, y presta a mudarse a un apartamento en la 5ª Avenida para dar el gran paso con Mr. Big, mismo que se verá lleno de baches grandes en el camino hacia el altar.
Prácticamente de entrada, este es el panorama que se ofrece al público, dedicando el film en todo momento a aquellos que veían la serie; por este lado cumple con la linealidad de los hechos lo cual es una ventaja, pero del mismo modo puede provocar confusión en quienes no veían el programa. Y en virtud de ello, la dirección que hace Michael Patrick King es tal cual se viese un episodio más, sólo que con una duración de más de dos horas. En cierta forma es como ver una película para televisión llevada a 35 mm.
Esta sensación de cambiar el sofá por la butaca viene de la mano del guión que también hizo King, en donde si bien se mantienen muchos de los arcos dramáticos y de las situaciones y características de los personajes, también posee dos fallas principales: una de ellas es la dilución, en cuanto a que en media hora de programa se resolvían de mejor manera los argumentos que en más de dos horas, no por falta de tiempo sino por exceso del mismo. Y en segundo lugar está el hecho de dar preponderancia a unas situaciones por encima de otras. OK, el personaje de Carrie es el protagónico y lo que le sucede es motivo para ser llevado al cine, pero también están los de Miranda, Samantha y Charlotte por sobre todo, la cual posee un tiempo que por poco es casi nada; incluso no se enfoca el estado actual del amigo gay de Carrie, Stanford. Y como una extensión de lo anterior, está el hecho de no corresponderse con el título del programa, algo que en la televisión se iba más allá. En esta oportunidad hay dos escenas sexuales a lo sumo, y una ausencia casi nula (salvo por dos desnudos masculinos) de desnudos femeninos.
El estilo fotográfico y visual que ayudó a que la serie fuera un éxito, se repite aquí con la misma dosis de buen gusto y naturalidad, solo que magnificado por efectos del aumento en el tamaño de la pantalla. De igual manera la edición se entiende como una extensión de lo hecho en el pasado y que también se presencia en filmes como “The Devil Wears Prada,” quienes se inspiraron en lo creado en la serie a la hora de adaptarlo del libro. En lo musical se escuchan variaciones del tema original compuesto por Douglas S. Cuomo que van desde el hip hop hasta versiones más orquestadas, así como material nuevo en clave lounge y en canciones nuevas.
En lo actoral, es prácticamente ver los mismos papeles de la televisión en otro formato, por lo que no hay aportes en cuanto a que algún actor se destaca por sobre otros, con la excepción tal vez de dos. En primer lugar tenemos a Jennifer Hudson como una adición a la fuerza debido a que en el momento en que la serie estaba al aire recibieron unas cuantas críticas de que no había un personaje de color en el programa. Y quizás hubiese sido mejor así, porque Hudson no aporta nada a la película, y mucho menos se destaca dentro del entorno; en sí no se hubiese incluido en el reparto y se habrían ahorrado unos cuantos millones. Y el segundo actor que resalta tiene nombre y apellido: posicionamiento de marca. No se ha visto en años que las marcas de lujo se apoderaran de las pantallas de cine, más aun nombres como Louis Vuitton, Prada, Dior, Manolo Blahnik, Jimmy Choo, Gucci, Vivienne Westwood, John Galiano, Nicholas Guesquiere, Balenciaga, Carolina Herrera, Hermés, Chanel, Mercedes Benz (por lo del patrocinio de la Semana de la Moda de Nueva York) y demás golosinas de lujo desfilaran de un lado al otro como si fuese una pasarela de moda.
Tan genial como siempre lo fue, Johnny Carson mencionó esta frase en una ocasión: “Timing is everything.” Y tenía toda la razón. De haberse sido estrenada en los meses posteriores al final de la serie el resultado hubiese sido muy diferente que en la actualidad. ¡Ojo! No queremos decir que la versión para cine de “Sex And The City” sea mala, de hecho los que veían la serie la van a disfrutar con mucho gusto, pero sí sentimos que podían haber ido más allá al hacerla con sexo, mucho más sexo en la misma ciudad. Tres Estrellas y Media de un máximo de Cinco.
Una reseña igual de glamorosa la pueden leer en Rural Tex™.
New Line Cinema presenta en asociación con Home Box Office. Una producción Darren Star. Un film de Michael Patrick King. “Sex And The City.” Escrita y dirigida por Michael Patrick King. Basada en personajes del libro homónimo por Candace Bushnell y en la serie de televisión creada por Darren Star. Dirección de fotografía por John Thomas. Música original por Aaron Zigman. Tema del programa compuesto por Douglas S. Cuomo. Editada por Michael Berenbaum, A.C.E. Diseño de vestuario por Patricia Field. Decorados por Lydia Marks. Reparto por Tiffany Little Canfield y Bernard Telsey. Dirección artística por Ed Check. Diseño de producción por Jeremy Conway. Producción asociada por Tiffany Hayzlett Parker y Melinda Relyea. Producción ejecutiva por Toby Emmerich, Richard Brener, Kathryn Busby y Jonathan Filley. Producida por Sarah Jessica Parker, Michael Patrick King, Darren Star y John Melfi. Protagonistas: Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw), Kim Cattrall (Samantha Jones), Kristin Davis (Charlotte York Goldenblatt), Cynthia Nixon (Miranda Hobbes), David Eigenberg (Steve Brady), Evan Handler (Harry Goldenblatt), Willie Garson (Stanford Blatch), Jason Lewis (Jerry “Smith” Jerrod), Mario Cantone (Anthony Marentino), Lynn Cohen (Magda), Joseph Pupo (Brady Hobbes), Jennifer Hudson (Louise), Candice Bergen (Enid Frick) y Chris Noth (John Jacob Preston/Mr. Big). 2008. Duración: 148 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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