Noticieros de Cine en Televisión
Antes de que la televisión copara el mundo del entretenimiento a partir de la década de los 50 del siglo XX, además de la prensa escrita y la radio, el cine era el vehículo para la transmisión de noticias, con el añadido de contener imágenes en movimiento y sonido en una ventaja tecnológica por encima de los dos medios antes mencionados.
Con la expansión televisiva desde la década en cuestión magnificada por la llegada de las transmisiones vía satélite y llevada al máximo en la televisión por cable, se hizo poco menos que absurdo el transmitir noticias proyectadas en la pantalla de plata, conocidas por el término newsreel, que traducido significa rollo de noticias; ahora la ventaja tecnológica iba del lado de las cajas de luces y cables caseras por el factor inmediatez del suceso en vivo y en directo.
Obviamente el cine seguiría con sus filmes y con sus trailers. Pero ¿qué hacer con el personal, los equipos y el tiempo antes destinado al noticiero cinematográfico, particularmente en estas tierras? Sencillo. Se replantean los contenidos y así nace en la década de los 60 el noticiero de cine venezolano.
Tanto Bolívar Films como Cinesa y en el pasado Tiuna Films (célebre por su tema musical introductorio y de despedida muy a lo John Barry), las empresas cinematográficas del país deciden continuar con sus espacios noticiosos; ahora bajo el remoquete de “noticias institucionales.” Con la salvedad de los clásicos “Petróleo En Gotas” –todos con música del disco “Equinoxe” de Jean Michel-Jarré– realizados por la petrolera Maraven en los 80, el 99% de los noticieros de cine tenían, y tienen esta etiqueta. Ahora bien, ¿qué son para ellos noticias institucionales?
Traducción: esto es, reseña de sociedad trasladada en movimiento. Lo que cualquiera podría hacer con una Handycam o una cámara digital en estas épocas, se desaprovecha la película de 35 mm. para narrar en off inauguraciones de locales, apertura de edificios, lanzamientos de artículos que no son de primera necesidad, en ágapes donde el compromiso por usar tacones ellas, y corbatas ellos, se mezclan con vino blanco barato, pasapalos de yuca frita con chicharrón y música acorde al signo de los tiempos: si era en los 80, tecnomerengue, si era en los 90 meneíto con Sandy y Papo en orquestas engoladas, si es en estos tiempos reggaetón versión geriátrico. Y la sensación que desde siempre ha producido en los espectadores es aquella de que están mostrando una fiesta mala que pasan por buena, con el agravante de tener que verla antes de la película por la cual uno pagó una entrada.
A manera de información les pasamos el dato. En Norteamérica y en Europa está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO el pasar comerciales hechos para televisión o noticieros de cine como los que mencionamos antes de una película. La única publicidad aceptada son trailers de próximos estrenos o promociones de programas de televisión hechos en 35 mm. Célebre fue en agosto de 2006 para la promoción de la serie “Heroes” de NBC, asociada con Universal Studios, en que se creó un trailer exclusivo de 4 minutos, con lo que se generó un gran interés en el programa. Pero ver allá comerciales de Arby’s, KFC o McDonalds es poco menos que impensable, además de ser sancionado con multas millonarias por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de Estados Unidos.
Pero peor que el hecho de ser estos noticieros de cine tan sui géneris, es más todavía cuando el formato sin modificación alguna se pasa por televisión; de allí el título de este artículo. En plena década de los 80, Radio Caracas Televisión “inauguró” el tema con los sosos “Publi Tips”; o cómo ser espectadores de una masturbación audiovisual por el hecho de autoalabarse las agencias de publicidad, las empresas, los comercios y los dueños de los anteriores. Pareciera que no se conformaran con el hecho de comprar espacios en televisión en las preventas anuales, algo así como comprar a ciegas, para que además transmitan algo que es sólo para sus ojos, no para el espectador promedio y pensante.
Y los productos siguen siendo los mismos, el ambiente que transmite la cámara es poco más que aburrido por más que se empeñen en hacer ver que están gozando un mundo, la voz engolada del locutor en off sigue diciendo barbaridades como: “en un grato (nadie va a decir ingrato) ambiente de cordialidad y buena voluntad… representantes de la empresa y de las fuerzas vivas del país (si estuviesen muertas no habrían ido a esa fiesta mala)… vinculados a estimados hogares de la sociedad (no hay hogar malo al igual que los muertos)… anunciaron el lanzamiento de (ni que fuese pelota de baseball)… X, belleza con resistencia de piedra (es de la marca de baldosas Balgrés, aunque ese slogan sirve hasta para anunciar quitabarros de la cara).” Además de esa sarna que ataca las pantallas de televisión locales, su efecto infectocontagioso contamina al resto de la programación mediante la figura de los programas sobre vida nocturna, pero eso será tema para dos artículos futuros sobre estos desperdicios de onda hertziana y sobre la llamada “vida nocturna.”
¿Qué se le puede recomendar al espectador promedio cuando sea invadido con semejante acto de autoalabanza? Pues sencillo, cambie de canal o apague el televisor. Y para los que quieren que los demás que no fueron invitados a su fiesta vean que gozaron una y parte de otra, graben todo en video y postéenlo en You Tube o en Facebook, sale más barato. Pero si aun así quieren hacerlo del modo de noticiero de cine, pues apliquen la de Pedro Picapiedra con sus películas caseras: muéstrenlas sólo a sus amigos y a sus enemigos; a la final, todos van a huir para no volver.
Con la expansión televisiva desde la década en cuestión magnificada por la llegada de las transmisiones vía satélite y llevada al máximo en la televisión por cable, se hizo poco menos que absurdo el transmitir noticias proyectadas en la pantalla de plata, conocidas por el término newsreel, que traducido significa rollo de noticias; ahora la ventaja tecnológica iba del lado de las cajas de luces y cables caseras por el factor inmediatez del suceso en vivo y en directo.
Obviamente el cine seguiría con sus filmes y con sus trailers. Pero ¿qué hacer con el personal, los equipos y el tiempo antes destinado al noticiero cinematográfico, particularmente en estas tierras? Sencillo. Se replantean los contenidos y así nace en la década de los 60 el noticiero de cine venezolano.
Tanto Bolívar Films como Cinesa y en el pasado Tiuna Films (célebre por su tema musical introductorio y de despedida muy a lo John Barry), las empresas cinematográficas del país deciden continuar con sus espacios noticiosos; ahora bajo el remoquete de “noticias institucionales.” Con la salvedad de los clásicos “Petróleo En Gotas” –todos con música del disco “Equinoxe” de Jean Michel-Jarré– realizados por la petrolera Maraven en los 80, el 99% de los noticieros de cine tenían, y tienen esta etiqueta. Ahora bien, ¿qué son para ellos noticias institucionales?
Traducción: esto es, reseña de sociedad trasladada en movimiento. Lo que cualquiera podría hacer con una Handycam o una cámara digital en estas épocas, se desaprovecha la película de 35 mm. para narrar en off inauguraciones de locales, apertura de edificios, lanzamientos de artículos que no son de primera necesidad, en ágapes donde el compromiso por usar tacones ellas, y corbatas ellos, se mezclan con vino blanco barato, pasapalos de yuca frita con chicharrón y música acorde al signo de los tiempos: si era en los 80, tecnomerengue, si era en los 90 meneíto con Sandy y Papo en orquestas engoladas, si es en estos tiempos reggaetón versión geriátrico. Y la sensación que desde siempre ha producido en los espectadores es aquella de que están mostrando una fiesta mala que pasan por buena, con el agravante de tener que verla antes de la película por la cual uno pagó una entrada.
A manera de información les pasamos el dato. En Norteamérica y en Europa está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO el pasar comerciales hechos para televisión o noticieros de cine como los que mencionamos antes de una película. La única publicidad aceptada son trailers de próximos estrenos o promociones de programas de televisión hechos en 35 mm. Célebre fue en agosto de 2006 para la promoción de la serie “Heroes” de NBC, asociada con Universal Studios, en que se creó un trailer exclusivo de 4 minutos, con lo que se generó un gran interés en el programa. Pero ver allá comerciales de Arby’s, KFC o McDonalds es poco menos que impensable, además de ser sancionado con multas millonarias por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de Estados Unidos.
Pero peor que el hecho de ser estos noticieros de cine tan sui géneris, es más todavía cuando el formato sin modificación alguna se pasa por televisión; de allí el título de este artículo. En plena década de los 80, Radio Caracas Televisión “inauguró” el tema con los sosos “Publi Tips”; o cómo ser espectadores de una masturbación audiovisual por el hecho de autoalabarse las agencias de publicidad, las empresas, los comercios y los dueños de los anteriores. Pareciera que no se conformaran con el hecho de comprar espacios en televisión en las preventas anuales, algo así como comprar a ciegas, para que además transmitan algo que es sólo para sus ojos, no para el espectador promedio y pensante.
Y los productos siguen siendo los mismos, el ambiente que transmite la cámara es poco más que aburrido por más que se empeñen en hacer ver que están gozando un mundo, la voz engolada del locutor en off sigue diciendo barbaridades como: “en un grato (nadie va a decir ingrato) ambiente de cordialidad y buena voluntad… representantes de la empresa y de las fuerzas vivas del país (si estuviesen muertas no habrían ido a esa fiesta mala)… vinculados a estimados hogares de la sociedad (no hay hogar malo al igual que los muertos)… anunciaron el lanzamiento de (ni que fuese pelota de baseball)… X, belleza con resistencia de piedra (es de la marca de baldosas Balgrés, aunque ese slogan sirve hasta para anunciar quitabarros de la cara).” Además de esa sarna que ataca las pantallas de televisión locales, su efecto infectocontagioso contamina al resto de la programación mediante la figura de los programas sobre vida nocturna, pero eso será tema para dos artículos futuros sobre estos desperdicios de onda hertziana y sobre la llamada “vida nocturna.”
¿Qué se le puede recomendar al espectador promedio cuando sea invadido con semejante acto de autoalabanza? Pues sencillo, cambie de canal o apague el televisor. Y para los que quieren que los demás que no fueron invitados a su fiesta vean que gozaron una y parte de otra, graben todo en video y postéenlo en You Tube o en Facebook, sale más barato. Pero si aun así quieren hacerlo del modo de noticiero de cine, pues apliquen la de Pedro Picapiedra con sus películas caseras: muéstrenlas sólo a sus amigos y a sus enemigos; a la final, todos van a huir para no volver.
Etiquetas: Crítica, Televisión


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