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domingo, febrero 08, 2009

My Name Is Benjamin Button, And I Was Born Under Unusual Circumstances…



Todos los eventos en la vida de una persona están determinados por la sucesión de estos al paso del tiempo, el implacable juez que impone su ley. El nacer, crecer, reproducirse y morir no son sólo una muletilla a ser aprendida en la escuela, sino una demostración de que el paso del elemento de Cronos es un inevitable. Más, ¿qué sucede si en el transcurso del mismo se puede llegar a la redención por medio del amor? ¿Y si el crecer es diferente al del resto de los mortales? Ambas preguntas son las que salen a la luz en el nuevo trabajo del maestro David Fincher, “The Curious Case Of Benjamin Button.”

A partir de una adaptación libre del cuento de 1921 de Francis Scott Fitzgerald, célebre narrador y protagonista de los locos años 20, se relata la historia de Benjamin Button nacido el día del final de la I Guerra Mundial con una característica muy peculiar: nace envejecido con el aspecto de un hombre de 85 años en el cuerpo de un recién nacido. Y mientras va creciendo, así mismo envejece al revés: de la senilidad a la juventud, de las arrugas a la piel tersa. En el camino, y a la manera de Forrest Gump pero sin el sentido de trascendencia histórica del célebre personaje de Tom Hanks, llega a vivir experiencias aun siendo joven con la piel curtida, como una buena demostración de que las apariencias engañan. Hasta el instante en que conoce a Daisy, quien cambiaría su vida aun cuando en un comienzo no pudiesen consumar su amor, para luego volver a la infancia, que en el caso de Benjamin es la muerte.

Cuando decimos que es una adaptación libre del cuento de Scott Fitzgerald es porque solo tienen la película y el libro en común el título y la característica principal del protagonista. A manera de clarificación: en el cuento, éste nace en 1860, participa en la Guerra Hispanoamericana, se inscribe en Harvard y conoce a Hildegarde, el amor de su vida; a diferencia del relatado en la película, amén de ser el libro un pretexto para comentar y hacer observaciones sobre la crianza infantil, el comportamiento en la juventud y las reglas del cortejo amoroso en los finales del siglo XIX y principios del XX. El film es básicamente una historia de amor y de evolución inversa mediante flashbacks de Daisy en su lecho de muerte.

Al catalogar a David Fincher como un maestro, no lo hacemos por puro fanatismo, que a decir verdad nos agrada todo su cuerpo de trabajo, desde la revelación del terror psicológico en “Se7en”, la crítica a las formas de control en “The Game”, la futilidad de la autoayuda y de los bienes materiales en “Fight Club”, el suspenso claustrofóbico en “Panic Room” y la obsesión por atrapar a un asesino en serie en “Zodiac”; las primera, tercera y quinta películas son clásicos de culto en este espacio. Más es de destacar que “The Curious Case Of Benjamin Button” es un acto de madurez por parte de Finch en hacer una historia redonda sin grandes sobresaltos. Y aclaremos que no es una película mala, para nada, pero sí es peculiar ver un film de David sin los ritmos dinámicos, las obsesiones, manías, estilo visual vanguardista, situaciones extremas, en pocas palabras, caos en su máxima expresión; de hecho es la primera vez que vemos una de sus películas sin esa sensación de sobresalto al ver a Brad Pitt apuntando con una pistola a Kevin Spacey, a Michael Douglas pasando las mil y una calamidades, a Edward Norton y Helena Bonham-Carter ver colapsar el sistema financiero, a Jodie Foster siendo víctima de un acoso en su propia casa y a Jake Gyllenhaal y Robert Downey Jr. a la caza de un enigma mortal. Pero para el agrado de todos los seguidores de Fincher, hay momentos en la dirección que recuerdan un poco las formas tradicionales de este director, aunque sin asesinos, freaks o demás fenómenos. Y como es costumbre, es excelsa y audaz como todo lo que toca David.

Por ser una adaptación libre, el elemento comparativo entre relato y film se pierde. Más el guión cumple con relatar el sentido de linealidad en la historia revesa de Benjamin Button empleando flashbacks breves a partir del final de la vida de Daisy en medio del entorno del huracán Katrina; en general el libro se siente redondo y compacto como unidad. Lo visual viene agregado al tradicional concepto óptico de los filmes de Fincher en que son golosinas para los ojos por las angulaciones soberbias, la tradicional fotografía en tonos ocres que puebla su cuerpo de trabajo y los efectos visuales que ayudan a que el espectador entienda algo tan original como lo es una vida en reversa, ayudado también por una edición que no exalta al público sino que lo calma. Y la música de la mano de Alexandre Desplat apela a motivos sencillos y minimalistas, sin adornos y sin profusión de pasajes melodramáticos.

Se podría decir que estamos ante una actuación importante en la carrera de Brad Pitt; quizás no llegue a las cuotas de culto cuando hizo del detective David Mills o de Tyler Durden de entre las colaboraciones que han hecho él y Finch -como así lo llama Brad-, pero es indiscutible que el papel esta hecho a su medida. En el caso de Cate Blanchett, su rol de Daisy no será de la magnitud de una Galadriel en la TRILOGÍA o de Bob Dylan en el clásico “I’m Not There”, pero el hecho de actuar tan bien cada vez que aparece en pantalla que nos confirma lo extraordinaria que es como actriz; otra de las cuales a las que seguimos con devoción en cada papel. Taraji P. Henson se mete en la piel de Queenie, la madre que crió a Benjamin con soltura y con sentido de convicción del personaje al transmitir instinto maternal por una criatura del Señor. Julia Ormond desarrolla su personaje de Caroline como el elemento unificador entre los personajes y el espectador al servir de hilo conductor de la vida de Button y de su madre Daisy. Jason Flemyng hace un proceso de transición en su personaje de Thomas Button, padre de Benjamin: del miedo, la rabia y el desencanto pasa a la culpa y la redención. Y Tilda Swinton viene, al igual que Cate Blanchett, a demostrar su condición de actriz peso pesado al asumir un breve, pero importante papel como Elizabeth Abbott, alguien crucial en la vida de Benjamin y viceversa.

The Curious Case Of Benjamin Button” viene entonces a simbolizar una alegoría sobre el sentido de la vida, el cómo vivirla en libertad y el inevitable paso del tiempo que tarde o temprano nos alcanzará, así nos volvamos arrugas y pellejos o nos convirtamos en bebés recién nacidos; además de ser la primera película como un autor maduro de David Fincher. Los maestros están creciendo, pero no desmejorando. Cuatro Estrellas Y ¾ de un máximo de Cinco.

*Otra reseña de esta película, y no en reversa, la pueden leer con confianza en Rural Tex™

Paramount Pictures y Warner Bros. Pictures presentan. Una producción Kennedy/Marshall. Un film de David Fincher. “The Curious Case Of Benjamin Button.” Dirigida por David Fincher. Escrita por Eric Roth. Basada en una historia para la pantalla por Eric Roth y Robin Swicord y adaptada libremente del cuento corto homónimo escrito por Francis Scott Fitzgerald. Dirección de fotografía por Claudio Miranda. Música por Alexandre Desplat. Editada por Angus Wall y Kirk Baxter. Diseño de vestuario por Jacqueline West. Diseño de producción por Donald Graham Burt. Producción asociada por Jim Davidson y Marykay Powell. Producida por Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Ceán Chaffin. Protagonistas: Brad Pitt (Benjamin Button), Cate Blanchett (Daisy), Taraji P. Henson (Queenie), Julia Ormond (Caroline), Jason Flemyng (Thomas Button), Elias Koteas (Monsieur Gateau), Jared Harris (Capitán Mike) y Tilda Swinton (Elizabeth Abbott). 2008. Duración: 166 minutos.

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