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viernes, mayo 29, 2009

Space… The Final Frontier



1966. El mundo presenciaba como la Guerra de Vietnam empezaba a escalar de un modo vertiginoso en cuanto a la violencia y el armamento convencional. El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos llegaba ya a su año 11 y a dos de haber ganado Martin Luther King Jr. el Premio Nóbel de la Paz sin que en su país hubiese algún signo de progreso. Y la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos iba más o menos tablas: a veces la ganaban los rusos, otras los norteamericanos.

Todo lo anterior y más junto con una mezcla de “Los Viajes De Gulliver” de Jonathan Swift con algo de Lejano Oeste trasladado al espacio exterior sería reflejado en una fantasía utópica de ciencia ficción e integración de razas creada por Gene Roddenberry y estrenada en la NBC el 8 de Septiembre, aun cuando en la trama empezaba el 5 de Abril del año 2063. Más ese día de Septiembre se daba inicio a la serie de televisión “Star Trek.”

Si bien el programa fue cancelado luego de tres temporadas por bajos ratings, la serie terminaría convirtiéndose en un culto a partir de las repeticiones en otras cadenas y su exportación a diferentes países del mundo en donde el show caló en el público hasta volverse un icono cultural pop, al punto de crear la primera gran forma de fanatismo irredento: los trekkies. De igual manera, llevó a niveles de fama eterna a los actores William Shatner (aun cuando en el piloto el personaje de Shatner fue hecho por el actor Jeffrey Hunter, protagonista del film sobre Cristo “King Of Kings”), Leonard Nimoy y DeForest Kelley, además de un novato para ese entonces George Takei; conviertiéndose en parte del lenguaje mundial los nombres de Capitán James Kirk, Mr. Spock, Dr. Leonard “Bones” McCoy, Uhura, Sulu, Scott, Chekov, NCC-1701, USS Enterprise, Vulcanos, Romulanos, y demás personajes de la fértil imaginación de Roddenberry. Esto se expandiría luego en 1979 con el estreno en las salas de cine de “Star Trek: The Motion Picture” dirigida por Robert Wise, primera de una serie de 9 filmes adicionales, además de programas derivados del concepto original con títulos como “Phase II”, “The Next Generation”, “Deep Space Nine”, “Voyager” y “Enterprise”, de las reencarnaciones que ha tenido la serie original de televisión, las cuales habían mantenido el interés en la comunidad trekkie mundial, pero no en el gran público. Era necesario que Paramount Pictures decidiera refrescar la serie de películas y trajera a bordo a J. J. Abrams para poder llevar a la pantalla “Star Trek” en una nueva encarnación.

La historia en esta oportunidad tiende a ser una suerte de precuela paralela (decimos paralela porque muchos trekkies consideran miles de historias del mismo tema) sobre el origen de los personajes James Tiberius Kirk y Mr. Spock, humano uno, vulcano el otro; desde su infancia como un niño huérfano de padre el primero, y como hijo de un vulcano con una humana, el segundo; la entrada de ambos como adultos a la Academia Starfleet, la llegada de personajes como Uhura, el Dr. McCoy, Scott, Chekov, el entrenamiento en la misma y el viaje al espacio exterior ante la amenaza contra la Federación Unida de Planetas por parte del villano romulano Nero, quien está dispuesto a destruir planetas implosionándolos como un gran acto de venganza.

J. J. Abrams. Alguien a quien el año pasado pontificamos como el peor director de cine por haber realizado el bodrio de nombre “Cloverfield”; la película más mala de esta década, sin contar que unos años atrás mencionamos que era también responsable de hacer el equivalente de la Isla de Gilligan telenovelera; a saber, “Lost”, para no mencionar el siguiente objeto nefasto de reciente aparición que no rinde tributo y sí degrada a lo logrado por “The X-Files” en la década de los 90, cual es “Fringe” (debería de llamarse “Fridgidaire”, con el perdón del fabricante de neveras). Pero en esta ocasión ha logrado hacer algo bueno. ¡Ojo! No quiere decir que se ha reivindicado con nosotros, más pareciera que esta vez ha logrado olvidar lo malo para dedicarse a hacer algo bueno; en esto ayuda el que nunca haya sido fan de la serie, con lo cual su juicio no está preconfigurado por los adeptos al programa de toda la vida. En sí, la dirección en “Star Trek” se nota fresca, dinámica, sin sobresaltos salvo los necesarios para las secuencias de acción y con la dosis correcta de drama sin caer en el melodrama o el sentimentalismo telenovelero. A decir verdad, este es su mejor trabajo a la fecha.

Este aval viene de la mano del guión firmado por sus colaboradoes Alex Kurtzman y Roberto Orci, que sí son fantáticos, pero que no se dejaron influenciar por su gusto personal, dando importancia al texto que resulta en un buen trabajo de rango emocional, acción en cantidad suficiente y un sentido de grandiosidad en el material, amén de pasajes graciosos como lo eran en la serie. A su vez, el logro que de nuevo alcanza Industrial Light & Magic es tal, que ayuda a que la experiencia cinemática sea total al reflejar con realismo particular las secuencias espaciales, junto con una de la fotografías más oscuras que se hayan visto recientemente, salvo en la recreación milimétrica y modernizada de la U.S.S. Enterprise en donde el blanco es el color base. De igual modo, el trabajo de edición logra ser dinámico y bien logrado en cuanto a balancear los tiempos en el film, sin ser avasallante en cuanto a acción, pero tampoco en cuanto a dramatismo, sino todo en su justa medida. Así mismo, la música logra transmitir estados de ánimo, lenta para los diálogos, opresivo para los momentos de maldad y épica en buena parte de la película.

Chris Pine toma en esta oportunidad el testigo dejado por William Shatner. Su representación del Capitán Kirk es tal que por momentos se tiene la impresión de ver al mencionado Shatner con menos años y menos arrugas. Afortunadamente no llega a los niveles de engolamiento y pomposidad de este, sino que aporta rebeldía y una actitud cool, algo impensable en la serie de televisión. De igual forma, Zachary Quinto (conocido en esta casa como el villano Gabriel Sylar en la serie “Heroes”) toma el testigo de Leonard Nimoy para, del mismo modo que con Chris Pine hacer de un Nimoy con menos años. Y aquí el parecido es asombroso, además de transmitir frialdad con emociones reprimidas, algo característico en el personaje de Mr. Spock. Por supuesto que este legado viene de la mano del propio Nimoy quien actúa aquí en su eterno papel, algo así como si diese el visto bueno a este proyecto.

Karl Urban (Eomer de Rohan en la TRILOGÍA de Peter Jackson) es aquí lo que DeForest Kelley era en la serie; es decir, el doctor Leonard “Bones” McCoy con ese toque entre irónico, sarcástico y como bien llaman los norteamericanos, “suave” que es marca de fábrica del personaje. Bruce Greenwood hace de su Capitán Christopher Pike un símbolo de la tradición de la Academia Starfleet como una figura ecuánime ante la rebeldía de Kirk y el racionalismo de Spock. Zoë Saldana se mete en la piel, literalmente, de Uhura para ser una bomba sexy con cerebro que gravita entre las insinuaciones del humano y el amor hacia el vulcano. Anton Yelchin viene a ser aquí una de las dos figuras cómicas como Pavel Chekov, más por su acento rusoenglish que por otra cosa; la otra es Scotty representado por Simon Pegg, en el caso de este último por lo despistado. Ben Cross en el rol de Sarek consigue ser la fuerza de conciencia para el personaje de Spock; es el padre de éste, al igual que Winona Ryder como Amanda Grayson, su madre; ambos tratan de ser el balance entre la razón y la emoción. Y tener el lujo de poseer en el elenco a Eric Bana como el romulano Nero es todo un lujo, tanto por el personaje tan lleno de dicotomías y profundidad, como por el talento probado y sobrado que posee este actor.

Star Trek” es en definitiva un acto de refrescamiento para uno de los programas más emblemáticos de la historia de la televisión apelando a la nostalgia y rindiendo un merecido tributo a esta serie, además de limpiar la imagen que teníamos de J. J. Abrams como realizador al demostrarnos que si quiere puede hacer algo muy bueno. Ya luego de esta aventura, fácilmente podemos suponer otras películas y otras misiones sobre el mismo tema. Parafraseando a la introducción del show: “…To explore strange new worlds. To seek out new life and new civilizations. To boldly go where no man has gone before.” Cuatro Estrellas y ¾ de un máximo de Cinco.

*Para una reseña vulcana, pueden leerla en Rural Tex™.

Paramount Pictures y Spyglass Entertainment presentan. Una producción Bad Robot. Un film de J. J. Abrams. “Star Trek.” Dirigida por J. J. Abrams. Escrita por Roberto Orci y Alex Kurtzman. Basada en la serie “Star Trek”, creada por Gene Roddenberry. Dirección de fotografía por Daniel Mindel, A.S.C. Música por Michael Giacchino. Tema de “Star Trek” compuesto por Alexander Courage. Editada por Maryann Brandon, A.C.E. y Mary Jo Markey, A.C.E. Efectos visuales y animación por Industrial Light & Magic. Diseño de vestuario por Michael Kaplan. Diseño de producción por Scott Chambliss. Producción ejecutiva por Bryan Buró, Jeffrey Chernov, Roberto Orci y Alex Kurtzman. Producida por J. J. Abrams y Damon Lindelof. Protagonistas: Chris Pine (Capitán James Tiberius Kirk), Zachary Quinto (Mr. Spock), Karl Urban (Dr. Leonard “Bones” McCoy), Zoë Saldana (Nyota Uhura), John Cho (Hiraku Sulu), Bruce Greenwood (Capitán Christopher Pike), Ben Cross (Sarek), Simon Pegg (Scotty), Winona Ryder (Amanda Grayson), Anton Yelchin (Pavel Chekov) con Eric Bana (Nero) y Leonard Nimoy (Spock). 2009. Duración: 127 minutos.

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