Los Brazos. Los Abrazos.

Uno de los ejercicios más interesantes de realizar cuando se dirige una película es el hacer lo que se conoce como “cine dentro del cine”, tal vez porque sirve para humanizar la fábrica de sueños y llevarla al plano de la cotidianeidad. Pero si a esto le sumamos drama, suspenso y una dosis generosa de comedia el resultado puede ser, o bien un film pesado y pretensioso, o por el contrario una producción memorable. En lo segundo podemos ubicar a lo nuevo que ha realizado Pedro Almodóvar, “Los Abrazos Rotos.”
Lo interesante del ejercicio antes mencionado es cuando el protagonista sufre una discapacidad, más aun si es ceguera; situación que sucede al principal Mateo Blanco, quien a raíz de un accidente decide adoptar el seudónimo de Harry Caine para elaborar guiones; un caso más o menos similar a lo hecho antes por Woody Allen en su film “Hollywood Ending” aunque bajo otra perspectiva. En su entorno habitado por la oscuridad le hacen compañía Judit, asistente de él, enamorada en secreto y manager de su trabajo, así como Diego, hijo de ella que le sirve de lazarillo y que como todo joven en la actualidad gusta de disfrutar de la nocturnidad, de la música bailable y de experimentar con drogas. Es a partir de un accidente que Diego cae enfermo y Mateo –o Harry, dependiendo del momento– se dedica a cuidarlo mientras se recupera. Y he aquí que decide contarle el pasaje más feliz de su vida de 15 años atrás, cuando la luz ocupaba su vista, su trabajo y su corazón en la figura de Lena, secretaria con problemas familiares y aspirante a actriz, casada con un hombre que la tiene como trofeo sexual y un hijastro que gravita entre la homosexualidad y la psicopatía. Y es en este momento de felicidad que todo se trastoca para mal, haciendo que los siguientes años hasta llegar al presente sean un mar de resentimientos, secretos y temores, pero siempre con la posibilidad de sanar las heridas y dar oportunidad a un nuevo comienzo.
Esta labor es asumida por Pedro Almodóvar con la experiencia que los años le han aportado a su obra. Ciertamente, y aun cuando hay pasajes que llevan a la risa con gusto, más todavía en un homenaje a su obra maestra “Mujeres Al Borde De Un Ataque De Nervios”, no es una película “máquina de risa” desde el primer fotograma hasta el último. Pero tampoco es una telenovela como la buena parte de su producción de la década pasada. Es esto lo que ha logrado al paso del tiempo, cómo fusionar film noir con carcajadas y thriller sin que sea algo denso o que se le escape de las manos en cuanto a desarrollo argumental. Por ser el guión de su autoría –muy bueno en cuanto a desarrollo y frescura de situaciones y personajes, así como en las transiciones y flashbacks de la trama– la dirección adopta la misma línea que el libro. No nos cansamos de insistir que la veteranía juega un papel importante, no tan solo al usar chicas Almodóvar como un desfile de rostros, sino con la situación y el instante destacado para que brillen por igual los actores, los textos y el director.

Junto con la anterior labor, la fotografía reproduce los colores a los extremos; por un lado territorio agreste con preponderancia de matices fríos y tonos grises para saltar a explosiones de colores primarios en clave española total. Una labor que ha caído en las excelentes manos y el indiscutible talento de Rodrigo Prieto, conocido por fotografiar los magnos filmes de Alejandro González Iñárritu. La edición hace malabares excelentes con las transiciones temporales de la trama, haciendo que la película no decaiga cada vez que ve de adelante hacia atrás y viceversa. Y de nuevo en lo musical, Alberto Iglesias colabora como ya es tradición en fecha reciente para cada film de Pedro, si bien lo mejor cercano al final es escuchar una copla española en cante jondo que alude a la pérdida, pero también a la esperanza.
Si bien no llega a la excelencia de Raimunda en “Volver”, de nuevo Penélope Cruz demuestra ser la más reciente chica Almodóvar por antonomasia, sumado a las bondades de tener un papel escrito especialmente para ella, algo como usar un traje hecho a la medida, con la diferencia que hace gala de su talento como actriz. Y con creces. Lluís Homar hace en su doble papel de Mateo y Harry una muestra digna de desdoblamiento de personalidad al gravitar entre el pasado feliz pero complicado y el presente oscuro, más lleno de sabiduría y serenidad. Blanca Portillo asume su papel de Judit como una de las chicas de Pedro entre la devoción y el secreto que lleva por años, eventualmente ella termina siendo la responsable de arreglarlo todo. José Luís Gómez es aquí el “otro” en la relación entre Lena y Mateo, alguien quien no concibe otra forma de amar que mediante el sexo como una relación de poder entre dominador y sumisa. Rubén Ochandiano establece similitudes entre su personaje de Ray X y el que desarrolló en su momento Gael García Bernal en “La Mala Educación” al intentar destapar un pasaje del pasado que todos quisieran olvidar. Diego se convierte en la persona de Tamar Novas en alguien que ha crecido en un entorno donde la creatividad es moneda de uso corriente, pero que igual posee aspectos ocultos, al igual que las actitudes ante la vida. Una veterana como Ángela Molina asume un papel de carácter como pocos en este film al ser la madre de Lena, es poco su tiempo en pantalla, pero la llena a lo largo que dura su interpretación. Y como un regalo a su fanaticada de años, Pedro nos trae a un compendio de sus chicas más célebres, desde la Chus Lampreave, pasando por la Kiti Maniver, la Lola Dueñas y la excelente y eterna Rossy de Palma, quien al igual que con Carmen Maura, Cecilia Roth y Penélope Cruz, verla a ella es asociarla con Almodóvar.

Al terminar de ver “Los Abrazos Rotos” uno termina con la sensación de que para poder avanzar hay que descubrir el pasado por oscuro que sea, en virtud de que con ello se podrá continuar armando el rompecabezas de la vida, lleno de alegrías, de tristezas, de desencuentros, pero por sobre todo de existencia. Y además sirve para refrendar nuestra reverencia y admiración a la obra de Pedro Almodóvar. Genio y figura en un director de cine estelar. Cuatro Estrellas y ¾ de un máximo de Cinco.
Otra crónica sobre abrazos y Pedro la pueden leer en Rural Tex™
El Deseo presenta. Una producción ICE, TVE y Canal + España. Un film de Almodóvar. “Los Abrazos Rotos.” Escrita y dirigida por Pedro Almodóvar. Dirección de fotografía por Rodrigo Prieto, A.M.C., A.S.C. Música por Alberto Iglesias. Montaje por José Salcedo. Dirección artística por Antxón Gómez. Producida por Esther García y Agustín Almodóvar. Protagonistas: Penélope Cruz (Lena), Lluís Homar (Mateo Blanco/Harry Caine), Blanca Portillo (Judit García), José Luís Gómez (Ernesto Martel), Rubén Ochandiano (Ray X), Tamar Novas (Diego), Ángela Molina (madre de Lena), Chus Lampreave (portera), Kiti Manver (Madame Mylene), Lola Dueñas (lectora de labios), Mariola Fuentes (Edurne), Kira Miró (modelo), Rossy de Palma (Julieta) y Alejo Sauras (Álex). 2009. Duración: 130 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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