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domingo, enero 17, 2010

Holmes. Sherlock Holmes

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Si bien no es un superhéroe con todas las de la ley, el personaje decimonónico de Sir Arthur Conan Doyle puede considerarse como tal a partir de sus deducciones y su astucia para la resolución de los casos que han contado con su participación, así como la de su amigo y acompañante el Dr. John Watson. Desde el primero de sus relatos en la novela “A Study In Scarlet” de 1887, hasta el último publicado en 1927, “The Archive Of Sherlock Holmes” además de 3 novelas y 4 relatos adicionales, la fama que le dio a Doyle el detective del 221B de Baker Street fue tal que el entonces Rey de Inglaterra, Eduardo VII lo condecoró con el título de Caballero por aumentar la fama del Imperio Británico en el mundo. Y la popularidad de la figura es a niveles que supera a Cristo como el personaje que más ha sido representado en el cine, desde las películas mudas hasta el sello clásico que le imprimió el actor Basil Rathbone, colocándolo casi a la par de algún personaje de Shakespeare al imprimirle clase y teatralidad. Incluso, el mundo de los comics ha hecho uso de este detective en infinidad de parodias.

Más para el actual siglo, representar al detective por antonomasia de la era victoriana podría verse como un experimento pasado de moda ante la avalancha de superhéroes que surgieron desde la década de los 30 del pasado siglo, porque en apariencia no podría agregarse más a la personalidad y a las situaciones que el mismo tendría que afrontar. Y decimos en apariencia, porque desde el año 2000 se trató desde diferentes aspectos de modernizarlo, de igual forma que se logró en el caso del agente del MI6 al servicio de su majestad; a saber, James Bond. Y esta labor de actualización ha recaído en las manos del director Guy Ritchie al dirigir “Sherlock Holmes.”

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Es necesario advertir que los clásicos arquetipos que fueron creados por la industria cinematográfica no se encuentran aquí; es decir, el “¡Elemental mi querido Watson!”, ni el vestuario salido de Saville Row, y mucho menos el sombrero de piel de venado. Para este Holmes repotenciado se le incluyó destrezas en artes marciales, un aspecto más cercano a un “elegantly wasted” que a la impronta anterior, con todo y adicciones no contadas –se da a entender una adicción al clorhidrato de cocaína al 7%, algo curioso considerando el bagaje del protagonista– en sociedad con su amigo y en las novelas cronista de las aventuras, para dar con el paradero de Lord Blackwood, ocultista y miembro del Parlamento con un plan para acabar con el status quo imperante y hacer que su orden satanista tome el control del Imperio; para ello hace uso de los avances de la ciencia de entonces que a los ojos de los no avezados pasan por actos de hechicería y brujería. A este escenario se suma el de Irene Adler, una artista del engaño y el robo quien posee una historia en la vida de Sherlock, la que en un giro de los acontecimientos pasa a ser una aliada de Holmes para detener a Blackwood. Además se agrega Mary Morstan, prometida de Watson quien viene a ser la del medio en la relación entre ambos socios. Y en clave tácita se entreve la presencia del Dr. Moriarty, archienemigo de Saherlock Holmes, y que da material para otra entrega de esta –aparente– nueva franquicia cinematográfica.

Haber elegido a Guy Ritchie para repotenciar a Sherlock Holmes ha resultado en una sabia decisión; no en balde el estilo tarantinesco de producciones como “Lock, Stock & Two Smoking Barrels”, “Snatch” y “RockNRolla” lo han hecho un consentido de las audiencias al mostrar una filmografía con actitud cool y despreocupada, además de poseer una estética propia plena de hiperfragmetación, aura punk, visuales en la onda de la publicidad y del video clip (hasta puede verse a Sherlock Holmes haciendo un proto intento de Parkour). Mas creemos que hay instantes del film en que baja la intensidad del discurso a favor de una teatralidad clásica del personaje que en esta oportunidad es en el punto medio de la producción, y no decimos con esto que sea un fallo, pero sí desvía por momentos la atención del espectador a favor de los fans y cultores de Holmes. He aquí que el guión posee un desbalance; es decir, si bien es dinámico la mayor parte de las veces, en el momento antes mencionado baja el ritmo con lo cual podría desviar la atención del espectador, aunque sabiamente retoma el tempo previo para no desmayar hasta el final.

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Este estilo bombástico del film viene de la mano de una fotografía realizada por Philippe Rousselot que combina el tono sombrío del Londres victoriano en una paleta blanco y negro añadida con sepia y aplicable también a los protagonistas que por momentos parecen daguerrotipos, en contraste con matices de color en ciertos pasajes, en especial para los protagónicos femeninos. El trabajo de edición en consonante con lo ya visto previamente de Ritchie: saltos y cortes de edición rápidos, rebobinado de acciones para concatenar los hechos, cámara en sincronía con la música y los encuadres, haciendo que el espectador deje de ser un elemento distante para casi estar dentro de las acciones. Los motivos musicales son más un elemento de acompañamiento que otro protagonista más, al punto que no hay una tonada que el espectador recuerde luego de terminada la función.

Haber elegido a un actor estadounidense para el papel de Sherlock Holmes podría parecer casi sacrílego, más la impronta que le da al personaje Robert Downey Jr. lo ubica como una selección acertada, al convertir al mismo en un ser nada formal ni estirado, sino en un elemento cool, casi como lo fueron Brad Pitt en “Snatch” o Gerard Butler en “RockNRolla”, aun cuando no llegue a los extremos de estos actores en ambas películas. Más su recreación del inquilino de la Calle Baker raya en lo excelso al aportar dinamismo, soltura y naturalidad, características harto conocidas en este actor haciéndolo uno de los mejores de los últimos 25 años. Jude Law viene a ser el equilibrio de Holmes en su rol de Watson, al balancear los delirios de sapiencia y los extremos de su amigo para dar ecuanimidad, sensatez y mucha sapiencia a los hechos y las acciones. Rachel McAdams es en esta oportunidad una antiheroína al pasar su personaje de Irene Adler de ser una delincuente más a una aliada de Sherlock con sus momentos de romance; hay que decir que su actuación es sublime y muy buena como un todo, rayando entre la picaresca y la sutileza. Kelly Riley hace de su Mary Morstan una visión cercana a como debían comportarse las damas en el período victoriano: sumisas, comedidas, del lado de su esposo y sin arranques de liberación femenina, aunque el personaje deja entrever un dejo de independencia subyacente. Mark Strong convierte a Lord Blackwood en un agente del mal en clave romanticista, tanto en la forma de abordar al personaje como en su discurso, lleno de simbolismo, de una pomposidad casi como si el Príncipe Alberto, esposo de la Reina Victoria, fuese el malo del film.

Esta nueva reedición de “Sherlock Holmes” viene a resultar un buen trabajo de estética visual moderna para el ambiente sombrío del Londres del siglo XIX y un refrescamiento a un personaje que ya va para los 150 años desde su creación. Si bien lo ya mencionado afecta por momentos al film, en general el resultado final es uno bastante satisfactorio y agradable a la vista como ha sido desde hace tiempo la filmografía de Guy Ritchie. Si agregáramos brit pop como fondo musical parecería otra de las películas previas de este director. ¿Y si se agregara música incidental a las producciones anteriores de él, parecería un film del pasado? ★★★¾ de un máximo de Cinco.

*Otra reseña detectivesca la pueden leer en Rural Tex™

Warner Bros. Pictures presenta en asociación con Village Roadshow Pictures. Una producción Silver Pictures en asociación con Wigram Productions. Un film de Guy Ritchie. “Sherlock Holmes.” Dirigida por Guy Ritchie. Escrita por Michael Robert Johnson, Anthony Peckham y Simon Kinberg. Historia para la pantalla por Lionel Wigram y Michael Robert Johnson. Basada en personajes, situaciones, relatos y novelas escritas por Sir Arthur Conan Doyle. Dirección de fotografía por Philippe Rousselot, A.F.C, A.S.C. Música por Hans Zimmer. Editada por James Herbert. Diseño de vestuario por Jenny Beavan. Diseño de producción por Sarah Greenwood. Co-producida por Steve Clark-Hall. Producción ejecutiva por Michael Tadross y Bruce Berman. Producida por Joel Silver, Lionel Wigram, Susan Downey y Dan Lin. Protagonistas: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. John Watson), Rachel McAdams (Irene Adler), Mark Strong (Lord Blackwood), Kelly Riley (Mary Morstan) y Eddie Marsan (Inspector Lestrade). 2009. Duración: 125 minutos.

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1 Comments:

Anonymous Juan José Navarrete dijo...

Excelente Reseña!!! muy completa y refleja en detalle todos los aspectos de la pelicula!!! iteresante el dato del "clorhidrato de cocaína al 7%" no me di cuenta en la pelicula de eso... jaja y no me hubiera enterado si no leo en esta reseña!!!
Saludos Hermanazo!
Un abrazo!
y siga con el good work!!!


martes, enero 19, 2010 1:24:00 p. m.  

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