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miércoles, febrero 21, 2007

Cartas Desde El Infierno Al Cielo



35 días. Eso fue lo que aguantó el Ejercito Imperial Japonés al mando del Teniente General Tadamichi Kuribayashi en la defensa de la isla de Iwo Jima en el Océano Pacífico; una de las campañas más célebres de la Segunda Guerra Mundial desde el 18 de febrero de 1945. Quizás previniendo lo que sería un desenlace nada prometedor, antepuso la gallardía y el honor antes que emplear los tradicionales métodos de dominación entre sus subordinados con la oposición a voces de sus inmediatos inferiores en aras de defender la tierra sagrada que simbolizaba la isla; para ello ordena a sus hombres que construyan túneles en los montes que la conforman como una medida práctica y diferente a lo convencional en una invasión a una costa. Al saber que todo estaba perdido, ordena que los documentos, mapas de estrategia y las cartas dedicadas a sus familiares en tierra firme de él y de sus soldados –mismas que no serían encontradas sino 60 años después- fuesen enterradas con la convicción de que no llegarían a su destino nunca.

De un estimado de 20000 soldados acantonados en la zona, sólo 1083 sobrevivieron (las bajas americanas fueron de 7000 muertos y 20000 heridos de un total de 7000 marines y casi 100000 tropas); estos hombres del Japón estaban al mando de un hombre práctico atrapado en una circunstancia imposible. La campaña de este y de sus soldados para defender lo indefendible, así como las tribulaciones y miedos de estos es lo que el SEÑOR Clint Eastwood vuelve a retomar luego de su primera visión sobre el mismo incidente representada en “Flags Of Our Fathers”, ahora de la mano de “Letters From Iwo Jima.”

Como ya se citó en su momento en dos ocasiones, Eastwood quería llevar a la pantalla la campaña de Iwo Jima desde las dos perspectivas: la de los ganadores (con el bagaje de logros y traumas que acumularon al regresar a casa) y la de los perdedores, dedicados a la defensa de su país por encima de las emociones y las consideraciones morales que puedan prevalecer en un enfrentamiento bélico. Es aquí donde se notan las diferencias entre ambos ejércitos: el americano dispuesto a luchar por la libertad a costa de su paz mental y de alma, el japonés peleando por su honor sin importar el sacrificar la vida por su país y por su emperador.

En este sentido, Eastwood es el primer director norteamericano en hacer una película 99% hablada en japonés –un 1 % es hablada en inglés-, con lo cual muchos críticos han dicho que es la mejor película japonesa del año pasado. Más aquí puede observarse una fusión de dos estilos: el naturalista tan característico del SEÑOR Clint, y otro en un tono más etéreo, más sutil. En cierto modo y si no hubiese sido dirigida por él, “Letters From Iwo Jima” parecería más una película de Akira Kurosawa. A lo largo de los 141 minutos que dura la misma, Eastwood rinde homenaje a uno de los genios del cine más importantes de la historia que ha influido a personalidades como Francis Ford Coppola, George Lucas, Sergio Leone, Steven Spielberg –quien de nuevo co produce aquí- y el ya mencionado Clint. Hay pasajes que recuerdan literaria y estéticamente a clásicos como “Rashomon”, “Kagemusha” y “Ran”, todas estas del gran Kurosawa.

Aquí es menester citar que lejos de ser una tradicional película de guerra donde el heroísmo, la camadería y la victoria por sobre la adversidad son la razón de ser de muchas, “Letters From Iwo Jima” es más bien una historia sobre la muerte inevitable, algo enfatizado en la realidad: el cuartel del Ejército Imperial Japonés les avisó en plena confrontación que no habrían refuerzos ni armamentos para ellos (ya la fuerza japonesa había sido afectada luego de perder en Guadalcanal y Saipán), con lo que el destino ya estaba sellado: Iwo Jima primero, luego Okinawa, ataque aéreo de Tokio y al final dos nombres: Hiroshima y Nagasaki.



Retomando el elemento directoral, además de la ya mencionada influencia de la filmografía de Kurosawa presente aquí, el estilo natural del SEÑOR Eastwood se mantiene aun en las circunstancias del escenario controlado en las secuencias dentro de los túneles (a manera de acotación, la película empieza a partir de la última escena de “Flags Of Our Fathers”, si se quedaron hasta el final sabrán cuál es). Sí en otros directores esto sería una muleta para esconder deficiencias de argumento o de dirección actoral, en el caso de Clint esa muleta se convierte en logro al conseguir que sus personajes transmitan miedo, esperanza y desilusión, todo ello como una gran parábola de emociones desde el primer fotograma hasta el último. Al igual que en “Flags Of Our Fathers”, Eastwood vuelve a hacer uso de los flashbacks, pero en esta ocasión no es como en la primera donde se daba más importancia al regreso a casa y los traumas y culpas derivados de los horrores de la guerra, sino que se emplean para reflejar lo que los soldados dejaron atrás: familias, trabajos, momentos alegres. El SEÑOR Eastwood decide en esta ocasión ubicar sus hechos en el presente de la isla en 1945 ya que a diferencia de los americanos que regresaron al hogar, éstos –salvo los 1083 sobrevivientes- no volvieron, ni fueron considerados héroes, así como no pudieron labrar su futuro. Aun cuando muchos críticos vean a ésta como un película diferente a “Flags Of Our Fathers”, lo cierto es que ambas tienen muchas similitudes (y no por el hecho de ser dirigidas por la misma persona o por usar las mismas imágenes de batalla en las dos). Incluso nos atrevemos a decir que tanto “Flags Of Our Fathers” como “Letters From Iwo Jima” tienen vínculos con dos películas del pasado ambientadas en Vietnam que no recalcaban sobre la guerra en sí en cuanto a lo gráfico, violento y armamentista de las misma –una ligera diferencia con las de Eastwood-, sino en cuanto al componente emocional que toda guerra produce en el ser humano. Estas son “Coming Home” de 1978 y la segunda obra maestra sobre Vietnam de Oliver Stone, “Born On The Fourth Of July” de 1989.

De nuevo Paul Haggis hace uso de sus talentos como guionista para reflejar el horror y la tribulación de los hombres al servicio del imperio japonés; en esta ocasión firma el guión en conjunto con Iris Yamashita a partir del libro “Picture Letters From Commander In Chief” creado en base a las cartas del Teniente General Kuribayashi que se encontraron en la isla en 2005; a diferencia de la primera película aquí los japoneses tienen rostros, vidas, preocupaciones. Al igual que en el film anterior el libro sirve para que Clint muestre sus capacidades más que probadas como director de cine en llevar un abanico de emociones como pocos podrían hacerlo. Así mismo, la edición corre por cuenta de Joel Cox y como agregado Gary D. Roach para conseguir mantener la sensación de horror y desesperanza en contraste con un pasado vivido en aras de un futuro lleno de metas. La fotografía otra vez es hecha por Tom Stern rayando casi en el blanco y negro con lo que se establecen elementos vasoconductores entre “Flags Of Our Fathers” y “Letters From Iwo Jima.” Y si en la primera la música era compuesta por el propio Clint, aquí este trabajo corre por cuenta de su hijo Kyle y por Michael Stevens creando una pieza única en cuanto a un sonido constante que lejos de aburrir, sirve para enfatizar lo que las imágenes plasman.

Ken Watanabe ofrece aquí si no la actuación de su vida, si algo muy cercano a ello. En la piel de Tadamichi Kuribayashi entrega un nivel actoral muy alto al plasmar honestidad, rebeldía en cierto modo, y un halo de fatalismo subyacente en su personaje; inclusive por momentos la forma en que el SEÑOR Eastwood lo fotografía recuerda al célebre actor fetiche de Kurosawa y uno de los más importantes de la historia del cine: Toshiro Mifune. En el rol de Saigo, Kasunari Ninomiya refleja nostalgia por lo que dejó atrás, hastío por estar donde está y la convicción de volver con su esposa y su hijo nonato aun en medio de la adversidad. Como el Barón Nishi (medallista olímpico en ecuestre en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1932), Tsuyoshi Ihara aporta humanidad y compasión, elementos ausentes en la obcecada y terca tradición militar japonesa, destacando como un punto de realidad en medio de la fantasía terrorífica que supone cualquier guerra.



En síntesis, “Letters From Iwo Jima” destaca como una película donde como en todas las guerras no hay ganadores; todos son perdedores: al morir, al volver sin gloria, al vivir con los fantasmas en la conciencia. Una obra donde la fatalidad viene a ser –irónicamente- una razón de supervivencia. Y de nuevo, significa otra obra maestra del SEÑOR Clint Eastwood. Dependiendo de su estado de ánimo, pueden observar primero ésta y luego “Flags Of Our Fathers” si desean ver antes a los perdedores y luego a los vencedores, o viceversa; a fin de cuentas las dos son obras capitales. Por lo pronto, “Letters From Iwo JimaES UN CLÁSICO. NO TIENE CLASIFICACIÓN.

Warner Bros. Pictures y DreamWorks Pictures presentan. Una producción Malpaso/Amblin Entertainment. Un film de Clint Eastwood. “Letters From Iwo Jima.” Dirigida por Clint Eastwood. Historia creada por Iris Yamashita y Paul Haggis. Escrita por Iris Yamashita. Basada en el libro “Picture Letters From Commander In Chief” por Tadamichi Kuribayashi y editado por Tsuyuko Yoshida y Shogakukan-Bunko. Dirección de fotografía por Tom Stern. Música original compuesta por Kyle Eastwood y Michael Stvens. Editada por Joel Cox, A.C.E. y por Gary D. Roach. Diseño de vestuario por Deborah Hopper. Diseño de producción por Henry Bumstead y James J. Murakami. Co producida por Tim Moore. Producción ejecutiva por Paul Haggis. Producida por Clint Eastwood, Steven Spielberg y Robert Lorenz. Protagonistas: Ken Watanabe (Teniente General Tadamichi Kuribayashi), Kazunari Ninomiya (Saigo), Tsuyoshi Ihara (Baron Nishi), Ryo Kase (Shimizu), Shidou Nakamura (Lieutenant Ito) y Nae (Hanako). 2006. Duración: 141 minutos.


Para una reseña alterna, visiten con confianza Rural Tex™.

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