Señores… Buenos Días
Para algunos que nos leen desde el principio de este espacio, deben de recordar una pregunta que hicimos hace poco más de año y medio cuando una duda nos llamaba la atención, y que pasado este período no ha sido satisfecha. La pregunta era: ¿por qué no habían talk shows nocturnos en Venezuela?
Para refrescarles un poco en qué consiste este tipo de show, les mencionamos: talk show nocturno es aquél tipo de programa que se transmite pasadas las 11 de la noche en donde un anfitrión presenta los eventos más destacados del día satirizándolos, acompañado de un co anfitrión y de una orquesta; casi siempre el presentador se ubica detrás de un escritorio, tiene invitados de prestigio –la norma es dos personas en lapsos de entrevistas de 13 minutos aproximadamente–, presenta un número musical y se despide del público, todo ello frente a un auditorio en vivo siendo grabados al principio de la tarde para su posterior transmisión en la noche.
Así mismo, en ese momento dábamos posibles razones para su ausencia de las pantallas locales. Al parecer alguien en Globovisión leyó este artículo y pensó que lo podía hacer sin cumplir con las pautas del género, porque no se entiende que en las noches de semana de este canal salga en antena algo tan malo y de poco gusto como lo es “Buenas Noches.”
Empezando por el tipo de programa, suerte de pastiche de lo que era “Titulares De Mañana” con Orlando Urdaneta antes de emigrar por persecución política, mezclado con –valga la redundancia– entrevistas políticas, pero no en forma satírica o que genere risa por asociación o comparación al absurdo, sino en un tono tan serio que los empleados de funerarias tienen mejor humor que Francisco Bautista, Carla Angola o Roland Carreño. Ello para no agregar el factor de que el programa dura dos horas completas, como si no pudiesen resolver un tema en un negro de 12 minutos; además, ¿no creen que ya es suficiente con que el resto del día transmitan política, protestas y escándalos para que encima lo quieran incluir en las noches? Obviamente esto forma parte de una conspiración mediática (no las que balbucea la neoizquierda que también tiene su equivalente de nombre navaja de afeitar), del tipo: hay que hacer llorar y sentir mal a la gente a la hora de ir a la cama y al levantarse en las mañanas.
Aparte de lo anterior, está el factor de sectorizar el programa: la primera hora política; la segunda ligera. ¿Por qué no mezclar las dos? ¿Miedo a que la ley mordaza cierre el canal, lance multas millonarias o falta de sentido de humor? Y volviendo a lo mismo, dos horas son mucho para un programa nocturno, sin contar que en vez de ir a lo directo revolotean cual insectos luego de ser rociados con insecticida.
Y no conformes con lo anterior, el grupo de presentadores: Francisco Bautista –no lo llamamos Kiko porque Quico, tal como se escribe, sólo hay uno: Carlos Villagrán en “El Chavo Del Ocho”– tiene buenas habilidades para la prensa escrita, pero no cuaja en las ondas radioeléctricas, literalmente, no con reírse a carcajadas o lanzar gritos puede hacer que la gente se quede viendo el programa o que se despierte luego de dejar la televisión encendida por error. Carla Angola no está mal siempre que sea narrando noticias o haciendo reporterismo de calle, porque al igual que con Francisco Bautista, le falta chispa para satirizar o hacer reír por comparación ante lo absurdo que es la política nacional. Y lo que faltaba: Roland Carreño hablando de política es como si Buenos Aires Hilton ganara el Premio Pulitzer; esto para no citar el carácter poco glamoroso que tienen las “estrellas” locales que traen como invitados.
Una inquietud: ¿no saldría más barato contratar a un presentador agradable y carismático, a un segundo animador que refuerce al primero y a una orquesta en vivo y hacer el programa frente a un auditorio, e invertir el dinero ahorrado en traer celebridades, artistas de renombre y disponer de un equipo de escritores para producir un talk show nocturno como debe de ser? Esperemos que el que leyó el artículo anterior en Globovisión lea este y que tome nota para crear lo que la televisión venezolana se merece desde sus inicios: un programa bueno y con clase, no como este “Buenas Noches” que debería ser de mañana y renombrarse como “Buenos Días”, con el permiso de Sofía Imber.
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Para refrescarles un poco en qué consiste este tipo de show, les mencionamos: talk show nocturno es aquél tipo de programa que se transmite pasadas las 11 de la noche en donde un anfitrión presenta los eventos más destacados del día satirizándolos, acompañado de un co anfitrión y de una orquesta; casi siempre el presentador se ubica detrás de un escritorio, tiene invitados de prestigio –la norma es dos personas en lapsos de entrevistas de 13 minutos aproximadamente–, presenta un número musical y se despide del público, todo ello frente a un auditorio en vivo siendo grabados al principio de la tarde para su posterior transmisión en la noche.
Así mismo, en ese momento dábamos posibles razones para su ausencia de las pantallas locales. Al parecer alguien en Globovisión leyó este artículo y pensó que lo podía hacer sin cumplir con las pautas del género, porque no se entiende que en las noches de semana de este canal salga en antena algo tan malo y de poco gusto como lo es “Buenas Noches.”
Empezando por el tipo de programa, suerte de pastiche de lo que era “Titulares De Mañana” con Orlando Urdaneta antes de emigrar por persecución política, mezclado con –valga la redundancia– entrevistas políticas, pero no en forma satírica o que genere risa por asociación o comparación al absurdo, sino en un tono tan serio que los empleados de funerarias tienen mejor humor que Francisco Bautista, Carla Angola o Roland Carreño. Ello para no agregar el factor de que el programa dura dos horas completas, como si no pudiesen resolver un tema en un negro de 12 minutos; además, ¿no creen que ya es suficiente con que el resto del día transmitan política, protestas y escándalos para que encima lo quieran incluir en las noches? Obviamente esto forma parte de una conspiración mediática (no las que balbucea la neoizquierda que también tiene su equivalente de nombre navaja de afeitar), del tipo: hay que hacer llorar y sentir mal a la gente a la hora de ir a la cama y al levantarse en las mañanas.
Aparte de lo anterior, está el factor de sectorizar el programa: la primera hora política; la segunda ligera. ¿Por qué no mezclar las dos? ¿Miedo a que la ley mordaza cierre el canal, lance multas millonarias o falta de sentido de humor? Y volviendo a lo mismo, dos horas son mucho para un programa nocturno, sin contar que en vez de ir a lo directo revolotean cual insectos luego de ser rociados con insecticida.
Y no conformes con lo anterior, el grupo de presentadores: Francisco Bautista –no lo llamamos Kiko porque Quico, tal como se escribe, sólo hay uno: Carlos Villagrán en “El Chavo Del Ocho”– tiene buenas habilidades para la prensa escrita, pero no cuaja en las ondas radioeléctricas, literalmente, no con reírse a carcajadas o lanzar gritos puede hacer que la gente se quede viendo el programa o que se despierte luego de dejar la televisión encendida por error. Carla Angola no está mal siempre que sea narrando noticias o haciendo reporterismo de calle, porque al igual que con Francisco Bautista, le falta chispa para satirizar o hacer reír por comparación ante lo absurdo que es la política nacional. Y lo que faltaba: Roland Carreño hablando de política es como si Buenos Aires Hilton ganara el Premio Pulitzer; esto para no citar el carácter poco glamoroso que tienen las “estrellas” locales que traen como invitados.
Una inquietud: ¿no saldría más barato contratar a un presentador agradable y carismático, a un segundo animador que refuerce al primero y a una orquesta en vivo y hacer el programa frente a un auditorio, e invertir el dinero ahorrado en traer celebridades, artistas de renombre y disponer de un equipo de escritores para producir un talk show nocturno como debe de ser? Esperemos que el que leyó el artículo anterior en Globovisión lea este y que tome nota para crear lo que la televisión venezolana se merece desde sus inicios: un programa bueno y con clase, no como este “Buenas Noches” que debería ser de mañana y renombrarse como “Buenos Días”, con el permiso de Sofía Imber.
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Timing is everything.”
Johnny Carson, el maestro de los talk shows nocturnos.
Johnny Carson, el maestro de los talk shows nocturnos.
Etiquetas: Crítica, Televisión


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