¡Velocidad… Suspenso… Peligro!

El primer indicio de que Japón se había recuperado de los traumas de la Segunda Guerra Mundial no vino con el lanzamiento de los radios de transistores Sony™, ni la aparición de automóviles fabricados en tierras niponas o el que Tokio hubiese sido sede de los Juegos Olímpicos de 1964. Para una generación, la primera muestra de que Japón era una fuerza a tener en cuenta fue cuando se estrenó en Occidente la creación de Tatsuo Yoshida para los estudios Tatsunoko Productions “Mahha Gō Gō Gō”, que sería conocida en Norteamérica por el título de “Speed Racer” y en estas latitudes por el nombre de “Meteoro.” Al menos, para una multitud de niños de esta parte del mundo era un acto casi religioso sentarse en las tardes a disfrutar de las aventuras y las carreras de Meteoro acompañados de una merienda mientras la mente se dejaba ir a través de la imaginación en las diferentes locaciones que se recreaban en la serie animada que, vale decir, fue la primera muestra de lo que luego se convertiría en una adicción intelectual en este lado del Globo: la estética del animé y del manga. Obviamente esta serie influyó no sólo a los niños, sino también a los hermanos Larry y Andy Wachowski para tener ellos el honor de haber llevado a la pantalla el clásico “Speed Racer”, esta vez con actores reales.
Si bien los derechos para una adaptación cinematográfica estaban en propiedad de Warner Bros. desde 1992, no sería sino hasta hace tres años cuando los hermanos Wachowski demostraron interés que el estudio dio luz verde para desarrollar la película, más aun considerando el status alcanzado por ambos a partir de 1999 en que revolucionaron el proceso cinematográfico con la creación de “The Matrix.” Y es menester recordar que previo a las aventuras de Neo y compañía, habían firmado el guión del film de acción “Assassins” dirigido por Richard Donner en 1995 y protagonizado por Sylvester Stallone y Antonio Banderas, al igual que debutaron al año siguiente en la zona de la dirección con el drama lésbico “Bound”; ambos filmes carentes de un sentido de trascendencia más allá del entretenimiento puro. Elemento que se hizo de lado en aras de un concepto más elevado al estrenarse la tríada de películas de Keanu Reeves, Carrie-Ann Moss y Laurence Fishburne, si bien y como ellos admitirían tenían precisamente influencias del animé tal cual es el caso de “Speed Racer”, así como de ciencia ficción, artes marciales, comics y filosofía. Por ello no vale la pena asombrase de que ambos hermanos ya no hagan películas trascendentes, porque si este es el caso, ¿había algún mensaje de trascendencia en Meteoro? No, ¿verdad?
Es por ello que tanto Larry como Andy se lanzan una dirección en consonancia con la fuente original televisiva; literalmente es como trasponer el ambiente 4:3 de la televisión al rectángulo de 10 x 5 de la sala de cine, aportando en el proceso un trabajo limpio y sólido, además de ser en cierto modo un esfuerzo por adaptar textualmente un material original, algo que ya habían hecho en el campo de los guiones con resultados no tan alcanzados hace dos años atrás con el film “V For Vendetta” en que no llevaron al calco el universo de Alan Moore. En esta oportunidad se aprecia un sentido de reverencia absoluta al trabajo de Tatsuo Yoshida con el agregado de que ahora las formas y las acciones son más extremas por efectos de la tecnología.

Esto viene dado a su vez por el guión que está firmado por ambos hermanos en el mismo tono que existía en el programa: los buenos y los malos recorriendo el mundo en autos de carreras. Literalmente todo está allí: Chispita, Chito, Rex el corredor enmascarado, el Mach 5, Trixie, etc. La única diferencia con el programa está en el uso de flashbacks y fast forwards para dinamizar las acciones y determinar el origen y la motivación de los personajes. Pero el logro mejor alcanzado viene por dos partes.
En primer lugar, la fotografía alcanza cotas no vistas hasta el momento desde 1990 cuando Warren Beatty dirigió “Dick Tracy”, en donde se asociaba el color en tonos primarios y apagados con un personaje. En esta oportunidad, los colores adquieren vida literalmente, tanto en los personajes como en los decorados en clave pop art digna de un Robert Rauschemberg, Roy Lichtenstein o Andy Warhol, y las escalas cromáticas son de un lujo inigualable. Y en segundo lugar tenemos los portentos de efectos especiales que crean mundos nuevos y desafíos a la física y a la lógica a la usanza actual del universo de los videojuegos, que cosa curiosa, podrían haber sido influenciados en su creación por el programa de televisión. Sí, el Mach 5 hace lo mismo que en el animé. Ambos logros vienen realzados por una edición que no resulta innovadora, pero sí diferente en crear transiciones de hechos a partir de close ups de objetos o de personajes mientras el fondo cambia. Y por extensión la música es tal cual en el programa original con variaciones del tema principal, que curiosamente se extraña en su versión orquestada de la década de los 60 y cantado en japonés.
Emile Hirsch se mete en el personaje de Speed, alias Meteoro, no bajo la óptica de ser una copia fisonómica del dibujo, pero sí agregando frescura y novedad al personaje en consonancia con la estética y el contenido de la obra. En Christina Ricci, además del factor de ser muy buena como actriz, también simboliza una de las mejores transformaciones de un personaje. La Trixie que ella representa es exactamente igual a la del programa, un poco para contrarrestar el no parecido de Emile Hirsch. Del mismo modo, Matthew Fox muta en todo el sentido de la palabra para darle vida a Rex Racer hasta darle profundidad al personaje, algo que no poseía ni en la versión televisiva y hasta ahora tampoco el actor. Demás está decir que están perfectos Susan Sarandon, John Goodman y el cantante coreano Rain como Mom Racer, Pops Racer y Taejo Togokhan respectivamente, al igual que Kick Gurry como Sparky y Roger Allman como Royalton. Y del mismo modo que en la televisión los momentos claves se los robaba Spritle y Chim Chim, alias Chispita y Chito, en esta oportunidad se repite lo mismo, salvo en las magistrales actuaciones de Paulie Litt y de los chimpancés Willie y Kenzie. En resumen, cuando ambos aparecen en pantalla es como volver a la infancia.
Lejos de ser un entretenimiento vacío,” Speed Racer” es un homenaje a la nostalgia en clave modernizada. Un recuerdo de cuando las tardes no se iban en volver del trabajo a la casa, sino de sentarse frente a la televisión a comer golosinas mientras veíamos ganar a Meteoro todas y cada una de sus carreras mientras nos preguntábamos quién era el corredor enmascarado. Cuando las cosas eran más sencillas. Y no es mala idea de vez en cuando volverlas a hacer. Cuatro Estrellas de un máximo de Cinco.

Para otra vuelta a la nostalgia en cuanto a la película, visiten Rural Tex™.
Warner Bros. Pictures presentan en asociación con Village Roadshow Pictures. Una producción Silver Pictures en asociación con Anarchos Productions. Un film de Larry y Andy Wachowski. “Speed Racer.” Escrita y dirigida por los Hermanos Wachowski. Basada en el manga y el animé “マッハGoGoGo” creados por Tatsuo Yoshida para los estudios Tatsunoko Productions. Dirección de fotografía por David Tattersall, B.S.C. Música por Michael Giacchino. Editada por Zach Staenberg, A.C.E. y Roger Barton. Diseño de producción por Owen Paterson. Diseño de vestuario por Kym Barrett. Producción ejecutiva por David Lane Seltzer, Michael Lambert y Bruce Berman. Producida por Joel Silver, Grant Hill, Larry Wachowski y Andy Wachowski. Protagonistas: Emile Hirsch (Speed Racer), Christina Ricci (Trixie), John Goodman (Pops), Susan Sarandon (Mom), Matthew Fox (Rex/Racer X), Benno Fürmann (Inspector Detector), Hiroyuki Sanada (Sr. Musha), Rain (Taejo Togokhan), Richard Roundtree (Ben Burns), Paulie Litt (Spritle) y Willie y Kenzie (Chim Chim). 2008. Duración: 135 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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