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martes, enero 27, 2009

Léalo Y Luego ¡Quémelo!



Uno de los géneros más característicos del cine es el de espías. Desde el emblemático agente al servicio secreto de su majestad hasta el amnésico de Jason Bourne, la intriga, el suspenso y la conspiración son la base para cualquier film de espionaje que se precie. Pero ¿qué lleva a iconoclastas de la industria a entrar en la arena de los intrigantes? Es una buena pregunta para hacérsela a Joel e Ethan Coen luego de observar “Burn After Reading.”

Aquí encontramos a Osborne Cox, agente de la CIA despedido –aun cuando él argumente que se retiró– en medio de una crisis de identidad, misma que es exacerbada por lo mal que se lleva con su esposa, una digna candidata a ser la cuaima del año enredada a su vez con un Marshall federal y adúltero serial. Lo anterior no hubiese pasado de ser un film sobre un triángulo amoroso, de no ser por un CD con información sobre operaciones creado por Cox y que llega a las manos de dos entrenadores de un gimnasio, Linda quien sufre de unos problemas de autoimagen bárbaros, y Chad, el epítome del adicto al ejercicio mente vacía musculoso pro salud pro vida y con el peinado más infame de todos los tiempos desde el corte totuma de Javier Bardem en “No Country For Old Men”, también de los Coen. En este caso Chad parece Pepe Le Pew. Todo lo anterior se convierte en una coctelera de enredos, chantajes, malparidez y absurdos. Si a esto le sumáramos extraterrestres sería el propio episodio de “The X-Files.”

Y esto es lo que rodea a la dirección de Joel e Ethan. Los primeros 30 minutos rayan en lo convencional, si es que alguna vez los filmes de ellos han sido eso, hasta que en el siguiente minuto todo se va por el caño en un homenaje a la estupidez, no del film, sino de los personajes, a cada quien más patético en comparación. Las maquinaciones, el patetismo y la sátira en clave de humor negro hacen de este film similar al más comercial de su filmografía, “Raising Arizona.” Quizás en esta oportunidad no llegan al nivel de obra maestra que fue su film anterior, merecedor con toda razón del Oscar™ a la mejor película, pero sí se siente el estar en presencia de una producción de los Coen.

Por tradición, para los que somos fans de ellos, es harto sabido que firman todos sus guiones, incluso las adaptaciones de libros. Si bien en esta oportunidad no están adaptando un texto previo, la sensación que se tiene al ver el film y los diálogos es casi como si el protagonista de la película fuera el Pato Lucas en acción real dentro de una película de James Bond. El ritmo es lento al comienzo hasta que en el instante mencionado se produce cada giro de tuerca que se siente como montarse en una montaña rusa en medio de una borrachera de lo absurdo, demente, humor cruel y esquizofrénico que resulta. Esto viene de la mano de una fotografía que hace uso de close ups y momentos calmos de tomas fijas en luz natural la mayor parte de las veces. De igual manera, la edición de Roderick Jaynes (vean en los créditos al final del artículo la carrera de Jaynes) es complementaria y hace llave con el tradicional estilo narrativo de los Coen, al mismo tiempo que la música, obra del célebre colaborador Carter Burwell.

En las actuaciones, todos se llevan los palmareses. Por estatura actoral, John Malkovich hace de un Osborne Cox tan patético y miserable que raya en lo enfermizo, una demostración más de lo asombroso que es como actor. De nuevo George Clooney baja su estatus de hombre sexy como hizo en “Syriana” para convertirse en un agente tan sobrado e inseguro a la vez que en vez de inspirar pena, lo que produce es burla. Frances McDormand viene a hacer un papel, no a la altura de lo que logró en el clásico “Fargo”, pero sí convincente en su rol de mujer insegura fanática de la cirugía plástica que trabaja en un sitio donde la belleza y la superficialidad están a la orden del día. En esta ocasión, Tilda Swinton viene a ser, repetimos, la cuaima del año, no la quisiéramos como esposa; es la primera vez que vemos una película en que una actriz no se sonría ni por un instante, y si lo hace es con un tono burlón. Y Brad Pitt trata de aproximarse a lo demencial que fue su papel en “Twelve Monkees”, pero esta vez como el poster boy de gimnasio, papeado, sobrado, aunque tenga un zorrillo en el cráneo por cabello y la mente hueca como una rosquilla.

Burn After Reading” puede entenderse como una alegoría a los errores que uno pueda cometer y las consecuencias absurdas y traídas de los pelos que muchas veces pueden derivarse. No es un film épico de los Coen, pero sí es otro de los clásicos tradicionales con los cuales uno se entrenó como espectador crítico hasta hacerse fan de su trabajo. Cuatro Estrellas de un máximo de Cinco.

*Otra reseña igual de buena la pueden leer en Rural Tex™

Focus Features presenta. En asociación con Relativity Media y Studio Canal. Una producción Working Title Films/MikeZoos. Un film de Ethan y Joel Coen. “Burn After Reading.” Escrita y dirigida por Ethan y Joel Coen. Dirección de fotografía por Emmanuel Lubeski, A.S.C., A.M.C. Música por Carter Burwell. Editada por Roderick Jaynes (alias para Joel Coen e Ethan Coen). Reparto por Ellen Chenoweth. Diseño de producción por Jess Gonchor. Producción asociada por David Diliberto. Producción ejecutiva por Robert Graf. Producida por Tim Bevan, Ethan Coen, Joel Coen y Eric Fellner. Protagonistas: George Clooney (Harry Pfarrer), Frances McDormand (Linda Litzke), Brad Pitt (Chad Feldheimer), John Malkovich (Osborne Cox), Tilda Swinton (Katie Cox), Richard Jenkins (Ted), J. K. Simmons (Superior de la C.I.A.) y Elizabeth Marvel (Sandy Pfarrer). 2008. Duración: 96 minutos.

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1 Comments:

Blogger xxxxxxxx xxxxxx dijo...

Hace un par de días ví la peli, me gustó bastante; sin embargo hay algo que no termina de redondear el sustento de la trama.
Se salva por la burla a el egocéntrico complejo de persecución que sufren los gringos. Creo, al me nos eso puedo entender, es una auto-crítica al sistema americano.
No será la película mas popular de la década, no es para las masas; creo que hay que sostenerse fuerte del singular sentido del humor que ata todas las locuras particulares y colectivas.
Totalmente de acuerdo con tu opinión sobre las actuaciones, excelentes todas; Me desagradó tanto el personaje que interpretó Brad Pitt que no distingo si fué mala su actuación o el carajo captó una mediocridad y cotufismo tan real que opaca cualquier intento de objetividad .
Me encantó McDormand, se robó el show, además su personaje disparó todo el absurdo que convirtió en sátira una historia carente de interés per se, me extraña que le hayan dado el papel a esta y no a una actris con mas "divismo", tendré que seguir tu recomendación y ver Fargo.
Excelente crítica, la disfruté muchísimo.


martes, febrero 03, 2009 2:09:00 p. m.  

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