<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/28541471?origin\x3dhttp://spiff-o-rama.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

sábado, febrero 10, 2007

DEF-initivamente TON-os ES-pectaculares



En anteriores ocasiones habíamos hecho mención aquí en Spiff-O-Rama™ acerca de por qué causa, razón, motivo o circunstancia no venían artistas de otra clase que no fuese reggaetón, baladas, rock de lo más pésimo y Olga Tañón. Pareciera que esta súplica hizo oído y alguien se dignó en escucharnos y hacer que algo bueno viniese al país. Eso fue lo que este 8 de febrero se hizo realidad al actuar bajo la cúpula una de las agrupaciones de rock más importantes e influyentes de los últimos 10 años, y quienes en la humilde opinión de este servidor son el rock del futuro (criterio formado a partir del año 2000 con su épico disco “White Pony”). Señoras y señores: Venezuela fue testigo de la presencia de Deftones.

Dicho día empezó del modo más curioso. Aun cuando nuestro colaborador ocasional y amo de Rural Tex™, Sir Barton y quien suscribe somos fans A1 de los oriundos de California, ninguno de los dos poseíamos entrada para asistir –y eso que las mismas estaban a la venta desde el pasado diciembre-. Atribuimos ello a una razón de peso: falta de gelt, waampum, monnaie, money, dinero. Pero igual íbamos dispuestos a ir y verlos a como diese lugar. Junto con nosotros dos venían también un par sin igual de personas ya hermanados por nuestro fanatismo por la buena música y los años en la carretera: El Morcilla y El Cerdillo, quienes también estuvieron cuando Slayer nos brindó el placer de verlos.

Los 4 hicimos acto de presencia en El Poliedro y entramos. ¿Cómo lo hicimos? Secretos del chef. Los astros estaban a nuestro favor. Mercurio estaba retrógrado. Magia a lo David Copperfield. Saberse codear. Cualesquiera que hubiesen sido las causas, lo cierto es una cosa: entramos.

8:00 PM. Empieza la tan mentada compensación nacional, que igual no prestamos atención dado el consumo de Duff™ en el mismo instante de entrar. Tanto así que ni supimos quienes eran –después supe que era la agrupación Subsonus, finalistas del Festival Nuevas Bandas del año 2000-. Si en algún momento la laringitis y el estreñimiento se unieron y materializaron, fue en ese instante en la voz del vocalista; sus gritos parecían como si estuviesen ahorcando a un gato, aunque hay que acotar que el resto de la banda tocó bien, pero sin un buen cantante, ni que lo fajen chiquito.

Afortunadamente este calvario de Semana Santa duró sólo media hora. En la espera sucede un fenómeno nunca antes visto en un concierto de rock. El encargado de la consola de sonido ha tenido la “original” (por lo inaudita) idea de colocar reggateón, concretamente Don Omar. Si hubiese colocado otro más la posibilidad de que se repitiese un nuevo “Caracazo” habría sido 100 % justificada. Nos gustaría saber si colocaría Corrosion Of Conformity en un concierto de Tego Calderón. Zapatero a sus zapatos, “elemento.”

9:05 PM. Las luces se apagan. Una mezcla de colores entre verdes y azules proporcionadas por las luces –de las mejores que se han montado en El Poliedro- empezaron a desplazarse por lo largo y ancho de la tarima que en esta ocasión estaba más cerca de lo normal en eventos como este. El crescendo sigue hasta que hacen acto de presencia Frank Delgado, Stephen Carpenter, Abe Cunningham, Chi Cheng y el todopoderoso Chino Moreno. En una palabra: Deftones.

Desde la primera canción, “Back To School (Mini Maggit)” todo fue una secuencia de clásicos: “Feiticeira”, “Korea.” Pero la verdadera exégesis, el nirvana máximo, el cielo en la Tierra fue el escuchar allí en vivo la canción que inició el amor a primera vista hacia Deftones hace ya 10 años y nuestra favorita a perpetuidad: “Be Quiet And Drive (Far Away).” ¿Cómo explicarle a alguien que no estuvo –es contigo Dr. Basura, no tienes perdón de ningún Dios- que tocaron esa y “My Own Summer (Shove It)”? No, los que estuvimos allí tenemos qué contar a nuestros hijos, nietos, biznietos, tataranietos y 10 generaciones por delante.

Y no sólo estos clásicos. No conformes con ello se dedicaron a tocar “Digital Bath”, “Passenger” (aun sin la segunda voz de Maynard James Keenan en la versión del disco es un clásico sine qua non), junto con material de “Adrenaline”, “Around The Fur”, “Deftones”, “B-Sides And Rarities” y claro: “Hole In The Earth”, primer tema promocional del actual disco “Saturday Night Wrist.” ¿Cómo describir lo que estaba en escena? A Frank Delgado en las tornamesas, a Abe Cunningham dándolo todo en la batería, a Chi Cheng como una bestia en el bajo, a Stephen Carpenter en las dulces cuerdas de la guitarra. Y sería llover sobre mojado el ver al EXTRAORDINARIO Chino Moreno dando una clase magistral de cómo se canta en el rock. Sí, pajarito de Subsonus, toma un laxante antes de montarte en escena. Aprende del Chino.

Un detalle que vale la pena mencionar está en el comportamiento extra ejemplar dado por el público asistente al concierto, a años luz del demostrado en Slayer cuando el señor Tom Araya exclamó la certera expresión “¡Gracias por su basura!” ¿Buena conducta del auditorio? ¿Escarmentaron de aquella ocasión? Por lo menos sirvió para limpiar la mancha en el expediente. El que se haya subido un fan para admirarlos de cerca es ya costumbre en todos lados, no sólo aquí. El que hayan lanzado camisetas también, así como la bandera la cual colocaron en uno de los amplificadores. De tan buena fue la conducta que le pasaron a Chino una bolsa que contenía un shooter de tequila, y en vez de dársela a algún asistente, se la bebió con gusto, así era de agradable el ambiente que ellos lo sentían.

Luego del falso final –todos los artistas lo hacen- regresan, y entre las canciones del bis, dos clásicos más: “Minerva” y “Change (In The House Of Flies).” Con finales así, ¿quién puede tener queja alguna? Según cifras, la asistencia fue de casi 4000 personas. Pero lo cierto es que estas 4000 (incluyéndonos) valían multiplicadas por 100 en cuanto a comportamiento, ruido y energía.



Pareciera que al fin el mundo del rock se da cuenta de que en esta tierra de desgracia y de gracia hay público, hay fans, hay personas con buen criterio. Y todo lo anterior es para decir: ¡Gracias! Han dado uno de los mejores conciertos que hayamos tenido la fortuna de asistir. Han logrado que la conexión entre ustedes y nosotros superara lo físico para ubicarse en lo espiritual. Si desean volver, aquí los estaremos esperando con los brazos abiertos para abrazarlos y los oídos listos para escucharlos.

DEFTONES RULES! DEFTONES KICK ASS!

Nota Importante: Por la ausencia imperdonable de Dr. Basura (de esta no te escapas) suerte de reportero gráfico para Rural Tex™ y Spiff-O-Rama™, no les tenemos fotografías del concierto (la segunda foto es cortesía de Hime Romero, derechos reservados). Mil disculpas por este error involuntario, ustedes no se lo merecen, amigos lectores.

*Para que lean otra versión de los hechos, visiten con confianza Rural Tex™.

Etiquetas: ,