“I Am The Voice Inside Your Head…”*

A lo largo de la vida, uno como fanático de la buena música siempre se ha preguntado qué clase de maldición o sino fatal ha corrido este país para que los artistas que uno admira no vengan a estas tierras. Cuántas veces nos hemos quejado de que la mayoría de estos del tipo peso pesado no se les ocurre venir, o si lo hacen es cuando su momento de gloria y fama ha pasado a mejor vida. Aun recordamos las palabras citadas en su tiempo por Paul MacGuiness, manager de U2 cuando argumentó que el grupo no iba a dar conciertos en Colombia y en Venezuela en la gira Popmart debido a que, según su criterio, “los números no cuadran.” Sabemos que no tenemos escenarios para meter más de 50.000 personas, pero eso no quiere decir que no tengamos buen gusto. ¿Madonna? No somos plaza de conciertos y no financiamos su actual gira por estos lados ¿Coldplay? Mejor traigan a Olga Tañon ¿Radiohead? Ni en discos porque no se consiguen ni en versión colombo mexica. ¿The Rolling Stones? Sólo para sus sueños.
Afortunadamente de un tiempo a esta parte, algunos empresarios han tenido el tino de ver más allá del merengue, el reggaetón y los artistas banales o pasados de moda para traer espectáculos en el momento justo y correcto. Ya son célebres las venidas en 1999 de Metallica, de Slayer en 2006, de Deftones en 2007, así como las de Ronnie James Dio, Dream Theater, Megadeth, Joe Satriani, Deep Purple en momentos posteriores y por citar unos cuantos.
Pero lo que nunca imaginamos ni en nuestras fantasías más disparatadas potenciadas por el alcohol en su mayoría, era que la banda más importante del rock industrial; género que nos fascina a rabiar y nos encanta a muerte, liderada por el equivalente a Ludwig van Beethoven en este movimiento iba a hacer acto de presencia en esta latitud y longitud plagada de cuanto aullido sale por la radio y la televisión, y que más aun íbamos a ser testigos estelares y en primera fila de la música que hemos admirado en los últimos 12 años para acá desde que nuestro colaborador Barton nos puso en contacto con una de sus obras maestras. El sueño se cumplió el 8 de octubre de este año cero, en alusión a uno de sus discos, que vale decir los tenemos todos, creados, además, por el GENIO de Trent Reznor. Esta es la reseña del concierto de la gira “Lights In The Sky Over South America 2008” de Nine Inch Nails.
I wanna fuck you like an animal…
Antes de entrar en materia un hecho poderoso nos llamó la atención, y es el concerniente a la ausencia total de alcohol dentro del Poliedro de Caracas; esto como consecuencia de ser el local bajo la administración de la Fundación Poliedro de Caracas junto con la Universidad Bolivariana de Venezuela –la única que puede graduar cirujanos cardiovasculares en tres meses– y que por el carácter “educativo” que impera en el mismo, se prohíbe la venta de bebidas espirituosas. Con esto mencionamos que es la primera vez que vemos en un concierto de rock el ausente brillo del alcohol; y si bien no hizo falta, sí se sintió que algo acelerara el espíritu.
En cuanto a la compensación nacional (que como ustedes ya lo saben no damos interés alguno), el único elemento que llamó la atención fue la presencia de una fémina de curvas exquisitas con cámara en mano desplazándose por el escenario. No es por nada, pero este debería de ser el gancho de todas las bandas nacionales para que el auditorio –masculino, por supuesto– se mantuviera atento a ellos. Pero una duda nos asaltó mientras sonaba el grupo: ¿cómo hubiese sido si la agrupación nacional fuera la mejor banda de rock industrial que haya sido creada en el país; es decir, La Muy Bestia Pop?
This is the first day of my last days…
999.999 y 1.000.000. Estos números podrían ser cifras sin valor en otro contexto, pero en la realidad son los nombres de las canciones iniciales del reciente disco “The Slip” que marcaron el inicio del espectáculo; seguidas por “Letting You” y “Discipline”. Por razones obvias, la gira de conciertos es para promocionar este disco, pero igualmente hubo espacio para los clásicos. Tan sólo después de la última canción mencionada, saca a la luz “March Of The Pigs” y “Piggy”; ambas del histórico “The Downward Spiral” para rematar con una dupla épica de “The Fragile”: “The Frail” y “The Wretched”, en este punto teníamos los ojos aguados de la emoción. Aun cuando a partir de la quinta canción el sonido mejoró considerablemente –no es que al principio sonara mal, pero faltaba algo de brillantez–, ya nos encontrábamos en medio del paroxismo más sublime posible, dando gracias a Dios por permitir ser testigos de lujo de semejante genio: Alessandro Cortini, Robin Finck, Josh Freese, Justin Medal-Johnsen y por supuesto el hombre detrás de todo: Michael “Trent” Reznor.
Pero además de este comienzo tan épico, el concepto visual que se vio desde el principio rayaba en la perfección al utilizar dos potentes pantallas de LED –una al fondo y otra frontal que en momentos especiales tapaba el escenario quedando oculta la agrupación– que mostraban imágenes abstractas similares a las que aparecen en la edición física de “The Slip” junto con otras del “Year Zero” influenciadas por el film “Blade Runner” de Ridley Scott, además de una alusión a George W. Bush y su posible (esperemos que no) sucesor John McCain mediante los acordes de “The Hand That Feeds” del “With Teeth.” Sin embargo, uno de los momentos claves del recital fue al sonar las notas del clásico “Closer” utilizando una cámara de video que enfocaba a Trent y se proyectaba en la pantalla del fondo, un poco para que la cara de Reznor se viera más de cerca. Ni hablar del efecto de borrar la pantalla hecho por uno de sus asistentes con una linterna para resucitar dos obras maestras del “Broken”: “Pinion” y “Wish”; previamente habían traído del mismo disco a “Gave Up”. Y no conformes con lo anterior, se mandan además con material del “Pretty Hate Machine”; “Terrible Lie” y “Head Like A Hole”, junto con piezas instrumentales de “Ghosts I-IV.” En suma, Trent abarcó toda su carrera como artista y no dejó de lado a ninguno de sus discos.
There is no place I can go there is no way I can hide…
Otro momento de merma total vino con los acordes de “The Big Come Down”, uno de los mejores temas de “The Fragile” y favorito nuestro desde que se publicó el disco en 1999, en consonancia con uno de los mejores juegos de luces que hayamos presenciado. En definitiva, todo el concierto fue una experiencia multimedia como pocas.
Otra ventaja adicional vino por el hecho de la exclusividad de la banda; es decir, Nine Inch Nails no es un Iron Maiden o un Slipknot o un R.E.M. que arrastran una fanaticada masiva que llena espacios hasta en los baños, y por ende el público asistente al concierto fue más selecto y conocedor junto con los fans, casi como si el concierto fuera en la sala de una casa. En este último grupo nos ubicamos, siendo a la vez parte del concierto al ubicar cámaras que apuntaban a la audiencia y que se proyectaban las imágenes en la pantalla de fondo, siendo la misma dividida en cuatro para mostrar varias perspectivas.
De igual manera se logró recrear el ambiente que rodea a los videos de Reznor, en especial al sonar “Only” del disco “With Teeth” recreando la estética del video clip dirigido por el maestro David Fincher. Y tal como se mencionó, toda la discografía estaba allí, incluso “The Beginning Of The End” del “Year Zero”, además de “The Warning” y “Vessel.” Más un momento puede catalogarse como el más minimalista de todos: “Hurt”, el tema histórico y último de la obra maestra de la banda, “The Downward Spiral” a manera de falso final, porque rematarían con otra más del mismo disco “Reptile” para culminar con “In This Twilight.”
I’d rather die than give you control…
Como colofón a este concierto, agregamos un detalle que nuestro colaborador Sir Barton pudo hacer –y que nos llena de orgullo y de sana envidia al mismo tiempo–. Al haber llegado temprano, pudo lograr un milagro: entrar al backstage del concierto como excusa para ayudar a cargar los implementos a una masajista contratada por el organizador para los miembros de la banda. Y ante tamaña epopeya, el mencionado pudo entrar y tener lado a lado y hombro con hombro al grupo completo, incluso al genio de Trent. Como citamos hace un momento, dicho acto nos llenó de orgullo por el logro que pocos podrían aspirar, y a la vez de sana envidia por aquello de creer en falsos milagros de que uno mismo también hubiese podido compartir con algunos de ellos, algo así como si el largo brazo del rock nos tomara por el hombro y nos arrastrara hacia adentro de los camerinos; si ese hubiese sido el caso estaríamos reseñando el concierto en una cama de hospital por la emoción. Pero descuiden, para la próxima esperamos poder estar en el backsatge de “Sábado Sensacional” con los gorditos y Daniel Charcos, o en el de “Buenas Noches” con Kilo, Carla Angola y Roland Carreño.
Pero en definitiva, el que haya estado en el país Nine Inch Nails con su gira “Lights In The Sky Over South America 2008” es una demostración de que hay público para artistas clase A que se comporta de manera educada y que pueda servir como prueba para los managers de otros artistas de que hay mercado y que bien vale la pena venir aquí. A título personal, este es EL MEJOR CONCIERTO que haya sido testigo aparte de haber visto al GENIO de Trent Reznor en escena; después de esto no creo que exista algo superior; quizás que viniese TOOL, en cuyo caso su servidor será el que esté en el backstage. Dios quiera que sí.
“and I contol you.”*
[*] Línea inicial de la canción “Mr Self Destruct”
Para otra reseña con anécdotas y corresponsalía desde los camerinos de la banda, visiten Rural Tex™, claro está.


2 Comments:
si, muy de acuerdo en lo que hablas...
sobretodo en lo de la muy bestia pop, hubiera sido muy de pinga tener la maquina montada alla arriba, a lo mejor trent le gusta la idea y lo adoptaba.
por lo demas el mejor concierto que haya visto en mi vida
Saludos muy buena reseña...
Epa viejo, acabo de ver que un mensaje que dejaste en mi blog con este link habia caido en spam y hoy fue que me di cuenta y lo marqué como No es Spam.
Buena reseña, por cierto LaMuyBestiaPop ya lleva años disuelta, auqnue la maquina debe seguir complementa desarmada en casa de Marshall
Publicar un comentario