Wir Sind Die Roboter

Una revolución en el campo de la ciencia ficción se dio inicio en 1984 cuando el entonces novel director James Cameron creó y dirigió el film “The Terminator”. La premisa –como es ya sabida por todos– era una clara violación a las 3 leyes de la robótica establecidas por Isaac Asimov, a partir de la batalla futurista entre las máquinas y los seres humanos con el fin de adueñarse de la Tierra, y de la misión en el presente de entonces en destruir a la madre del líder de la rebelión, Sarah Connor y su hijo no nacido John, a manos de un robot T-800. La conjunción de elementos integrados: la dirección y la historia creadas por Cameron, los robots que fueron obra del genio de Stan Winston y las actuaciones de Linda Hamilton, más la iconografía pop que haría de Arnold Schwarzenegger una superestrella a nivel mundial. Esta experiencia sería llevada a alturas estratosféricas al estrenarse en 1991 “Terminator 2: Judgement Day” en que además de incorporar a un John Connor adolescente y de nuevo a Arnold como el T-800 por segunda vez, el máximo logro fue la aparición del T-1000 representado por Robert Patrick en el punto más alto de los efectos fotorealistas mediante el material del acero líquido –aun cuando el fotorrealismo se había visto en 1988 en “The Abyss”, también de Cameron, el punto más alto fue hasta ese entonces, aquí–.
Pero en 1996, al comprometerse en recrear dos de sus pasiones aparte de la dirección de cine y la ciencia ficción, cuales son: la exploración submarina y el naufragio más famoso de la historia, traducción: “Titanic”, al convertirse en el film más caro de todos los tiempos y ante la negativa de inversionistas en financiar algo que no se sabía si iba a ser exitoso, Cameron se ve en la dolorosa necesidad de vender su compañía de efectos especiales Digital Domain y los derechos de producción y de creación de “Terminator” para obtener dinero y culminar su epopeya. Aun cuando “Titanic” se convertiría en la película más taquillera de todos los tiempos, ganando 11 Oscars™ y devengándole fama y fortuna a James, el costo fue mayúsculo e irrecuperable por el momento al perder la historia que lo hizo famoso.
Es por ello que al estrenarse “Terminator 3: Rise Of The Machines”, además de no ser una obra de su creación, el film era poco menos que uno de acción sin el componente intelectual de los dos previos, además de mostrar a un Schwarzenegger ya envejecido y que el paso de los años empezaba a pasarle factura; por esta razón de peso y por nuestro fanatismo por James Cameron nos negamos a verla. Al saberse el año pasado del proyecto de llevar a la pantalla grande un nuevo film de esta saga, entraron nuestras sospechas debido a que el director para asumir el rol era McG, más conocido por nosotros por dirigir los poco innovadores video clips de Smash Mouth, además de los dos filmes sobre la serie de televisión “Charlie’s Angels”, que pueden ser cualquier cosa, menos filmes de calidad.

Sin embargo nuestras expectativas cambiaron cuando supimos que el protagonista de esta película iba a ser Christian Bale, considerando que recién habíamos visto “The Dark Knight”, además de ser admiradores del trabajo de este actor. Y se elevaron cuando leímos que Sam Worthington iba a coprotagonizar el film, casi como un acto de coincidencia puesto que él es el protagonista de “James Cameron’s Avatar” a ser estrenada el 18 de diciembre de este año, un poco como si el círculo se cerrara. Sólo por estos dos avales es que fuimos a ver “Terminator Salvation.”
En esta oportunidad, la acción se ubica en dos frentes: al principio en el año 2003 como preámbulo para lo que sucederá a la vuelta de 15 años en el 2018, cunado ya ha sucedido la guerra nuclear o el Judgement Day como se conoció en la segunda película. Además de haber construido la compañía Skynet un hibrido hombre-robot con planes de infiltración, también se relata el inicio de la resistencia y la batalla entre las máquinas y los humanos liderada por John Connor. Aun cuando hay referencias en diálogos, leit motifs y secuencias visuales a los filmes previos, se siente que lo que se busca con esta película es arrancar de cero en cuanto a crear un tiempo nuevo.
Es por eso que la dirección de McG resulta la indicada en la primera hora de película, la cual es dinámica con dosis adecuadas de suspenso y acción a partes iguales. Más sin embargo, a partir de la segunda hora la misma se hace irregular y difusa con picos en ciertos momentos, hasta que hacia el final adopta un giro melodramático que acaba con lo bien que el film empezó. Tal vez en manos de otro director el resultado hubiese sido más satisfactorio, pero debido a que McG no es un director competente, es por ello que la película describe una curva descendente.
Esto viene sumado a un guión que sirve para llevar el tempo del film al resultado antes mencionado. Pareciera que la sensación es de agotamiento de ideas luego de los primeros 60 minutos; tal vez si en vez de haber sido llevado a televisión –no en la serie “Terminator: The Sarah Connor Chronicles” que, les anticipamos, no regresará para una nueva temporada por bajo rating– hubiese sido más adaptable, en vez de hacer un final tan digno de Félix B. Caignet o de Caridad Bravo Adams o, para ser más vernáculos, Delia Fiallo. Los efectos visuales son en este film convencionales, no innovadores como en su oportunidad lo fue la segunda película que, incluso para el standard actual, es toda una revolución, al igual que el diseño de los robots por ser una creación del fallecido Stan Winston. La fotografía es equilibrada en cuanto a usar colores fríos y grises para las escenas nocturnas o en interiores, y mediante tonos amarillos y lavados para los exteriores diurnos. De igual forma, la edición es convencional y normal para cualquier film de acción, no de ciencia ficción. La música incidental cae en las manos de Danny Elfman, que hace una columna sonora competente, además de incluir el tema identificatorio de corte industrial de los filmes previos, aparte de reutilizar “You Could Be Mine” de Guns ‘N Roses.

Christian Bale hace de su rol de John Connor con credibilidad; no llega a establecer una identificación con el personaje del mismo modo que antes lo hizo con Patrick Bateman o con Bruce Wayne/Batman, sino que cumple con su papel. Pero quien sí logra hacer un papelazo de altura es Sam Worthington en su rol del híbrido Marcus Wrigth, él viene a ser aquí la gran sorpresa del film, aun por encima del final tan blandengue, llena muy bien los zapatos del personaje. Anton Yelchin asume la identidad de Kyle Reese, mencionado en las películas previas y quien le imprime miedo y rebeldía al personaje. Moon Bloodgood hace aquí el papel de Blair Williams, casi como un homenaje a la Teniente Ripley, interpretada por Sigourney Weaver en la saga de “Alien”, al transmitir rudeza y masculinidad por sobre un fondo de ternura y compasión. En el rol de la novia de John, la doctora Kate Connor, se tiene a una Bryce Dallas Howard más madura actoralmente que cuando hizo “The Village” o “Spider-Man 3”; no es un papel relevante sino conductor de los hechos. Sin embargo, quien no logra hacer un papel de altura y sí como una figura ruda que empuña un arma es el rappero Common; se quita al personaje y la trama no varía nada; así como el papel de Virginia en la figura de Jane Alexander, literalmente se ve apagada. Y Helena Bonham Carter representa aquí a la Doctora Serena Kogan como una mala humana en sociedad con los villanos virtuales de la compañía Skynet y sus robots, de no ser humana, fácilmente sería otro androide.
“Terminator Salvation” viene a ser una obra que, si bien no desmerece lo hecho antes, definitivamente no está a la altura de lo alcanzado por James Cameron. Esperemos que algún día él pueda recuperar los derechos sobre su gran obra y, de ser posible, crear o cerrar esta saga como sólo él podría hacerlo, porque de seguir en las manos de McG seguro que seremos esclavos de las máquinas. Tres Estrellas de un máximo de Cinco.
Otra reseña cibernética la pueden leer en Rural Tex™
Warner Bros. Pictures y The Halcyon Company presentan. Una producción Moritz Borman en asociación con Wonderland Sound And Vision. Un film de McG. “Terminator Salvation.” Dirigida por McG. Escrita por John Brancato y Michael Ferris. Basada en personajes creados por James Cameron y Gale Anne Hurd y en los filmes dirigidos por James Cameron. Dirección de fotografía por Sahne Hurlbut, A.S.C. Música por Danny Elfman. Tema original de “Terminator” creado por Brad Fiedel. Editada por Conrad Buff, A.C.E. Supervisión de efectos visuales por Charles Gibson. Efectos visuales y animación por Industrial Light & Magic. Diseño de Terminator, animatronics, maquillaje y robots por Stan Winston Studio a partir de las creaciones de Stan Winston. Reparto por Justine Baddeley y Kim Davis Wagner. Diseño de vestuario por Michael Wilkinson. Diseño de producción por Martin Laing. Dirección artística por Troy Sizemore. Producción asociada por James Middleton, Anjalika Mathur Nigam, April A. Janow, Bruce Franklin y Steve Gaub. Co producida por Chantal Feghali. Producción ejecutiva por Jeanne Allgood, Peter D. Graves, Joel B. Michaels, Mario Kassar y Andrew G. Vajna. Producida por Moritz Borman, Derek Anderson, Jeffrey Silver y Victor Kubicek. Protagonistas: Christian Bale (John Connor), Sam Worthington (Marcus Wright), Anton Yelchin (Kyle Reese), Moon Bloodgood (Blair Williams), Bryce Dallas Howard (Kate Connor), Common (Barnes), Jane Alexander (Virginia) y Helena Bonham Carter (Dr. Serena Kogan). 2009. Duración: 115 minutos.
Etiquetas: Peliculas


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